Materia Consejería Cristiana

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El médico austríaco Hans Selye introdujo el término de stress en el campo de la salud, se ha ido popularizando y ha sido utilizado tan ampliamente, que ha ido desdibujándose, y se ha transformado en un término que designa una amplia gama de fenómenos.

Recientes investigaciones han llegado a la conclusión de que la soledad es una de las principales causas de infelicidad y aunque no constituye un trastorno en si misma va normalmente asociada a sentimientos de descontento.

Los individuos de distintas culturas manifiestan síntomas de depresión de diferentes maneras. Además de cambios en su estado de ánimo, los latinos tienden a experimentar la depresión con dolores y malestares (como dolor de estómago, de espalda o de cabeza) que persisten a pesar del tratamiento médico.

La ira es el sentimiento de desagrado que una persona tiene ante una circunstancia determinada, que le impide actuar de forma serena produciendo alteraciones de la conducta que llegan a ser extremas.

La persona madura se da cuenta de que sus problemas le pertenecen a ella y que solo hay dos personas que pueden ayudarla. La primera es ella misma y la segunda es Jesucristo. Como resultado, la mejor terapia y el mejor modo de resolver los problemas, es aprendiendo a decir “lo siento” a un nivel más profundo.

Enseñar a las personas que ningún ser humano puede vivir con amargura porque la amargura es veneno contra el alma y que el perdón acarrea la sanidad de Dios en nuestra vida.

Esos ejemplos, ponen en evidencia que el amor va más allá del sentimiento. El amor implica pues, una decisión libre, un acto de voluntad.

Consejos para que podamos superar los contratiempos en la relación de pareja según Enrique Rojas, autor entre otros libros del ensayo “El amor inteligente“:

En términos generales puede decirse que, en las personas pobres, se encuentran dificultades para expresar el cariño, el amor o la ternura (sobre todo en los hombres).

Muchas veces, las dificultades que atraviesan estas parejas se deben a la falta de habilidades de convivencia. La escasa comunicación, el no saber resolver conflictos o pactar, no divertirse juntos o no apoyarse mutuamente,  provoca la falta de entendimiento y el progresivo distanciamiento, a pesar de habitar bajo el mismo techo.

La comunicación antes que todo es una actitud de apertura al otro, que implica disponibilidad generosa para compartir, es decir para dar y recibir.

Los micromachismos son un amplio abanico de maniobras que los varones realizan para intentar mantener el dominio sobre la mujer objeto de su maniobra, o para reafirmar o recuperar dicho dominio ante una mujer que se “rebela” a ocupar “su lugar”.

Seis etapas distintas forman el ciclo de violencia: la trampa, el abuso, los sentimientos de “culpabilidad” del abusador y su temor a la venganza., su razonamiento, su cambio a comportamiento no abusivo o hasta muy bueno, y sus fantasías y planes para el próximo episodio de abuso.

El dolor y el sentido de perdida son comunes, aun cuando usted es la persona que quiere el divorcio. Aun cuando usted no más ama a su companero/ra, usted puede sufrir todavía la perdida del sueno de vivir felizmente para siempre.

Un problema del aprendizaje es un término general que describe problemas del aprendizaje específicos. Un problema del aprendizaje puede causar que una persona tenga dificultades aprendiendo y usando ciertas destrezas.

Aun así, tengo el convencimiento de que, independientemente del ritmo de trabajo o de la situación vital de cada miembro de la familia, es posible ser mejor padre de lo que se es. Siempre tenemos tiempo para cambiar y mejorar.

Hemos elegido la definición del Centro Internacional de la Infancia de París, que considera que maltrato infantil es “cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo”.

La violencia sexual hacia las mujeres ya sean adultas, jóvenes o niñas tiene su explicación en el concepto de poder y masculinidad.

La violación es un acto de violencia que atenta contra el individuo afectando su “yo”, físico y mental, es una vivencia traumática para la víctima. En ese sentido cuando una mujer es violada se ultrajan todos sus derechos sobre su cuerpo, como también se le coarta la libertad de elegir su objeto sexual.

Es un período crítico, voluble, turbado al cual padres y adolescentes temen. Los padres porque ignoran las reacciones del hijo en ese período y cómo acercarse a él sin que se rebote y el propio adolescente porque teme el descontrol.

Ahora bien, entre los jóvenes rige también una violencia menos visible, que genera igualmente coacción, miedo y sufrimiento. Y refuerza un estilo de relación basado en el dominio, la fuerza y la agresividad, valores muy poco edificantes para personas que se encuentran en pleno proceso de formación y de crecimiento como seres humanos, como entes sociales.

Ser viejo no es sinónimo de estar enfermo o de estar necesariamente triste, pero con frecuencia se considera normal un descenso en el estado de ánimo de los ancianos.

En esta página se ofrece información sobre aquellos comportamientos que consisten en conductas repetitivas o perseverantes, tanto verbales como físicas.

La prevalencia de la enfermedad de Alzheimer se duplica cada cinco años a partir de los 65 años hasta los 85.

Es normal y saludable no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. Las ETS son tan frecuentes que no es una exageración decir que la mayoría de las personas que tienen relaciones sexuales regularmente fuera del matrimonio contraerán una enfermedad de transmisión sexual.

Es decir, muchas mujeres sienten que su verdadero ser se hace presente en la etapa infantil, hasta que la sociedad las introduce bruscamente en el tema de la identidad sexual y les impone normas de conducta.

Podríamos intentar tipificar algunas fantasías eróticas para facilitar su comprensión, a la vez que disminuir la angustia de muchas personas que se alarman cuando las tienen porque se sienten como perversos, anormales o enfermos.

Hasta ahora, ni la comunidad científica ni los grupos religiosos, ni los homosexuales han llegado a un acuerdo sobre la definición de homosexualidad.

Una parte de la conflictividad entre compañeros puede originarse en las funciones que tienen encomendadas, pero otras veces las personas tienen rasgos de personalidad o maneras de ser que las hacen problemáticas en prácticamente cualquier organización.

La alegría, tristeza, cólera, miedo, el rencor y la vergüenza, entre otras, son emociones. La emoción, es un proceso complejo de desadaptación y de readaptación que experimenta el ser humano, desarrollado en dos partes.

Antes de abordar el tema de los complejos es bien importante aclarar que desde el punto de vista psicológico es casi imposible hablar de personas totalmente “normales” o “sanas”, ya que todos los seres humanos tienen -en mayor o menor grado- algo de paranoicos, narcisistas, histéricos u obsesivos.

Toda persona tiene en su interior sentimientos, que según su personalidad puede manifestarlos de diferentes maneras. Muchas veces esta manifestaciones dependen de otros factores, según el lugar físico, sentimental y emocional, éstos pueden influir positiva o negativamente en la formación de la persona o sea en la Autoestima.

La codependencia puede ser definida como una enfermedad, cuya característica principal es la falta de identidad propia. El codependiente pierde la conexión con lo que siente, necesita y desea. Si es dulce y agradable aunque no lo sienta, es porque busca aceptación. Cree que su valor como persona depende de la opinión de los demás.

En consecuencia, un adicto es una persona “dependiente” de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida. En estados avanzados de adicción, nada es tan importante como la adicción en si misma.

El alcoholismo es un problema que tiene poco que ver con el tipo de alcohol que se consume, cuanto tiempo se ha estado bebiendo, o la cantidad exacta de alcohol que se consume. Sin embargo, el alcoholismo tiene mucho que ver con la necesidad incontrolable de beber de la persona.

Vivimos en un mundo en el que es posible consumir drogas con diversos objetivos y en el que es posible que algunos jóvenes lleguen a ser dependientes de las mismas, todos, padres, educadores, etc… debemos conocer qué son las drogas y cómo poder prevenir su consumo.

Cuando una persona tiene una intención de suicidio no buscan el deleite sino acabar con el sufrimiento porque su visión de túnel no permite ver otras posibles salidas.

El duelo tiene lugar tras cualquier clase de pérdida, aunque suele ser más intenso tras el fallecimiento de algún ser querido. No es un sentimiento único, sino más bien una completa sucesión de sentimientos que precisan de cierto tiempo para ser superados, no siendo posible el acortar este período de tiempo.

Las fobias no son nada nuevas, son tan antiguas como el hombre mismo y lo han acompañado a lo largo de su historia. Se calcula que 8 por ciento de la población sufre este tipo de trastorno.

Las personas físicamente atractivas son consideradas más persuasivas y tienen más posibilidades de encontrar pareja. Son más apoyadas socialmente y normalmente funcionan mejor con el lenguaje no verbal.

Una vez que ocurre la fecundación, se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer embarazada. El desarrollo del bebé en el útero origina un gran número de cambios físicos y químicos.

Uno de cada 5 embarazos termina en un aborto espontáneo, esto es la norma médica y algo que se espera a menudo. Pero a menos que tú seas una de sus víctimas, probablemente no estarás tan consciente de los traumas emocionales y físicos de tener un aborto espontáneo o pérdida de un bebé.

Contenido

1. Ansiedad

Estrés: la sal de la vida

Desde que el 4 de julio de 1936, en un artículo publicado en la revista Nature el médico austríaco Hans Selye introdujo el término de stress en el campo de la salud, se ha ido popularizando y ha sido utilizado tan ampliamente, que ha ido desdibujándose, y se ha transformado en un término que designa una amplia gama de fenómenos.

Como la experiencia cotidiana nos indica, el stress es una parte insustituible de la vida. Stress significa diferentes cosas para diferentes personas: por ejemplo, todos disfrutamos al exponernos a algunas fuentes de Stress. Pero al mismo tiempo, lo que es una fuente de placer para algunos, es una fuente de displacer para otros. Así podemos ver que hay quienes disfrutan de subir a una montaña rusa, o practicar deportes riesgosos (rafting, paracaidismo, montañismo, buceo, etc.), mientras que para otras personas esas mismas actividades serían una fuente de displacer intenso. También es cierto que resulta necesaria una cierta cantidad de stress para tener un buen rendimiento en cualquier tarea, dado que de otro modo, el individuo no encontraría motivación para su realización

Volviendo al título de esta nota, el stress le pone sal a la vida, le da sabor. Si la vida no tiene sal, es sosa y aburrida. Si en cambio salamos en exceso nuestra vida, allí empiezan los problemas.

 Qué es el Stress

El concepto de stress ha ido evolucionando a lo largo de estas últimas décadas. Originalmente, Selye lo definió como la Respuesta General de Adaptación del organismo frente a un estímulo amenazante. Esa respuesta puede ser de dos tipos:

* de afrontamiento de la situación
* de huida,

o lo que en inglés se denomina fight or flight.

Frente a esta situación el organismo reacciona preparándose para la lucha o la huida. Es así a que se produce un aumento en el ritmo cardíaco, en el ritmo respiratorio, aumento de la presión sanguínea, se dilatan las pupilas, se tensan los músculos, se produce una vasoconstricción periférica, aumenta la glucemia, se libera adrenalina, noradrenalina, glucocorticoides, etc.

Una vez desaparecida la amenaza, el organismo vuelve a su funcionamiento habitual, reponiéndose del enorme gasto de energías físicas y emocionales.

Cuando la amenaza persiste, el organismo se mantiene en alerta permanente y se produce lo que Selye denominó el Síndrome General de Adaptación, que es la cronificación del stress. En esta condición, el organismo no cuenta con el tiempo necesario para su recuperación, y comienzan a agotarse sus energías físicas y psíquicas.

Podemos definir el stress como los procesos fisiológicos y psicológicos que se desarrollan cuando existe un exceso percibido de demandas ambientales sobre las capacidades percibidas del sujeto para poder satisfacerlas; y cuando el fracaso en lograrla tiene consecuencias importantes percibidas por el sujeto.

Cuando hablamos de la percepción del sujeto, nos estamos refiriendo a procesos complejos que engloban los procesos cognitivos, las creencias, pensamientos, inferencias, interpretaciones, predicciones, etc que el sujeto hace, de manera más o menos consciente en el proceso antes definido.

 El concepto moderno de stress, entonces, refleja la interacción entre 3 factores:

  1. El entorno
  2. La manera como la persona percibe el entorno (función de la personalidad, experiencias previas, etc.)
  3. La percepción de los propios recursos de la persona para enfrentar las demandas del entorno (o Autoeficacia Percibida)

La sola consideración de estos factores, ya va perfilando los modos de intervención de los que puede disponer el clínico.

Como podemos apreciar, en la definición precedente está puesto el acento principalmente en la percepción del individuo, en el aspecto subjetivo. Y si bien, se han construido escalas de eventos estresantes (a la cabeza de las cuales figuran hechos tales como la muerte de un familiar, enfermedad crónica, divorcio, casamiento, mudanza, pérdida del trabajo, etc.), éstas deben ser tomadas como orientadoras, dado que, eventos que para una mayoría serían considerados como inocuos, algunas personas pueden vivirlos como catastróficos de acuerdo con su propia percepción, y viceversa. También es importante destacar que el estímulo estresante puede provenir del propio individuo, como en el caso de una enfermedad grave o crónica, dolor crónico, etc. En otro sentido, y relativamente poco considerado en la clínica, un niño puede sentir los efectos del stress debido a mucha exigencia escolar, fracaso en los exámenes, sobrecarga horaria, etc.

Se han estudiado distintas características de las personas más predispuestas a sufrir el stress. Algunas de ellas son las que están sintetizadas en las características de personalidad Tipo A, por ejemplo:

* Sentido de urgencia: la persona se siente impulsada a hacer más y más en menos tiempo.
* Impulso agresivo para hacer bien las cosas, muchas veces a expensas de los demás.
* Alto nivel de competitividad, y hostilidad: la persona a menudo es o se torna recelosa de los otros.

En otro extremo del espectro, el sentido de control personal, (es decir, la sensación del control que la persona siente que tiene sobre lo que le sucede) influye notablemente: aquéllos que sienten que tienen poco control sobre sus vidas, son más propensos a sufrir el Stress.

 Rol de la Red Social Significativa:

La red social significativa aparece en muy diversas investigaciones como importante a la hora de enfrentar agentes estresantes, tanto en trabajos vinculados a diferentes estresantes sociales (pérdida o cambio de condiciones de trabajo, divorcio, etc) como aquéllos vinculados a enfermedades, particularmente las crónicas.

Los estudios realizados por el matrimonio Simonton. por ejemplo, ponen de manifiesto la importancia del apoyo tanto de grupos naturales (como la familia) como de grupos ad hoc, como los mismos grupos Simonton de pacientes oncológicos u otro tipo de grupos de autoayuda.

En el mismo sentido, podemos citar que la mortalidad por todas las causas se incrementa dramáticamente para los viudos (en algunos casos de 1 a 10). También, se encontró que el status marital y los contactos con parientes y amigos fueron los predictores más poderosos (los grupos más aislados presentaban un incremento del riesgo de muerte de 2 a 3 para los hombres y de 2 a 8 para las mujeres)

Inclusive, se han realizado estudios en los que se demuestra que aquellas personas que tienen mascotas, se recuperan más rápidamente de intervenciones quirúrgicas.

Burnout

Cuando la persona es expuesta a

* una situación particularmente estresante por un largo período, o
* a una serie de situaciones estresantes con poca o ninguna posibilidad de recuperarse

esa persona puede desarrollar lo que se llama Burnout

Burnout es una palabra de difícil equivalencia en castellano, que indica un desgaste intenso, una “quemazón” emocional y física. La persistencia de la situación estresante, y la imposibilidad de recuperarse del organismo, lo llevan a esta condición severa.

Los síntomas de Burnout son

*

Agotamiento Emocional

* Sentimiento de agotamiento
* Aplanamiento Emocional
* Sensación de imposibilidad de enfrentar la situación

*

Despersonalización

* Anestesiamiento emocional
* Insensibilidad hacia los sentimientos y necesidades de los otros

*

Reducido sentido de logro

* Sentimiento de desvalorización
* Sentimiento de incapacidad de logro

* Tendencia al cinismo

Como se podrá apreciar, todos estos síntomas y signos son muchas veces fácilmente confundibles con los que caracterizan a una depresión, a la que muy probablemente se llegará si el estresor persiste y el individuo se ve imposibilitado de recuperarse. De esta manera puede llegar a instalarse un círculo vicioso de stress- depresión-más stress. El individuo sometido al stress desarrolla un burnout, que al no tratarse adecuadamente, lo lleva a una depresión. Estando deprimido, cuenta con menos recursos para enfrentar las situaciones por lo que su stress y burnout se agravan, alimentando así la depresión. También se agregan frecuentemente al cuadro, síndrome de fatiga crónica y síndrome de irritabilidad latente, haciéndolo más complicado y difícil de tratar, dado que las personas que brindan apoyo emocional al afectado comienzan a alejarse, debido a sus explosiones de irritabilidad.

Algunas de las consecuencias médicas, sociales y laborales del Stress y el Burnout son:

* Deterioro de la salud física y mental: además de los trastornos emocionales señalados más arriba, el stress y el burnout pueden ser los disparadores de, o agravar enfermedades como, coronariopatías, diabetes, asma, colon irritable, úlcera gastroduodenal, depresión del sistema inmunitario, cáncer, psoriasis, herpes, etc. En el plano de los trastornos mentales, puede influir en el curso de la enfermedad bipolar, esquizofrenia, descompensaciones psicóticas, tendencia a la auto y hétero agresión, suicidio, etc.
* Insatisfacción personal y laboral: el individuo se ve imposibilitado de disfrutar las actividades que habitualmente le brindan satisfacción.
* Reducida productividad en el trabajo, deteriorando sus relaciones laborales e instalando otro círculo vicioso de mayor exigencia-imposibilidad de cumplir-mayor stress
* Ausentismo, como consecuencia del agotamiento y deterioro de su salud.
* Deterioro de las relaciones familiares y personales por los cambios en su conducta, en su carácter, en sus actividades, etc.

 Propensión al Burnout

Qué es lo que hace que algunas personas sometidas a un alto nivel de stress desarrollen un burnout y otras no? Algunas de las características de personalidad que se ha visto que pueden llevar más fácilmente a la persona sometida a un exceso de stress a desarrollar un burnout son

* Sensibilidad a los sentimientos y necesidades de los otros
* Dedicación al trabajo
* Idealismo
* Personalidad ansiosa
* Elevada autoexigencia

“Casualmente” éstas son las características de los buenos empleados, especialmente en profesiones dedicadas al cuidado de la salud. Una breve referencia en cuanto a este tema que merece un artículo aparte: Los profesionales de la salud, no solamente están muy expuestos al stress y al burnout, sino también, y como consecuencia de ello y de las mismas características de la profesión, a lo que se ha dado en llamar la Traumatización Secundaria, o Traumatización Vicaria. El hecho de ser testigos y estar permanentemente en contacto con el sufrimiento, la enfermedad y la muerte tiene consecuencias tanto emocionales como fisiológicas, que producir una traumatización severa.

También es pertinente preguntarse qué nos protege del burnout. En general, el apoyo emocional parece ser un buen contrapeso del stress.

* Aquéllos que tienen buenas relaciones personales están menos propensos a sufrir de stress.
* En el trabajo, el apoyo de los superiores es particularmente valioso.
* El apoyo no solamente debe estar disponible, sino que la persona debe querer hacer uso del apoyo.

 Cómo combatir el Stress?

El primer paso para combatir el stress es ser conciente de cuáles son los estresores específicos para ese individuo y cuáles sus reacciones físicas y emocionales. Y para ello es necesario

* Percibir el stress, no negarlo.
* Darse cuenta de qué cosas lo estresan.
* Determinar cómo reacciona su cuerpo al stress.

En segundo lugar, reconocer qué se puede cambiar

* Pueden ser eliminados o evitados los estresores?
* Puede reducirse su intensidad?
* Puede reducirse la exposición a ellos?

En este punto es importante recordar que uno sólo puede pretender cambiarse a sí mismo, no a los demás.

En tercer lugar, reducir la intensidad de las reacciones emocionales al stress. La reacción de stress es disparada por la percepción de peligro (físico o emocional)

* Está la persona percibiendo sus estresores de manera exagerada?
* Está tratando de complacer a alguien?
* Está reaccionando exageradamente y viendo las cosas como absolutamente críticas y urgentes?
* Trabajar para adoptar puntos de vista más moderados.

En cuarto lugar, aprender a moderar las reacciones físicas al stress

* Las técnicas de relajación (como la Relajación Muscular Progresiva de Jacobson, el Entrenamiento Autógeno de Schultz, etc.) ayudan a reducir la tensión muscular
* Aprender a respirar lenta y profundamente para permitir volver a la normalidad el ritmo cardíaco y respiratorio
* Hacer ejercicios aeróbicos no competitivos para reducir la tensión en el momento agudo del stress

En quinto lugar, construir reservas físicas

* Nadar, caminar, andar en bicicleta, etc. regularmente
* Comer balanceadamente, evitando estimulantes (nicotina, alcohol, cafeína, etc.)
* Alternar el trabajo con el placer
* Dormir el tiempo suficiente

En sexto lugar, mantener las reservas emocionales

* Desarrollar relaciones personales mutuamente gratificantes
* Buscar apoyo emocional
* Plantearse metas realistas
* Estar preparado para algunas frustraciones, penas y fallas, y permitirse no ser perfecto.

Por último, aunque parezca obvio, la consulta con un profesional médico o psicólogo, especializado en el tema del Stress ayudará a recuperarse más rápida y eficazmente de esta enfermedad endémica de nuestra época.

El estrés en la mujer

Constantemente se nos advierte de los peligros potenciales del estrés. Somos conscientes de que existe el estrés y de que se trata de algo serio, pero no lo conocemos bastante. El conocimiento que tenemos del estrés es insuficiente porque normalmente está centrado en los hombres y en sus actividades. Pero no olvidemos que las mujeres viven en el mismo mundo que los hombres. También ellas han de soportar los atascos, las tensiones laborales y los desengaños amorosos. También a ellas les preocupan los hijos, el porvenir y les desconcierta el presente. Debido al estrés, las mujeres están deprimidas, insomnes, retraídas, irritables, atemorizadas, ansiosas, abatidas y trastornadas. Debido al estrés, las mujeres pierden a veces el interés por la comida, por las relaciones sexuales o por los amigos, exactamente igual que los hombres. Pero, además, las mujeres experimentan algunas formas de estrés que les son totalmente propias.

Estrés derivados de su fisiología: desarrollo de los senos, menstruación, embarazo y menopausia.

Estrés derivados de los cambios de vida: el matrimonio, la maternidad, el divorcio, el pasar los cuarenta años en una cultura que venera la juventud y la belleza, la viudez y la reorganización de la vida cuando los hijos son mayores.

Estrés psíquico que a menudo siente la mujer soltera de vida supuestamente divertida, que fue educada a la antigua, el ama de casa a la que se presiona para que salga de casa y se realice, la mujer que trabaja y a la que se presiona para que vuelva a casa a fin de no perder a su familia y la eterna experta en inseguridad.

Estrés oculto que perturban, angustian y agotan como el machismo, el sexismo sutil, el ser anfitriona, el hablar con niños de dos años.

El estrés de las crisis vitales, que caen principalmente sobre los hombros de la mujer: la atención a los padres enfermos, el cuidado de un hijo disminuido, el asegurar que la vida continúe.

Causas y efectos del estrés
El estrés puede derivar de algo que ocurre a nuestro alrededor o de lo que ocurre en nuestro interior. Puede derivar de un problema laboral, de una crisis familiar o de un ataque de ansiedad o inseguridad. Puede ser intermitente, pasajero o crónico. El efecto principal del estrés es la movilización del sistema “lucha, huida o miedo” del cuerpo. Pero supongamos que – como ocurre tan a menudo en la vida moderna – el estrés que sufre una persona no requiere ningún tipo de acción.

Supongamos, por ejemplo, que una persona acude a una cita importante y se ve atrapada en un embotellamiento. No hay movimiento, no hay escapatoria, no hay acción. En esa situación, sería más útil la relajación que los cambios bioquímicos y psíquicos a que da lugar el sistema de lucha, huida o miedo.

Si el estrés es breve no suele haber problemas, porque después el cuerpo tendrá tiempo de descansar. Esto es lo que ocurre cuando el estrés forma parte de un juego, un deporte o incluso una relación sentimental. La sensación de euforia que se experimenta en estos casos es el “estrés positivo”, es decir, el que nace de actividades estimulantes que se pueden abandonar a voluntad. Pero si el estrés es prolongado y escapa al control del sujeto, el cuerpo no podrá descansar. Los efectos de este “estrés negativo” pueden empezar a aparecer.

Algunos síntomas de estrés son:

Dolores de cabeza
Dificultad en la deglución (espasmos esofágicos)
Acidez
Náuseas
Mareos
Dolores en el pecho, en la espalda, en el cuello
Micciones frecuentes
Disminución de la memoria
Espasmos gástricos
Sudores fríos
Fatiga crónica
Crisis de angustia
Insomnio
Estreñimiento
Diarrea

Síntomas del estrés femenino
Los síntomas de estrés mencionados pueden afectar y afectan tanto al hombre como a la mujer, pero las mujeres no padecen sólo estos trastornos sino también otros, menos conocidos, que derivan de su peculiar fisiología, de sus cambios vitales y de las exigencias vitales y psíquicas de que son objeto. Y lo más importante de todo es que la mayoría de estos son prolongados y están fuera de su control; este es el tipo de estrés más peligroso que se puede sufrir. Entre los síntomas relacionados con el estrés que son específicos de la mujer están los siguientes:

· Amenorrea (desaparición de la menstruación)
· Melancolía menopáusica
· Vaginismo (coito doloroso)
· Frigidez (inhibición de la excitación sexual)
· Tensión premenstrual / dolor de cabeza
· Depresión posparto
· Anorgasmia
· Infertilidad

Entre los trastornos que no son específicos de la mujer pero que les afectan con mayor frecuencia que a los hombres están los siguientes:

· Anorexia
· Bulimia
· Neurosis de ansiedad
· Psicosis depresiva

Estos son los síntomas del estrés femenino, y cuanto antes establezcamos la relación entre su aparición y la incidencia del estrés en nuestra vida cotidiana, antes podremos ayudarnos a nosotras mismas a estar más sanas.

Conocer y vencer al estrés

En los tiempos que vivimos, quien más quien menos es víctima del estrés. Hoy por hoy es prácticamente imposible librarse completamente de él, ya que estamos bajo continuas presiones de diverso tipo: sociales, laborales, familiares, profesionales y económicas. Ante todos estos agobios, respondemos con un mecanismo de autodefensa que tiene como objetivo conseguir adaptarse a estas complicadas situaciones: el estrés

La actitud personal que conlleva el estrés tiene a menudo una parte positiva, que consiste en la predisposición a actuar sobre el problema para intentar encontrar una nueva perspectiva con la que poder afrontarlo con éxito. No obstante, la parte negativa es que esa actitud también va asociada con desconfianza, impotencia, rechazo, mal humor, irritabilidad y depresión que pueden traducirse en diferentes síntomas físicos, como cansancio, tensiones musculares, dolores de cabeza, trastornos del apetito, alteraciones del sueño, hipertensión arterial, úlceras, etc.

En la vida existe un gran número de factores potenciales desencadenantes del estrés, como iniciar una relación de pareja, separarse, cambiar de domicilio, nacimientos, fallecimientos, cambios profesionales, aumento de responsabilidades, etc. En cualquier caso, lo que estresa es lo que cada uno considera como “demasiado” o “excesivo”, es decir, aquello que nos hace pensar que supera nuestras posibilidades de enfrentarnos con garantías de éxito a la situación creada.

Es típico que en el ámbito profesional se produzcan niveles altos de estrés, comúnmente asociados con el exceso de trabajo. En este caso, la angustia aparece normalmente porque, al haber mucho trabajo, es más probable que haya al menos una parte que no pueda ser completada a tiempo. Así, por ejemplo, muchos trabajadores se encuentran a menudo frente a situaciones del tipo: “tengo llamadas pendientes y no me da tiempo a contestarlas”, “está sin resolver la propuesta que me hicieron en la última reunión”, “debería estar haciendo el presupuesto del año que viene”, o “tendría que leer esos informes que me dejaron sobre el escritorio”: en resumen, “¡cuándo voy a poder hacer todo esto!”.

ESTRÉS POR MOTIVOS DE TRABAJO

El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas. No puede evitarse por completo, ya que cualquier cambio al que debamos adaptarnos conlleva cierta carga de estrés. Los sentimientos negativos, daño, enfermedad o muerte de un ser querido, son hechos estresantes, así como algunos sucesos positivos: ascender en el trabajo trae consigo el estrés del nuevo puesto, de nuevas responsabilidades.

Nuestras experiencias estresantes provienen de tres fuentes básicas: nuestro entorno, nuestro cuerpo y nuestros pensamientos. El entorno se refiere a las condiciones ambientales, como por ejemplo ruidos, aglomeraciones, demandas de nuestra atención, etc. Las fisiológicas se refieren a nuestro organismo: enfermedades, accidentes, trastornos, etc. Por otro lado, las amenazas exteriores producen en nuestro cuerpo ciertos cambios estresantes. Así, nuestra forma de reaccionar ante los problemas, las demandas y los peligros, viene determinada por una aptitud innata de lucha o huida, cuando los estímulos que nos llegan son interpretados como amenazantes.

Este proceso se traduce en una serie de cambios físicos observables. Así, por ejemplo, las pupilas se agrandan para mejorar la visión y el oído se agudiza, los músculos se tensan para responder al desafío y la sangre es bombeada al cerebro para aumentar la llegada de oxigeno a las células y favorecer los procesos mentales. Las frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan, y como la sangre se desvía preferentemente hacia la cabeza y el tronco, las extremidades, manos y pies, se perciben fríos y sudorosos.

Si no se libera al organismo de estos cambios ocurridos durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, se entra en un estado de estrés crónico. Cuando uno se siente estresado y añade aun más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar ocasionando desgaste físico, crisis del llanto, y potencialmente depresión.

Condiciones Estresantes

Sobrecarga de trabajo.

Exceso o falta de trabajo.

Rapidez en realizar la tarea.

Necesidad de tomar decisiones.

Fatiga por esfuerzo físico importante.

Viajes largos y numerosos.

Excesivo número de horas de trabajo.

Cambios frecuentes en el entorno laboral.

En algunas aldeas, han obligado a pintar de negro los cristales de las ventanas de las casas donde viven mujeres para impedir que puedan ser vistas desde fuera.

La sobrecarga de trabajo, tanto en lo relativo a la complejidad de las tareas como en el excesivo número de ellas, ha establecido una relación directa entre horas de trabajo y muertes causadas por enfermedades coronarias. La sobrecarga de trabajo también esta relacionada significativamente con una serie de síntomas de estrés: búsqueda de formas de escape, absentismo laboral, baja motivación en el trabajo, baja autoestima, tensión, percepción de amenaza, desconcierto, alto nivel de colesterol, incremento de la tasa cardiaca y aumento de consumo de cigarrillos.

Estrés asociado a las Características del Puesto de Trabajo

Ambigüedad del rol. Surge cuando no se dispone de una adecuada información laboral, responsabilidad o falta de claridad en los objetivos asociados al puesto. También puede suceder que exista una excesiva demanda de responsabilidad por parte de los compañeros sin haberse facultado para ello, o por el contrario que exista esa facultad y no se desempeñe. Esta situación representa para el trabajador una menor satisfacción en el trabajo, mayor tensión y baja autoestima.

La responsabilidad sobre otras personas. Los trabajadores con responsabilidad sobre otras personas tienen un mayor número de interacciones estresantes, como es el caso de directivos que, además, con cierta frecuencia tienen que asistir a reuniones o deben cumplir demasiados compromisos de trabajo. Estas personas suelen tener mayor presión diastólica y altos niveles de colesterol. Pero existen otros factores causantes de estrés relacionados con las funciones del trabajador, afectando fundamentalmente a mandos intermedios, como son:

Individuo que cuenta con insuficiente responsabilidad.

Falta de participación en la toma de decisiones.

Falta de apoyo por parte de la dirección.

Cambios tecnológicos a los que hay que adaptarse.

Estrés producido por las Relaciones Interpersonales

Cuando existen unas relaciones pobres y hay poca confianza, se producen frecuentemente comunicaciones insuficientes que originan tensiones psicológicas y sentimientos de insatisfacción en el trabajo. En este sentido, al considerar las relaciones con los superiores se pueden hallar favoritismos por su parte que provocan tensión y presión añadidas.

Por el contrario, las relaciones con los subordinados son con frecuencia fuentes de estrés para los directivos, al tratar de conseguir mayor productividad y un tratamiento considerado.

Las relaciones entre compañeros también pueden ocasionar diversas situaciones estresantes, como por ejemplo, rivalidad, falta de apoyo en situaciones difíciles, culpabilización de los errores o problemas, e incluso una total falta de relaciones.

Estrés relacionado con el Desarrollo de la Carrera Profesional

Por lo general, el trabajador espera ir ascendiendo en los diversos puestos que tiene la empresa a la que pertenece, es decir, tiende a mejorar no sólo en el aspecto económico, si no que también aspira a puestos de mayor responsabilidad o cualificación, desarrollando lo que llamaríamos su carrera profesional. Por eso, cuando las expectativas se truncan, aparecen tensiones o factores estresantes, como por ejemplo:

Falta de seguridad en el trabajo.

Incongruencia o falta de equidad en una promoción insuficiente o excesiva.

Conciencia de haber alcanzado el propio techo.

Cuando un ejecutivo de mediana edad observa una ralentización en los procesos de promoción, y experimenta que va alcanzando su propio techo y puede ser sustituido por otros compañeros más jóvenes y con mas preparación, aparecen tensiones, conflictos, ansiedades, insatisfacciones y temores en relación con su posición profesional.

Estrés producido por la estructura organizativa

Falta de participación en los procesos de toma de decisiones.

Falta de autonomía en el trabajo.

Inadecuada política de dirección.

Sentirse extraño en la propia organización.

Estrecha supervisión del trabajo.

El estrés producido por la propia organización presenta los siguientes factores de riesgo para la salud: ánimo deprimido, baja autoestima, poca satisfacción en el trabajo, intención de abandonar el puesto y absentismo laboral. Así mismo, en numerosos estudios realizados, la falta de participación en el trabajo produce insatisfacción y un incremento del riesgo de enfermedad física psíquica.

En el contexto laboral se experimentan otros síntomas estresantes que no son de carácter cuantitativo ni cualitativo, si no que ocurren más bien cuando las habilidades de la persona son incongruentes con respecto a la tarea o el entorno laboral. No obstante, hay que tener en cuenta que ante situaciones similares las personas reaccionan de forma diferente. Así, cuando se produce una tensión por sobrecarga de trabajo, mientras que una persona puede reorganizar eficazmente la tarea, aprender nuevas formas, buscar ayuda o absorber sólo aquello que es cabalmente posible, otra, según sea la situación, puede sentirse incapaz de superar tal tensión y puede responder a largo plazo con enfermedades coronarias, depresivas, etc.

Para que el estrés laboral no vaya carcomiendo nuestro interior debemos ser capaces de darnos cuenta de que el trabajo es sólo uno de los aspectos de los que se compone nuestra vida. Si dejamos que los problemas laborales nos ocupen y preocupen más de lo necesario no sólo estaremos abonando el terreno al estrés, si no que además corremos el peligro dejar de lado otros aspectos individuales, familiares y sociales más importantes incluso que el propio trabajo.

SÍNTOMAS PROPIOS DEL ESTRÉS FEMENINO

Todos los síntomas de estrés pueden afectar tanto al hombre como a la mujer. Sin embargo, las mujeres, además, pueden padecer otros trastornos derivados y que tienen que ver con su particular fisiología, con sus cambios vitales y con las exigencias psíquicas de que son objeto. Entre los síntomas relacionados con el estrés que son específicos de la mujer están los siguientes:

Amenorrea (desaparición de la menstruación).

Melancolía menopáusica.

Frigidez y vaginismo (coito doloroso).

Tensión premenstrual y dolor de cabeza.

Depresión postparto.

Anorgasmia (imposibilidad de alcanzar el orgasmo).

Infertilidad.

Entre los trastornos que no son específicos de la mujer pero que les afectan con mayor frecuencia que a los hombres se encuentran los siguientes:

Anorexia.

Bulimia.

Neurosis de ansiedad.

Psicosis depresiva.

La mujer tiene que enfrentarse demasiadas veces no sólo con toda la serie de factores estresantes que atacan al sexo masculino, si no que a menudo es ella también la que tiene que ocuparse en mayor medida de la crianza de los hijos y los trabajos de la casa. Por eso, la colaboración de su pareja en estas tareas para que la carga se reparta entre los dos resulta trascendental para que la mujer no se vea más expuesta al estrés. Aunque sólo fuera por propio interés, el hombre debería darse cuenta que una mujer poco estresada representa también menos estrés para él. El estrés, o las causas que lo producen, compartido, es menos estrés para los dos.

EL ESTRÉS SIGUE AUMENTANDO EN NUESTROS DÍAS

En la sociedad en la que vivimos, se produce continuamente un incremento en el volumen de información que recibimos, junto con una disminución en el tiempo de que disponemos para procesarla. Veamos un ejemplo. En la mayoría de países ya existe un gran número de canales de televisión entre los que elegir, y por esta razón, a veces tenemos la sensación de que al ver un canal determinado hay muchos otros más que nos estamos perdiendo. Para contrarrestar esto, acudimos al “zapping”, y entonces ya ningún canal es suficiente como para fijarnos en él, porque estamos pensando si en los otros que no estamos viendo habrá un programa que sea mejor. Y así, se genera un círculo vicioso donde probamos un poco de cada uno, lo que no nos deja satisfechas, pero tampoco nos llena un canal concreto por lo que nos pudiéramos estar perdiendo en los otros.

Obviamente, lo que acabamos de exponer es sólo un mero ejemplo, pero es aplicable a muchos otros ámbitos de nuestras vidas, por supuesto mucho más importantes que ver un canal de televisión u otro.

CONSEJOS PARA COMBATIR EL ESTRÉS

La clave del éxito es saber parar a tiempo en cada momento. Esto es algo que se dice muy fácil, pero que es complicado llevar a cabo, aunque, desde luego, es factible.

Empecemos por objetivos no muy ambiciosos, que es la mejor forma de empezar. El mundo no va a parar aunque queramos, pero lo que quizás sí podamos hacer sea parar nosotras. Y esto significa revisar nuestras expectativas acerca de las cosas. Para lograrlo hay muchos caminos, y todos pueden conducir al éxito. No obstante, cada una de nosotras está dispuesta a tomar uno y no otro en función de sus condicionantes.

El primer paso es hacer una relación de las cosas que a cada una nos resultan estresantes. Ante cada uno de los factores que nos producen estrés debiéramos preguntarnos: “¿puede ese factor ser cambiado o simplemente debe ser tolerado?”. De este modo, aparecen dos técnicas en función de la respuesta, aunque lo ideal suele ser una combinación de ambas, según el caso:

a)

Centrarse en la Resolución.

b)

Centrarse en la Aceptación.

Técnicas de Resolución

1.

Para cambiar lo que se pueda cambiar primero debes identificar las causas: qué te produce mayor enojo y qué situación te hace sentir ansiedad, nervios o miedo. Intenta prevenir esas situaciones antes de que ocurran.

2.

Comparte tus pensamientos y tus sentimientos. Generalmente, hablar con otras personas ayuda bastante, quizás con un miembro de tu familia, un amigo, un compañero de trabajo o alguien que pueda ayudarte a ver tus problemas desde una óptica diferente. Además, también ayuda ver que a los otros, a veces, les pasan cosas similares.

3.

Intenta resolver tu problema con quien lo tengas, si ello es posible. Puede parecerte obvio, pero muchas veces se está enfadada con alguien y se paga con otros sin darse cuenta.

4.

Aprende a expresar tus enfados y otros sentimientos negativos sin herir a los demás. A veces es inevitable estar enfadada, pero en ese caso trata de decir “estoy enfadada” en lugar de “siempre haces que me enfade”. Agredir a otros con palabras sólo trae como resultado que esas personas se sientan atacadas, lo cual, en lugar de ayudar, dificulta la resolución del conflicto.

5.

Fíjate metas a corto plazo. Las metas te ofrecen algo por lo que trabajar y una satisfacción cuando las alcanzas. Los plazos deben ser cortos y las metas posibles de cumplir, porque fijarse objetivos imposibles sólo acarreará mayor frustración cuando te des cuenta de que no hay forma de lograrlos. Ten presente tus hobbies en tus planes. Lleva una agenda donde apuntes cosas pendientes para ir resolviéndolas poco a poco. Por ejemplo, esa bombilla que lleva tiempo fundida y habría que cambiar… ¡cámbiala!.

6.

Reconoce que sólo tú puedes cambiarte a ti misma, no a otras personas. Muchas veces se gasta mucho tiempo y energías intentando cambiar a la pareja, a los hijos, a los amigos, a los familiares… Queremos que sean diferentes, o que actúen de determinada manera. Cuando estos cambios no ocurren, una se siente frustrada, tensa y triste. Debes ser consciente de que nadie tiene el poder de cambiar a otro. Cuando la gente cambia es, generalmente, porque ellos quieren hacerlo.

7.

Ten el coraje de ser imperfecta. Deja de pretender ser la mujer perfecta, la empleada modelo o la madre 10. Nadie es perfecto. Tratar de serlo es positivo y admirable, pero lograrlo es imposible.

Técnicas de Aceptación

Para tolerar lo que es inherente a la vida:

1.

Incluye en tu vida algún programa de actividad física (gimnasia, paseos, bicicleta, etc.). “Mens sana in corpore sano”.

2.

Practica técnicas de relajación. Las técnicas de relajación, sin ser la única solución, sí constituyen una respuesta natural, fisiológica y específica para el problema del estrés. Nuestro organismo cuenta, de forma innata, con la posibilidad de responder anulando ciertos factores desencadenantes del estrés. No obstante, esta respuesta no es automática, si no que es algo que poseemos en potencia y que debemos aprender a desarrollar, educar y ejercitar. Al principio, esto es difícil de llevar a la práctica, por lo cual es bueno acercarse a alguna institución o profesional que te lo enseñe específicamente para luego poder practicarlo por tu cuenta.

3.

Deténte durante unos minutos al día. Poder parar 15 minutos diarios tiene un doble propósito:

a)

“Desenchufarse”, absorber el estrés y recuperar energías para poder seguir adelante en mejores condiciones.

b)

Poder centrarse en los objetivos más importantes: no permitir que los árboles no nos dejen ver el bosque.

RELAJACIÓN CONTRA EL ESTRÉS

Para algunas personas el estrés es sinónimo de continuos sobresaltos, para otros equivale a malestar y para la mayoría significa tensión. En todos los casos el estrés representa para nosotros algo inquietante y altamente perjudicial. Sin embargo, hemos visto que el estrés surge como una respuesta, tanto física como mental, a las adaptaciones y ajustes del ser humano a los diversos acontecimientos vitales. Esa respuesta, que en principio puede ser natural y que aparece para ayudarnos a afrontar nuevas situaciones, cuando se transforma en una reacción prolongada e intensa es muy posible que desencadene serios problemas físicos y psíquicos. Actualmente, el estrés es uno de los factores de más alto riesgo en las enfermedades cardiovasculares, por lo que te recomendamos una serie de pautas, no sólo para intentar controlarlo, sino también para prevenirlo.

1.

Localiza el origen del problema. La mayoría de las personas están más pendientes del estado del tiempo o el saldo de su cuenta corriente que de la tensión de su propio cuerpo. Pero no olvides que saber qué es el estrés, reconocerlo y, sobre todo, averiguar qué lo está desencadenando y cómo está afectando a nuestro organismo es el primer paso para su manejo y control.

2.

Reserva tiempo para divertirte. Participar en actividades que te gusten es una gran manera de recuperar energía. Tales actividades pueden ser simples pasatiempos individuales o para realizar con tu familia o amistades. Lo importante es que las disfrutes.

3.

Cuida tu alimentación. Tabaco, café y alcohol potencian el estrés, por lo que es necesario limitar su consumo todo lo posible. La dieta tiene que ser equilibrada, rica en verduras, fruta y fibra y baja en grasas y azúcares. Come despacio y de forma regular.

4.

Haz ejercicio. La actividad física regular mejorará tu bienestar general y te ayudará a prevenir el estrés y las enfermedades que conlleva.

5.

Aprende a contar lo que te pasa. No guardes tus sentimientos: son una bomba de relojería. No olvides que aquellos que transmiten sus emociones padecen menos trastornos.

6.

Practica el optimismo. Rechaza los pensamientos negativos y sustitúyelos por pensamientos positivos. No es fácil hacerlo, pero no es imposible. Las cosas no son en realidad tan horribles como las vemos a través del estrés. Ser flexible y tener actitudes positivas ante la vida aumenta las defensas.

7.

Aprende a decir NO. Es importante no crearse más obligaciones de las necesarias. Atrévete a expresar tu opinión con tranquilidad y no te sobrecargues con responsabilidades excesivas.

8.

Desarrolla sistemas de apoyo. Cuando estás bajo presión, necesitas la ayuda de la gente que te rodea. Aprende a extender la mano y pedirles su apoyo. Encuentra a algún familiar o amigo de tu confianza para hablar sobre tus problemas, y no olvides que tú también debes estar dispuesto a ayudar a los demás. Sé un buen amigo. Escucha a los otros y ofréceles tu apoyo cuando ellos lo necesiten.

9.

Mantén tu sentido del humor. Un buen sentido del humor resulta esencial para controlar el estrés y ayudar a otros a hacerlo. Es importante no tomarse las cosas más en serio de lo debido. Las personas que pueden reírse de situaciones estresantes son capaces de manejarlas de forma más efectiva.

10.

Aprende a respirar correctamente, es la llave maestra de la relajación. Sentado o acostado, cierra los ojos. Inspira profundamente por la nariz y exhala el aire por la boca. Respira profundamente (siempre a partir del diafragma) y afloja las mandíbulas dejando la boca entreabierta. Vuelve a tomar aire profundamente y deja caer los hombros. Inspira profundamente, retén el aire mientras cuentas hasta cinco y vuelve a exhalar el aire por la boca. Repite este último paso al menos cinco veces.

11.

Da a tu cuerpo y a tu mente la oportunidad de relajarse. El fin de la relajación es disminuir la ansiedad y la tensión muscular, sobre todo en situaciones de presión. No se pueden evitar las situaciones preocupantes, pero sí se pueden manejar las respuestas y reacciones a ellas aprendiendo y practicando la relajación.

12.

Es imposible estar relajado físicamente y tenso emocionalmente al mismo tiempo, ya que no pueden convivir en el mismo momento la sensación de bienestar corporal y la de estrés mental. La respuesta del organismo a la relajación es un efecto de recuperación casi inmediato, y es una tregua para el cuerpo.

13.

La relajación progresiva de los músculos reduce la frecuencia del pulso y la presión de la sangre, así como el grado de sudoración y la frecuencia respiratoria. Además, evita los problemas orgánicos que el estrés produce.

14.

La distensión física logra un importante relax muscular que alivia la presión acumulada en nuestro cuerpo.

15.

La relajación mental elimina la tensión psíquica.

De cualquier forma, si no consigues quitarte el suficiente estrés de encima, el mejor consejo que podemos darte, y el que mejor suele funcionar, es acudir a la consulta de un psicólogo competente en el tema o de un médico psiquiatra. Porque cada persona es un mundo, y los profesionales en la materia son los que mejor nos pueden ayudar a descubrir y resolver las causas del estrés, y de esa forma hacer desaparecer sus efectos. No por ser algo cotidiano, debemos resignarnos a vivir con una carga de estrés que llegue a resultarnos insoportable.

2. Soledad
LA SOLEDAD ES UN CAMINO SEGURO HACIA LA INFELICIDAD
 
Recientes investigaciones han llegado a la conclusión de que la soledad es una de las principales causas de infelicidad y aunque no constituye un trastorno en si misma va normalmente asociada a sentimientos de descontento, frustración y ansiedad que con cierta frecuencia desembocan en depresión.
Existen algunas condiciones de vida que han propiciado el sentimiento de soledad: los cambios de domicilio que implican el corte de lazos familiares y de amigos, el tipo de relaciones que se establecen en la gran ciudad (formales, frías y poco íntimas), las escasas relaciones con la familia amplia (solo con la nuclear), el incremento de separaciones y divorcios, el incremento de valores individualistas, la búsqueda del éxito personal y la competitividad acentuada conllevan al aumento de la soledad. Es cierto que esta puede ser preferible a una mala compañía pero generalmente comporta tristeza y depresión, salvo que sea una soledad deseada esta puede convertirse en una fuente de inspiración positiva, como ha ocurrido en algunos escritores, artistas, poetas científicos.

La soledad puede posibilitar un carácter reflexivo, profundo y rico, que desarrollemos más nuestro mundo interior por encima de los vaivenes de la vida, pero solo será así cuando esta es deseada, elegida y aceptada. Pero generalmente no es así, hay una soledad amarga que hemos de soportar a la fuerza por limitaciones de nuestro carácter o por frustraciones que

nos trae la vida, como la separación, el divorcio o la viudez.
A veces va acompañada de diversas adicciones como compañeros de viaje de toda la sintomatología anterior.
¿Quienes se sienten mas solos? Existe la creencia que el sentimiento de soledad aumenta con la edad, esto concuerda con una encuesta de Amando de Miguel en el 1991 donde una gran mayoría afirmaba que lo peor de la vejez es la soledad. Sin embargo, otros estudios efectuados en Estados Unidos contradicen lo anterior ya que los entrevistados manifestaban menos sentimientos de soledad a medida que aumentaba la edad. Esto parece ser debido a que las personas mayores han desarrollado redes de relaciones más estables, mientras que los más jóvenes están intentando conseguirlas, hasta que no lo consigan se cruzará en su camino la soledad.
La relación de pareja: ¿Existe relación entre estar casado y sentirse solo o con necesidad de intimidad? Un estudio realizado con adultos alemanes concluyó que las personas solteras y sin pareja tenían más probabilidad de que se sintieran solas. Otros trabajos han demostrado que las mujeres que tenían una relación íntima y auténtica con su pareja, el 70 por ciento carecían de trastornos afectivos, mientras que quienes no poseían esta relación disminuía en un 40 por ciento. También se ha observado que aunque hombres y mujeres experimentan la soledad con la misma frecuencia, las mujeres suelen reconocer más que los hombres sus sentimientos. Quizá esta diferencia de manera de reaccionar se debe a que un hombre solo es menos aceptable socialmente, que una mujer sola. A ello también contribuyen los estereotipos sexuales que presentan a la mujer como más capaz de expresar sus sentimientos y al hombre como más ajeno a las reacciones de debilidad.

EL CÍRCULO DEL SOLITARIO
Cuando la soledad arraiga en nuestra personalidad puede convertirse en una cárcel psicológica que conlleva a un proceso que puede resumirse en cuatro etapas que forman una cadena cuyo final implica el reinicio del proceso.
1. -Creencias negativas hacia si mismo. A causa de sus fracasos pasados las personas solitarias se ven negativamente a si mismas y están convencidas de que fracasarán al tratar con los demás. Tienen poca autoestima, se rebajan a si mismos, se sienten incapaces de relacionarse. Creen que su timidez es invencible y no pueden luchar contra ella. Así el solitario crónico se deja arrastrar por pensamientos negativos de si mismo y de los demás. Esto tiende a funcionar por profecías auto-cumplidoras. Quien cree que va a fracasar acaba fracasando por su falta de confianza.
2. -Conducta con poca habilidad social. El solitario tiene poca habilidad social, le resulta difícil desplegar actividades sociales, participar en grupos, no sabe ser agradable, demostrar que disfruta de la compañía de los otros, tratarlos cordialmente … Suele comportarse de forma menos agradable cuando está en publico, se siente inseguro de si mismo, ansioso, generalmente es poco inclinado a revelar su intimidad y cuando la descubre se comporta de forma inapropiada, demasiado íntimo con los de su mismo sexo y superficial con el sexo opuesto tendiendo a refugiarse en la ironía al tratar con los demás.
3. -Rechazo de los otros. La mala imagen del solitario, la forma de tratar a los demás no son una buena tarjeta de presentación. Con su forma de actuar ahuyenta a los que podrían haber llegado a ser amigos suyos y contribuye a que los demás no le miren bien.
4. -Retirada a la soledad. Solo el repliegue en su concha permite un mínimo de seguridad a la persona que se siente rechazada por los demás. La soledad tiende a consolidarse con el tiempo y estas personas están convencidas de que su situación no va a cambiar. La depresión e infelicidad que acompañan al aislamiento refuerzan las creencias negativas hacia si mismo y reinician el proceso circular en una situación que se realimenta a si misma.
Es importante darse cuenta del proceso para poder iniciar el cambio e iniciar el proceso hacia la aceptación de uno mismo, de los demás y conseguir la felicidad.

 

La timidezEl miedo a no dar la talla puede combatirse

 

Un rubor que invade las mejillas, el sudor frío en las manos y la frente, los latidos que se aceleran, un nudo en la garganta, las mandíbulas apretadas, los molestos gases en el aparato digestivo, temblores, algunos tics y un sin número de síntomas difícilmente controlables, invaden con frecuencia a los tímidos más problemáticos cuando se encuentran ante otras personas.

Es, en realidad, un conjunto encadenado de manifestaciones psicosomáticas que el tímido trata de esconder. Y, ante el evidente fracaso de su propósito, las cosas empeoran aún más. Si no sabe ubicarse y actuar en una reunión de amigos o de trabajo, por ejemplo, en un principio se ruborizará. Pero esto no es lo peor: al darse cuenta de que llama la atención, el rubor aumentará; si, además, alguien le hace la observación de que se está poniendo colorado, terminará por vivir el encuentro casi como una tragedia.

La timidez siempre está relacionada con el contacto social. Por eso, hay muchas y variadas situaciones en las que el tímido puede sufrir con el contacto humano: encontrarse a solas con alguien en el ascensor, hacer una pregunta en público, efectuar una reclamación en un restaurante, devolver una prenda en la boutique, iniciar una relación de pareja, …. Ahora bien, ciertos niveles de timidez pueden incluso resultar atractivos porque despiertan en los demás sentimientos de ternura, ante la manifiesta debilidad y necesidad de protección que emana del tímido. Por eso, algunos tímidos resultan tan interesantes para ciertas mujeres, que ven en ellos personas a mimar y proteger, y una estupenda ocasión de manifestar su instinto maternal. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la timidez se convierte en una tortura, un problema patológico que impide al individuo relacionarse con normalidad. ¿Cuándo se puede decir que la timidez adquiere el marchamo de “preocupante”?

Signos preocupantes

¿Cuándo se puede considerar la timidez patológica y requiere, por tanto, que se actúe decididamente sobre ella? La señal de alarma es el sufrimiento: cuando ese temor al contacto con los demás produce angustia, desestabiliza y perjudica a la persona en sus relaciones laborales, de amigos y familiares, hay que intervenir: el bienestar emocional y, en general, la calidad de vida, se resienten demasiado.

Ser tímido, aclarémoslo, no es lo mismo que ser introvertido. La persona introvertida es reservada y vive, predominantemente, hacia dentro de sí misma. Prefiere expresarse con parquedad. Pero puede, perfectamente, no ser tímida. Algunos introvertidos lo son porque eligen disfrutar de su mundo interior y no salir mucho de sí mismos. Incluso pueden ser excelentes comunicadores. Y también hay tímidos que hacen esfuerzos titánicos por superarse y se han convertido en personas que aparentemente se relacionan muy bien.

El tímido es, normalmente, una persona muy emotiva que tiene miedo de actuar mal y por eso evita el contacto con los demás. No se fía mucho de sí mismo ni de los demás. Algunos tímidos que aceptan su timidez como un componente de su personalidad logran sobreponerse, pero en otros casos su carácter les causa un severo sufrimiento. Muchos de ellos no han podido soportar la angustia del aislamiento progresivo al que ellos mismos se han condenado y al que irremediablemente les empuja una sociedad que no se anda con muchas contemplaciones con los aparentemente más débiles. ¿Y cómo reaccionan para sobrevivir? En algunos casos, con conductas compensatorias: agresividad, despotismo, frivolidad, o intentando llamar la atención de los demás mediante el chiste fácil o el falso liderazgo. Son mecanismos de defensa interesantes de conocer, porque funcionan como una máscara que oculta a los tímidos y los hace difíciles de reconocer.

Lo que hacen algunos tímidos

Negación de la realidad: se protegen a sí mismos de la realidad desagradable y adoptan actitudes escapistas como enfermar.

Fantasía: satisfacción de los deseos frustrados mediante realizaciones imaginarias.

Proyección:culpan de sus dificultades a otras personas.

Represión: evitan que los pensamientos peligrosos o dolorosos entren en la conciencia.

Desplazamiento: descargan los sentimientos acumulados sobre personas que perciben como más débiles que ellos.

Aislamiento emocional: retirada hacia la pasividad, para protegerse del daño.

Regresión: se posicionan en un grado de desarrollo personal más elemental, que comprende respuestas menos maduras.

Simpatía: tratan de ganarse el afecto de los demás para fortificar los sentimientos de la propia valía, a pesar de los fracasos.

¿Tímidos con éxito?

Cuando la timidez no es grave puede convertirse incluso en un elemento al que sacar rendimiento. La prudencia característica de los tímidos les ayuda a controlar mejor los impulsos indeseables y les facilita una mejor aceptación social que las personas que no actúan con tanto cálculo. Por otra parte, los tímidos son, con frecuencia, introvertidos y aprovechan esa facilidad para profundizar en la creatividad interior, estimulando la imaginación y la fantasía. Por esa razón, entre los tímidos se encuentran grandes artistas, pensadores y escritores. Fueron y son conocidos por su gran timidez James Dean, Woody Allen, Montesquieu, Rousseau, Stendhal y Proust. Por otro lado, aunque en el ámbito laboral se valora mucho la capacidad de comunicación, también en ese terreno pueden aprovecharse las ventajas de la timidez. Algunos tímidos han encontrado en el trabajo su refugio y muestran tendencia a ser perfeccionistas y abordar con eficacia las tareas que requieren mayor concentración y esmero.

¿El tímido nace o se hace?

Algunos autores de corte organicista barajan la posibilidad de que las manifestaciones psicosomáticas propias de la timidez tienen su origen en el desarrollo de glándulas de secreción interna, como la hipófisis o las suprarrenales. Incluso hablan de la timidez como una característica hereditaria. Por su parte, los psicoanalistas afirman que la timidez no es más que la punta del iceberg de un problema oculto, y mucho más profundo. Debido a la represión de los instintos -principalmente, los sexuales-, a la imposibilidad de ponerlos en práctica, surgirían, según esta tesis, una serie de fantasías en las que el tímido se percibe interiormente deseando realizar ambiciones y deseos que al final no ejecuta. Esta represión se terminaría corporalizando y se convierte en la rica sintomatología psicosomática del tímido (rubor, sudor, temblores, …) que se ha descrito al comienzo de este artículo.

Para los psicólogos conductistas (otra corriente, además de las dos descritas), la timidez no se hereda, se aprende desde niño por la influencia de modelos parentales o por determinadas actitudes de quienes intervienen en el proceso educativo. Las experiencias infantiles, según estas teorías, devendrían decisivas en la aparición de la timidez: niños que no han sido suficientemente valorados o se han visto ignorados, o se han sentido menos apreciados por sus educadores cuando han conseguido logros, o que han sufrido experiencias de malos tratos o han padecido alguna experiencia de abusos sexuales. Una etapa importante para la aparición de la timidez es la adolescencia, esa época en que el niño-hombre o la niña-mujer experimentan sensaciones desconocidas y no saben manejarlas en sociedad o ante el otro sexo, lo que produce ese bloqueo de inhibición o timidez. Y, como se ha dicho, la comprobación del propio bloqueo desencadena aún más temor al contacto social. En cualquier caso, parece que en la aparición de la timidez influye mucho la historia personal; es más aprendida que congénita.

¿Cómo superar la timidez?

Martha Davis y otros autores en su libro “Técnicas de autocontrol emocional” (Ed. Martínez Roca), apuntan algunos pasos para reforzar la personalidad de las personas tímidas:

*Detención del pensamiento. Concentrarse en los pensamientos no deseados que nos asaltan y, después de un corto período de tiempo, detener y vaciar la mente. Se debe estar atento a la aparición de estos pensamientos, identificarlos y pararlos enérgicamente.
*Rechazo de las ideas irracionales. Suscitando pensamientos racionales como “no me afecta”, “todo ser humano se equivoca”, “una discusión es cosa de dos”, “nos sentimos en función de cómo pensamos”, o “qué es lo peor que me puede ocurrir”.
*Desarrollo de técnicas de afrontamiento del miedo. Utilizando técnicas de relajación que apoyen las decisiones que nos conducen a soportar situaciones difíciles.
*Entrenamiento asertivo. Mostramos una conducta asertiva cuando defendemos nuestros propios intereses, y expresamos nuestras opiniones libremente pero sin herir la susceptibilidad de los demás.
*Otro autor, Weimberg, afirma que la timidez es un hábito que se fortalece si no se actúa contra él. Lo mejor es afrontarla de frente, no huir. Aguantar la presión de las miradas, quedarse en el grupo. Mirar a los ojos del interlocutor, cada vez un poco más fijamente. “No se trata de hallar valor para hablar, sino de hablar para hallar valor”. Hemos de hacer inventario de nuestros propios valores para ir tomando conciencia íntima de nuestras cualidades. Y para valorarlas en su justa medida.

LA SOLEDAD: NI TAN MALA COMPAÑERA

El sentido común sugiere que las relaciones humanas son la clave para el bienestar, por lo que la soledad sería, en consecuencia, señal de anormalidad. Pero, la soledad también tiene su lado positivo. Durante siglos, poetas, místicos y religiosos han reportado sus efectos creativos y enriquecedores. Los psicólogos han comenzado a detectar a personas sanas que en parte toman la soledad para usos beneficiosos.

De acuerdo al psicólogo Peter Suedlfeld, PhD, de la Universidad de Columbia, la necesidad de soledad presenta un componente de estado y de rasgo. Todas las personas, en algún momento, sienten la necesidad de darse un tiempo de soledad. Quienes presentan la soledad como un rasgo de personalidad la necesitan y la desean más que otros, en virtud de que este rasgo representa características de conducta relativamente permanentes. El estado de soledad se refiere a características transitorias. Las investigaciones relativas a la soledad como estado sugieren que la mayoría de las personas necesitan estar algún tiempo solas para satisfacer ciertas necesidades psicológicas, incluyendo el rejuvenecimiento. Esto puede ser resultado de los efectos acumulativos de la estimulación social recibida en días o semanas recientes. Las personas con pocas demandas y poca estimulación social requieren menos soledad, y de hecho, la evitan. En su investigación, Suefeld encontró que aquellos que presentan mayores demandas de atención o habilidades sociales, tales como ejecutivos de negocios o madres de niños pequeños, necesitan más tiempo para estar solos. Esto les permite recuperar sus recursos, descansar y relajarse. Repotencia la energía psicológica y el bienestar físico, se reduce la producción de estresantes y mejora el funcionamiento inmunológico y otros cambios fisiológicos.

Lo que uno haga durante el tiempo en soledad, como caminar, meditar, relajarse, al parecer resulta menos relevante para el rejuvenecimiento que el simple hecho de obtener soledad. Los convictos, algunas veces golpean a los guardias o rompen las reglas de manera que los confinen en un lugar solitario, en donde puedan recuperarse del barullo de la vida en prisión.

La cantidad de soledad que las personas necesitan para recuperarse depende de cuánto tiempo les tome estar aptos para enfrentar las demandas de su ambiente. Una hora, cada ciertos días, puede ser suficiente para renovar a algunas personas, pero puede no serlo.

El tiempo en soledad satisface otras necesidades o funciones psicológicas además del rejuvenecimiento, señala Pedersen, de la Universidad de Brigham Young. Su investigación sobre la privacidad sugiere que la contemplación es la necesidad más imperante que resulta satisfecha por la soledad:”Le ofrece a las personas la oportunidad de contemplar quiénes son, qué relaciones mantienen con otras personas y cuáles serán sus metas. Cumple un función de asentamiento y autodefinición”.

Otras dos necesidades psicológicas con las cuales se encuentra la soledad, son la autonomía, es decir, el chance de hacer lo que uno desea, de actuar libremente, y ser lo que uno es, así como la confidencia. Esta última, resultó ser una respuesta sorprendente de los sujetos de su investigación, quienes al parecer emplearon el término para describir una relación devota con una deidad.

El estudio de Pedersen no encontró diferencias entre los géneros sexuales en relación a la frecuencia con la cual las personas buscan la soledad. Pero, sí se halló que las mujeres emplean la creatividad y la contemplación en mayor medida que los hombres. Estos últimos, en cambio, presentan una fuerte preferencia por estar solos. Un tipo de aislamiento en donde prefieren traslardarse geográficamente, irse a la montaña o salir por un largo paseo en el carro, en lugar de refugiarse en una oficina o dormitorio.

El componente de rasgo de la soledad, sugiere que algunas personas presentan una preferencia por la soledad que es mucho más grande que una necesidad de estar solos de vez en cuando. El psicólogo Jerry Burger, PhD, especula que sólo un pequeño porcentaje de la población, quizás no más de 10%, muestra este rasgo. Al contrario de los estereotipos sociales, estas personas,”están bien ajustadas”. Están auto-actualizadas, presentan buena comunicación, se desempeñan bien en situaciones sociales y disfrutan de sus amistades. Además, les gusta la soledad, de manera que se las ingenian para pasar un tiempo solas de modo frecuente.

En niños y adolescentes

La soledad aparentemente ofrece efectos saludables en otras etapas del desarrollo humano, particularmente en la adolescencia. Los adolescentes reportan tener mayor concentración y menor auto-conciencia durante la soledad, señala el psicólogo Larson, quien sugiere que permite un estado mental más productivo. Luego de estar solos, los adolescentes presentan mejor humor, a diferencia de otros momentos. En una de sus investigaciones encontró que los adolescentes que pasan cantidades intermitentes de tiempo solos, se encuentran mejor ajustados que los demás.

De acuerdo a Larson, los adolescentes dicen que están solos cuando están consigo mismos. Pero, hay que diferenciar entre la soledad de estar solo y la soledad relativa a otras personas. “Sentir soledad en relación a los amigos es pernicioso”, señala Larson, pero, salir por su cuenta o estar solo en su cuarto y sentirse solo, es probablemente saludable.

En los niños, la soledad es considerada signo de timidez. Sin embargo, los niños juegan solos por varias razones, de acuerdo al psicólogo Robert Caplan, PhD, de la Universidad de Carleton. Para la mayoría de los pequeños, el juego es el primer paso en la escalera para su posterior juego con otros. “El problema surge con aquellos niños que no suben el próximo escalón”.

En estudios con preescolares, Coplan y Kenneth Rubin, de la Universidad de Maryland, observaron tres tipos diferentes de niños con tendencia a jugar solos. El primero, es el niño tímido, quien desea interactuar con otros, pero esto le causa angustia y miedo. El segundo caso se refiere a niños socialmente inmaduros, quizás un tanto agresivos, activos y ruidosos, quienes practican el juego solitario porque quizás nadie desea jugar con ellos. Finalmente, se encuentran los niños que disfrutan jugando solos de forma constructiva, prefiriendo los juguetes, rompecabezas u otros objetos, en lugar de personas. Estos últimos, presentan un mayor rango de atención, sin embargo, no son muy buenos en tareas orientadas a las personas como, por ejemplo, Adivina el personaje. A la edad de 7 u 8 años, los niños que aún juegan solos pudieran estar en riesgo de ser rechazados por sus pares, así como en riesgo de no aprender las destrezas sociales necesarias para obtener relaciones exitosas.

El hecho de que disfrutemos de períodos de soledad, no significa necesariamente que experimentemos rechazo por el mundo externo. La soledad nos permite, no sólo explorarnos a nosotros mismos, sino también nuestra relación con las personas y el mundo que nos rodea, como señala el psicólogo McIntosch: “Es un modo de ponernos a tono con el mundo”

3. Depresión

Un caso típico de Depresión

 

Para María cada día es una nueva batalla para lograr seguir adelante. Muchos días no tiene ánimo suficiente ni siquiera para levantarse de la cama y cuando su marido vuelve a casa por la noche la encuentra todavía en pijama y con la cena sin preparar. Llora muy a menudo y hasta sus momentos de mejor humor se ven continuamente interrumpidos por ideas de fracaso e inutilidad. Tareas tan insignificantes como vestirse o hacer la compra le resultan muy difíciles y el menor obstáculo le parece una barrera infranqueable. Cuando se le recuerda que todavía es una mujer atractiva y se le sugiere que salga a comprar un vestido nuevo contesta, “esto es demasiado difícil para mí, tendría que atravesar la ciudad en autobús y probablemente me perdería, además ya no soy atractiva”.

Su forma de hablar y de andar es lenta y su rostro tiene un aspecto triste. Antes era una mujer vivaz y activa, colaboraba en asuntos sociales de su barrio, le gustaba leer, pintar y era una anfitriona encantadora. Entonces ocurrieron dos cosas: Su hijo empezó a ir a la escuela y su marido fué ascendido a un puesto de gran responsabilidad que lo obligaba a permanecer demasiado tiempo fuera de casa.

Ahora ella languidece pensando si merece la pena vivir y ha jugado con la idea de tomarse todo el frasco de sus píldoras antidepresivas de una sola vez.

La indefensión como posible causa de la depresión

En el caso anterior hemos visto aspectos de la indefensión humana típicos ante la depresión, pérdida del ánimo, llanto incontrolado, ideación de ruina, pérdida de interés y pensamientos suicidas. Estos son una parte de los síntomas variados que acompañan a los estados depresivos. La depresión es a la psicopatología lo que el catarro a la medicina; nos afecta a todos, pero en mayor medida a las mujeres (la proporción es de 3 mujeres por cada hombre) aunque la mayor incidencia de suicidios consumados corresponde a los varones. La prevalencia es mayor en mujeres casadas que en solteras. Se ha demostrado que las mujeres reaccionan de forma más ansiosa que los hombres frente a las situaciones conflictivas de la vida.

Seguramente comprendamos el caso de María porque en uno u otro momento todas nos hemos sentido con el ánimo deprimido. Nos sentimos tristes; cualquier pequeño esfuerzo nos cansa; perdemos el sentido del humor y las ganas de hacer hasta aquello que normalmente más nos entusiasma. Pero dichos estados de ánimo suelen ser transitorios y al poco tiempo han remitido. Sin embargo, cuando hablamos de depresión con la gravedad que impone dicha etiqueta este estado se instaura permanentemente en nosotras como si poco a poco fuéramos sumergiéndonos en un pozo sin fondo del cual nos és imposible salir.

La mujer deprimida percibe a menudo fuertes sentimientos de aversión hacia sí misma; se siente inútil y culpable de sus insuficiencias. Pueden comenzar a producirse ataques de llanto, pérdida de peso e insomnio. La comida no sabe bien, el sexo no resulta excitante y se pierde todo el interés por la gente afectivamente ligada a ella. Esta mujer deprimida puede empezar a tener deseos suicidas. A medida que sus intenciones se hacen más serias, las ideas esporádicas se convierten en deseos; preparará incluso un plan y lo pondrá en práctica. Hay pocos trastornos psicológicos que sean tan debilitadores y ninguno que produzca tanto sufrimiento como la depresión grave.

Tipos de estados depresivos y factores comunes

Consideraremos tres tipos de depresión agrupadas bajo la categoría de trastornos afectivos

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Depresión reactiva o neurótica

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Depresión endógena

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Depresión orgánica

Las tres tienen en común los siguientes factores:

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Humor depresivo

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Pérdida de placer e interés

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Inutilidad y culpabilidad

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Baja autoestima

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Incapacidad

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Pensamientos suicidas

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Ansiedad

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Dificultades para pensar

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Obsesiones y paranoia

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Perturbación del sentido del tiempo

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Despersonalización (en casos más graves pueden llegar a sentirse apartados de la realidad, como si simplemente fueran observadores sin participar emocionalmente)

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Pérdida de energía

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Lentitud y agitación

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Trastornos del apetito y el peso

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Problemas de sueño

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Reducción de la líbido (falta de deseo en las mújeres)

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Síntomas corporales (jaquecas, náuseas, dolores varios, calambres etc…)

Todos estos síntomas pueden o no estar presentes en la mujer deprimida, estos son un consenso de todos los observados a lo largo de la experiencia.

Para que puedas clasificarte dentro de uno de los tres tipos de depresión mencionados vamos a definirlos con más detalle.

Depresión reactiva

Las depresiones reactivas son las más comunes y del tipo que a todos nos es familiar. No presentan ciclos temporales regulares, por lo general no responden a las terapias físicas (fármacos) no se hallan geneticamente predispuestas y si responden a la terapia cognitivo-conductual.

Este tipo de depresión normalmente parece coincidir con un acontecimiento adverso de la vida, tal como la muerte de un ser querido, el divorcio, las desavenencias conyugales, los problemas económicos o los problemas de desempleo. El inicio de la depresión no tiene porqué ocurrir inmediatamente después del acontecimiento, sino, a veces al cabo de unas semanas o meses. La primera aparición se produce, normalmente en la vida adulta temprana y está caracterizada por sintomatología física y psicológica variada. Es un estado más benigno y no psicótico, aunque, hasta cierto punto, la recuperación se ve influida por factores de personalidad.

Depresión endógena

Este tipo de depresiones son una respuesta a algún proceso endógeno o interno desconocido. Estas depresiones no son desencadenadas por ningún acontecimiento externo; simplemente, se abalanzan sobre la persona afectada. Por lo general, presentan ciclos temporales regulares y pueden ser bipolares o unipolares. La bipolar recibe el nombre de maníaco-depresiva (el individuo pasa repetidamente de la desesperación a un estado de ánimo neutro, de aquí a un estado maníaco hiperactivo y superficialmente eufórico, para volver a la desesperación, pasando por el estado neutro). La unipolar consiste en una alternancia regular de desesperación y neutralidad, sin aparición de manía.

Las depresiones endógenas responden a menudo al tratamiento con fármacos y pueden tener un origen hormonal. También pueden hallarse geneticamente predispuestas (ej. si la madre es depresiva y el padre alcohólico es posible que el descendiente llegue a ser depresivo. Se ha dicho que en los hombres el alcoholismo es el equivalente de la depresión en las mujeres) y sus síntomas suelen ser más graves que los de las depresiones reactivas.

Depresión orgánica

Cuando se hace un diagnóstico de depresión es importante descartar las bases orgánicas, puesto que el efecto y la conducta depresiva están asociadas muchas veces a una lesión cerebral o a la acción de ciertos fármacos.

Formulaciones de la depresión en la psicoterapia conductual

Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la psicoterapia conductual.

Baja proporción de reforzamiento

Según Lewinsohn la depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento positivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de habilidades sociales). Según él los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales).

Pérdida de control: indefensión aprendida

El defensor de esta teoría es Seligman y sugiere que una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La terapéutica incluye:

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Cambiar la posibilidad de acontecimientos porvocadores de depresión con cambios ambientales.

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Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello).

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Desarrollar espectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.

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Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado deseado.

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Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de la autoestima).

Distorsiones cognitivas

Postulado por Beck, sugiere que el estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La terapia de dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y modificando los supuestos inadaptados que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que conducen a las respuestas depresivas.

Depresión y suicidio

La enfermedad psiquiátrica con más riesgo de suicidio es la depresión (entre un 10 y un 15%). Los momentos de la enfermedad con más riesgo son cuando disminuye la inhibición y la melancolía (empiezan a mejorar) o cuando se inicia la depresión. Los tres síntomas de la depresión relacionados con el suicidio son:

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Aumento del insomnio

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Aumento del abandono del cuidado personal

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Aumento del deterioro cognitivo

Existen varias opiniones sobre la significación de los síntomas psiquiátricos en el paciente suicida, aunque la mayoría de las revisiones nos indican que en una proporción del 70%, los intentos de suicidio presentan una condición depresiva que es fácil de reconocer. Los depresivos endógenos corren mayor riesgo que los depresivos reactivos, los intentos de suicidio son impulsivos, pueden decidirse una hora antes.

Los intentos de suicidio son especialmente comunes entre las mujeres menores de 35 años (más entre 15 y 24 años), los hombres lo hacen en edad más avanzada. Por clases sociales es más común en las más bajas, pero más efectivo entre las clases altas y grupos profesionales de alto estatus económico.

Factores asociados al riesgo de suicidio:

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Mujeres menores de 35 años, hombres mayores de 40

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Separación, divorcio o muerte del cónyuge

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Pérdida inminente de un ser querido

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La soledad y el aislamiento social

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Problemas económicos, paro reciente o jubilación

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Mala salud

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Ocupación de alto estatus

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Depresión (sobre todo endógena)

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Enfermedad terminal

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Problemas con alcohol y/o drogas

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Anteriores intentos de suicidio

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Historia previa de trastornos afectivos

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Historia familiar de trastrornos afectivos, suicidio, alcoholismo

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Indicios suicidas (avisos o conversaciones suicidas)

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Preparativos (hacer testamento, seguros, nota suicida)

En general los pacientes suicidas están dispuestos a hablar de sus intenciones y para algunos la necesidad de desahogarse con alguien que les toma en serio es terapeuticamente positivo. Cuando existe la  posibilidad de suicidio se le debe animar a que hable de ello y procurar emplear tiempo en el futuro para seguir hablando del tema con lo cual se puede facilitar el ingreso temporal en una unidad psiquiátrica y/o proporcionar la ayuda necesaria para atenuar la circunstancias que provovan el intento suicida.

 

¿Cómo experimentan la depresión los latinos?

Los individuos de distintas culturas manifiestan síntomas de depresión de diferentes maneras. Además de cambios en su estado de ánimo, los latinos tienden a experimentar la depresión con dolores y malestares (como dolor de estómago, de espalda o de cabeza) que persisten a pesar del tratamiento médico. Los latinos a menudo describen la depresión como sentirse nerviosos o cansados. Otros síntomas incluyen: cambios en el sueño o en el apetito, inquietud o irritabilidad y dificultad en la concentración y la memoria.

“Ya no disfrutaba de las cosas como antes, y pensé que mis problemas para recordar palabras y nombres tenían que ver con mi edad. Me olvidaba dónde ponía las cosas, y me sentía como aturdida.” — Clara, 68

“Después de dar a luz a mi bebé, pensé que estaría feliz, pero me sentía cada vez peor. Estaba muy triste y me sentía culpable de no disfrutar de mi nuevo bebé. A pesar de que el doctor decía que no tenía nada, padecía de dolores de cabeza terribles que duraban horas . . . Lloraba por nada, y lo único que quería era dormir todo el día.” — Conchita, 30

“Después del accidente, no podía trabajar. Estaba preocupado porque no sabía cómo mantener a mi familia. Me irritaba y me enojaba con frecuencia y, a veces, bebía para relajarme. Dormir era difícil, y siempre estaba cansado. Sentía que no podía hacer nada bien y no me sentía bien conmigo mismo. Estaba avergonzado de pensar que necesitaba ayuda.” — Juan, 51

 ¿En qué se diferencian la depresión clínica y la tristeza?

Es normal sentir tristeza en ciertas situaciones de la vida. Dejar su país de origen y extrañar a la familia, la muerte de amigos o familiares, el divorcio, la pérdida de trabajo y hasta la pérdida de la salud pueden causar sentimientos de tristeza. Los inmigrantes pueden creer que la tristeza y el estrés son parte del traslado a un nuevo país. Si la tristeza o el estado de ánimo depresivo continúa por más de dos semanas, es posible que esté experimentando depresión clínica y debe buscar ayuda profesional.

La depresión clínica es una enfermedad médica tratable, igual que la diabetes o la tensión alta. Muchos creen erróneamente que la depresión es “normal” en personas mayores, adolescentes, madres primerizas, mujeres menopáusicas o en personas con enfermedades crónicas. La verdad es que la depresión clínica nunca es “normal,” no importa la edad o situación de la vida.

Cualquiera que experimente síntomas depresivos debe ser diagnosticado y tratado.

¿Quiénes son propensos a sufrir de depresión clínica?

Sea usted de origen mejicano, puertorriqueño, cubano, centroamericano, o sea su familia procedente de Colombia, Panamá, la República Dominicana, o cualquier país de la América Latina, usted puede sufrir una depresión clínica. Personas de cualquier edad o nivel económico pueden experimentar la depresión clínica. La depresión causa pérdida del placer en la vida diaria, tensión en el trabajo y las relaciones, complica condiciones médicas, o incluso puede llevarle al suicidio.

¿Quiénes tienen un riesgo mayor de sufrir depresión?

Un historial familiar de depresión clínica aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Si alguien en su familia ha sufrido de depresión, las probabilidades de padecerla usted son altas. Sin embargo, la depresión clínica también puede ocurrir en personas que no tienen parientes con depresión.

Las mujeres padecen el doble de la tasa de depresión clínica que los hombres. Aunque las razones no son del todo claras, existen diferencias biológicas en las mujeres, como los cambios hormonales y la composición genética, que pueden contribuir a la depresión. Además, los factores sociales, como crecientes presiones en el trabajo, responsabilidades de la familia, las expectativas de la mujer, el incremento en el porcentaje de abuso sexual y la pobreza, aumenten la depresión clínica entre las mujeres.

La depresión clínica se junta con ciertas enfermedades, como el cáncer, la parálisis, las enfermedades del corazón, la enfermedad de Parkinson, la demencia de Alzheimer, y la diabetes. Por cierto, se debe informar a su médico sobre cualquier síntoma depresivo que se manifieste junto a otras enfermedades para tratar la depresión además de la enfermedad física.

Síntomas de la depresión clínica

No todos experimentan la depresión clínica de la misma manera; los síntomas varían según las personas. Revise la siguiente lista de síntomas y señale los que usted ha sentido. Consulte a su doctor o a un profesional de la salud mental, si experimenta CINCO o más de estos síntomas por un período mayor de dos semanas o si los síntomas son tan severos que interfieren en su vida diaria.

Lista de Síntomas

*Estado de ánimo de tristeza, ansiedad o “vacío” persistentes
*Dormir muy poco o dormir demasiado
*Pérdida del apetito o de peso, o aumento del apetito y de peso
*Pérdida del interés o placer en las actividades de que disfrutaba antes
*Inquietud o irritabilidad
*Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento (como dolor de cabeza, dolor crónico, estreñimiento y otros desórdenes digestivos)
*Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
*Fatiga o pérdida de energía
*Sentimiento de culpa, desesperanza o inutilidad
*Pensamientos sobre la muerte o el suicidio

¿Se puede tratar la depresión?

La depresión clínica es una de las enfermedades médicas más tratables. Más del 80 por ciento de las personas con depresión pueden recibir tratamiento con muy buenos resultados, mediante medicamentos, psicoterapia o la combinación de ambos. Solamente un profesional de la salud calificado puede diagnosticar la depresión clínica y mientras más pronto comience el tratamiento más eficaz será.

Algunas personas se sienten avergonzadas de buscar ayuda y se niegan a hablar sobre asuntos tan personales con un extraño. Otras creen que la depresión desaparecerá por sí misma, o aun peor, que la gente pensará que están perdiendo el juicio. Tales puntos de vista son erróneos. Hay quienes se dan al alcohol o a las drogas para conseguir alivio, práctica que sólo puede agravar la depresión.

 “Aunque fue difícil al principio hablar con alguien que no conocía, mi terapeuta no me criticó, me escuchó y entendió mi situación. confié en él, de modo que cuando sugirió que probara los medicamentos para ayudarme a dormir, sentirme menos cansado y menos inquieto, pensé que debía hacerlo. Luego de un mes de terapia y de tomar medicamentos, sentí esperanza de nuevo. Me siento como antes y mi familia está aliviada y contenta con los resultados del tratamiento.” — Juan, 51

 ¿Cómo funcionan los medicamentos y la psicoterapia?

La forma más común de tratar la depresión clínica es con medicación antidepresiva, psicoterapia o la combinación de ambas. Los antidepresivos no forman hábito, no cambian su personalidad y le ayudarán a tener un mejor estado de ánimo, apetito, y sus patrones de sueño volverán a la normalidad. Los antidepresivos restauran el equilibrio químico normal en las partes del cerebro que gobiernan las emociones.

En la mayoría de los casos, la depresión puede tratarse de modo ambulatorio. Pueden pasar entre una y ocho semanas antes de que se note alguna mejora. Los efectos secundarios (sueño, estreñimiento o boca seca) son pasajeros y, por lo general, desaparecen después de dos semanas.

Es importante que tome los medicamentos tal como están recetados. Comuníquese regularmente con su doctor sobre cómo se siente. Si está bajo tratamiento por cualquier otro problema médico, asegúrese de que todas las personas que lo traten estén enteradas de los medicamentos que toma. El tipo y la dosis se receta específicamente para usted, tomando en cuenta sus síntomas, edad y peso.

La psicoterapia incluye tratamiento individual, familiar o de grupo. Los psicólogos clínicos, psiquiatras, trabajadores sociales o consejeros están adiestrados para entender y ayudarle a manejar mejor sus problemas.

“Después de casi cinco semanas de iniciar la terapia de grupo y la medicación, ¡qué sorpresa!, mejoró mi concentración y memoria. Otras cosas también mejoraron, sentí el cuerpo más liviano y más fuerte, y lleno de ánimo.” — Clara, 68

¿Cuál es el primer paso para obtener ayuda?

El primer paso es hablar con alguien en quien confía: un pastor, consejero escolar o su médico de familia, para obtener información sobre los recursos en su comunidad. Consulte la lista de recursos al final de este folleto para mayor información sobre el tratamiento de la depresión.

¿Cómo pagar el tratamiento?

Si tiene un seguro privado o un plan de una organización del cuidado de la salud (HMO), los costos del tratamiento pueden estar cubiertos. Si no cuenta con un seguro o no puede pagar un tratamiento, su comunidad tiene centros de salud mental financiados con fondos públicos y otros programas que cobran de acuerdo con lo que usted pueda pagar. Si usted o su familia depende de la asistencia pública, su plan Medicaid probablemente cubre los gastos del tratamiento. Póngase en contacto con la Asociación de la Salud Mental local para que le ayuden a encontrar un programa de salud mental en su comunidad.

¿Qué otras cosas pueden ayudarme en mi tratamiento?

Hablar con seres queridos puede proveer el apoyo necesario cuando se está pasando por momentos difíciles en la vida. Su pastor o los miembros de la iglesia son una gran fuente de apoyo y de optimismo, y pueden referirle a un profesional de la salud mental en su comunidad. Hay que tener muy presente que, para los que sufren de depresión clínica, este apoyo no sustituye la atención de un profesional de la salud. Así como la diabetes y la tensión alta merecen atención médica, la depresión clínica es una enfermedad médica seria que requiere del tratamiento ofrecido por un proveedor de salud mental calificado.

Las hierbas y otras medicinas no tradicionales pueden ayudar a combatir la depresión; sin embargo, es importante que un profesional de la salud mental le evalúe, si sospecha que padece de depresión. Informe a su doctor puntualmente de todos los tratamientos en que esté participando.

Los miembros de la familia o amigos de confianza pueden tomar parte activa en el tratamiento, lo cual incluye enterarse de la manera en que pueden participar y apoyar al afectado miembro de la familia a fin de impedir una recaída.

“Mi fe me ayudó a abrigar esperanzas y a buscar tratamiento. ‘Ayúdate que yo te ayudaré’, dice Dios, y yo lo creo. Busqué el tratamiento médico adecuado y asistí a todas mis citas, tomé las medicinas con regularidad y las cosas mejoraron considerablemente. Le dije al doctor acerca de las vitaminas y otros medicamentos que estaba tomando. Los cambios en mi estilo de vida también ayudaron. Camino todos los días y tomo el sol por la mañana.” — Yvette, 24

¡Usted puede disfrutar de la vida nuevamente! Reconociendo los síntomas de la enfermedad y sometiéndose a tratamiento, seguramente logrará vencer la depresión clínica.

Cuando la depresión toca tu puerta

Durante muchos años te has sentido contento y animado. Has sido muy concienzudo en el trabajo y te has preocupado por tu familia, haciendo muchas cosas en común con los demás. Has tenido muy pocas dolencias físicas. Pero, ahora, algo ha cambiado. Ves que te comportas de modo diferente. La gente que te conocen te dicen: “No eres el mismo. ¿Que te pasa?.

Encuentras difícil levantarte de la cama por la mañana; si tienes algunas responsabilidades con respecto a otros miembros de la familia no tomas mucho interés en ellas. Te has vuelto indeciso y aun olvidadizo. Parece que cuesta concentrarte. No tienes ganas de reír, la comida parece haber perdido el sabor, y la actividad sexual no tiene atractivo. Es como si te estuvieras encerrando dentro de ti mismo, no te gusta que los familiares o los amigos te digan nada; y no quieres hablar por teléfono ni asistir a reuniones de carácter social, que antes te gustaban tanto. Empiezas a cortar el contacto con los demás.

Es posible que tengas dificultades para dormirte, o bien te despiertas por la noche y te vas revolviendo por la cama hasta que amanece, molestado por pensamientos sombríos y negativos. O bien te pasas durmiendo 16 horas al día, o te duermes durante el día con frecuencia. No importa lo que duermas, siempre te sientes agotado. Tus ideas parecen sombrías. Es como si no hubiera manera de salir de las presentes circunstancias. tienes la impresión que nadie se interesa por ti y tú tampoco te interesas en nadie. Todo pensamiento animado y positivo ha desaparecido. Es como si hubiera una nube negra encima de tu cabeza y te estuviera siguiendo por todas partes. Es posible que hayas notado algunos cambios físicos. Tienes molestias o dolores vagos; puedes creer que tienes alguna enfermedad seria.

Hay muchas otras indicaciones, pero si estás experimentando los síntomas descritos (o los has experimentado alguna vez), puedes tener idea de que estás (o estabas) deprimido. Si nunca has experimentado ninguna depresión (y esto es mas bien raro) recuerda que la depresión es penosa para el que la experimenta y, a veces, también para los que rodean a la persona afligida por ella.

¿Cuán comunes son las depresiones?

No esta solo, lea las siguientes estadisticas.

* Algun tipo de depresión afecta a más de 17.5 millones de norteamericanos cada año (¡no incluye el resto del mundo!).

* Más de 1 en cada 5 norteamericanos padecerán de alguna depresión durante su vida.

* Casi un tercio de todos los casos no son tratados.

* La depresión puede afectar a cualquier persona, aunque las mujeres son afectadas el doble que los hombres.

La depresión afecta a la mayoría en un punto u otro de la vida. Nadie es inmune a ella. Algunos la experimentarán sólo en una forma liviana, mientras que otros se hunden en la desesperación. Aún la Biblia refleja en algunos de sus Salmos profundos sentimientos aflictivos que experimentaron sus autores:

“Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.”(Salmo 34)

“Oh Señor, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti. Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está saturada de males, y mi vida está al borde de la tumba. Soy contado entre los que descienden al sepulcro; soy como hombre sin fuerza, abandonado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, se quienes no te acuerdas ya, y que fueron arrebatados de tu mano.” (Salmo 88:1-5).

Los escritores de tiempos antiguos describían la depresión como melancolía. La primera descrición clínica de la melancoia fue hecha por Hipócrates en el siglo IV a.C. Hipócrates se refirió también a los ciclos similares de la manía y la depresión. (Jellife, 1921).

Areteo, un médico que vivió en el siglo II d.C., describe al paciente melancólico como: “triste, abatido, sin sueño…Adelgaza por su estado de agitación y pérdida de sueño reparador…En un estado más adelantado se quejan de mil fruslerías y desean la muerte.”

Plutarco, en el siglo II d.C., presenta una descripción particularmente vívida y detallada de la melancolía:

El enfermo parece un hombre a quien odian y persiguen los dioses con ira. El el futuro le espera mucho peor; no se atreve a emplear ningún medio para evitar o remediar el mal para que no se halle que está luchando contra los dioses. El médico, el amigo que quiere consolar son ahuyentados. “Dejadme – dice el desgraciado -, soy un impío, maldito, odiado por los dioses, sufro el castigo que me corresponde.” Se sienta solo, aparte, envielto en saco o harapos. De vez en cuando se agita, medio desnudo, en el suelo, confesando un crimen u otro. Ha comido o bebido algo que no debía. Ha hecho algo que el Ser Divino desaprueba. Los festivales en honor de los dioses no le producen ningún placer sino mas bien temor. (citado por Zillborg, 1941.)

¿Quién sufre depresiones?

La depresión puede afectar a todo el mundo, los dos sexos, todas las edades, ricos y pobres. El hecho de que una persona este trinfando en la vida no leprotege contra las posibilidades de una depresión. Ni tampoco hay tipos especiales más propensos a la depresión que otros. Los artistas, las estrellas de cine, los políticos, gente con cargos públicos, actividades creativas y delicadas, celebridades, gente ambiciosa, son las personas que presentan más propensión a la depresión que otros. Pero estas personas son mas visibles que otros, y si la depresión se presenta en ellos, todo el mundo parece enterarse.

Otro tipo de persona que puede ser un poco más propenso a la depresión que otros, es el que no ha experimentado sino éxitos desde la infancia. El que nunca ha experimentado la derrota puede hundirse al primer contratiempo.

¿Son las mujeres más propensas a la depresion que los hombres? Las mujeres son tratadas por depresión dos o tres veces más frecuentemente que los hombres. Pero, esta evidencia se basa en visitas clínicas, y nuestra sociedad, de un modo tradicional, facilita que las mujeres admitan debilidades y problemas y busquen ayuda, mientras que insiste en que los hombres deben mantenerse estables y hacer buena cara al mal tiempo. Por desgracia, en nuestra cultura, a los hombres se les enseña a no admitir debilidad y no revelar sus sentimientos interiores. Es interesante notar que el numero de alcoholicos masculinos es superior al de las mujeres; y que el porcentaje de suicidios es tres veces más alto en los hombres que en las mujeres. Los hombres resuelven sus depresiones de modo distinto que las mujeres. 

¿En que consiste el estar deprimido?

Vamos a examinar en detalle en qué consiste el estar deprimido. A continuación, diez de las caracteristicas más comunes de la depresión:

1. La persona experimenta un sentimiento general de que no hay esperanza, no hay interés en el futuro, hay tristeza y apatía. Es un sentimiento de abatimiento general.

2. Cuando una persona está deprimida pierde la perspectiva. La vida, el empleo, la familia, todo se ve distinto cuando se está deprimido. Un enfermo dijo: “Hay una diferencia real entre estar preocupado o afligido y estar deprimido. Cuando mi esposa y yo tenemos alguna discusión, lo siento, no me gusta, pero es parte de la vida. Hacemos la paces muy pronto. Puede que me preoucupe, pero cuando voy a la cama puedo dormir, y todavia estoy animado. Pero cuando estoy deprimido es algo distinto. Duele todo el cuerpo, es como si estuviera enfermo físicamente. No puedo dormir cuado voy a la cama por la noche, y no puedo dormir en toda la noche. Aun cuando a veces tengo ánimos, este cambio de humor esta sobre mí casi cada día. Me hace ver distintas todas las cosas. Si tengo un altercado con mi conyugue, el matrimonio me parece sin futuro. Si temgo un problema en el negocio, al que normalmente reaccionaria con algo de tensión y contrariedad, pero que resolvería pronto y de modo apropiado, me siento un fracaso y un mal negociate, y estoy luchando con la confiansa en mi mismo en vez de hacerlo con los problemas que tengo delante.”

3. La persona deprimida experimenta cambios en sus actividades físicas: comida, sueño, sexo. El interes sexual desaparece y algunos hombres son, en este período, impotentes. Esto refuerza su sentimiento de fuerza de valor. Una disminución del interes sexual debe llamar la atención sobre la posibilidad de una depresión. Algunos pierden interes en la comida, mientras otros comen en cantidades exageradas. Algunos se pasan el día durmiendo; otros no pueden dormir.

4. Hay una pérdida general de estimación propia. La persona se siente menos segura de sí misma y pone en duda su valor personal. La confianza propia está en un punto muy bajo.

5. Hay una tendencia a evitar a los demás debido a un temor sin fundamento de ser rechazado. Por desgracia, el comportamiento de una persona deprimida puede dar lugar a algo de rechazo por parte de los otros. La persona deprimida suprime sus actividades predilectas, no contesta por teléfono si le han dejado recado, busca maneras de evitar hablar o ver a los otros.

6. Hay el deseo de escapar de los problemas y aun de la misma vida. Hay ideas de marchar de casa y escaparse, asi como de evitar a los otros. Las ideas suicidas están presentes debido a la sensación de que la vida carece de valo o futuro.

7. Una persona deprimida es hipersensible a los que otros dicen o hacen. Puede interpretar mal las acciones o comentarios y se vuelve irritable debido a su percepción falsa de estas cosas. Con frecuencia llora fácilmente debido a estas falsas interpretaciones.

8. La persona tiene dificultades en controlar sus emociones, especialmente la ira. La ira puede ser dirigida contra uno mismo o contra otros. La ira contra uno mismo esta basada en los sentimientos de falta de valor y una falta de conocimiento de cómo resolver la situación.

9. El sentimiento de culpa está presente con ocasion de la depresión. Esta culpa puede ser real o imaginaria. Con frecuencia los sentimientos de culpa proceden de la idea de ser responsable del malestar de los otros o haber hecho algo mal.

10. Con frecuancia la depresión lleva a un estado de dependencia de otras personas. Esto refuerza el sentimiento de invalidez; entonces la persona se irrita ante su inutilidad.

Algunas causas de la depresión:

Cuando se piensa en la depresión, es importante distinguir entre las varias formas de ella. Una cosa tan simple como no comer o no dormir como se debe y no reposar suficiente, pude ser causa de depresión. La persona que no come regularmente y duerme suficientes horas, puede hallarse deprimido porque está engañando a su cuerpo en cuanto al alimento y al descanso que necesita para funcionar propiamente. Los estudiantes del “college” (universidad), con frecuancia sufren de este tipo de depresión. El remedio es simple y evidente; comer bien y descansar lo suficiente.

Las reacciones a ciertas drogas pueden afectar el humor o disposición de una persona. La medicación administrada para corregir un disturbio fisico, puede causar un cambio químico en el cuerpo que da lugar a un humor abatido. Todas las drogas o fármacos afectan el cuerpo y la mente en alguna forma. Si una medicina da lugar en el cerebro o en el sistema nervioso a una condición tóxica, puede resultar de ello una depresión extrema. Si una persona toma sedantes o tranquilizantes surante un lardo periodo de tiempo, puede ser un candidato a una depresión tóxica. Los sintomas son apatía, indiferencia y dificultad para concentrarse. A veces, la persona se da cuenta de pensamientos raros e ilogicos que interfieren con su juicio sentato normal. En muchos casos de depresión y toxicidad por fármacos, la situación se clara cuando se deja de ingerirlos. Si una persona está tomando alguna clase de medicación, recetada por el médico o no, y se siente depromida, debe ir a ver a su médico y consultar el caso. El médico puede determinar los efectos secundarios de la medicina y determinar si se debe cambiar la dosis o la medicación. Es imprudente tomar medicación por cuenta propia.

Hay muchas causas físicas de la depresión. Infecciones del cerebro o del sistema nervioso, infecciones del cuerpo generalizadas, hepatitis e hipoglicemia son causas de depresión. Trastornos hormonales, hipotiroidismo, hipertiroidismo, irregularidades hormonales ováricas y un desequilibrio de las secreciones de las glándulas suprarrenales o la pituitaria pueden procurarla. Generalmente hay otros síntomas y alteraciones en el cuerpo, concomitantes con el trastorno depresivo en estos casos.

La ira reprimida hacia dentro puede conducir a la depresión. De hecho, la ira reprimida es interpretada comúnmente como un sinónimo de depresión. Este tipo de ira ha sido desviada desde su fuente original a la propia persona. Como escribió William Blake en “El arbol envenenado”:

Estaba airado contra mi amigo; le mostré mi ira, y desapareció. Estaba airado con mi enemigo; No se lo dije y la ira creció.

La depresión reactiva, generalmente llamada pena depresiva, sigue inmediatamente a la pérdida de una persona amada, un empleo o alguna oportunidad importante. La intesidad de este tipo de depresión es mayor inmediatamente después de la perdida y va disminuyendo al pasar el tiempo. Durante este período, las funciones usuales de la persona en la vida se hallan deterioradas, pero todavía operan dentro de límites normales. hay un sentimiento de vacío debido a la pérdida. En general, sin embargo, los sentimientos sobre uno mismo y la estimación propia no se alteran. Esperamos este tipo de pena depresiva cuando una persona pierde un familiar o un amigo. La pena es importante por su contribución a que la persona recobre su capacidad de funcionamiento normal. Jesucristo mismo experimentó sentimiemtos de este tipo cuando estaba en el jardín de Getsemaní: “Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a sentir gran angustia. Entonces les dijo: mi alma está abrumada de una tristeza mortal; quedense aquí, y velen conmigo…” (Mateo 26:37, 38).

Otro tipo importante de depresión es endógeno o bioquímico, engendrado interiormente. Es causado por un trastorno del sistema químico del organismo. La depresión resulta cuando el cerebro y parte del sistema nervioso deja de funcionar debidamente

La causa principal:

Cualquiera que sean los muchos factores que causan depresión en una persona, tales como el cansancio físico, medicinas, enfermedades del sistema nervioso, perdida de un familiar, desajustes bioquímicos, etc., existe un punto crucial y el más importante que afecta a todo ser humano en cada aspecto de su vida incluyendo la depresión. Este punto crucial es la necesidad de que Dios habite en el corazón del hombre por medio de Jesucristo. La Biblia nos enseña que los seres humanos somos “tri-partitas”, es decir, fuimos creados cuerpo, alma y espíritu. Cuando nos referimos al corazón, estamos hablando del espíritu de la persona. En el alma está la identidad, las emociones, los sentimientos, la voluntad. El espíritu es la parte del hombre que se conecta directamente con Dios y se comunica con El por medio de la oración, adoración y alabanza. Cuando Dios habita en el corazón del hombre, todo su ser, alma cuerpo y espíritu, pueden tener una relación con el Creador.

¿Como puedo vencer la depresión?

Si queremos vencer la depresión, el primer paso a tomar ántes de ir a un médico, o antes de ir a un psicólogo, es establecer esa conección con Dios por medio del sacrificio hecho por Jesucristo para que nuestra vida sea transformada. Cuán maravillo es saber que eres muy importante para alguien que realmente se interesa por nosotros. Saber que un ser supremo puso sus ojos sobre mi.   Aunque tu padre y tu madre te hallan rechazado y tu familia te haya dicho: “¡no sirves para nada, no vales un centavo”!, Dios te amó tanto que te dió la vida y dió a su propio Hijo para que pudieras vivir con esperanza en el mañana y del futuro.

Ese que te dió la vida te dice: “yo he venido para que tengas vida y vida en abundancia.”  Hoy se abre una puerta de salida a tu desesperación y a tu depresión.  Ahora mismo mientras lees estas palabras, esta entrando un rayito de esperanza a tu corazón.   Esa luz es Jesús el Salvador, quien dijo: “He aqui yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.” Aunque Jesús murió, la noticia más maravillosa de aquel tiempo fué que al tercer día resucitó. Su tumba está vacia. El venció la muerte para darte vida, venció el pecado para que pudieras acercarte a Dios. El llevó tu depresión, tristeza, tu dolor, tu angustia, tu deseperación y las clavó en la cruz para darte paz, esperanza, la vida eterna, una razón para vivir.

El no te ofrece religión. Es más, Jesús llamó a los religiosos de su época hipócritas, porque sabía que la religión ni salva ni puede cambiar al ser humano.   Solo lo que él te pide es que lo invites a venir a tu vida y corazón y el cambiará las circuntancias, borrará tus pecados, te dará esperanza para vivir, podrás realmente experimentar el verdadero amor y la paz que hasta ahora no has tenido. Una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.

Quizas tu pienses que los escritores de esta página son unos fanáticos, o estan locos, pero no es asi, sino que hablamos por experiencia propia. Hemos vivido en nuestra propia carne la desesperación de no tener salida, de sentir un vacio y una angustia tan grande en el alma que el suicidio parecia la única solución.   Sin embargo, el dia que Jesús llegó a nuestras vidas, el no nos mandó a cambiar, solo dijo: “ven tal y como eres y yo me encargaré de lo demás. 

¿Quieres confiar en Jesús?  ¿quieres tratar una vez más? Quizas esta sea tu última oportunidad. No la rechazes…

¿Que debes hacer?

Solamente repite esta simple oración:

Dios de los cielos, yo me arrepiento de todos mis pecados. Acepto a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor… ven a mi corazón Señor Jesús y dame vida eterna…yo acepto el sacrificio que hiciste por mí en la cruz del Calvario..te entrego mi vida…y de ahora en adelante te seguiré…amén.

Si has hecho esta oración de corazón, te garantizamos que tu vida a partir de hoy no será la misma. Ahora debes conocer mas a Jesús a través de su palabra, la Biblia. Debes buscar una iglesia donde congregarte y aprender más sobre los caminos de Dios.

Si has hecho la oración aceptando a Cristo, conéctate a los siguientes enlaces para mas información sobre los primeros pasos que debes tomar. Dios te bendiga:

4. Enojo

La Ira y el Odio

En la psicología contemporánea y más especialmente en el enfoque conductista, existen cuatro emociones básicas que rigen el comportamiento del hombre como ser biosicosocial: El placer, el amor, el miedo y la ira, siendo esta última una de las más perniciosas para el ser humano.

Estas emociones están ligadas a la afectividad y en el caso específico de la ira (conocida también como rabia), está relacionada con el desagrado. No hay estado afectivo neutro y no hay sentimiento o emoción que no tenga su compañero contrario. En este caso, lo contrario de la alegría es la ira.

La ira es el sentimiento de desagrado que una persona tiene ante una circunstancia determinada, que le impide actuar de forma serena produciendo alteraciones de la conducta que llegan a ser extremas.

¿Cómo se manifiesta?

La persona sufre trastornos fisiológicos significativos que afectan las vísceras, el sistema nervioso y en especial, la actividad cerebral. La sangre se agolpa, el corazón salta, la garganta se anuda, la boca se seca, el sudor brota, las manos y las piernas tiemblan. Por lo general, la persona iracunda sufre una contracción del rostro, acompañada de una mímica que manifiesta estupor y rabia a la vez. Cuando habla aumenta el tono de la voz, esta conducta emocional -más comunmente- va acompañada de una tendencia exagerada a la gesticulación y en la mayoría de los casos, termina cuando se genera una respuesta violenta ante el estímulo que la provocó.

Hay quienes opinan que la ira, al igual que otras emociones, es innata y congénita, pero estudios más recientes apuntan hacia el hecho de que lo único innato y congénito es la respuesta de los individuos ante las situaciones desagradables que, a través de procesos de maduración y de aprendizaje, se van haciendo diferentes en cada persona.

La ira está muy relacionada con los fracasos, frustraciones y conflictos del hombre. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no existen personas que alguna vez no hayan tenido un fracaso. Muy por el contrario, estos son necesarios en el proceso de aprendizaje del hombre.

En la actualidad, se puede apreciar con facilidad, cómo la ira se ha instalado en los ciudadanos de las diferentes clases sociales quienes, debido a las circunstancias por las cuales está atravesando nuestro país, culpan a otros de situaciones de miseria, marginalidad, desempleo, falta de educación, etc., que pudieran estar transitando en un momento determinado. Esta ira contenida genera situaciones de violencia en muchos casos y en los que no, lleva a los individuos a alimentar odios y resentimientos.

¿Qué es el odio?

El odio es el producto de resentimientos y generalmente se define como el sentimiento contrario del amor. En el amor se desea el bienestar para la persona amada. En el odio, el deseo de malestar es lo que está presente. Heráclito lo definió como el amor invertido. La persona que odia manifiesta una conducta hostil, agresiva y repulsiva contra la persona objeto de su odio.

Las personas abrigan odios en su interior a causa de haber sufrido en su vida frustraciones y situaciones adversas que no pudieron superar por diferentes circunstancias. Es el caso de personas que no consiguen perdonar a sus padres porque cuando eran niños, estos tuvieron con ellos conductas altamente represivas e incomprensivas. También es el caso de la persona que sufrió un divorcio o separación traumática y vive odiando a quien fuera su pareja.

Estas personas viven responsabilizando a los demás de sus fracasos y recreando sus problemas con amigos y familiares. Tienen un permanente sentimiento de que el mundo está contra ellas y no entienden que tuvieron responsabilidad en las situaciones adversas que vivieron. Por lo general, les cuesta olvidar lo que “supuestamente le hicieron” y por ende, el perdón no tiene cabida en su vocabulario.

Estudios recientes han demostrado que las personas que guardan odios y resentimientos, los somatizan llegando a sufrir enfermedades tan graves como el cáncer. También se ha determinado que parte importante de la cura de esta enfermedad, depende en gran medida de que las personas comiencen a realizar un trabajo interno que les permita olvidar y dejar atrás, las supuestas causas que les obligaron a sentir odio hacia los demás.

Edmundo Chirinos, reconocido psiquiatra venezolano nos explica que en el caso de la ira la causa original es el miedo. “El miedo es una emoción tan primaria que el hombre la experimenta desde que nace y reacciona ante él con manifestaciones de rabia. De modo que podría decirse que el miedo precede a la ira”.

El hombre tiene en el cerebro la misma estructura que posee cualquier mamífero superior y que le permite experimentar las emociones básicas.

“A través de los procesos de aprendizaje, el niño es satisfecho en casi todas sus apetencias pero, como es natural, empieza a ser restringido en algunas. Cuando esto sucede, comienza a manifestar reacciones de ira. Con el paso del tiempo, será más propenso a tener reacciones de ira o de amor, dependiendo del manejo que los padres hagan de esta circunstancia. Si son positivas como en el caso del amor, también se dan respuestas emocionales, que no se diferencian en mucho de las reacciones fisiológicas de la ira, sólo que los centros nerviosos que regulan una u otra emoción son diferentes y en el hombre están perfectamente identificados”. Están en una región del lóbulo temporal y descargan a través del cerebro. En el caso de la ira, si son estimulados se desarrollará un respuesta de rabia, produciendo una movilización gestual, anatómica, fisiológica de sus estructuras corticales y subcorticales.

Dependiendo de la capacidad que tenga la persona de expresar sus emociones, más la potencialidad cerebral que posea para ser iracundo, el individuo podrá llegar a ser un neurótico constantemente irritado.

“La cascada de reacciones fisiológicas que se produce en un momento de ira es altamente negativa y se debe a un conjunto de neurotransmisores, que genéricamente se llaman adrenérgicos, en los que se incluye la dopamina y la serotonina. Cuando se acumulan sin descarga, generan ira”.

Se discute mucho si este conjunto de neurotransmisores, que tiene acción sobre otros centros, al ser reprimidos terminan por alterar otras estructuras cerebrales que tengan que ver con la circulación, la respiración, los centros hormonales, (en el caso de las mujeres, con los ciclos ováricos) y generen problemas artríticos, cardiovasculares e hipertensivos, entre otros. En líneas generales, la descarga neurotransmisora y hormonal de la ira y del odio es muy parecida en ambas.

Ira y odio ¿Son iguales?

A juicio de Chirinos, el odio es consecuencia de la ira. “Dependiendo del grado de descarga de la rabia, tendremos a un sujeto violentamente iracundo, en donde la ira tiene una expresión inmediata, o por el contrario, si no tiene capacidad expresiva o si no procesa las causas de su ira, no las racionaliza, no las metaboliza, tendremos a un individuo que acumula sus rabias. Surge entonces, el resentimiento, mejor conocido como odio”.

La persona nunca tiene una certeza de por qué odia, ya que las causas originales pasan a ser inconscientes. Ese odio puede ser tan complejo, que no solamente está dirigido a la persona o situación que originalmente determinó la ira y luego la represión de la misma. También se generaliza a todo un entorno. “Tenemos entonces personas que odian muchas cosas y que viven constantemente resentidas contra la vida, hasta el punto de querer llegar a morir”.

La diferencia esencial entre la ira y el odio, es que la ira es un fenómeno explosivo desencadenado casi simultáneamente a la situación que la genera. En el odio hay una represión de la ira, una acumulación de sentimientos o situaciones negativas y descargas de menor intensidad y sobretodo difusas.

Es tarea del terapeuta, enseñar a la persona a detectar cuáles son los orígenes de su odio, la irracionalidad y hasta el carácter absurdo de su resentimiento.

“Una persona que descargue constantemente y por cualquier motivo su ira, es una persona desadaptada, porque la consecuencia de la descarga de sus reacciones de rabia, puede generar en las víctimas, respuestas que incrementen el sentimiento de odio”.

¿Qué hacer?

Lo deseable es que quienes reaccionan con ira ante una situación determinada, identifiquen y entiendan las causas que la generaron y sean capaces de controlarla y manejarla adecuadamente.

La terapia enseña como se puede lidiar con la rabia o el odio, de un modo tal que no lesione los sentimientos, los valores o la autoestima de la persona que motiva estas emociones. Lo ideal es hacerlo de una forma lo suficientemente exitosa para que la otra persona sienta que está siendo criticada o que es objeto de un reclamo, sin ser agredida.

Es importante aprender a descargar la rabia pero no de un modo violento, porque a la postre, podemos generar todo un entorno reactivo de negatividad para nosotros mismos.

“Existe un conjunto de actividades en donde la meditación, la práctica religiosa, la oración, pueden llevar calma al paciente en los momentos pico, antes de que se desencadenen las reacciones de ira. Existen muchas técnicas en donde se hacen estas prácticas de manera normal. Pero, mientras no cambie el mundo externo y no cambie la crítica situación del país, seguirán sucediéndose descargas de ira irracional. Lo importante es tratar de lograr una autocontrol efectivo, en donde a pesar de los estímulos agresivos, las personas puedan lograr paz anímica y espiritual, que por supuesto supone un equilibrio cerebral”. 

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ORIGEN Y PRINCIPIOS DE LA CONDUCTA AGRESIVA

No se puede hablar propiamente de “conducta agresiva” como si se tratase de una única forma de conducta, sino de distintas formas de agresión. La agresividad puede expresarse de muy diversas maneras y no son rasgos estables y constantes de comportamiento, por lo que debemos tener en cuenta la situación estímulo que la provoca.

Frecuentemente, la violencia es una forma de comunicación social, en cuanto a que tiene una probabilidad muy alta de amplificar la comunicación, pudiendo servirle al violento, entre otras cosas, para la afirmación y defensa de la propia identidad.

¿Existen las personalidades agresivas?. Si tenemos en cuenta las definiciones propuestas por el DSM-IV y el CIE 10, las conductas agresivas son un tipo de trastorno del comportamiento y/o de la personalidad, que trasciende al propio sujeto. Parece haber una gran estabilidad o consistencia longitudinal en la tendencia a mostrarse altamente agresivo con independencia del lugar y del momento.

Aunque la agresividad puede tomar diversas formas de expresión, siempre tendrá como característica más sobresaliente el deseo de herir. El agresor sabe que a su víctima no le gusta lo que está haciendo y, por tanto, no tiene que esperar a que el grupo evalúe su comportamiento como una violación de las normas sociales, sino que la víctima ya le está proporcionando información directa sobre las consecuencias negativas de su acción, lo cual hace que, con frecuencia, se refuercen y se mantengan esas mismas conductas. Es lo que se conoce como “Agresividad hostil o emocional”, y habrá que distinguirla de otro tipo de conducta agresiva que no tiene la finalidad de herir, la llamada “Agresividad instrumental”, que es “la que sirve de instrumento para…”. Es por ello, que hay que distinguir los agresores con orientación instrumental, que suelen ser aquellos que quieren demostrar ante el grupo su superioridad y dominio, de los agresores hostiles o emocionalmente reactivos, aquellos que usan la violencia porque se sienten fácilmente provocados o porque procesan de forma errónea la información que reciben y, además, no cuentan con respuestas alternativas en su repertorio. No son frecuentes los comportamientos agresivos mixtos, es decir, los que reúnen ambas condiciones.

Existen diversas teorías acerca de la agresividad, cada una de las cuales contribuye a explicar una dimensión del fenómeno. En 1983, Mackal efectuó una clasificación según el elemento que considera determinante para su formulación y las englobó en 6 epígrafes:

Teoría Clásica del Dolor: el dolor está clásicamente condicionado y es siempre suficiente en sí mismo para activar la agresión en los sujetos (Hull, 1943; Pavlov, 1963). El ser humano procura sufrir el mínimo dolor y, por ello, agrede cuando se siente amenazado, anticipándose así a cualquier posibilidad de dolor. Si en la lucha no se obtiene éxito puede sufrir un contraataque y, en este caso, los dos experimentarán dolor, con lo cual la lucha será cada vez más violenta. Hay, por tanto, una relación directa entre la intensidad del estímulo y la de la respuesta.

Teoría de la Frustración (Dollard, Miller y col., 1938): cualquier agresión puede ser atribuida en última instancia a una frustración previa. El estado de frustración producido por la no consecución de una meta, provoca la aparición de un proceso de cólera que, cuando alcanza un grado determinado, puede producir la agresión directa o la verbal. La selección del blanco se hace en función de aquel que es percibido como la fuente de displacer, pero si no es alcanzable aparecerá el desplazamiento.

Teorías Sociológicas de la Agresión (Durkheim, 1938): la causa determinante de la violencia y de cualquier otro hecho social no está en los estados de conciencia individual, sino en los hechos sociales que la preceden. El grupo social es una multitud que, para aliviar la amenaza del estrés extremo, arrastra con fuerza a sus miembros individuales.

La agresividad social puede ser de dos tipos: individual, es fácilmente predecible, sobre todo cuando los objetivos son de tipo material e individualista, o bien grupal. Esta última no se puede predecir tomando como base el patrón educacional recibido por los sujetos, sino que se predice por el referente comportamental o sujeto colectivo, el llamado “otro generalizado”, al que respetan más que a sí mismos y hacia el cual dirigen todas sus acciones.

Teoría Catártica de la Agresión: surge de la teoría psicoanalítica (aunque hay varias corrientes psicológicas que sustentan este concepto), la cual considera que la catarsis es la única solución al problema de la agresividad. Supone una descarga de tensión a la vez que una expresión repentina de afecto anteriormente reprimido cuya liberación es necesaria para mantener el estado de relajación adecuado Hay dos tipos de liberación emotiva: la catarsis verbalizada y la fatiga.

Etología de la Agresión: surge de etólogos y de teorías psicoanalíticas. Entienden la agresión como una reacción impulsiva e innata, relegada a nivel inconsciente y no asociada a ningún placer. Las teorías psicoanalíticas hablan de agresión activa (deseo de herir o de dominar) y de pasividad (deseo de ser dominado, herido o destruido). No pueden explicar los fines específicos del impulso agresivo, pero si distinguen distintos grados de descarga o tensión agresiva.

Teoría Bioquímica o Genética: el comportamiento agresivo se desencadena como consecuencia de una serie de procesos bioquímicos que tienen lugar en el interior del organismo y en los que desempeñan un papel decisivo las hormonas. Se ha demostrado que la noradrenalina es un agente causal de la agresión.

Lo que parece quedar claro de todo lo anterior es que, aunque la agresividad está constitucionalmente determinada y aunque hay aspectos evolutivos ligados a la violencia, los factores biológicos no son suficientes para poder explicarla, puesto que la agresión es una forma de interacción aprendida.

Otros factores implicados en el desarrollo de la agresividad son los cognitivos y los sociales, desde cuyas vertientes se entiende la conducta agresiva como el resultado de una inadaptación debida a problemas en la codificación de la información, lo cual hace que tengan dificultades para pensar y actuar ante los problemas interpersonales y les dificulta la elaboración de respuestas alternativas. Estos déficits socio-cognitivos pueden mantener e incluso aumentar las conductas agresivas, estableciéndose así un círculo vicioso difícil de romper.

Cuando un niño agresivo es rechazado y sufre repetidos fracasos en sus relaciones sociales, crece con la convicción de que el mundo es hostil y está contra él, aunque esto no le impide que se autovalore positivamente. Sin embargo, para orientar su necesidad de relaciones sociales y manejar positivamente su autoestima busca el apoyo social de aquellos con los que se siente respaldado, que son los que comparten con él sus estatus de rechazados, creándose así pequeños grupos desestabilizadores dentro del grupo.

Tampoco se debe olvidar la influencia que tienen los factores de personalidad en el desarrollo de la agresividad, puesto que el niño agresor suele mostrar una tendencia significativa hacia el psicoticismo. Le gusta el riesgo y el peligro y posee una alta extraversión que se traduce en el gusto por los contactos sociales, aunque en ellos habitualmente tiende a ser agresivo, se enfada fácilmente y sus sentimientos son variables. Todo lo anterior hace que este tipo de niño tienda a tener “trastornos de conducta” que le lleven a meterse en problemas con sus iguales e incluso con adultos.

Sin menospreciar los factores biológicos, los cognitivos, los sociales y los de personalidad, los factores que cobran un papel especialmente importante en la explicación de la aparición de conductas violentas, son los factores ambientales. Cobra especial importancia el papel de la familia puesto que si la agresividad como forma de resolver problemas interpersonales suele tener su origen al principio de la infancia, parece claro que en buena parte se deba fraguar en el ambiente familiar.

El modelo de familia puede ser predictor de la delincuencia de los niños, puesto que el clima socio-familiar interviene en la formación y desarrollo de las conductas agresivas. Los niños agresivos generalmente perciben en su ambiente familiar cierto grado de conflicto. Las conductas antisociales que se generan entre los miembros de una familia les sirven a los jóvenes de modelo y entrenamiento para la conducta antisocial que exhibirán en otros ambientes, debido a un proceso de generalización de conductas antisociales.

Existen una serie de variables implicadas en la etiología familiar, las cuales tendrán una influencia directa en el desarrollo del apego, la formación de valores morales, roles y posteriores relaciones sociales. Estas variables implicadas son:

a)  Ausencia de marcos de referencia de comportamiento social y familiar.

b)  Rechazo de los padres hacia el niño.

c)  Actitud negativa entre padres e hijos.

d)  Temperamento del chico en interacción con la dinámica familiar.

e)  Refuerzo positivo a la agresividad.

f)  Prácticas de disciplina inconsistentes.

g)  Prácticas disciplinarias punitivas.

h)  Carencia de control por parte de los padres.

i)  Empleo de la violencia física como práctica social-familiar aceptable.

j)  Historia familiar de conductas antisociales.

k)  Empleo de castigos corporales.

l)  Aislamiento social de la familia.

m)  Exposición continuada a la violencia de los medios de comunicación.

De todo lo anterior se puede deducir que la agresión es la conducta emergente de un entramado en el que se asocian ideas, sentimientos y tendencias comportamentales que, una vez activadas la alimentan y sostienen incluso sin que el individuo ejerza un control voluntario.

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Abusos del enojo

Para entender mejor la dinámica envuelta en bregar con estos sentimientos primero debemos reconocer varias cosas sobre el enojo como una emoción.

  1. El enojo a menudo puede servir varios propósitos psicológicos. Es una equivocación asociar siempre el enojo con un conflicto personal. Las personas usan expreciones de enojo en la manera equivocada para una variedad de necesidades emocional cuestionable.
  2. El enojo normalmente surge como el resultado de otras emociones. Miedo y ansiedad pueden cambiar rápidamente en enojo y puede ser expresado así en el gimnasio durante entrenamiento. En realidad, un gimnasta enojado puede ser un atleta asustado. A veces estos cambios de la emoción de enojo se vuelven habituales y el/la gimnasta pierde conocimiento de la situación original del que la emoción se derivó. Éste puede causar verdaderos problemas en el proceso de aprendizaje.
  3. El enojo es una forma de energía que puede motivar. La experiencia de enojo normalmente es tan incómodo que la mayoria de las personas lo expresan simplemente como una manera de calmares. Una vez expresada el alivio a menudo es inmediato en la mayoría de casos. Desafortunadamente, a veces se dirige contra alguien que probablemente tiene nada hacer en absoluto con las causas por el sentimiento.
  4. Las personas a menudo no se dan cuenta de que sus necesidades personales estan siendo satisfechas por su enojo. Aunque es relativamente fácil reconocer que nos enojamos, a veces no es fácil identificar las rasones emocionales que lo han causado. Por ejemplo, el regaño de un entrenador puede ser por alguna razón superficial, pero la razón real por el enojo resultante puede tener mucho más que ver con su sentimiento generalmente de baja autoestimación. El regaño meramente sirve como un recordatorio severo de éste.

Es fácil emplear el enojo incorrectamente y es importante estar pendiente de esta posibilidad. Recuerde que este tipo de respuesta puede infligir una pérdida en las relaciónes entre entrenadores y gimnastas limitando el progreso de la gimnasia. En tales situaciones se genera un sentimiento de que se puede perder el control de la situación. Uno o el otro partido puede volverse defensivo o contraatacar por igual. Sentimientos de culpa a menudo siguen los despliegues de enojo irracional o la perdida de temperamento lo cual puede hacer mas daño serio al proceso del aprendizaje tan esencial en gimnasia.

En aprender a ganar más conosimiento sobre esta emoción es importante primeros buscar un patrón en su expresión de enojo. ¿Cuales eran las condiciones específicas? ¿Pasó en la manera exacta anteriormente? ¿Estaba percatado de cualquier otros sentimientos además de el enojo? ¿Qué pasó en el momento antes de perder control ó de tener un arranque de coraje? ¿Quién más estaba envuelto? Cualquier consistencias que pueda identificar lo ayudarán a sortear las situaciones que generan el enojo injusto dirigió a otros. Una vez ha clarificado un patrón (si uno existe) para su enojo estás listo para considerar el abuso emocional o mal uso y cómo controlarlo. Mas adelante hay unas posibilidades para considerar; algunos son comúnes, algunos menos, algunos son sutiles, y otros obvios. Todos son destructivo para la relación del funcionamiento en o fuera del gimnasio y al sentido global de si mismo. Aunque aplican a atletas y entrenadores por igual, los atletas tienden a demostrar los Abusos 1-4, mientras que Abusos 5 y 6 se ve más a menudo en la conducta de los entrenadores.

Abuso Número 1

Enojo como una manera de evitar responsabilidad personal.

Este abuso a menudo ocurre cuando el/la gimnasta es insegura o incapaz de admitir una falta por algo malo que paso. Es el “Fue El/Ella” síndrome. A menudo vemos este tipo de enojo demostrado por niños muy jóvenes que culpan la responsabilidad de un acto o la falta de uno en otras personas o condiciones. Manifestandose más tarde en la gimnasia esto significaría culpar al entrenador, juez, equipo, ect… cuando las cosas no van bien. Tales atletas a menudo aparentan y protagonizan el papel de “víctima.” Al pasar el tiempo este normalmente lleva al desarrollo de una vista negativa de otros. Es una señal muy grande de inmadurez cuando se ve en adolescentes.

Conducta correctiva – El primer trabajo para este tipo de gimnasta es aceptar el hecho que nadie está perfecto. Éste es muy difícil si el/la joven es una perfeccionista por naturaleza y/o los padres son muy exigentes esperando que su niño/a sea lo mejor en todo. La próxima tarea sería trabajar en la separación el ego de las equivocaciones. Un error en el aparato no significa que el/la gimnasta individualle sea una persona mala. A menudo sera necesario dejar atras el orgullo falso y aprender a disculparse y aceptar la situación. Cuando ésto empieze a ocurrir empezará a aprender de sus equivocaciones en lugar de cegarse por ellos y excluyir los hechos mientras esten culpando a otro por lo que pasó.

Abuso Número 2

Dirigiendo el enojo a una víctima inocente.

Éste es un hábito muy malo y es difícil de controlar a veces. Esto ocurre cuando se enoja en una situación en el que sería muy difícil ó inapropiado para expresar sus sentimientos. Por ejemplo, el/la entrenador/a ha dicho algo que lo ha hecho verdaderamente agitado pero no puede quejarse porque lo mas posible le de un arranque al entrenador/a por tanto necesita guardarlo dentro. Lo que normalmente pasa es que lo toma contra alguien inesperadamente tal como un hermano, hermana, padre, ó compañeros/as de equipo. Tales espectadores inocentes, por dice así, reciben el arranque de su enojo porque están a mano y son un poco más seguro.

Conducta correctivo – El primer paso es tratar de calmarse y bregar tactuosamente con la razón real de sus sentimientos. Si no puede acercarse al entrenador, por ejemplo, quizás puede encontrar un oyente sensible no directamente envuelto tal como el/la entrenador/a asistente o un/a compañero/a de equipo. Un oyente objetivo a menudo puede ayudarlo estudiar la situación y con sólo espresarlo ayudará. Eventualmente, cuando más relajado, es una buena idea hacer conocer sus sentimientos a la fuente misma. Deseosamente estarán bastante dispuesto para darle el tiempo y también escuchar su perspectiva. Este tipo de acercamiento puede ayudar a previene conflictos en el futuro.

Abuso Número 3

Usando el enojo para expresar y reducir la ansiedad o inquietudes.

Relacionado con el Abuso Numero 2, éste es uno de los abusos emocionales de enojo más comúne. En gimnasias, las inquietudes y frustraciónes pueden aumentar definitivamente. Aunque podría mantenerlo bajo control ese no es siempre el caso. A menudo una vez fuera del gimnasio estos sentimientos se expresan de maneras que crean tensiones en relaciones con otros. Arranques en el gimnasio pueden ocurrir también y no le ganan popularidad.

Conducta correctiva – lo qué a veces requere es un tiempo de transición para calmarse emocionalmente y lograr llegar a un estado relajado. Ésta es una razón que a menudo sugiero a los/las entrenadores/as que le den al atletas un período para calmarse antes de salir del gimnasio para el hogar. Éste puede envolver algun tiempo adicional de estiramiento o al igual condicionamiento duro. Además de los beneficios físicos de este tiempo tambien es una oportunidad de agotar cualquier frustración acumulada durante el entrenamiento sobre el aparato.

Abuso Número 4

Usar el enojo para lograr lo que uno quiere.

Éste método inmaduro se usa a veces como algo aprendido desde la niñez. Muchos jovenzuelos han aprendido en el pasado que si crean bastante alboroto logarán lo que quieren. Aunque éste normalmente no es muy exitoso en el gimnasio, sobre todo con un entrenador/a fuerte y seguro, atletas a veces lo sustituyen por algo menos obvio pero más a menudo usan un método relacionado con enojo. Poner mala cara y gesticulando son formas que pueden traer resultados. Después de un rato el/la entrenador/a se empezará a dar cuenta de la manipulación. Este abuso de la emoción de enojo no es seguramente bueno para cualquier relación cooperativa.

Conducta correctiva – Lo primero y más importante es que los que han cedido a cualquier demostración en el pasado deben parar de reenforzar esta conducta. Necesitan obedecer las normas y hacer lo qué es correcto para el grupo no para uno. El/la gimnasta necesita aprender maneras más socialmente aceptables para resolver los problemas que provocan esta conducta para mostrarse más respetuoso y comprensible de las necesidades de los compañeros de equipo.

Abuso Número 5

Usar enojo como una técnica motivacional.

Este mal uso de la emoción de enojo es una técnica principalmente favorecido por los entrenadores que creen que el unico motivo real para obtener un buen trabajo es por medio de un sentido de miedo. Arranques de enojo y amenazas de consecuencias horribles típicamente producen el miedo. Un derivado de este estilo de leccion particular es el desarrollo de una relación de adversarios entre los atletas y los entrenadores. Resentimiento va creciendo con cualquier esfuerzo producido. Respeto generado por miedo no es nada de respeto en absoluto. Lograra resultado a corto plazo, pero la situación queda igual cada vez que se se intenta la tarea. Bajo estas condiciones no tardara mucho para que el modelo de entrenamiento-aprendizaje se descomponga.

Conducta correctiva – Premiando a los gimnastas en una manera positiva por el trabajo que hacen bien es el centro de todo aprendizaje legítimo y es la única manera de superar el mal uso del enojo en la larga. Primero, el entrenador debe ver lo bueno. Ésto es fácil decir, pero difícil lograr. Algunos entrenadores no pueden hacerlo, aunque practiquen. ¡Estos entrenadores no son para el deporte! Los atletas que se quedan entrenando con estos entrenadores tiene mi simpatía inacabable. Tal situación es siempre destructiva y condenado al fracaso. Estímulo, apoyo, y alentamientos positivos promueve la motivación continuamente. A lo sumo, la critica negativa se debe hacer privadamente, apartando a los miembros del equipo para mantiene la moral que todavía puede existir.

Abuso Número 6

El enojo que resulta por dar demasiado a otros.

Por naturaleza muchos entrenadores brindan su tiempo, energía, compromiso, y conocimiento aun cuando no se les paga por hacerlo. Problemas ocurren para aquellas personas cuando tienen poca habilidad o poco tiempo para dedicarse a si mismo. Resentimiento profundo puede crecer dentro de uno y a menudo da por resultado arranques inesperados que son el resultado de esta frustración personal. El mensaje implícito sería, “le doy tanto a todo el mundo. Porqué no hay alguien que me de algo a cambio, ni si quiera trabajan duro ni rinden resultados?”

Conductas correctiva – Es importante para el/la entrenador/a reconocer que el ó ella ha creado una situación en el que otros probablemente los toman por desapersivido. Una vez reconocido el/la entrenador/a debe decidir qué es lo que requiere de otros para dejarles saber lo que necesita de ellos/ella también. Sin embargo, tenga en cuenta que tendrá que romper algunos precedentes negativos ya fijo en las mentes de las gimnastas. Si eres un entrenador/a luchando con estos sentimientos quizás un principio modesto seria decirle a los gimnastas que usted espera que le muestren su apreciación al final de cada entrenamiento. Con esto para empezar quizá recibirá más y más alagos personales que lo ayudará con el enojo asociado con no ser apreciado.

Esta lista representa sólo una muestra de los abusos de enojo. Hay varios que podemos enumerar pero es fácil derivar para aquellos que lo quieran hacer. En nuestro deporte hoy, tenemos gran interés en la realización de excelencia y nos esforzamos con gran energía hacia ese objetivo. Eso está bien y así debe ser. A menudo, hay demasiado enojo, frustración, impaciencia, y muy poca alegría asociado con nuestros esfuerzos. La vida es demasiado corto y las relaciones demasiado valiosas para perder por falta de control emocional. Esto es muy importante para la interacción entre entrenador/a y el/la gimnasta donde el abuso y mal uso de enojo puede ocurrir a menudo. Madurar más allá de los usos destructivos de enojo tiene beneficios para todos; más relaciones felices, autoestima elevado, y beneficia hasta la salud. A medida que las personas crecen con respecto a esto encontraran que el enojo es un factor menos importante. Con el aumento en el sentido del control emocional las personas se aceptan mas a si mismo y a los demás también. Una persona calmada projécta mas energía emocional del cual se puede usar productivamente. Creando relaciones emocionalmente más saludables es una meta personal que vale la pena para todo el mundo.

5. Culpa

La Culpa

La culpa es la debilidad más común, pues la mayoría de nosotros las sufrimos en mayor o menor grado.

La culpa es una emoción alimentada siempre por el recuerdo (una imagen) de una acción, omisión o pensamiento que esta fuera de la voluntadad de Dios u otra persona y que resulta en daño para otro y para si mismo.

La culpa se aprende en la niñez a través del mensaje culposo que es una forma especial de hablar que ordena las palabras de una forma específica, mezclándolo con una frase despectiva y un tono incriminatorio con el fin de manipular o herir. 

El pensamiento culposo no es igual al pensamiento espiritual, la culpa habla en el interior de una forma hiriente, la voz del espíritu del hombre invita a la persona a encontrar soluciones y aprender de cada suceso de la vida. 

La culpa trae graves consecuencia que impiden el crecimiento espiritual. 

La culpa alimenta el yo: Una persona que se siente culpable tratará de cambiar por sus propias fuerzas con el fin de liberarse de la culpa no escogerá espiritualmente la ayuda de Dios pues la culpa le hace creer que si lo alcanza por voluntad y esfuerzo propio, será digno ante Dios se merecerá el perdón esto hace que la persona ponga su fe en su propia capacidad “el yo” y no en el poder de Dios. 

Consecuencias de la Culpa 

1.- La culpa le roba el efecto de gratitud al perdón y a la gracias de Dios: Las personas que se sienten perdonadas por Dios, las que él sacó del pecado y liberó del infierno, se sienten tan agradecidas que no pueden parar de hacer obras por gratitud a Dios, son personas que les fluye el deseo de agradar a Dios no por culpa u obligación sino más bien por agradecimiento. Cuando una persona se siente culpable tiende a obligarse a agradar a Dios, se obliga a orar, ayunar, etc. cayendo en religiosidad. Por otro lado la culpa hace que después de recibir el perdón de Dios la persona no se sienta perdonada. 

2.-  La culpa ata al pasado haciendo perder las bendiciones del presente: Muchos de nosotros sufrimos apuñalándonos por errores del pasado, eso nos provoca que nos estanquemos en determinada época de nuestra vida (un aborto, relaciones sexuales antes de tiempo, etc.) y vivamos sin ver las bendiciones de Dios pues en muchos casos nos sentimos indignos por esto que está en el pasado.

3. La culpa hace que veamos los errores más grandes de lo que en realidad son: La mentalidad culposa produce un sentimiento de indignidad muy profundo haciendo que maximicemos las situaciones en las que nos equivocamos provocando que le demos una dimensión exagerada  aterradora.  

4. La culpa no le permite decidir eficazmente: Muchos de los que nos equivocamos tendemos a dejarnos llevar por la culpa sin tener la capacidad de reflexionar en el error, decimos: “si la hice negra también la hago trompuda”. No hay capacidad para detenernos y rectificar en el acto.

5. La culpa no le permite aprender de los errores: La mayoría de nosotros al equivocarnos nos apuñaleamos después de un error y no somos capaces por la culpa de sacarle una lección al error, creemos que lo correcto es solamente aprender del éxito, esto hace que caigamos una y otra vez en lo mismo pues no aprendimos del error anterior.  

7. La culpa hace que aprenda a disculparse con excusas: Las personas que se les hace sentir culpables cuando se equivocan reaccionan la mayoría de las veces defendiéndose con una excusa. 

8. La culpa hace que lastimes a otros haciéndoles sentirse culpables manipularlos o hiriéndolos: Las personas que fueron criadas y enseñadas a través de la culpa y/o que se sienten muy culpables tienden a manipular a otros, creyendo que así cambiarán. Un grupo no menor usa la culpa como arma para herir y controlar. 

9. La culpa produce rebeldía: Una persona que la culpan constantemente para educarle o adoctrinarle tiende, tarde o temprano a generar una conducta rebelde. 

10. La peor de las consecuencias de la Culpa es que nos hace sordos a la voz del Espíritu Santo y sensibles a la voz de Satanás: La culpa es el instrumento más poderoso que los demonios tienen para hacer que una persona nunca crezca, la culpa le dice al cristiano que Dios lo rechaza y Satanás se lo afirma, la culpa hace sentir indigno de la gracia de Dios a un cristiano y Satanás le ayuda a creerlo. El usa la culpa para apartar al cristiano de toda posibilidad de cambio. 

Debemos quedar claros en que no estamos enseñando a los hermanos a tomar una actitud pusilánime, falsamente se nos ha dicho que nuestro enfoque tiende a “chinear» el pecado. Esto es falso pues lo que intentamos enseñar es a no sentirse culpables sino a sentirse concientes. Lo que está mal lo está y no tratamos de hacer que las personas lo ignoren sino que con las fuerzas de Dios, no las nuestras, y, por gratitud y respeto a Dios, no por culpa y religiosidad, encontremos la manera de enfrentarlo.

La terapia del arrepentimiento

 

 

 

Por Dwight Longenecker

 

 

 

La verdadera sanación proviene de hacernos cargo de nuestros propios problemas, no de culpar a otras personas por ellos. ¿ Pero cómo podemos sobreponernos a nuestra tendencia a culpar a los demás? El culpar a otros por nuestros problemas es una reacción natural pero inmadura. Tenemos que aprender a comportarnos con madurez.

A veces los adultos usan todo tipo de trucos para evadir la culpa, pero esto no lleva a la sanación. Los programas seculares de autoayuda son buenos para que la gente pueda asumir la responsabilidad por sus propios problemas, y se decida a hacer algo para resolverlos. Sin embargo, uno de los defectos de dichos programas es que dan la impresión de que podemos hacer algo sobre nuestros fracasos y nuestros problemas, sin ninguna ayuda. Es decir, que si solo tuviéramos más fuerza de voluntad y pensáramos de una manera más positiva, podríamos sobreponernos a todo. Tristemente la mayoría de nosotros no podemos hacerlo; necesitamos ayuda.

La persona madura se da cuenta de que sus problemas le pertenecen a ella y que solo hay dos personas que pueden ayudarla. La primera es ella misma y la segunda es Jesucristo. Como resultado, la mejor terapia y el mejor modo de resolver los problemas, es aprendiendo a decir “lo siento” a un nivel más profundo.

Cuando nos confesamos recibimos una excelente dosis de terapia interior. La confesión ayuda y el perdón verdaderamente nos hace mejores personas. Hay tres áreas problemáticas en nuestras vidas que podemos incluir en nuestra confesión. Generalmente hemos sido enseñados a pedir perdón solo por lo que hemos hecho. Sin embargo, también podemos pedir perdón por lo que hemos dejado de hacer y por las cosas que nos han hecho.

Cuando incluimos en nuestra confesión las cosas que hemos hecho, estamos dando un primer paso enorme para dejar el comportamiento inmaduro de culpar a los demás. Cuando confesamos no podemos culpar a otros; admitimos nuestras faltas y se las presentamos a Dios. Quizás sea cierto que cometemos pecados debido a emociones confusas o por circunstancias que están fuera de nuestro control. Todas nuestras acciones y decisiones surjen del complejo estado de nuestro corazón. Dios lo sabe y comprende todo esto. En lugar de analizar todos esos factores, El quiere que simplemente nos presentemos ante El, le digamos el mal que hemos hecho, y le dejemos a El el resto. Cuando presentamos nuestros problemas y pecados externos al confesar, la gracia de la absolución entra profundamente a nuestras vidas y mata las raíces del pecado…

A veces me olvido de confesar las cosas que he dejado sin hacer, pero quizás en esa área de mi vida es donde he cometido los pecados más grandes. Lo que hemos dejado de hacer es el símbolo de todo lo que podríamos haber sido en el plan de Dios. Si solo pudiéramos ver una mínima parte de la gloria para la cual fuimos creados, nos daríamos cuenta hasta qué punto hemos fallado. Fuimos creados para ser los hijos e hijas eternos del Rey de la Gloria; hermanos y hermanas de los santos y coherederos con Cristo. Dios quiere que nosotros seamos totalmente sanados algún día, y que brillemos con la radiancia de Cristo. Al ir a confesar debemos recordar el gran potencial que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. Entonces nos daremos cuenta de que nuestra falta de amor y nuestra tibia devoción a Dios, es el mayor problema de nuestras vidas.

Cuando yo era un clérigo, recuerdo que un hombre llamado Steve vino a verme. “Tú siempre nos estás diciendo que perdonemos a los demás”- me dijo. “Sin embargo, ¿qué hace uno si no puede perdonar a alguien?” “A quién no puedes perdonar?” – le pregunté. Me contestó : “Mi amigo Richard era mi socio en el negocio y mi mejor amigo. El año pasado me enteré de que no solo me estaba robando la mitad de mi parte en el negocio, sino que además mi esposa me estaba siendo infiel con él. Le odio y no puedo dejar de odiarlo.”

Cuando Steve estaba hablando recordé un verso bíblico : “¿ Quién puede personar los pecados sino solamente Dios?” De pronto me di cuenta de que es imposible que podamos perdonar a alguien, contando solo con nuestras propias fuerzas.

Por tanto, cuando acudimos a confesarnos también debemos de hablar de todo lo que nos han hecho. No lo hacemos para culpar a la otra persona, sino para pedirle a Dios las fuerzas para perdonar. En el Padre Nuestro decimos : “Perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Pero quizás debíamos de interpretar esa frase del Padre Nuestro de la siguiente manera : “Perdónanos nuestras ofensas, a la misma vez que perdonamos a los que nos ofenden.” Con esto en mente llevaremos al confesionario lo que nos han hecho nuestros padres o maestros hace años, o lo que nos hizo ese mismo día nuestro jefe, nuestro cónyugue o nuestra familia. De este modo, al confesar nuestros pecados también podemos confesar nuestra incapacidad para perdonar, y pedirle a Dios que Su perdón fluya a través de nosotros, hacia aquellos que nos han hecho daño.

Es así como al pedir perdón en el sacramento de la reconciliación, este tiene un poderoso efecto sanador en nuestras vidas. En lugar de culpar a nuestros padres, nuestros maestros o a las circunstancias o los factores sociales, nos hacemos cargo de nuestros propios problemas y los traemos ante la presencia de Dios para pedirle Su ayuda. Cuando lo hacemos, la sanación que ocurre es poderosa y real; llega hasta las raíces de nuestros pecados, nos fortalece para hacer lo que debemos hacer, y llega a aquellos que han pecado contra nosotros. Recuerdo que una vez me dijo un viejo sacerdote : “La confesión es un sacramento simple, humilde y lindo; es más eficiente que la psicoterapia, más rapido y menos doloroso.” y guiñándome un ojo añadió : ” Y es más barato también.”

LA CULPA

 Ese componente de nuestro hacer, de nuestra vida. Ese elemento aparentemente “mamado” junto a la leche vital de nuestras madres, que nos hace angustiarnos, torturarnos, despreciarnos.

 

 

 

 

 

 

Si nos fuésemos a la definición netamente enciclopédica de la Culpa o Pecado, tendríamos que caminar los vericuetos de la   religión, y en ellos, encontrar que no es otra cosa más que la   transgresión de una ley o práctica sagrada, sancionada por la divinidad. Esta transgresión es considerada según el judaísmo, el cristianismo, y el Islam. Podemos decir que en la mayoría de las religiones existe una determinada idea de lo bueno y lo malo, de aquí que, tal vez la manifestación más temprana de estas nociones fue el fuerte oprobio relacionado con la transgresión de un tabú, pero únicamente en las tradiciones judeo-cristiana e islámica se considera la referencia característica del pecado, convirtiéndose en el mal, comportamiento en un crimen directo contra el Ser Supremo. En cambio, el gnosticismo y maniqueísmo, fusiones del pensamiento cristiano con influencias zoroástricas, considera que el pecado es una manifestación de la caída del espíritu humano del ámbito divino y su encerramiento en el demoniaco mundo material. En el hinduismo, el budismo, y el jainismo, el concepto más cercano al pecado es el de un desmerecimiento, la acumulación, a través de malos comportamientos, de malas consecuencias, que deben purgarse mediante un proceso de transmigración.

 

 

 

 

 

 

Conceptos judíos y cristianos sobre la Culpa

 

 

 

 

Podemos definir que en la Iglesia cristiana, hasta la controversia entre el monje británico Pelagio y San Agustín de Hipona, el gran padre y doctor de la iglesia, la doctrina del pecado, la concreción de la Culpa, no fue desarrollada por completo. Los primitivos padres griegos de la Iglesia consideraban el pecado como una oposición a la voluntad de Dios. Aún así, no afirmaban que la culpa del pecado del primer hombre, Adán, o la corrupción de su naturaleza alcanzara a toda la humanidad.

 

 

 

 

 

 

En este devenir por las raíces del cristianismo, conseguimos al primitivo escritor eclesiástico cristiano Tertuliano, quien sostenía en su doctrina del traducianismo, que la realidad del pecado había sido transmitida desde Adán. Pero se reservó a Agustín la formulación de la doctrina del pecado original, y él mantiene, en contra de Pelagio, que el pecado de Adán corrompía toda la naturaleza humana; que su culpa y su sanción pasarían a todos sus descendientes; que todos los seres humanos han nacido en estado de pecado y que debido al pecado original de Adán, son incapaces de satisfacer a Dios y están por su propia condición dispuestos a seguir en el mal. Pelagio hizo hincapié en la voluntad libre y el esfuerzo moral individual, y negó el pecado original. La Iglesia ortodoxa ha continuado afirmando que la voluntad humana es tan libre como lo era la de Adán antes de su caída. En el siglo XIII, el filósofo escolástico escocés John Duns Scoto admitió que la humanidad había perdido, debido a la caída de Adán su justitia originalis (en latín, sabiduría original), pero subrayó el carácter libre de la voluntad.

 

 

 

 

 

 

 

Culpa y Pecado bajo el prisma del Protestantismo

 

 

 

 

El dogma católico distingue entre el pecado mortal, que destruye la relación del individuo con Dios y merece la condena eterna, y el pecado venial, que, aunque es grave, no separa al ser humano de Dios. Da renglones a la Culpa,  los protestantes han rechazado esta distinción

 

 

 

Conceptos islámicos de la culpa

Para el concepto Islámico del Pecado o Culpa, éste es  el orgullo humano, el cual viola la unidad de la creación, ya que presupone autonomía humana, y se rebela contra el orden divino, negando el propósito fundamental del hombre: servicio y obediencia a Dios. A pesar de la génesis del Islam, génesis que le enmarca dentro  de la tradición judeo-cristiana, el Corán niega de forma específica la doctrina cristiana del pecado original, y establece que Dios perdonó a Adán su transgresión en el Jardín del Edén. Sin embargo, los humanos falibles tienden a olvidar los límites que fija su propio ser y aspiran a la categoría de dios ilimitado, sobre todo cuando son tentados por Satán.

 

 

 

Vemos entonces, que para el Islam, el pecado es, por tanto, consecuencia de la debilidad humana más que de una condición heredada de corrupción. La cadena de profetas enviados por Dios para testificar frente al propósito divino y poner a la humanidad de nuevo en el sendero recto es prueba de la eterna tendencia humana hacia el error. El descreimiento es, pues, una expresión de orgullo pecaminosa.

 

 

 

Aquí nos encontramos con el término árabe para un no creyente, para un culpable, un “kafir” que significa literalmente no agradecido. Para el Islam, el corazón del no creyente está sellado por Dios contra la palabra verdadera, sin embargo permite  el arrepentimiento sincero, lo que restaurará al penitente en una condición pura, sin pecado, puesto que Dios concede siempre su gracia. Este arrepentimiento se expresa mediante la conversión a la verdad. La doctrina islámica establece que el pecado es castigado por Dios, juez de todas las cosas, de moral perfecta. El último juicio completo del pecado tendrá lugar el Día del Juicio Final, y los pecadores serán condenados al fuego eterno.

 

 

 

Culpa, en el campo del Derecho civil

 

 

 

La culpa se contrapone al dolo. Referida al deudor de una obligación, la culpa o negligencia consiste en la omisión —no dolosa— de aquella diligencia que exija la naturaleza de la obligación y corresponda a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar. No se cumple con el deber de previsión y el subsiguiente deber de evitación de los posibles impedimentos de la prestación o conducta debida. En función de la diligencia omitida, suele hablarse de supuestos de culpa lata (grave falta de diligencia, omisión de las precauciones más elementales), culpa leve (omisión de la diligencia normal, de las precauciones que suelen tomar las personas corrientes) y culpa levísima, que consiste en la omisión de la diligencia propia de las personas escrupulosas. La culpa lata suele equipararse al dolo. En los supuestos en que el deudor sea un profesional, el referente radicará en la diligencia exigible a los profesionales que desempeñen la misma actividad. Es posible, en mayor o menor medida, el establecimiento de cláusulas modificativas de la responsabilidad por culpa, ya sean éstas de exoneración o de limitación de la responsabilidad, ya de agravación de la misma. Se habla también de culpa en el ámbito del Derecho penal, que se produce cuando, sin intención de dañar, mas sin proceder con la diligencia debida, se causa un resultado dañoso y tipificado por la ley penal. Se distingue también, en este campo, entre culpa lata, leve y levísima. Se distingue asimismo entre culpa consciente e inconsciente, dependiendo de que el agente se represente o no de las consecuencias perjudiciales que puedan derivarse de sus actos, por mucho que confíe en que no se produzcan y no tomándolas por ello en cuenta.

 

 

 

Teniendo ahora estas definiciones conceptuales de la Culpa o pecado, es necesario ubicarnos en tiempo y contemporaneidad y conocer ya la posición de científicos de la conducta al respecto de esta actitud tan sembrada en el alma y el comportamiento humano, actitud, sensación, aceptación que muchas veces nos conduce a verdaderos infiernos vivenciales.

 

 

 

Al respecto, resaltaremos los señalamientos  que un equipo de psicólogos británicos ha planteado, después de un amplio estudio conductual. En él  aseguran que quienes logran disfrutar plenamente de los placeres, son también los que gozarán de mejor salud frente a  aquellos que tienen sentimientos de culpa. Este planteamiento ha sido reforzado por el especialista Geoff Lowe quien ha dicho en una reunión de la Sociedad Británica de Psicología que “es posible que el placer pueda reforzar la salud, pero el índice de placer debe superar claramente el nivel de culpabilidad asociado”.

 

 

 

Lowe y su colega Rebecca Crook, de la Universidad de Hull en el norte de Inglaterra, entrevistaron a 302 hombres y mujeres respecto de su salud, enfermedades y estilos de vida y los hicieron enumerar sus placeres y calificaron su satisfacción y culpabilidad por cada comportamiento. De este estudio lograron definir que la culpa por comer, beber, el sexo y los otros placeres de la vida están relacionados muy directamente con enfermedades como dolores de cabeza e influenza y las consiguientes visitas al médico en aquellos cuyo disfrute de estos hechos causó algún sentimiento culposo, mientras que aquellos que sintieron altos índices de placer y ninguna culpa tuvieron muy pocos problemas de salud, incluidos problemas cardíacos.

Y dice  Lowe: “Otros estudios revelan que si uno cambia positivamente el ánimo de una persona, entonces hay efectos mesurados en la función inmune. Igualmente, si uno cambia su humor negativamente, esto tendrá efecto adverso en la función inmune”

Sin embargo, enfatiza que la culpa no es del todo mala, ya que ésta  “podría beneficiar a quienes hagan cosas que los perjudiquen y así dejaría de hacerlas, además (Con marcado humor inglés), al perjudicar la salud, psicólogos y médicos asegurarán sus ingresos”.

 

 

Importante es buscar definiciones de la Culpa y el Pecado en el Protestantismo, y así durante la Reforma protestante, Martín Lutero y Juan Calvino mantuvieron el acento agustiniano del pecado original y de la gracia de Dios como medio de redención. Ulrico Zuinglio consideraba el pecado desde el punto de vista de un mal heredado; los arminianos y socinianos negaron de forma taxativa el carácter hereditario del pecado, y el teólogo alemán protestante del siglo XIX Friedrich Schleiermacher argumenta en relación al pecado, que éste se debe a la total  incapacidad humana para distinguir entre una dependencia absoluta de Dios y una sujeción relativa del mundo temporal.
No hay libro sagrado, donde podamos encontrar más desarrollado el sentido del pecado o la culpa, como en la Biblia. Si nos adentramos a través de las Escrituras, el pecado es el elemento que enemista a los seres humanos con Dios, lo cual exige que haya arrepentimiento para obtener su perdón. En el Nuevo Testamento, el pecado es la condición humana esencial que reclama la labor redentora de Cristo.

6. Perdón

Soltando las heridas

Propósito:
Enseñar a las personas que ningún ser humano puede vivir con amargura porque la amargura es veneno contra el alma y que el perdón acarrea la sanidad de Dios en nuestra vida.

INTRODUCCION.
Ningún persona puede ser un mensajero de paz llevando amargura en su corazón, porque la amargura es veneno para el alma. Y un mensajero de paz, debe establecer la paz en su hogar, en su trabajo, en la iglesia, en cualquier lado donde se encuentre. La amargura, puede transformar completamente el carácter de una persona; habrá en él: Dureza, severidad, rencor y odio, y por lo tanto, no será posible que su rostro, su corazón, su alma, todo su ser, reflejen la paz de Jesucristo. En vez de ser un mensajero de paz, será un mensajero de la amargura.
El veneno de la amargura se manifiesta al hablar ya que el tema de conversación será las ofensas y las heridas sufridas. La amargura produce en la persona los deseos de venganza en contra de aquellos considerados como los causantes y responsables de la herida. La raíz de amargura se detecta, primeramente a través de lo que la persona dice y luego, en sus actitudes y acciones. Un espíritu amargo es difícil de tolerar, a menos que uno mismo lo posea. Entre amargados te veas. Un amargado, atrae a otros amargados.

1. ¿CÓMO SE ORIGINA LA AMARGURA?
Según el diccionario, la palabra amargura significa: Aflicción, sinsabor, disgusto, pesadumbre, melancolía. Y se origina de la siguiente manera: Se recibe una ofensa y no se perdona. Al no perdonar, la ofensa se traduce en Ira. Posteriormente, la Ira se traduce en resentimiento. Y el resentimiento da lugar a la amargura. Sí la amargura no la eliminamos, le dará paso a la depresión. De allí que la Biblia, como el manual de la vida, nos invita a perdonar cuando hemos recibido una ofensa.

En una ocasión, el apóstol Pedro, le preguntó a Jesús: ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta 70 veces siete (Mateo 18: 21-22) El apóstol San Pablo escribió en su epístola a los cristianos de feso, lo siguiente: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, calumnias y toda malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo (Efesios 4:31-32)

Un comentario adicional: De acuerdo con el mandato del apóstol, el vivir la vida cristiana no consiste únicamente en observar una lista de prohibiciones, sino también en cultivar virtudes positivas. En el griego, la traducción mas acertada para la palabra sean es: Sigan demostrando ser benignos o bondadosos. Misericordiosos, significa: De corazón tierno. Perdónense mutuamente: La única manera de perdonar es por medio del perdón que nosotros mismos hemos recibido ya de Cristo. Sí hemos recibido el perdón, también debemos darlo a los que nos ofenden.
La amargura deja en las personas una secuela de relaciones destruidas. A la persona amargada le preocupa muy poco interrumpir la amistad con una persona; así mismo, con frecuencia manifiesta dureza y severidad. El precio de la amargura es muy alto, no hay quien sobreviva a su veneno. Al estar encerrada en si misma, la persona amargada es invadida por la soledad.

2. LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA.
La Biblia enseña que las relaciones interrumpidas provocan obscuridad a la vida. El apóstol Juan escribió: Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos (1 Juan 2:11)

El rechazo es una forma de odio. Cuando una persona rompe una relación está eligiendo odiar. Cuando hay odio, las tinieblas llegan y el rumbo se pierde. Se pierde la perspectiva de la vida y todas las relaciones son distorsionadas. Su juicio se vuelve defectuoso La ruptura de relaciones lleva a la persona a ser insensible. Nadie puede sobrellevar la carga de relaciones destruidas sin llegar a endurecerse. La dureza empieza a invadir el alma. La persona se vuelve inconsciente de las heridas que pueda estar causando a los demás, a través de palabras, acciones y actitudes. La persona encerrada en sí misma, la influyen sentimientos egocéntricos y no considera los sentimientos y necesidades de otros. Este endurecimiento del alma lleva a la persona a perder la capacidad de sentir y el alma que no siente está muerta. La destrucción de relaciones causa inmadurez. La madurez emocional se obtiene con base en la interacción sana con otros individuos y se ve detenida u obstaculizada en su desarrollo, cuando nos negamos a mantener relaciones sanas.

En otras palabras, una persona aislada, no madura. La amargura es veneno para el alma y la consecuencia más grave es que nos separa de Dios. Esta advertencia quedó clara de parte del autor de la epístola a los Hebreos: Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella, muchos sean contaminados (Hebreos 12:15).
Esta raíz de amargura no solo contamina a la persona que la lleva, sino a todos aquellos que lo rodean.

3. SOLTANDO LAS HERIDAS.
Un caso real para ilustrar: Pocas parejas podían disfrutar del compañerismo y la amistad que Lupita y Juan le brindaban a José Luis y a Elena. En estas dos parejas había identidad, amistad, amor, cariño y comprensión. Disfrutaban al máximo las salidas, compartiendo experiencias y diversiones en común. Durante el verano, las dos parejas hacían planes para salir de vacaciones con sus hijos y procuraban estar pendientes de las necesidades de unos y otros. Lupita había trabajado muy duro durante los primeros años de su matrimonio para ayudar a Juan, su esposo, a pagar sus estudios y ahora ellos podían disfrutar de la comodidad económica por el buen sueldo y la buena posición de Juan. Sus hijos vinieron a coronar esa felicidad. La vida les sonreía y todo caminaba perfecto. Tenían una buena casa, buenos autos, sus hijos iban a buenos colegios, etc. Lupita cuidaba con frecuencia a los niños de José Luis y Elena, debido a que ellos trabajaban hasta muy tarde en su oficina; por la noche pasaban por ellos y aprovechaban para charlar y cultivar la amistad.

Así pasaban los días y las semanas y los meses hasta que, de pronto, aparecieron los nubarrones en ambos hogares. Un buen día, Juan le pidió el divorcio a Lupita, y a su vez, Elena a José Luis, anunciándoles que estaban enamorados desde hacía un buen tiempo y que lo habían comprobado; que ambos eran correspondidos; Que habían platicado en varias ocasiones y habían acordado pedirles el divorcio a ella y a José Luis para casarse. El divorcio se llevó a cabo y en un momento, los dos hogares quedaron destruidos. Lupita y José Luis se quedaron con los niños. Sus mejores amigos los habían traicionado y ambos quedaron con una herida tan profunda que parecía nunca lo podrían superar. La reacción natural de ambos fue buscar la venganza, llenos de odio y amargura, pero Lupita, después de un tiempo de intenso dolor, descubrió la libertad de vivir sin heridas ni resentimiento.

¿Cómo hubiéramos reaccionado cada uno de nosotros ante una situación similar con nuestra pareja? Seguramente de la misma manera: Con el odio y el desprecio en primero lugar; el resentimiento y la amargura, después.

Antes de explicar lo que hizo Lupita, quisiera repasar algunos versículos del Libro de los Proverbios del Rey Salomón, capítulo 16: Con misericordia y verdad, se corrige el pecado (Verso 6) Cuando los caminos del hombre son agradables a Dios, aún a sus enemigos hace estar en paz con él (Verso 7) Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu (Verso 18) Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios (Verso 19) Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte (Verso 25) En este capítulo, el Rey Salomón instó a entender que la verdadera libertad es posible solo dentro de la esfera de una vida centrada en Dios, para lo cual l nos creó. Por contra, la esclavitud viene ineludiblemente a todo aquel que ignora de verdad de Dios. La esclavitud llega cuando nos dejamos gobernar por la rebeldía, el orgullo, la arrogancia, los pleitos, y los conflictos maliciosos. Por todo esto, Jesús dejó estipulado que el vino a darnos la libertad que todo ser humano necesita.
Tratar de resolver un asunto como éste a la luz de nuestros propios conocimientos y recursos, resultará infructuoso, desgastante y desconsolador. ¡No hay ser humano capaz de enfrentarse solo a una situación tan difícil como el ejemplo y salir victorioso en todas las áreas de la vida; solo con la ayuda y la dirección de Dios, podremos salir victoriosos.

Lupita aprendió a perdonar, José Luis, no. Lupita decidió acercarse a Dios, José Luis culpó a Dios. Lupita vino a Jesús con un corazón humilde a pedir Su ayuda; José Luis endureció su corazón y le reclamó a Dios, con soberbia, como sí Dios tuviera la culpa de lo sucedido. Lupita perdonó y el Señor la liberó de toda clase de resentimientos y amargura. José Luis, amargó su vida con el deseo de venganza, lacerando su corazón.

4. UN PASAJE BIBLICO QUE NOS PUEDE AYUDAR. La continuación del pasaje que ya mencionamos, cuando Pedro pregunta a Jesús hasta cuantas veces debe perdonar, es el siguiente: Por eso, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía muchos millones. Como aquel funcionario no tenía con que pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, para que quedara pagada la deuda. El funcionario se arrodilló delante del rey y le rogó: Tenga usted paciencia conmigo y se lo pagaré todo. Y el rey tuvo compasión de él; así que le perdonó la deuda y lo puso en libertad. Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero suyo al que le debía una pequeña cantidad. Lo agarró por el cuello y empezó a estrangularlo, diciéndole: !Págame lo que me debes! El compañero, arrodillándose delante de él, le rogó diciéndole: Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo. Pero el otro no quiso, sino que lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Esto dolió mucho a los otros funcionarios, que fueron a contarle al rey todo lo sucedido. Entonces el rey lo mandó llamar, y le dijo: !Malvado! Yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. Pues tu también debiste tener compasión de tu compañero, del modo que yo tuve compasión de ti. Y tanto se enojó el rey que ordenó castigarlo hasta que pagara todo lo que debía. Y Jesús añadió: Así hará también con ustedes mi Padre celestial, si cada uno de ustedes no perdona de corazón a su hermano (Mateo 18:23-35)

En este pasaje hay algunas palabras clave: Le perdonó la deuda y lo puso en libertad. La palabra perdón en el griego, tiene un significado literal de dejar ir, remitir, cancelar. La palabra libertad, en griego también significa: Soltar, descargar a alguien de algo. Y estas palabras nos llevan a los pasos que tenemos que dar para despojarnos de las heridas, el resentimiento y la amargura:

Perdona las ofensas recibidas. (Padre nuestro). El perdón libera al ofensor de todo lo que debe. El amor cristiano manifestado, libera a la persona ofendida del peso del dolor. El verdadero cristiano (hijo de Dios), sabe que perdonar es la voluntad de Dios y sabe que sí lo pide, Dios lo llenará de Su amor para que pueda compartirlo con el ofensor. Cuando no perdonamos, liberamos la acción del tormento y comenzamos a ser atormentados. El tormento es la amargura por no perdonar, el resentimiento que nos azota, la falta de sueño, el odio, el desajuste físico, y sobre todo, la falta de comunión con Dios. Mientras nos mantengamos sujetos a las heridas que otros nos causaron, permaneceremos sujetos al pasado. No tenemos la libertad para vivir en el presente. La amargura del pasado, influye en las relaciones del presente. Al retener el pecado de la otra persona, nos hacemos semejantes a ella.

Libera o suelta a la(s) persona(s) que te haya(n) ofendido de toda responsabilidad y obligaciones de las que crees tener derecho. Al perdonar estamos desatando al ofensor. Esta es la llave para tu libertad, de lo contrario permanecerás atado a él. Cada que lo veas o te enfrentes con él o sepas algo de él, el odio, el rencor y el resentimiento aparecerán y estarás preso, atado a él y no tendrás la libertad que todo ser humano necesita para ver la vida con esperanza y amor. Sí no concedemos la libertad o soltamos al ofensor, estaremos frenando la obra de Dios en nosotros porque no estamos listos para continuar en el desarrollo de la vida cristiana. Estamos frenando a Dios, el tampoco nos podrá conceder el perdón que necesitamos para sentir y experimentar la verdadera libertad. Recuerda: ¡Libera y perdona a quien te ha ofendido, y Dios te liberará de la herida! Sí no lo haces, estarás preso en tu pecado.
Cuándo recibas una ofensa, ¡Decide perdonar y serás libre!

ORACION.
Gracias Señor porque tu perdona mis faltas, mis errores y mis ofensas, ahora deseo perdonar a los que me han ofendido. Tú conoces las heridas que ando cargando en mi corazón y como la amargura se ha apoderado de mí: quiero y no puedo perdonar, necesito perdonar para recibir tu perdón. En el nombre de Jesús te lo ruego. AMEN

Terapia del olvido

1.- ¿ Qué es olvidar y para que sirve ?

Olvidar es una de las funciones naturales de la memoria, que sirve para descargar de la conciencia, rutinas ya aprendidas, así como el dolor que nos causamos al recordar, ciertas experiencias penosas.
En el primer caso, esas experiencias se convierten en aprendizaje automático para uso inconsciente, por ejemplo cuando aprendemos a manejar un auto o una bicicleta o alguna tabla aritmética. El conocimiento se convierte en parte espontanea de uno.
En el segundo caso, nos abre la puerta del control y perdón interno, a nosotros mismos. Por haber paralizado nuestra evolución y oportunidades de vivir en paz y tranquilos. Pudiendo tomar las cosas, como de quien vino y hasta reímos de nuestra escasa sabiduría, y haber permitido guardar una actitud de avinagrado resentimiento por tanto tiempo.
Recordar es volver a vivir y olvidar es recordar sin sentir.
Aunque esta afirmación, parezca poética, es una verdad muy simple y práctica. Recién cuando olvidamos, podemos controlar sin esfuerzo nuestras emociones y reacciones. Entonces logramos conectarnos con nuestra gran capacidad para perdonar que es muy grande, porque somos un espíritu que mora en este cuerpo físico que sufre. Descubrirá que perdonar nuestros errores es divino.
Y si el proverbio lo dice, será porque hay algo de cierto.
Solo así podremos volver a arriesgarnos, con fe y esperanza en que si nos vuelve a pasar. Será muy distinta nuestra actitud y no nos afectará.
Olvidar, también sirve para recuperar nuestra habilidad para aprender, discriminar y seleccionar nuestras respuestas ante situaciones futuras; para actuar con madurez, sabiduría, altura y resignación frente a la adversidad. Aunque muchas veces nos sorprenderemos de nuestras nuevas respuestas, sin saber de donde las sacamos.
También sirve para perdonar nuestros errores, y darnos a plenitud. Y el perdón empieza con uno mismo, sin culpas, sin remordimientos sin sentirlo. Como quien dobla la esquina y por extensión, podremos perdonar a otros sus agravios y carencias de sabiduría. Recordemos la petición de Cristo a su padre:
“Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Lo cual nos enseña que muchos agravios son absolutamente carentes de intención en primer plano. En el caso, los soldados solamente obedecían ordenes, de quienes veían en el místico, una figura que amenazaba a sus afanes de poder y de control político, económico y religioso del pueblo judío.
Sin embargo, para poder perdonar; es preciso primero, olvidar la emoción que acompaño a la experiencia dolorosa. Tenga presente que no son los hechos los que nos hacen sufrir, sino el significado que les dimos, como oímos y vimos los acontecimientos. Eso es nuestra experiencia y esta se puede cambiar, se puede aprender a no participar en ella. Solo entonces su recordar será neutral, un contemplar a distancia sin juzgar, sin criticar ni comparar o compadecerse de uno mismo; sin pena, sin cólera, temor o cualquier otra emoción. Entonces descubrirá la paz y tranquilidad que tanto necesita. Cuando llega ese momento
Ud. sentirá la fuerza de su espíritu y le sorprenderá como actúa, independientemente de sus convicciones religiosas. Las tenga o no. Aunque sea ateo o agnóstico.
El humano mecanismo igual funciona en todos. Como lo leeremos a continuación, en el desarrollo de las próximas preguntas, líneas abajo.

 

2.- ¿ Qué queremos olvidar?

Hay momentos en la vida en que queremos olvidar lo que nos paso. Sobretodo cuando fuimos víctimas de una humillación, una ofensa, la ingratitud de un abandono, una injusticia, una traición o cuando sufrimos la separación o la perdida de un ser querido. También queremos olvidar, lo que dijimos o hicimos, que nos llena de vergüenza, confusión, culpa o remordimiento. Si no he considerado lo que Ud. Quiere olvidar, hágamelo saber.

 

3.- ¿ Qué hace doloroso el recuerdo ?

Cuando nos reprochamos a nosotros mismos, se reaviva la emoción con que recordamos la experiencia en el presente, así como las reacciones corporales que acompañan a la emoción, por ejemplo: tensiones musculares, opresión, palpitaciones, sudoración, enrojecimiento, boca seca y otras emociones como desasosiego, decepción, culpabilidad, impotencia, indignación, cólera o resentimiento, siendo esta última la más desapercibida, subterránea y clandestina de todas. Y la que más daño hace; porque produce enfermedades crónicas: como el asma, artritis, varices, hipertensión, alteraciones del ciclo menstrual, abortos, algunos cánceres. Hernias prolapsos. Hasta tendencias adictivas. Entre otras.

 

4.- ¿ Cuándo queremos olvidar ?

Cuando las desagradables reacciones corporales de la emoción que acompañan al recuerdo doloroso. Limitan nuestras relaciones sociales, de pareja, estudio, trabajo o familia.

Como consecuencia, de esta limitación, nos sentimos desprotegidos, nos volvemos inseguros y faltos de confianza para desenvolvernos. Nos sentimos observados y merecedores de alguna critica o reproche. Particularmente, cuando la reacción corporal se convierte en algo incontrolable como enrojecer, transpirar, temblar o no poder hablar.

La única solución que se nos ocurre, es evitar a como de lugar, el desencadenante de nuestra tensión. Este desencadenante muchas veces nos parece ilógico y absurdo, como es en el caso de las fobias especificas: a los espacios cerrados, las alturas, las aglomeraciones, a ciertos animales o las otras.
Las fobias sociales cuyo centro es sentirse observado y criticado. En ambas la fuerza de nuestra convicción, de estar ante una situación amenazante, supera a nuestra fría razón. Que no nos tranquiliza. Y no hay edad para dejar de sufrirlas.

 

5.- ¿ Cuándo dañan los recuerdos ?

Cuando a partir de una experiencia dolorosa, “generalizamos” sus alcances y decidimos. Si me paso una vez, siempre me sucederá y no estoy dispuesto a soportarlo. Entonces queremos controlar, que en el futuro vuelva a suceder y “nos anticipamos” con frases que empiezan así: Y si de repente: …… (me sonrojo; transpiro; me engañan; juegan otra vez con mis sentimientos; me da la crisis; me muero asfixiado, del corazón ó de un derrame; paso la vergüenza de…, hago el ridículo, y otras tantas más.)

La solución inmediata es ” evitar ” y así sin cuenta darnos, recortamos nuestra existencia. Nuestro futuro se torna obscuro y sombrío. Ya que se limitan las posibilidades de realizarnos socialmente, encontrar una pareja, lograr un buen empleo ó seguir estudiando. Muchas veces, la limitación se debe a alguna enfermedad física, algún dolor, o una perturbación de nuestra función sexual.

 

6.- ¿ Qué pasa cuando no olvidamos ?

Nos volvemos intolerantes maledicientes y resentidos, renegamos de nuestra suerte, nos sentimos víctimas de los otros. Acumulamos culpas, cóleras y amarguras; nos deprimimos, ya que vivimos insatisfechos y disconformes; impedidos de encontrar paz, tranquilidad y perdón. Nos mal acompañamos por dentro y aunque estemos rodeados de gente, nos sentimos profundamente solitarios. Lo peor de todo, es que envejecemos más temprano. Aún siendo jóvenes todavía.
Envejecemos -es oportuno saberlo- cuando creemos que ya lo sabemos todo y que no hay nada nuevo que aprender en esta vida.

En suma, todo esto nos impide crecer en nuestra espiritualidad, solidaridad, amor y otros valores elevados; indispensables para ser amables compañeros de ruta como amigos, padres o cónyuges; tanto como para trabajar con alegría, creatividad y gratitud por esta tierra que nos vio nacer.

 

7.- ¿ Cómo hacemos para no olvidar ?

Cuando algo desagradable nos sucede, la cúspide del hecho ingrato dura segundos, a veces minutos. Sin embargo, los minutos, horas, días y años que escuchamos en nuestro interior, la interpretación que dimos al hecho. Nos hace volver a sentir y a actuar lo vivido, como si recién hubiera pasado. Cada día que pasa, fijamos más el recuerdo y muchas veces lo amplificamos. Imaginando lo que dirán de nosotros, nuestros conocidos si se enterarán o caemos en la trampa de la comparación, con otros o con nosotros mismos, cuando en el pasado vivíamos tiempos felices. De esta manera, sin darnos cuenta, rumiamos nuestros resentimientos. Y enfermamos más.


Otras veces, buscando consuelo, comprensión o exculparnos contamos a gentes inexpertas nuestro drama, con lo cual, sin saberlo, lo fijamos más.
Por otra parte, frecuentemente sucede, que cuando guardamos nuestro drama en secreto, tenemos la sensación de que los demás lo notan, que hasta lo leen en nuestra mirada o gestos. Entonces luchamos por ocultarlo y no trascienda, y esa lucha nos debilita aún más y contribuye a encerrarnos en la experiencia del pasado. Y es así como hacemos para no olvidar.

 

8.- ¿ Cómo guarda el cerebro los recuerdos ?

Independientemente de su contenido. El cerebro archiva la información en “procesos”. Un proceso es una secuencia, algo así como los pasos de una receta. Llegando a identificarse, que “las emociones” que dan sentido a la concepción del mundo personal del sujeto, se guardan en sistemas de representación sensorial . Mientras que la calidad con que calificamos a la experiencia de grata o ingrata, se fija con palabras, es decir en sistemas de representación verbal . Lo cual, ya es técnico y requiere de un entrenamiento personal para borrarlos de nuestro cerebro.

 

9.- ¿ Cómo hace el cerebro para olvidar los recuerdos que
lastiman ?

Los recuerdos frescos o no borrados, son grabados como una película en colores, de la que somos protagonista. A medida que olvidamos, la película se torna en blanco y negro, nos convertimos en observadores, las escenas se desenfocan y tomamos distancia, de nuestra manera como calificamos lo vivido. Y así llega un momento, en que contemplamos la experiencia. Dejamos de participar en ella y ya no la sentimos. El tiempo para olvidar es muy personal y es involuntario. Sin embargo, se puede acelerar el proceso del olvido.

 

10.- ¿ Cómo podemos acelerar el tiempo de olvido ?

Enseñándole a modificar su película personal. No es importante que cuente el contenido de su película sino como aparece en su memoria. En ese espacio virtual de lo “imaginario” y que se guarda en nuestros archivos de memoria. Ese espacio virtual es una realidad inmediata. Verifíquelo ahora. Desplácese a otro ambiente físico. Cierre los ojos y recuerde lo que acaba de leer. No solo lo vera, también oirá sus propios pensamientos como comentarios sobre lo que leyó y los ruidos que acompañaron a la experiencia de leerme.
Solo requiere relajarse, confiar en dejarse guiar y jugar a “Cómo seria si distorsionara mi recuerdo y dejara de participar en el como me lo pide este Dr.” Todas las intervenciones, están encaminadas a propiciar ese olvido de alguna parte de su experiencia, para lograr cambiar su historia personal.
No se pueden cambiar los hechos, pero si su experiencia de ellos. Es decir, como los interpreto, como oyó y como vio lo que sucedió. Descubrirá como liberarse del recuerdo que lastima y limita.

Haciendo Las Paces Con El Pasado

 

 

 

“Nunca antes había sentido un dolor tan tremendo”, dice Arlene Locicero. En 1993 Arlene y su esposo Jack perdieron a su hija Amy, de 27 años, en una tragedia que captó la atención de toda la prensa. Seis pasajeros muertos y otros heridos, al regresar a sus hogares después del trabajo, en el comúnmente apacible tren suburbano de Long Island, Nueva York.

La familia decidió donar los órganos de Amy. Se han mantenido en contacto con las familias de las otras víctimas. Y hasta rezan por el asesino.

Y cuando llegó el primer Domingo de Pascua sin Amy, la Sra. Locicero recordó el día santo, que es “acerca de sobreponernos a la muerte, de celebrar la resurrección, y a comenzar de nuevo”.

El asesinato de un ser querido es terrible. Pero infortunios más comunes como una grave enfermedad, un divorcio o un desastre causado por la naturaleza pueden también provocar un gran sufrimiento.

Las personas que han sufrido un daño muy doloroso÷o que han causado dolor a otros y ahora se sienten culpables se dan cuenta de que hacer las paces con el pasado es un verdadero desafío. Sin embargo es algo que debemos enfrentar, si queremos vivir cada día en toda su plenitud, como Dios lo espera.

Albert Haase, declara, “Muchos afirman que arrastrar el pasado no tiene sentido y es una pérdida de tiempo sobre cosas que es mejor olvidar”.

“Pero las heridas emocionales son como las heridas físicas. Si no se las cura, si se las abandona, se infectan. La herida debe traerse a la luz y ser tratada. Albert Haase habla por propia experiencia. Después del suicidio de su padre, ambos lados de la familia no se hablaron durante años, hasta que finalmente se reconciliaron.

 

 

 

Que la paz de Cristo reine en sus corazones;
ustedes fueron llamados a encontrarla·”
Colosenses 3:15

 

 

 

El desafío del perdón

Puede usted perdonar? Puede perdonar al hijo desagradecido, al amigo que traiciona la confianza, al vecino que desparrama chismes dañinos? Pueden perdonar los esposos, que se critican constantement el uno al otro frente a los demás?

Perdonar no es fácil. Perdonar es “dar cuando uno todavía está lastimado, y sangrando por dentro”, dice la escritora y teóloga Doris Donnelly. Y agrega, “enfrentar los sentimientos lastimados ayuda, confiando en el Señor·y en que cuando uno llegue al fondo será bendecido con el don del perdón”.

 

 

 

 

 

“Preocúpese, no por lo que intentó y fracasó,
sino por todo lo que aún le es posible hacer”.

 

 

 

 

En la práctica de su profesión, el psiquiatra Leonard Felder encuentra que “muchos esposos y esposas tienen dificultad en saber cuándo y cómo disculparse”. Sin embargo, el Dr. Felder piensa que el perdón es posible en la mayoría de las relaciones. Y nos cuenta de una pareja con 10 años de matrimonio y dos hijos. Hace tres años atrás la esposa se enteró de que su marido tenía relaciones con su ex-secretaria. El le pidió a su esposa que lo perdonara, y prometió serle fiel.

La esposa aún está resentida, pero están haciendo un esfuerzo para comunicarse y recuperar la confianza, y tratar de resolver los problemas. “Ahora que lo veo tomando nuestro matrimonio, y a nuestros hijos, en serio, me siento mejor perdonándolo”.

Pero el Dr. Felder también nota que “en algunos matrimonios es inapropiado, y hasta peligroso, perdonar ciertos tipos de comportamientos crónicos y dañinos. Si uno de los dos es abusivo ö emocional o físicamente ö quizás usted necesite la ayuda de un consejero o de alguna organización de ayuda a la familia”.

Y por otra parte, en algunas situaciones, hacer las paces no significa “confesarlo todo” si es que va a lastimar aún más. Se necesita usar buen juicio, y quizás hasta asesoramiento competente.

 

 

 

Si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también
el Padre celestial los perdonará
Mateo 6:14

 

 

 

Miremos hacia adelante

Cada ser humano lucha con los problemas de la vida a su manera. Sin embargo, no hay nadie que no aprenda de la experiencia de los demás. Veamos cómo algunos hacen lo mejor posible para encontrar la paz del Señor.

 

 

 

Enfoque hacia el futuro

 

 

 

En su primer año de universidad, Shawn Huff recibió un premio que se da a deportistas que han vencido la adversidad. Shawn había recorrido un largo camino desde su infancia dañada con abuso físico y emocional, que lo dejaron con un ojo artificial, parcialmente sordo y lleno de una rabia que muchas veces lo llevó al desenfreno.

Separado de su madre alcohólica, cuando Shawn era un bebé, fue enviado a tres familias temporarias consecutivamente, que resultaron ser terriblemente abusivas. Hasta que finalmente una familia muy cariñosa lo adoptó.

Shawn se preguntó muchas veces, “Por qué me tuvo que pasar esto a mí?” Pero dice que también pensó, “Por qué fui adoptado por una familia tan maravillosa?” “Y en mi mente, la respuesta fue: Dios me condujo a través de todo esto, para que pudiera ayudar a otros con mi experiencia”. Y, precisamente, ya comenzó dando charlas sobre el abuso a niños, y también dedicando tiempo a jóvenes con necesidades especiales.

 

 

 

Comparta con los demás

 

 

 

Nita Pippins ha trabajado como voluntaria en Miracle House (La Casa del Milagro) en Manhattan desde que abrieron las puertas en 1991. Esta organización alquila apartamentos económicos a personas de afuera de Nueva York, que son familiares de enfermos de SIDA. “Tratamos de hacerles la estadía lo más placentera posible”, dice Nita Pippins. “Es un lugar donde la gente que los rodea tiene problemas similares”.

Ella sabe bien cuán importante puede ser una cara amistosa al recién llegado a una gran ciudad. Hace unos pocos años atrás, ella recién llegaba a Nueva York, para atender a su hijo que luego falleció de SIDA.

 

 

 

Diga “No” a lo negativo

 

 

 

Muchos deportistas profesionales juegan con dolor en el cuerpo, y conocen el riesgo que las heridas representan en sus carreras profesionales. Y saben también de la importancia que tiene una actitud positiva. Y eso Don Mattingly lo sabe muy bien. Después de varias lesiones, una herida más lo dejó incapacitado, sin embargo el magnífico jugador de béisbol de los New York Yankees se recuperó y su actitud positiva permaneció intacta.

“Todo es nuevo”, afirma Mattingly. “Todo es nuevo. El año pasado ya pasó debo enfrentar el desafío de cada día. Si uno se deja estar en el pasado, pues está derrotado”.

 

 

 

 

 

“La vida está sembrada con muchas espinas, y sé que no hay más remedio que atravezarlas lo más rápido posible. Cuanto más nos detenemos en nuestros infortunios,
mayor es el daño que nos hace.”

 

 

 

 

Vaya más allá de la amargura

 

 

 

Cuando sus padres se divorciaron, Erin Feenstra de 15 años de edad se apoyó en otras personas. Y recibió ayuda especial de un consejero de su parroquia, quien la escuchó y rezó con los demás adolescentes.

“La oración que más recuerdo es la que pedía por mi corazón ö que se cure y que no guarde rencor contra los padres”.

 

 

 

Seamos lo mejor que podamos ser

 

 

 

Shenikwa Cox parecía que lo tenía todo: padres cariñosos, talento como bailarina clásica, belleza reconocida en concursos, y la inteligencia para haber sido aceptada en la facultad de derecho. Pero en el verano de 1983, cuando iba en el auto que manejaba una amiga, tuvieron un terrible accidente. Su columna vertebral fue quebrada y Shenikwa quedó paralizada.

“Terrible como fue el accidente, físicamente”, dice Shenikwa, “fue aún más doloroso emocionalmente”. Su novio de mucho tiempo la dejó, y la joven se apartó de todas las cosas que le traían recuerdos de un pasado feliz.

Pero al final decidió que “si debo estar en esta silla de ruedas, voy a ser la mejor persona que pueda ser”. Aprendió a manejar un auto con controles manuales y completó su carrera de leyes. Y en 1990 se casó.

“Finalmente estoy en paz”, dice Shenikwa Cox. “Aprendí que, sí, es posible encontrar nuevos sueños, cuando los anteriores han desaparecido. Tengo algunos recuerdos maravillosos, pero estoy agradecida por vivir en la realidad de hoy”.

 

 

 

Nos vienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos. Andamos con graves preocupaciones, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aplastados.
2-Corintios 4:8-9

 

 

 

Asuma la responsabilidad

 

 

 

“Es sólo cuando tomamos conciencia del correr del tiempo que las consecuencias de nuestras acciones÷sea consumiendo drogas o abandonando los estudios÷toman una nueva perspectiva”, dice Lynn V. Cheney en La Importancia de las Historias (The Importance of Stories). “Es sólo cuando adquirimos una perspectiva de nuestra vida que los verdaderos motivos entran en juego”.

Jacobo Martinez está de acuerdo. De 24 años de edad y en prisión, creció en una familia de drogadictos y alcohólicos. Y él mismo se tornó en drogadicto.

“Un muchacho en la escuela me presentó a traficantes de drogas, y me enseñó cómo conseguir dinero para comprar drogas. Sin pensar en las consecuencias, empecé a robar en las casas y luego con armas de fuego. Recién cuando fui encarcelado, por homicidio involuntario, es que me detuve a pensar en la destrucción y el dolor, y vi que no había hecho nada con mi vida”.

Actualmente, Jacobo Martinez asiste a las reuniones de Alcohólicos Anónimos y Drogadictos Anónimos. Participa activamente en el apostolado de la prisión, toma clases, y sirve como tutor a otros detenidos. Y, lo más importante, dice Jacobo, “Tengo presente las consecuencias. Pienso antes de actuar. Los drogadictos primero actúan, y luego piensan”.

 

 

 

Si confesamos nuestros pecados, él, por ser fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados, y nos limpiará de toda maldad.
1 Juan 1:9

 

 

 

Haga las paces con usted mismo

“La psicología me dió las herramientas necesarias para sanar mi psiquis herida, pero el cristianismo me dio una razón para atravezar el dolor y la lucha”, escribe Philip St. Romain en la revista Liguorian.

Dice que la psicología enseña la importancia del valor de sí mismo y del amor por sí mismo, los cuales refuerzan el mensaje espiritual de amar a Dios y al prójimo como a sí mismo.

Dice St. Romain, “Me dí cuenta de que el amor por mí mismo era una forma de agradecer a Dios por la vida que me dio. ÀCómo puedo rechazarme a mí mismo, si un Dios bueno y lleno de amor me ha creado?” Un mensaje que mucha gente necesita oír.

Cuando Sarah tenía 24 años, y era madre de tres niños, quedó embarazada una vez más. Pero esta vez, confiando en que salvaría su matrimonio en problemas, se hizo un aborto. Y durante los siguientes diez años, vivió con vergüenza y temor de Dios. Hasta que finalmente se decidió a buscar ayuda profesional.

Sarah fue referida al Rolando Rivard, consejero de un programa que ayuda a mujeres angustiadas después de un aborto. “Lo primero que le dije fue lo que ocurrió y lo que pasé. Y cómo sentía que Dios me estaba castigando, y lo primero que Rolando Rivard me dijo fue, ÎSarah, usted necesita perdonarse a sí misma. Dios ya la perdonó hace tiempo”.

 

 

 

 

 

“No veo un viaje de regreso, a través del mar del tiempo. Siempre empujaré hacia adelante. Creo que la intención de Dios es que el presente sea mejor que el pasado,
y que el futuro sea mejor que el presente”.

 

 

 

 

La vida de cada ser humano tiene su porción de dolor. Pero no es necesario acarrear, solos, cargas emocionales y espirituales por el resto de nuestras vidas. Trátese a sí mismo con delicadeza y respeto. Apóyese en un Dios lleno de amor, para recibir valor y confianza. Busque compartir con los demás÷encuentre a alguien que lo escuche, y a alguien a quien usted pueda escuchar.

Todos los días, la gente hace las paces con el pasado, consigo mismos, y con los demás. A través de la gracia de Dios, y de sus propios esfuerzos, usted puede conocer el regocijo de hoy y la esperanza del mañana.

 

 

 

Tranquila y en silencio he mantenido mi alma, como un niño en los brazos de su madre. Como un niño que han alimentado, así esta mi alma en mí.
Espera en el Señor, ahora y por siempre.
Salmo 131:2,3

7. Amor

El enamoramiento

¿Una situación pasajera o una situación deseable?

¿Es enamorarse el estado emocional perfecto o un espejismo pasajero que, mientras dura, aliena a la “víctima” hasta el punto de incapacitarle para percibir cualquier cosa distinta de la atracción hacia la persona objeto de sus desvelos? Estas son las dos posturas extremas ante esa coyuntura que constituye el enamorarse de alguien. 

El romántico la defenderá como la situación ideal, porque entiende que nada en el mundo merece compararse con esa felicidad que genera la pasión amorosa. El escéptico o desengañado, sin embargo, aducirá que el amor es una enfermedad pasajera que deja secuelas pero que puede superarse a nada que uno se dedique a lo esencial en la vida:  la familia, las aficiones, el trabajo, los amigos… Sin duda, ante el fenómeno del amor cada uno tiene su propia percepción y sensibilidad. Se puede caracterizar el enamoramiento como una “locura” transitoria que no tiene edad y que repercute en gran medida en la vida cotidiana del afectado. Es, normalmente, una emoción que irrumpe sin avisar, intensa y bruscamente y que normalmente se atenuará con el paso del tiempo. El enamoramiento es una experiencia que nos conmueve y conmociona, un estado pasajero en que el mundo tiende a convertirse en un paraíso y la vida en una fiesta: el diálogo, por arte de magia, deviene inagotable; el sentido del tiempo desaparece y el “ser con” y el “ser para” ese alguien se convierte en uno de los ejes de nuestra existencia. El amor, en su primera e impulsiva fase, es una nueva, luminosa y diferente forma de estar en la vida, que sacude nuestros cimientos racionales y nos lleva a vivir desde otra perspectiva.

Los síntomas

Aunque suene irónico, el amor puede contemplarse como una patología, como un trastorno ocasional con sus síntomas característicos. Veamos tres de ellos: la idealización de la otra persona, la admiración que sentimos hacia ella y la atribución de un conjunto de características positivas y nobles, omitiéndose los planteamientos críticos. Otro síntoma es la desaparición de la agresividad: para la persona amada, sólo tenemos palabras dulces y amables. Se produce también un cierto trastorno de la atención: todo se nos antoja óptimo, casi mágico. Así, la vida es un regalo e invita a la ensoñación. La comunicación con el enamorado es más comunión que otra cosa y el sentirse adivinado por el otro provee a la relación de sobreentendidos y certidumbre. “Te querré siempre”, decimos, insuflados de un optimismo ciego y renunciando a mirar a un pasado poco complaciente. Asimismo, aparece el “secuestro mental”: la vida del enamorado gira en torno a cuándo se producirá el próximo encuentro con el destinatario de ese amor. El tiempo adquiere un ritmo distinto, en función de si estamos o no con la persona amada. Sacrificio y esfuerzo no tienen el sentido habitual si se trata de hacer algo por el otro o si permite estar con él o ella. Nos descubrimos más generosos y volcados que nunca: satisfacer, sorprender y agradar al otro se convierte en la mayor ilusión. Ese es uno de los problemas: en esta fase impulsiva y optimista a ultranza: comprender al otro, entenderle, deviene cuestión secundaria.

En los más afectados por el amor, el nerviosismo, las taquicardias, la sudoración, la sensación de no saber cómo comportarse, al igual que las de una extraña placidez y la propensión al lagrimeo y a la risa forman parte de esos momentos irrepetibles del recién enamorado. Visto lo anterior, habrá quien piense que esto de enamorarse (en cuanto que entraña de ingenuidad e ilusión desmedidas y de confianza ciega en el otro) es cosa de juventud o, más bien, de la adolescencia. No todos vivimos de igual modo la experiencia amorosa y puede variar la intensidad de estos síntomas o que no concurran todos ellos, pero la idealización, la peculiar comunicación, la percepción del tiempo, la placidez y las manifestaciones corporales definen el enamoramiento pasional.

Amar es comunicarse y compartir

Amar es darse al otro, comunicarse, desearse y compartirse desde la realidad de quiénes somos. Supone esfuerzo y mimo, confianza y una cierta incondicionalidad ante el proyecto de esa relación. Es un continuo, y casi siempre se manifiesta con vocación eterna, no coyuntural. Pero el enamoramiento profundo y apasionado, sin

embargo, es un pico de explosión que no parte de quiénes somos en realidad sino de unos seres mutuamente idealizados por una relación muy intensa. Esta situación idílica lleva incorporada su fecha de caducidad, porque el estado de tensión que genera y la suma dedicación que exige no pueden perpetuarse a lo largo de los años. Cuando hablamos de enamoramiento siempre lo asociamos a otra persona y sin embargo ésa es sólo una forma más de amor. Tal vez ese enfoque sea el que nos responda por qué hay personas que nunca o sólo en su juventud recuerdan haberse sentido enamoradas. Y es que para enamorarse de alguien, hay que tener los poros de la piel abiertos a los paisajes, a las personas que nos rodean, a los sentimientos…. Quien sabe reaccionar ante la frustración y el sufrimiento, está mejor preparado para la flexibilidad y apertura mental y emocional que el amor necesita para brotar. En resumen, para poder enamorarse de alguien hay que amar la vida, mostrar interés por lo que acontece a nuestro alrededor, tener ganas de saber, de crear, y aferrarse a la vida apurándola como hacemos con la última gota de agua cuando nos morimos de sed. Puede ser un planteamiento radical, porque a veces es el amor lo que nos permite acceder a todo un mundo de percepciones ya olvidadas pero también es cierto que muchos lamentan no haber estado “preparados” cuando el amor llamó a su puerta. Porque la respuesta al amor exige una disposición emocional, un atrevimiento, la asunción del riesgo de fracaso de la relación.

En cualquier momento, independientemente de nuestra edad y situación emocional, enamorarse entra dentro de lo posible. Entrar en amores está muy relacionado con la estructura afectiva de las personas, que se ha ido tejiendo en función del tipo de afectos vividos con personas de gran significación emocional, preferentemente del medio familiar. En cada enamoramiento están presentes, si bien de forma oculta, los modelos y expectativas que arrastramos desde nuestras experiencias afectivas más tempranas. Muchas relaciones fracasan porque se repiten inconscientemente modelos de relación que no funcionaron o porque se esperaba que la persona amada llenara vacíos heredados de una experiencia insatisfactoria de otras relaciones familiares o amorosas. Cuántas veces hemos oído lo de “si lo sé, no me caso”. Pero, ¿qué es lo que había que saber? Un tanto toscamente expresado: que la otra persona no es el príncipe azul ni la mujer-madre perfecta que nos imaginamos cuando surgió el amor. Aunque haya excepciones, casi nadie responde del todo a las expectativas que suscitó en el otro mientras duró la fase de enamoramiento, porque somos seres humanos, y por tanto, imperfectos y bien distintos de la persona idealizada que el otro creó en su mente cuando se enamoró.

¿Gestionar el amor?

Hay quien se enamora con frecuencia y de distintas personas por poco tiempo, mientras que otros y otras confiesan no haberse enamorado nunca o haberlo hecho sólo una vez y para toda la vida. El amor pertenece al campo de los sentimientos, a las emociones difícilmente explicables con los argumentos de la razón. El amor hace inexplicable al ser humano y ahí reside su grandeza: continúa siendo un misterio a pesar de los intentos de comprenderlo que el ser humano ha emprendido a lo largo de los siglos. Cuando una persona dice a su enamorado “vida mía” siente que el otro es su vida, el compendio de sus aspiraciones emocionales. Pero ahí reside el riesgo: hay que soñar, pero esperarlo todo de la otra persona equivale a arriesgarse a la decepción. Ahí está la clave del fracaso de muchas parejas. Antes de adquirir un compromiso formal, conviene enfriar un poco los ánimos, bajar al terreno de lo real y estudiar a la otra persona, ensayar una relación que nos permita conocer a fondo a nuestro amante, delimitar su manera de pensar, de comportarse en la cotidianeidad, su modo de percibirnos como personas, lo que espera de nosotros y lo que podemos darle para hacerle feliz y consolidar nuestra relación de pareja.

Durante la fase de enamoramiento disculpamos “defectillos” que casi nos parecen un dechado de originalidad pero quizá el paso del tiempo convierta esas peculiaridades y costumbres en una losa para la relación. Conviene reflexionar un poco. Quizá lo adecuado sea habilitar una convivencia en la que se puedan comprobar lo que dan de sí las expectativas que hemos depositado en el otro. Después podremos adoptar decisiones, siempre dejando la puerta abierta a cambios e imprevistos porque todos somos una caja de sorpresas. En esa cautela pactada puede estar la clave del éxito: vamos a abrir juntos nuestros respectivos cofres para ver qué hay dentro del de cada uno y a asumir conjuntamente la situación real sin perder cada uno su libertad de acción y decisión.

El conocimiento de uno mismo, de las vivencias que han influido en nuestra vida, nos ayuda a saber por qué reaccionamos de determinada manera ante una situación o qué debemos modificar para que las relación amorosa resulte satisfactoria. Pero tampoco nuestra historia personal debe erigirse en condicionante fatal que nos impide abrirnos a opciones con expectativas de éxito. Como seres inteligentes y emocionales que evolucionan, somos un proyecto por hacer.

 

¿Qué es, realmente, estar enamorados?Por Eleonora Bruzual

 

Como algo cotidiano, normal, de uso mecánico, asumimos el término “enamoramiento”, o su acción: Estar enamorados, sin preguntarnos nunca, qué es en verdad estarlo… Para escribir sobre este tema, partí, primero de preguntarme a mi misma, lo  que entendía por “Enamoramiento”, después lo hice con amigos, y por último, mantuve una larga conversación con el médico psiquiatra y antropólogo Luis Uzcátegui, a los fines de buscar sustento científico que me permita desmitificar y enseriar un poco el tema.

 

Algunos me respondieron que “Es el despertar en uno, de la pasión, del amor, decir piropos, cortejar, prenderse de una persona, o desearla, u obsesionarse con ella”. Sin embargo, seamos bien honestos. ¿Nos hemos preguntado alguna vez, qué es realmente para nosotros ESTAR ENAMORADOS…?
 
Más de una persona -hombres y mujeres- pasan la vida soñando con el amor. Lo esperan, lo buscan. lo idealizan. Para algunos llega, para otros pareciera que no es fácil que ese amor llegue a su puerta … Proverbios, frases hechas, refranes … un sinnúmero de definiciones nos grafican o nos distorsionan lo que es el enamoramiento. Esa filosofía popular nos dice que El Amor es ciego, lo que lleva a muchos a entender porqué frente al amor no razonan, no piensan, no analizan… simplemente lo viven, lo sienten y muchos lo padecen.

 

El enamoramiento TIENE que ser recíproco para que dé felicidad, aunque, seamos honestos… más de una vez, y más de uno de nosotros, se ha enamorado solo, sin para nada ser correspondido, y en muchos casos, el centro de nuestro enamoramiento, no darse por aludido del sentimiento que ha despertado. 
 
Pero, demos por sentado que si hay un lazo afectivo entre ambas partes, y que este lazo se percibe fuerte y sólido, lo que automáticamente acrecienta la confianza y el vínculo se hace más fuerte y sólido, es así, que la vivencia nacida de ese despertar al “Enamoramiento” marcará e influirá en el comportamiento de esos protagonistas de una historia de amor.

 

 Sigo indagando y preguntándome sobre el tema, y es así que llego hasta los psicoanalistas, y hasta los conductistas. Busco en la ciencia respuestas y definiciones más de peso, ellos explican que la elección de pareja, es una resultante de la búsqueda de satisfacer impulsos y deseos, y muchas veces, en este acto inconsciente  inciden un conjunto de motivaciones que emergen de vivencias infantiles, las cuales, permanecen en  niveles inconscientes, ya que posiblemente fueron muy dolorosas.  Por eso no es sencillo ni frívolo hablar de “Enamoramiento” Son muchos los factores que  influyen para que el individuo elija a su pareja. Y en el transcurso del desarrollo del individuo,  a partir de la infancia, para elegir o buscar pareja, tomará como referencias: satisfacciones, frustraciones, privaciones vivenciales; a esto sumará y marcará su desarrollo psicosexual, el ámbito social y económico en el que se desenvuelve.Hay tantas y tantas referencias sobre el amor, que se hace inevitable citar algunas: “El amor es una cosa maravillosa” … El amor no tiene edad ni fecha en el calendario… dice una tonada del llano venezolano. Niños, ancianos adolescentes, adultos, mujeres, hombres… todos nos enamoramos. Famosos, ricos, pobres, bonitos, feos,  rubios, morenos, altos, delgados y gordos, inteligentes, brutitos… 

 

Querría saber si hay alguna persona que no se haya enamorado jamás…
Hay amores y amores: ese primer amor, inocente, idílico, bobo, bonito… Ese enamoramiento ciego. Esa primera ilusión, ese despertar. Ese caminar por primera vez lo que ha de ser el ciclo o proceso de enamoramiento. 
 

 

Al hablar del “Proceso de Enamoramiento”, debemos enumerar las etapas del mismo: 1ª La idealización del objeto amado”, es una constante que muchos investigadores de la conducta han estudiado, por ello, citemos sólo a  J.G. Lemaire, quien asevera que muchos defectos, rasgos de personalidad, o características absolutamente predominantes, no son percibidos como asuntos, o conductas realmente molestas de la pareja o persona a la cual se ha escogido para amar. Tonta e ilusoriamente creemos que se pueden modificar rasgos estructurales, culturales o sociales, simplemente por la fuerza del cariño o el amor.  Gran error de múltiple presencia… Seamos honestos también con esto ¿Cuántas veces hemos incurrido en creernos factible tal asunto? 2ª Aquí conseguimos lo que los científicos de la conducta llaman “el estado alterado de la conciencia”. Es ese momento o esa etapa en la cual,  la conciencia de la que se hace alarde, pasa realmente a integrarse a un autoengaño elaborado y “Montado” por el inconsciente. Creemos que conscientemente elegimos a la pareja, y esto no es verdad, hay que aceptar que quien realmente lo hace es el inconsciente. Por ello, al pretender razonar lo que nos gusta, nos atrae o nos acerca a esa persona, no tenemos muchas respuestas. Es cuando, de poder pararnos y hacer ese análisis, nos daríamos cuenta de que hemos recubierto a ese “alguien” con los ropajes con los cuales vislumbramos o imaginamos que viste “El Amor”… Por eso no hay respuestas, ya que como decía Ortega y Gassete: Se está enamorado del amor … 3ª En este tercer punto, encontramos eso que llamaremos “La proyección de ideales propios sobre la personalidad del otro”, aquí encontramos ese momento en el cual, ideales y metas personales dejan de ser lo primordial, lo más importante, y se abre paso a tratar de mantener a la pareja a nuestro lado a como dé lugar, y como única prioridad, y sin darnos cuenta, perdemos nuestra personalidad, nuestras metas y objetivos, para convertirnos en seguidores de los objetivos y metas de la otra persona. 4ª  Aquí conoceremos sobre “La esencia de exclusividad” o lo que resulta igual a “ser lo único para la pareja”. Es cuando total y exclusivamente ofrecemos lo mismo, inconscientemente y casi como un compromiso sin que hacerlo, implique obligación, ya que sinceramente se está convencido. Tomar esta actitud, conduce a una “ausencia de demandas”, y lo más grave es que esa ausencia de demandas ni siquiera nos dejaran darnos cuenta de las terribles carencias que tenemos en esa relación y en nuestra propia vida inserta en ella… Es allí cuando el “Enamorado / a” llega a creer que la simple unión de la pareja llenará o compensará  las grandes e importantes necesidades individuales, que van desde la diversión, hasta los problemas laborales, sociales y económicos. Por eso, se hace imagen común ver a parejas conversando todo el día, rodeados de problemas, pero pareciendo no verlos o no necesitar más que estar juntos como en una cúpula de cristal. Esas parejas, esos individuos por un tiempo no tienen  conflictos, la ausencia de dinero, todo se supera con el hecho de estar juntos, pero … otro dicho popular viene a sacudirnos: ¡Amor con hambre no dura!

Es fundamental, a cualquier edad, prepararnos un poco para “Sobrellevar” el enamoramiento… A las cuatro etapas arriba desglosadas hay que agregar un elemento regresivo plenamente inconsciente, ese elemento que hace, por una suerte de encantamiento, que durante los primeros días del “Affaire” o noviazgo, o aventura, o como quiera llamarse, nos parezcamos muchísimo a esas criaturas desvalidas de nuestros  primeros días de vida, esos seres que a través d el calor, la seguridad, el amor, el alimento, el confort, comienzan a ver a su pareja como una totalidad, lo que en términos psicoanalíticos habría que definir como una regresión a vivencias primarias.

Es la peligrosísima etapa o faceta, donde comienzan a privar sentimientos de omnipotencia, y comenzamos -sin notarlo o estar conscientes de ello- a  comportarnos como “Super Man” o “Mujer Maravilla” versión vida cotidiana … nos creemos invencibles ya que nuestra “Fuerza” la sacamos de esa “Lámpara mágica” que representa el amor. Sobrevaloramos  a la pareja y nos dejamos envolver por esa ansiedad de comenzar una relación deseada, novedosa, excitante , y donde es tal el obnubilamiento, que nos convertimos en “Minusválidos” existenciales, y bloqueamos totalmente el componente  narcisista, que en grados normales, todos debemos poseer, y al bloquearlo nos sumimos en un estado de no  valoración, ni aprecio por nosotros mismos. y tomamos en cuenta nada más que aquello que consideramos son las necesidades del compañero/a, y lo único que cuenta, aún a costa de la propia salud física y mental, es verlo feliz, y esto, lleva irreversiblemente a cambios muy negativos en nosotros mismos, cambios que abarcan hasta lo fisiológico, y que lleva a crear verdaderas patologías, entre ellas, la presencia de una especie  de defensa maníaca contra la depresión, comportándose o mejor, aferrándose de la misma manera maníaca a la euforia, a un dinamismo forzado, y a un “Decreto” donde se pretende vivir en un estado continuo de actitud positiva. ¿Cuánto durará esto…? Cualquiera que haya leído hasta aquí, puede perfectamente haber notado el hecho de que el enamoramiento transforma totalmente nuestras vidas, o  por lo menos, mientras vivimos esa “Fase” primera, casi ciega… Ahora, se hace necesario preguntarnos ¿Cómo hacen esas personas, que fácilmente podemos identificar dentro de nuestro círculo familiar o de amigos y relaciones, que sin duda son archi  populares, y tener y haber tenido largas, numerosas y apasionadas historias de “Enamoramientos”? Casi que me atrevería, después de pensar un poco, que la respuesta bastante simple: Las personas sanas, aman a quien las ama, Vean a vuestro alrededor, y se darán cuenta que las parejas realmente equilibradas y maduras y estables son aquellas donde la relación es recíproca, donde ambos se aman, y se preocupan -cada uno por igual- de los asuntos del otro.  Por eso, igualmente se nota si este tipo de comportamiento y sentimientos son ciertos… y el tiempo, al mostrarnos la permanencia de esos  lazos afectivos y hacerlos cada vez más y más intensos, nos dará la certificación.   Es bien importante que nos demos cuenta que para tener éxito, y lograr “Amores de película” no requerimos de perfecciones ni condiciones extraordinarias, lo que si hay que proponerse lograr es un balance entre dar y esperar. Un poco el sentido exacto de la reciprocidad. Quizá eso llevó a   Dutch Boling, en su libro “La magia de la sonrisa”  (Selector. México 1997) a decir que “Al encontrarnos cara a cara con el amor, o se abren los brazos o sólo se huye  Qué tal si contamos  las veces que abrimos los brazos y las veces que echamos a correr… Claro está, que cada quien cuenta su propia historia, y de acuerdo a sí es rosa o negro el final, será una historia bonita, o un cuento de horror… Por eso, si encuestamos a muchas personas sobre qué es el enamoramiento,  y cómo ha sido la experiencia de enamorarse, serán muy variadas las respuestasPienso que además de interesante puede resultar divertido que hagan una encuesta y comiencen a preguntarle a amigos y familiares, habrá quien diga que su pareja es una “Buena Ama de Llaves”, o “Un buen dueño de una solvente Chequera”, otros dirán que “Es la razón de su vida”, la “Fuente de su alegría”, “Su Peor es nada”, “Su sueño hecho realidad”, en fin, hagan la prueba… Verán que “El Enamoramiento” no es  parte de un guión de TV o de cine.

Que no es “Rosadito y cursi”, que tampoco es un “Pretexto” creado por los comerciantes para “Hacer su agosto” el 14 de febrero. Es bastante más que todo eso. Es camaradería, es sinceridad, es fidelidad, es solidaridad, es compromiso, es amistad, es pasión, es ilusión, es complicidad bonita, es trascendencia, es vida… Es el inicio de la vida.

Mucho más que un amor de telenovela

Ni para que meternos en el lío de contestar esta pregunta que por siglos nadie ha acertado a definir adecuadamente. A esta palabra tan común se le ha atribuido desde lo más sagrado hasta lo más profano. Y todo mundo cree darle el mismo significado.

Sin embargo, a las cosas hay que llamarlas por su propio nombre para así evitar que se les dé un uso distinto que sólo hará caer en confusiones perjudiciales, y conductas que se justifican en las palabras lo hice por amor. No se definirá al amor en una forma general, sino al amor que une y hace fuerte a la pareja, el amor de los esposos.

1.- Hay quienes piensan que amar consiste en ser amado.
Esto se podría entender en que el amor consiste en recibir, más que en dar. Pero no. El amor conyugal tiene un doble juego, dar y recibir, para mantenerse y crecer.
-Si uno da sin recibir, termina dependiendo del otro.
-Si uno recibe sin dar, termina dominando al otro.
El intercambio de donación y recepción crea una relación de iguales: precisamente por haber dado, recibe en compensación y por haber recibido, siente deseos de seguir dando. El amor visto así no radica en la posesión sino en la donación.

2.- Hay quienes creen que la persona amada es el objeto del amor.
Hay quienes creen que la persona amada es el objeto del amor y toman a esta persona como fin. El pensar así es estar destinado al fracaso, porque el hombre y la mujer no se llenan mutuamente, aunque en un principio así lo parezca.

El fin del amor es algo que trasciende y ese fin serán los hijos. Paulo VI anunció así una gran ley del amor. Darse el uno al otro para darse luego juntos. Porque el amor no es la persona amada, sino una capacidad, facultad; por lo tanto, la persona no debe negarse a la trascendencia, porque la raíz del amor es la fecundidad.

Cuando por decisión propia la pareja decide no tener hijos está entrando en un círculo limitado y egoísta, buscando sólo su propia satisfacción, sin darse cuenta del daño que se causan.
– El amor mutuo protege a los hijos.
– Los hijos son un estímulo para la pareja.
– Hay una correlación entre hijo y estabilidad del matrimonio, porque los hijos purifican el amor de la pareja, haciéndolo menos egoísta.

En la unión libre esto está muy lejos de ser. Su misma inestabilidad al dejar abierta la posibilidad de separarse por cualquier motivo, no permite el amor de donación y de fecundidad, pues hay una decisión de antemano a la no procreación.

3.- Hay quienes creen que el amor es una fuerza ciega que arrastra.
Hay quienes creen que el amor es una fuerza ciega que arrastra, por lo tanto justifica todo y no se puede hacer nada para evitarlo.

A esto se le llamaría amor-pasión, donde más que gozar el amor, se padece el amor.
– El amor es una fuerza, ciertamente pero no ciega.
– Es algo que de alguna manera depende de nosotros, porque el amor es edificable.
– Es la razón la que debe dictarle al corazón lo que debe hacer.
– Cuando se considera el amor una atracción momentánea, y se guía sólo por un impulso de deseo sexual, entonces a esto se le llama soledad, vanidad, afán de dominio, conquista, etc., pero no amor, ya que todo acto de amor que involucre sólo el cuerpo, es un acto egoísta. Qué fácil es acomodarse detrás de actos tan innobles y atribuirlos a un sentimiento tan noble como es el verdadero amor.

En el amor conyugal lo físico ha de ser la expresión del amor de dos personas (con toda la dignidad que en sí la persona tiene) y no de dos cuerpos, si no, esto correspondería a un simple instinto carnal que en otros términos sería animal. Por otro lado las relaciones sexuales precoces deforman el amor, ya que se cae en el gran peligro de creer que el atraerse mutuamente y que el apasionamiento, son la muestra de la intensidad del amor

La vida matrimonial:
– Es esforzarse día con día para mantenerse y crecer, incluso en el aspecto sexual.
– Exige respeto mutuo, adaptación de caracteres, un sinnúmero de sacrificios.

Es lo que llamaríamos un amor maduro, y no en años sino en lo que esto implica: amar con libertad, una verdadera libertad (que es dominio del espíritu sobre la materia). La libertad hace al hombre más persona, más creativo, más equilibrado, más dueño de sí mismo. El amor debe llevar a una madurez que se logra por continuas conquistas hechas a base de esfuerzos y renuncias a sí mismo. Sólo en este plano se entiende el verdadero amor. El amor de los esposos: total, fiel y exclusivo.

Amor: Cuestión de voluntad
 

Una de las palabras que más han intentado definir los expertos, sin lograrlo totalmente, es el vocablo amor. Al mismo tiempo es la palabra más desvirtuada. Ya se le llama amor a casi cualquier cosa, incluso las peores aberraciones sexuales y los mayores actos de egoísmo reciben este nombre.

Otras personas describen al amor en una forma que raya -según la opinión de muchos- en lo cursi. Un ejemplo de esta es la siguiente manera de relatar el impacto de amor que se llevó cierto jovencito:

Fue una enorme descarga de energía que hubiera recorrido todo su cuerpo en fracción de segundo. Sintió una sacudida brutal ¡cómo si un rayo lo hubiera fulminado! El impacto que recibió fue tal que permaneció mudo, como paralizado, sin aliento, cuando vio su silueta recortada contra el cielo rojizo y purpúreo de aquella hermosa tarde de otoño.

Su corazón se aceleró cuando a aquella visión se sumó el sonido fresco, dulce y armonioso de su risa espontánea y discreta. Fue como si su cerebro, hubiera descubierto de repente el significado de aquella palabra ¡amor! que había escuchado tantas veces y que nunca había comprendido.

Repentinamente tuvo una visión muy clara: supo que no descansaría hasta conseguir que ella correspondiera a ese sentimiento tan intenso que de manera tan fuerte se había posesionado de su ser.

¿Caricatura del amor?

Muchos libros, películas y novelas describen el proceso del enamoramiento con escenas similares a la anterior. A veces lo presentan cursi y en otras lo exhiben como algo incomprensible, misterioso y casi mágico. Se limitan a presentar este sentimiento desde un solo ángulo: una pasión o maraña de sensaciones y emociones que atrapan a la persona con una fuerza irresistible.

Pretenden hacer que la gente crea que el amor es solamente una sucesión de sentimientos que ocurren repentinamente y ante los cuales lo único que se puede hacer es: dejarse llevar. Dan a entender que las personas se enamoran en contra de su voluntad, que es algo que sucede y así como viene se va, de tal manera que a los seres humanos les llega el amor y luego, se les escapa de las manos.

Vistas así las cosas, la gente se enamora y se casa. Luego, se desenamora y se descasa (divorcia). Así de simple, así de claro. ¿Dije claro?

Entonces… ¿Qué es el amor?

Aunque los sentimientos forman parte importante en el proceso de enamoramiento, el verdadero amor no se limita sólo a ellos. El verdadero amor involucra a la persona en su totalidad: cuerpo, espiritualidad, sentimientos, afecto, inteligencia y voluntad.

El verdadero amor implica una valoración profunda de la persona amada, que lleva ante todo a procurar el bien de ésta. Hay ocasiones en que viendo a alguna pareja se escuchan comentarios como: No sé por qué se fijó en ella, si la palabra fea le queda corta, está espantosa.

Se dan casos en los que alguno de los dos es víctima de un accidente que le inutiliza y el otro se entrega a su cuidado, se dedica en cuerpo y alma a la persona amada, sin importar el deteriorado estado físico y anímico del otro. Ya se ve que no hay mayor amor que el del que da la vida por el ser amado.

Y se puede dar la vida de muchas formas. Basta ver a los padres que dedican su vida, con sacrificio y entrega, por sacar adelante al hijo que es discapacitado, o con ver a la tía solterona, que dedicó su vida a cuidar a su madre enferma. Otro caso es ver a la madre Teresa de Calcuta, sacando una enorme energía de su débil constitución física, para entregarse en cuerpo y alma a los más pobres de entre los pobres.

Esos ejemplos, ponen en evidencia que el amor va más allá del sentimiento. El amor implica pues, una decisión libre, un acto de voluntad.

8. Noviazgo

El arte de coquetear

Se ha definido el coquetear como “el comportamiento o acción amorosa sin compromiso emocional”. El coquetear es un regalo natural que tenemos los seres humanos desde que nacemos. Los bebés coquetean con nosotros cada vez que nos acercamos a ellos. Pero, desafortunadamente, muchos adultos han perdido esta maravillosa habilidad.

El coquetear es nuestra forma natural de expresar interés por las personas. Una sonrisa oportuna, una risa compartida o un intercambio de palabras en la cola del automercado pueden resultar herramientas poderosas. Una vez que se aprende cómo hacerlo, uno puede escoger cómo utilizarlas. El coqueteo sirve para todos, los bebés, hombres, mujeres, perros y gatos. Las personas que coquetean adecuadamente obtienen lo que desean de la vida, porque son capaces de crear sentimientos agradables en los demás. Nos abre la oportunidad de conocer nuevas personas todos los días, que en alguna u otra medida pueden aportarnos algo.

Es simple, podemos comenzar por darle a alguien que conocemos una palmada en la espalda y decirle “¡Qué lindo tienes el cabello hoy!” Es muy raro que la persona reciba esto con rechazo, todo lo contrario. La sonrisa que recibimos de esa persona nos llena de una grata sensación. Pero debemos estar alertas de no caer en falsos cumplidos, sería más bien grosero decirle a una persona pasada de peso “¡Qué linda figura tienes!”. Las personas pueden detectar la insinceridad. Por eso los cumplidos deben sentirse y resaltar aquellos atributos de los otros que realmente nos agraden. Por todo esto se confunde el coquetear con el ser amable. Sin embargo, más allá de ser amable o coquetear amistosamente, existen otras formas de coquetear. Podemos coquetear sexualmente o no. La clave es conocer lo que se desea lograr y cuáles son las señales correctas para este propósito. Si tenemos pareja y coqueteamos con otros, enviamos señales que dicen “me caes bien, me agrada tu compañía, pero no estoy disponible”. Cuando se coquetea por diversión y no para atraer una pareja, es muy importante establecer la diferencia.

La forma en que le coqueteamos a nuestra pareja o amante es muy diferente a la forma en que le coqueteamos al cajero del automercado, y más distinto aún al coqueteo con nuestros compañeros de trabajo. La clave es tener muy claro las señales que se envían, a quién se las enviamos y por qué razón.

¿Para qué sirve?

Frente a un mundo plagado de parejas potenciales, el coqueteo es la solución natural en todas las criaturas, que nos permite escoger la correcta. Todos necesitamos una pareja genéticamente diferente, así como lo suficientemente saludable como para permitirnos procrear una descendencia fuerte y saludable, que sea un compañero para la paternidad o maternidad, y que nos ofrezca una adecuada compatibilidad social, entre otras cosas.

Nuestros antecesores animales y humanos necesitaban un mecanismo rápido y seguro para juzgar a los posibles candidatos y arriesgarse con un embarazo con cada uno. El coqueteo permitía conseguir este fin, ofreciendo una serie de señales, relativamente libres de riesgo, con las cuales poder tomar una muestra de campo, probar tácticas sexuales e intercambiar información vital respecto a la salud y capacidad reproductiva de la pareja.

Visto desde este punto de vista, netamente biologicista, el coqueteo es un proceso de negociación que tiene lugar luego de una atracción inicial. En este caso, las personas intercambian información que les hace entender que se sienten atraídos el uno hacia el otro, y comienzan a probarse, en base a una serie de atributos.

¿Cuáles son las claves?

Lo más importante para un adecuado coqueteo es establecer una disposición para ello. Un buen coqueteo requiere ser juguetón, implica cierta diversión, aventura y curiosidad acerca de las personas. Cuando nos sentimos bien acerca de nosotros mismos, es que podemos ofrecernos a otras personas. Luego, debemos deslastrarnos de la idea del resultado, dejar de preguntarnos “¿Para qué, si igual me van a rechazar?” Si tenemos claro y estamos enfocados en nuestro objetivo, esto se hará notar. En lugar de preocuparnos por anotar puntos o causar una buena impresión, debemos enfocarnos en lo que podemos ofrecer. Debemos preguntarnos cómo podemos hacer que las personas se sientan bien a nuestro lado. Esta actividad se volverá automática y comenzaremos a coquetear de modo natural adaptando un estilo personal acorde con la situación.

Por ello es importante que seamos nosotros mismos. Los simuladores son descubiertos de una u otra forma. Si fingimos ser aquello que no somos, nos encontraremos con menos amistades, menor cantidad de oportunidades para conocer a nuevas personas y en especial, de conocer a la persona indicada para uno. Entonces, es conveniente mostrarnos como somos, lo cual no implica resaltar nuestros defectos, por el contrario exaltemos nuestras cualidades positivas y valgámonos de ellas, aun cuando sean acompañadas por una que otra cualidad negativa.

Debemos ser arriesgados porque si no nos arriesgamos nunca podremos saber si una persona nos conviene o no. Muchas personas se rinden cuando no obtienen resultados inmediatos. Es bueno monitorear aquello que nos funciona y aquello que no lo hace. Si no estamos obteniendo los resultados deseados es recomendable preguntarnos qué podríamos hacer diferente y permitirnos hacerlo. Cuando pensamos que en la vida cualquier resultado que obtengamos de una acción nuestra es una herramienta de aprendizaje, obtendremos siempre éxito en aquello que emprendamos. La clave es aprender de lo que no funcionó y modificarlo.

Es conveniente estar pendientes de los efectos que causamos cuando coqueteamos. Algunas mujeres, envían señales abiertas de coqueteo amoroso cuando lo único que quieren es entablar una amistad. Otras, envían señales sexuales y lo que desean es un poco de atención… y la obtendrán, pero, desafortunadamente la no deseada. Podemos practicar con nuestras amistades para que nos den un feedback sincero de nuestro comportamiento. Practiquemos con el espejo, cuando comencemos a comprender el efecto de lo que hacemos estaremos en capacidad de hacer cambios.

Además, es importante aceptar los coqueteos y saber decir no con gracia y asertividad. Si no nos agrada la persona, tomémoslo como un cumplido y no rechacemos al otro de forma poco amigable o grosera. Debemos rechazar a una persona que nos coquetea, de buena manera, lo más positivo que podamos. Esto será notado por otras personas, quienes se sentirán atraídos por nuestra amabilidad y encanto. ¡Buena suerte! en su próximo coqueteo.

Factores que más influyen al eligir pareja

La pareja ideal no existe; es tan solo un mito, ya que existe una parte inconsciente que hace que te atraigan unas personas más que otras, pero aún sabiendo que este ideal no existe, conocer cierta información sobre la persona que nos atrae, tener claro lo que esperamos obtener de la relación y sobre todo, prever los problemas que puedan surgir, pueden hacer que tu pareja sea para toda la vida. O casi.
Los psicólogos coinciden en que el punto inicial en que nos fijamos en una pareja potencial suele ser la atracción sexual que provoca aparte de reacciones biológicas, alteraciones nerviosas, cambios de ritmo cardiaco… Pero aparte de esto se sabe que el deseo está muy mediatizado por las características psicológicas y la experiencia personal que condicionan los criterios que utilizara una persona para elegir a su pareja.
Parece haber unos criterios, más o menos comunes, por los que nos guiamos al elegir pareja, según una encuesta del CIS: el carácter, el físico y la forma de ver la vida es lo que casi siempre determina que nos fijemos en una persona determinada. El cariño parece ser el motivo principal por el que las parejas siguen unidas después de varios años de convivencia. Los estudios realizados sobre la atracción personal demuestran que nuestras preferencias cambian después de la adolescencia, por la parte femenina se busca una pareja que represente “brillo social, don

de gentes”…y ternura y afecto por la parte masculina.
Alrededor de los treinta años tanto hombres como mujeres buscan en su potencial pareja aficiones comunes, afinidad laboral… una persona con la que poder compartir nuestra vida. Es bastante difícil pronosticar el éxito o el fracaso de una relación en su inicio, mucho más teniendo en cuenta que, cuando se inicia una relación las personas tendemos a comportarnos inconscientemente de una forma distinta a como somos realmente. Pero si que se puede pronosticar la gravedad de los conflictos que aparecerán en función del carácter. En este sentido existen cuatro tipos básicos de persona:
-Carácter Asertivo. Exponen sus ideas con claridad. Con ellos los problemas se suelen solucionar fácilmente. Suelen ser compatibles con cualquier persona.
-Carácter agresivo. Hablan de los problemas partiendo de la base de que ellos tienen razón y tan solo funcionan si se unen a personas dialogantes o agresivas como ellas. Suelen haber peleas habituales, pero saben encontrar la solución.
-Carácter sumiso. Suelen ser personas acomplejadas que suelen aceptar lo que su pareja dice. Cuando se juntan con personas agresivas su personalidad queda anulada.
-Carácter agresivo-pasivo. Suelen ser los más conflictivos. No dicen lo que quieren pero suelen exigir que su pareja lo sepa. Identifican este desconocimiento con la falta de amor y el desinterés.

¿SE ATRAEN LOS POLOS OPUESTOS?
Hay una teoría muy extendida que argumenta que personas con caracteres muy distintos se atraen porque se complementan. Estas son relaciones de compensación, que muchas veces tienen un resultado difícil, ya que están basadas en la dependencia. Lo que suele ocurrir en estas parejas es lo siguiente:
En un principio es una relación gratificante para el miembro de la pareja de carácter más débil porque su compañero le resuelve todos los problemas. Al pasar el tiempo, la persona débil aprende a ser fuerte y deja de depender de su pareja, con lo que la relación se rompe; sino es así la relación de dependencia será cada vez mayor, el sumiso vivirá para la relación y tendrá miedo de que esta se rompa, el dominador sentirá como una carga de que la otra persona dependa de él. Ninguno de los dos disfrutará de la relación.

¿PORQUÉ TROPEZAMOS DOS VECES?

¿Porqué iniciamos relaciones abocadas al fracaso? Parece que los errores más comunes que solemos cometer son: Tendemos a vincularnos demasiado jóvenes a una persona, lo que puede provocar que evolucionemos de forma distinta y después la relación no funcione al tener intereses y valores distintos. Estereotipamos a las personas con poca información, lo que hace que tengamos una imagen que es ficticia y no real. Presuponemos que ciertos rasgos de personalidad van unidos, de forma que si una persona es simpática, también ha de ser inteligente. No hacemos suficientes preguntas, preferimos ocuparnos de las cosas positivas y de las razones que nos permiten amar a una persona y no analizar las cosas o puntos que nos separan o que no nos gustan. Por miedo a que la relación no funcione, transigimos prematuramente creando una falsa sensación de armonía auto-engañándonos.

Cómo hacer el amor más inteligente

La educación sentimental es la gran asignatura pendiente, asistimos a un cierto analfabetismo sentimental, y en algo tan serio e importante como el amor y la estabilidad conyugal es algo que merece la pena plantearse. Hay muchas personas que sufren por ello.
Se habla mucho de amor pero esta palabra se ha adulterado debido quizás al abuso y manipulación que de la misma han hecho los medios de comunicación. No tener las ideas claras en algo tan importante a la larga puede tener un elevado coste. Contra ello se erige el amor inteligente que es aquel que se expresa con una afectividad madura, que pone sobre la mesa los sentimientos y la razón pero sin perder la ternura ni la espontaneidad, y que comparte unos ideales que lo hacen trascendente.
Se ha puesto de relieve la paradoja de que frente a los grandes avances científicos y tecnológicos hay un fuerte retroceso en la formación humana, que nos imposibilita para mantener una relación con el otro que favorezca un amor sano, equilibrado, sin falsos idealismos y realista.
 
Consejos para que podamos superar los contratiempos en la relación de pareja según Enrique Rojas, autor entre otros libros del ensayo “El amor inteligente“:

1. -Dar y recibir amor. El amor es entregarse al otro, buscando lo mejor para él. El amor inteligente alberga tres ingredientes simultáneos: una buena relación sexual, que se irá consiguiendo con el tiempo, la compenetración psicológica, que implica aunar corazón y cabeza, sentimientos y razones y la espiritual, es decir aspirar a elevarse y superar los vaivenes propios de la vida.
 
2. -Lo importante es lo pequeño. El mejor amor se echa a perder si no se cuida a base de pequeños detalles que hacen agradable la convivencia. Como una planta a la que hay que cuidar y mimar. Es un intercambio de conductas positivas y gratificantes que parecen no tener importancia. Por ejemplo, esperar la llegada del otro, sorprenderle con algo agradable, ir al cine, una cena romántica, un vestido especial…Mantener el amor joven es mantener siempre la capacidad de sorprender al otro en cosas menudas, insignificantes, pero que convierten al otro en ese ser único y especial.
 
3. -NO ser excesivamente susceptible. Ser hipersensible es nocivo pues puede llegar a convertir la convivencia en algo insoportable. Es menester aprender a “llevar al otro” restando importancia a esas inevitables dificultades de la vida en pareja. Hay que olvidar las pequeñas tensiones que inevitablemente conllevan cualquier convivencia, superándolo mirando la parte positiva de los problemas y suavizando siempre la situación.

4. -Evitar discusiones innecesarias. Aprender el arte de aceptar distintos criterios. Aquí se mezclan con arte y oficio, el saber ceder, el saber encajar y la capacidad para zanjar un tema sin volver obsesivamente sobre él. Esto evitara esas discusiones que no conducen más que a alimentar la lista de agravios y no conducen a nada.

5. -Tener capacidad de reacción. Hay que evitar que las tensiones y problemas impidan el diálogo durante horas o días, gestos negativos, lenguaje crítico hacia el otro…Hay que saber pedir perdón, aproximarse al otro e impedir que ninguno se sienta demasiado derrotado. Una pareja bien avenida se crece en las dificultades y tiene recursos para superar y sortear los escollos de la vida.

6. -Adquirir habilidades para la comunicación. Muchos problemas en la pareja de deben a errores en la comunicación. Hay que aprender a respetar al otro, mostrándolo con palabras, gestos y acciones, saber ponerse en el lugar del otro, cuidar el lenguaje verbal, saber expresar lo que realmente queremos decir. Asimismo, también se ha de tener en cuenta la comunicación no verbal, la mirada, la cara, los gestos, todo ello influye y mucho en nuestra relación con la pareja.

7. -Procurar que no salga la lista de agravios. Aquí la palabra es plata y el silencio es oro. Aprender a callar es el mejor argumento para evitar agravios y recriminaciones que solo conseguirían envenenar a la relación.

8. -Tener el don de la oportunidad. Para plantear cualquier cuestión conflictiva o ante una decisión importante, se ha de evitar hacerlo en los momentos de cansancio o tensión.

9. -Intercambiar recompensas. Ello requiere compenetración y estar atento a las necesidades del otro. Estas cosas son las que rompen la monotonía y dan salsa a la relación.

10. -Cuidar la sexualidad. La sexualidad inteligente ensambla el contacto corporal con la ternura y las dos partes de la pareja han de estar atentas a las necesidades mutuas. La sexualidad desconectada de los sentimientos rebaja y envilece a la pareja.
Por último e importante no olvidar, que para estar bien con alguien, hay que estar bien primero con uno mismo; haber conseguido un cierto equilibrio personal y estar relativamente contento con la propia forma de ser. Y tener presente que solo quien es libre es capaz de comprometerse.
 
Motivos de desamor
 
Cerca de 90.000 parejas se dicen adiós cada año en España. ¿Los motivos? Excesiva juventud, inmadurez, egoísmo, decepción. Ciertamente la pareja no es un camino de rosas y las estadísticas nos demuestran que se han triplicado los naufragios matrimoniales desde la implantación del divorcio, o bien no se valora el matrimonio o bien es que nos hemos vueltos más exigentes en el amor. Pero, ¿cuáles son los motivos más alegados a la hora de finalizar una relación? Algunos sociólogos hablan del egocentrismo que domina a algunas parejas, ya que, la realización personal figura como prioridad.
 

Sin embargo, la familia no desaparece ni está en crisis sino que evoluciona al mismo ritmo que la sociedad. Se pasa de una familia fruto de la necesidad y falta de alternativa a otra electiva, lo cual no solo no perjudica sino que beneficia a las relaciones familiares como recoge la socióloga Inés Alberdi en su Informe sobre la situación de la familia en España. Las parejas que se separan no es que no deseen estar casadas, sino que quieren ser felices y que sus hijos vivan en un clima adecuado, puesto que la separación no es un capricho, no se dice adiós a la ligera, especialmente si hay hijos. Por el contrario dar el paso definitivo conlleva a tener sentimientos de culpa, angustia y frustración.
Son infinidad los conflictos que sufren las parejas de hoy, pero haremos hincapié en los siete motivos más frecuentes de conflicto que llevan al desamor.


JUVENTUD: Cuanta menos edad sumen los cónyuges más posibilidades tienen de diluir su unión en un futuro debido a que, los jóvenes viven más el presente y el arrebato amoroso les empuja a tomar decisiones poco sopesadas sin reparar en los problemas de la convivencia. Sin embargo, esto no se da si los dos miembros de la pareja saben evolucionar junto a sus sentimientos y necesidades. Un estudio de Asuntos Sociales sobre parejas apunta a que los entrevistados más felices eran los que habían dicho si quiero más tarde.


DECEPCIÓN: En la convivencia día a día bajo el mismo techo, se descubren aspectos desconocidos del otro que en algunas ocasiones suponen dar al traste con la idea que se tenía del otro, principalmente cuando en la etapa inicial de la relación es normal que cada uno trate de dar lo mejor de sí y que al estar enamorados veamos solo aquello que queremos ver. En esta etapa es importante la aceptación del otro y el desarrollar habilidades para mantener la relación.

INMADUREZ: Es muy difícil de solucionar si una de la partes está fijada en la infancia y es incapaz de asumir las responsabilidades que conlleva una relación. Suelen ser personas inconstantes, caprichosas, carentes de una visión sobre las consecuencias de sus actos y es preferible esperar a que maduren para consolidar la relación.

EGOISMO: El sentimiento amoroso no es puramente altruista, cuando damos esperamos recibir lo mismo o al menos en similar proporción. El intercambio de afecto, de entrega, de comprensión, de cariño, de trabajo…si no es compartido conllevara al desencanto, a la frustración y logrará consumir a la relación.

AUTOENGAÑO: La creencia de que lograremos cambiar al otro es falsa y el mantener la venda en los ojos tampoco da resultado y en algún momento esta caerá. Tampoco resultan las uniones en la que uno de los miembros proyecta en el otro su ideal de persona y la disfraza en lo que no es.

FALTA DE PALABRAS: La incomunicación es uno de los pilares por los que se agrietan muchas parejas, y muchas veces la suma de silencios se va engrandando en igual proporción al resentimiento acumulado. Se acaba por no tener confianza en el otro y es imprescindible el diálogo y la sinceridad para poder mantener a flote la pareja. Las quejas en voz alta y la claridad restan relevancia al problema y al comunicarlo se minimiza el conflicto.

RUTINA: La apatía es lo peor en una relación. Cuando se instala el desinterés poco podemos hacer. Es importante esforzarse para mantener un intercambio interesante en la pareja y esto es algo que concierne a cada una de las partes. Es una utopía fantasiosa el sueño de que el otro si te ama debe adivinar tus deseos. Las dos partes han de trabajar para que la relación sea todo menos aburrida.

Los Celos

Llamamos celos a esa manera de control obsesivo que se pone en marcha ante el miedo a perder una “posesión”. De nuevo nos encontramos con que los pensamientos pueden desencadenar emociones negativas y su control racional lograría desarticular esa emoción particularmente obsesiva.

Aquí hablaremos principalmente de los que se dan en la relación amorosa, aunque en la vida cotidiana también hay personas que muestra envidia por cualquier cosa que posean otros. Los celos suelen darse en personas dependientes con una frágil autoestima que se sienten terriblemente vacías ante la posibilidad de perder al ser amado. Su vida nunca ha sido cultivada interiormente necesitando constantemente del apoyo de unos u otros para poder proseguir en su andadura. Los celos son su manera de controlar aquello que temen perder previendo en todo momento que la simple posibilidad de “abandono” no llegue a darse. Pero al contrario de lo que esperan, su constante control y desconfianza producen otro efecto. La persona víctima de los celos del otro, se siente cada vez más agobiada y necesita huir de tal aprieto. Los celos siempre acaban produciendo el efecto contrario del deseado: el receptor de los celos no aguanta más una fidelidad nunca creíble por más justificaciones que lleve acabo y el celoso se siente atormentado por su fijación de ideas y desesperado cuando por fin la consecuencia previsible es la ruptura de la relación tan protegida.

La desconfianza en los propios valores crea indefensión y dependencia en los otros. Aman con locura absorbiendo cada milímetro de su amado sin dejar que se abra un minúsculo hueco entre ambas vidas. Presionan hasta agotar permitiendo la fijación de ideas absurdas en su mente de forma obsesiva que desequilibran a cualquiera. No viven ni dejan vivir porque en su temor se olvidan de permitirse el goce. Nunca llegan a estar satisfechas porque la duda siempre está visible en sus retorcidas mentes. Y hablo en forma femenina porque somos las mujeres las mayores adictas a esa negativa y deformante emoción. Las mujeres por propia naturaleza somos absorbentes, ruines, envidiosas y no solemos conformarnos con poco. Pero no quiero entrar en polémicas al establecer unas muy personales diferencias de sexo porque ello no es motivo de este artículo.

En los niños también podemos encontrar celos pero en ellos y en determinadas situaciones son comportamientos normales. El niño siempre inseguro en sus primeras etapas de desarrollo precisa del cobijo y del afecto que le proporcionan los padres. Esto lo mantiene en equilibrio. Cuando la mamá, suministradora principal de esa fuente amorosa y segura vuelve a quedar encinta, la inseguridad de que vayan a cambiarlo por el nuevo bebé, resurge en forma de celos hacia ese nuevo ser. Normalmente es necesario que pase un tiempo de acomodación para que el niño se percate de que nadie va a cambiarlo por otro y aprenda a compartir a sus papás con el nuevo hermanito. Esa etapa bien llevada por los padres facilita el equilibrio en el niño.

Los celos se consideran una conducta patológica cuando se instauran en el patrón habitual de la persona haciéndola sufridora de una ausencia de fuerza interior. Los celos pueden llevar a la persona inestable afectivamente a llevar a cabo algunas conductas psicópatas. La idea fija de traición está tan asentada en su interior que al verse hundida reacciona amoralmente. “¡Si no va a ser mío, no va a ser de nadie!!”- palabras dramáticas que a menudo descubren a ese ser absorbente que describíamos víctima de la emoción negativa llamada celos.

Este tipo de celos tan arraigados y profundos, necesitan una buena terapia para poder descubrirlos y vencerlos. Trabajando los pensamientos confrontándolos con la realidad ayudará a detener la fuerza con que invaden a la persona que los sufre.

Los celos nunca son positivos porque la persona tiene que creer en sí misma y valorarse sin necesidad de depender exclusivamente de otros para existir. Una relación de pareja en la que exista suficiente espacio para poder disponer de una parcela privada para cada miembro y una común para ambos logrará un mejor entendimiento y equilibrio facilitando el desarrollo de ambos.

Acaba ya con los celos, la envidia, las obsesiones y trabaja tu autoestima porque es en tu propia valía en donde encontrarás tu equilibrio.

9. Relaciones

POBREZA , VALORES HUMANOS Y SEXUALIDAD

En términos generales puede decirse que, en las personas pobres, se encuentran dificultades para expresar el cariño, el amor o la ternura (sobre todo en los hombres). También es común que se tengan creencias erróneas con respecto al amor, lo que genera mucha frustración al llevar a choques entre la fantasía y la realidad afectiva de la vida cotidiana. Frecuentemente esperan que la persona amada satisfaga todas sus necesidades. Un amor incondicional, sin limites, eterno. Que la persona amada “sea” como uno desea que sea (no como ella “es” en realidad). Creen que el dolor, el sufrimiento y los celos son una parte importante e imprescindibles de la vida amorosa. Por lo general esperan que la mujer sea la que sostenga la relación desde el punto de vista afectivo. Es frecuente observar la exigencia de “pruebas de amor”, en donde el hombre exige la entrega sexual para que ella le “pruebe que realmente lo ama”. También se cree que una forma de evitar que el hombre se vaya (o que regrese a la relación amorosa, cuando ya se ha ido) es teniendo relaciones sexuales. Todo lo anterior dificulta seriamente la elección de una pareja adecuada, ya que no se escoge tomando como base la realidad, sino con base en creencias irreales que pueden llevar rápidamente a la frustración y la decepción.

     Entre estas personas, la infidelidad es uno de los principales problemas (con todas las secuelas de dolor y destrucción de la vida conyugal que ella trae frecuentemente). La familia, célula básica de la sociedad, por lo general se trastorna intensamente con la infidelidad. Se encontró la creencia de que la infidelidad masculina es mucho menos grave que la femenina. Parece que se piensa que los hombres son infieles en forma natural, “biológica”, mientras que las mujeres no.

     Las separaciones son frecuentes y se ven en este grupo como algo normal. El matrimonio tiende a tener poca acogida mientras que se buscan mas las uniones libres, sobretodo entre los jóvenes.

     Las personas pobres presentan una profunda carencia de información acerca de la reproductividad. No conocen como se produce la fecundación, como se puede regular la fertilidad, que deberes y obligaciones tienen los padres y las madres con respecto a los hijos, cuales son los derechos de los niños y las niñas, etc. Es evidente la falta de preparación para asumir adecuadamente la paternidad y la maternidad. Muchas veces esto se refleja en graves conflictos familiares.

      El aborto es algo bastante común entre estas personas, algunas veces por cuidar las apariencias, otras porque no hay los recursos económicos para criar otro hijo.

      La creencia absurda de que la madre es la única que tiene la responsabilidad de los hijos lleva frecuentemente a situaciones en donde la mujer esta recargada de obligaciones. Mujeres adoloridas, frustradas y con una enorme tensión emocional. Esta creencia lleva a muchos casos en que el padre esta completamente ausente en la educación integral de sus hijos e hijas.

     Otra de las ideas observadas es la creencia errada de que un hijo “amarra a la pareja”. Esto lleva a embarazos donde lo que se desea es fortalecer él vinculo deteriorado de la pareja. Son hijos que realmente no son deseados por sí mismos. Generalmente la relación afectiva de la pareja no mejora con la llegada del hijo, al contrario, muchas veces se acaba de destruir y entonces las falsas expectativas que se tenían con el hijo generan mucho malestar, dolor y frustración.

     Se observan algunos casos de fanatismo religioso, en donde las personas (con mucha comodidad), culpan a Dios de su realidad. Como si los seres humanos no fueran responsables de manejar adecuadamente su sexualidad. También es común la creencia de que hay que tener todos los hijos que Dios les envíe, como si el único responsable de la fecundación fuera Dios (y los humanos no hiciéramos nada para producir o evitar la fecundación del nuevo ser). Algunas de esas personas piensan, en forma bastante irresponsable, que cada niño trae su pan debajo del brazo. Yo pienso que cada pareja debe decidir libre y responsablemente cuantos hijos debe tener, según sus deseos y posibilidades.

     Las personas pobres presentan una gran desinformación acerca del placer sexual. No conocen los mecanismos fisiológicos y psicológicos que regulan la vida erótica, y tienen al respecto una serie de creencias irracionales y, algunas veces, absurdas. La creencia de que el placer sexual es algo malo, sucio, feo y denigrante es bastante común. Esta concepción SEXOFOBICA distorsiona la vivencia cotidiana de los encuentros eróticos de las parejas, impidiéndoles tener una saludable sexualidad. Se percibe frecuentemente el encuentro erótico como un camino que debe llevar solamente a la reproducción, por lo que lo demás parece ser ilegal, y se vive con mucha culpabilidad. Yo creo que el encuentro erótico de la pareja debe servir también para comunicar su amor, experimentar placer sexual y trascender espiritualmente. La realización personal del individuo tiene mucho que ver su adecuada vivencia sexual.}

     Por otro lado, algunas personas viven las relaciones sexuales como una competencia, en donde la ausencia de ternura y afecto se llena con la necesidad de satisfacer al otro y quedar bien. El interés por demorar la eyaculación o por el tamaño del pene (o de los senos) esta muchas veces en esta línea.

La actividad sexual de los hombres se inicia más temprano, es más intensa y más promiscua.

La satisfacción sexual es deficiente tanto en los hombres como en las mujeres.

Hay gran irresponsabilidad sexual, tanto en hombres como mujeres.

     La masturbación, el coito anal y la homosexualidad son tres aspectos controvertidos hacia los cuales hay bastantes inquietudes y muchas creencias falsas. También es frecuente la desinformación acerca de la sexualidad femenina.

      Se observa muchas veces que la mujer desea un cambio en las condiciones en la relación conyugal, buscando mas equidad, pero el hombre recurre a la violencia para controlarla. También se ve, por otro lado, que algunas creencias religiosas (que enfatizan la resignación) contribuyen a perpetuar la injusticia en el ámbito conyugal.

     Las personas pobres presentan una gran desinformación acerca de la masculinidad, la feminidad y la relación entre los géneros. La visión del hombre se relaciona con el dinero, el poder, la valentía, la libertad y la mujer se asocia a la ternura, la sumisión, la capacidad de sufrir y soportar, la necesidad de satisfacer sexualmente a su compañero y la ausencia de su propio placer erótico. Estas creencias machistas son explicadas por causas biológicas, intrínsecas al hecho de ser hombre o mujer, y sin tener en cuenta la educación y los demás factores psico-socio-culturales. Esto es preocupante porque la falta de equidad de género trae serias consecuencias para los seres humanos y para la comunidad, como el incremento de los divorcios y separaciones, iniciación prematura de las relaciones coitales, enfermedades de transmisión sexual, abortos, lesiones físicas y psicológicas en la mujer y los niños (as), adicción al alcohol y otras drogas, embarazos no deseados, disfunciones sexuales, stress, depresión, homicidios, suicidios, para solo nombrar las mas importantes.

      A pesar de que el VIH/SIDA es más común entre las personas pobres (Bayes, 1995), esta enfermedad no le preocupa a las personas pobres. Creen que “eso no tiene nada ver conmigo, el VIH/SIDA es algo que solo le da a los homosexuales”.

      El machismo aumenta la predisposición al VIH/SIDA de la mujer porque la subordinación al hombre la pone en una situación desventajosa para negociar o controlar las caracteristicas de la relación sexual (como el uso de condón, la fidelidad, etc.). En el hombre también se incrementa el riesgo, ya que este para cumplir su rol de macho se siente obligado a ser infiel, promiscuo, parrandero y consumidor de mucho alcohol, lo cual baja la probabilidad de relaciones sexuales seguras (Bayes, 1995; Flores Colombino, 1997).

      Con respecto a los valores, es evidente la falta de responsabilidad, ternura, dialogo, placer sexual, fidelidad, solidaridad, respeto, autonomía, lealtad, equidad y justicia entre los géneros. Esa investigación muestra claramente la crisis de valores que estamos viviendo en Colombia, que amerita el interés en la educación de la sexualidad que nos lleve a una mejor vida para las próximas generaciones de colombianos. La calidad de vida mejorara en la medida que mejoren los valores que orientan nuestra vida en pareja. Esa investigación también muestra que, por lo general, los colombianos de los estratos 1 y 2 llegan a un hogar que no esta preparado para darles una adecuada educación para la vida, la convivencia y el amor; que les permita lograr una vida sexual saludable, responsable, gratificante y constructiva.

     La situación actual también impide el crecimiento económico y obstaculiza la productividad y el ahorro porque genera:

 
  • Desmotivación hacia la vida (en general), hacia el trabajo y hacia el estudio.
     
 
  • Barreras hacia el adecuado desempeño de las capacidades laborales y académicas, por estrés, depresión, desconcentración, intentos de suicidios, etc. producidos por los problemas amorosos, eróticos, de violencia conyugal, etc.
     
 
  • Perdida de energías y tiempo útil, para el trabajo o el estudio, que se consume en tratar de resolver conflictos amorosos, eróticos, reproductivos y de violencia conyugal.
     
 
  • Perdidas de dinero y tiempo en las consultas a horóscopos, brujas y similares para resolver los problemas amorosos y conyugales.
     
 
  • Gastos por servicios médicos y drogas para solucionar trastornos psicosomáticos o consecuencias de actos violentos producidos por los celos, el abuso del alcohol y otras consecuencias de los problemas sexuales y amorosos, como los abortos inducidos y la infección del VIH/SIDA, etc.

         Para el adecuado desarrollo de las personas pobres, y de la comunidad en general, necesitamos adelantar proyectos que estimulen el desarrollo de creencias, costumbres y valores que produzcan estilos de vida más saludables. Debemos fomentar valores éticos como la responsabilidad, ternura, dialogo, placer erótico, fidelidad, solidaridad, respeto, autonomía, lealtad, equidad y justicia entre los géneros, si creemos en el ideal Bolivariano de un ser humano autónomo, ético y culto y una sociedad libre, justa y solidaria.

 

Caballo Viejo

Distinguidos señores: Tengo 54 años, soy viudo, con dos hijas ya casadas, a su vez con hijos. O sea, soy abuelo. Hace un año y unos meses, conocí en el trabajo a una jovencita menor que mis hijas. Es realmente joven. Mayor de edad, pero muy joven. Desde que nos conocimos, pensé que ella me trataba muy bien por respeto o admiración. Poco a poco hemos comenzado a salir juntos y a enamorarnos. Ella dice estar felicísima y yo me siento excelente. Mis hijas no saben nada. En una ocasión, le manifesté que lo nuestro no podía ser, porque seríamos rechazados socialmente, y le requerí que termináramos la relación. El dolor que esto significó fue tan grande, para ella y para mí, que tres semanas más tarde decidimos recomenzar y amarnos discretamente. Yo tengo mis dudas de si hago lo correcto. ¿Me dan una opinión? Firma: Abuelo.

Apreciado Abuelo: Algunos autores han determinado la existencia del amor genético que se da en las parejas, éste se presenta con una serie de manifestaciones químicas que no dependen del ser humano y es totalmente instintivo. El hombre cuenta con una serie de hormonas o sustancias que funcionan a nivel cerebral, y cuando se produce el amor, éstas se liberan al torrente sanguíneo, causando un estado de euforia o de excitación en las personas, el cual es una de las sensaciones que se producen al estar enamorado. Estas sustancias bioquímicas, según la psicología evolutiva, estarían obedeciendo a un código genético. De acuerdo a esta explicación, el enamorarse puede depender de factores emocionales que se salen del control de las normas sociales de la cultura en que se viva. Pero, precisamente, existe también el amor de origen sociocultural, que es más racional. Este tipo de amor se da en base a los parámetros establecidos por la sociedad: “¿Es ése el hombre o la mujer que me conviene?” o “¿La sociedad verá con buenos ojos mi relación de hombre de 60 años con una mujer de 20?” o “¿Si yo, mujer, tengo 50 años, puedo hacer pareja con un hombre de 30 o menos?”. Infinidad de autores han hablado y escrito acerca del amor y si éste tiene edades o no. Filósofos, poetas, músicos, humoristas, escritores, cantantes y gran cantidad de personas teorizan al respecto. Hasta existen poemas y composiciones musicales, como “Caballo Viejo” de Simón Díaz, que hablan de lo maravilloso que es poder amarse sin tomar en cuenta las edades. En nuestro programa “Cita con los Psicólogos”, que se transmite todas las tardes por Radio Caracas Radio, conversamos con distintas personalidades y expertos sobre el tema.

Hablan las mujeres

Haydée Balza, actriz venezolana del cine y la televisión, ha mantenido una relación de pareja con un hombre al que le lleva 27 años, y opina al respecto que “el amor, en líneas generales es algo muy sublime y es el único sentimiento que está por encima de cualquier cosa”. Pero el amor es algo más para ella: “Es una cuestión de espíritu. Es estar con tu pareja por encima de cualquier circunstancia, en las buenas y en las malas”. Además, Haydée explica que cuando una mujer de cincuenta años decide tener una relación con un hombre menor, debe tener una gran capacidad de riesgo, pues “la sociedad va a querer imputarte, a través de la burla incluso, el hecho de que decidas ser diferente. En este sentido, una mujer que se encuentre en esta circunstancia, deberá preguntarse a sí misma si ella quiere ser como desea ser, o si quiere ser como el mundo o la sociedad quiere que ella sea. Debe prepararse con mucha fuerza para enfrentar a la sociedad”. Mimí Lazo, quien también es actriz y se ha casado con una pareja menor que ella, comenta que “mientras todo se plantee de una forma natural y sin prejuicios, ese amor puede funcionar”. Isabel Corpas de Posadas, católica, doctora en teología, nos comentó que desde el mismo momento que existe amor, no importan las edades de las personas. “El amor sí tiene un ciclo, nace, va madurando, se estabiliza, y creo firmemente que el amor no muere, siempre y cuando la pareja no lo deje morir. Ahora, en cuanto a la edad que deben tener las personas, creo que para el amor no hay edad, porque para amar es importante que haya dos personas que amen y se dejen amar”. En cuanto al hecho de si la Iglesia Católica pone algún límite a las personas para el establecimiento de una relación de pareja, lo que se plantea es el establecimiento de relaciones de amor, respeto y fidelidad entre el hombre y la mujer. “Creo -prosigue la doctora Posadas- que la Iglesia y sus doctrinas han ido respondiendo de acuerdo a las circunstancias”. En el caso en que se establecen relaciones con diferencias de edades, dentro de la moral de la Iglesia no hay ningún reparo en este sentido, siempre que haya amor, respeto y se establezca una relación satisfactoria para ambos. Igual opinión fue la de Mildred Escalante, del Departamento de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal Venezolana, quien manifestó que “La Iglesia no pone limitaciones al respecto, se trata estrictamente de cuestiones culturales”.

Qué dicen los especialistas

Roberto De Vries, médico psiquiatra, nos expresó que el amor no tiene edad porque se trata de un sentimiento constructivo. “Es querer o desear el bien para otra persona. Ahora bien, cuando el amor se trata de atracción de pareja, tiene varias connotaciones y hay diferentes tipos de amor. Lo que generalmente se reconoce como amor en pareja, es el amor cuando va unido al sentimiento constructivo de querer el bien de la persona amada. Pero también existe el amor sexual, el amor de atracción para fundirse dos personas en un solo cuerpo y lograr un ente mucho más sofisticado y espiritual”. Incluso, en el caso de parejas en las que la mujer es mayor que el hombre, De Vries explica que se debe quizás a que la mujer ha crecido mucho en los últimos tiempos, y que ya no es la mujer dominada, víctima y dependiente del hombre que era hace algún tiempo atrás. “Las mujeres han transitado todo un camino y en el transcurso del tiempo, las sociedades han ido cambiando los valores. Lo permitido por el machismo era que el hombre tenía licencia abierta para enamorar a mujeres jóvenes. En la actualidad, ésto también está siendo permitido para las mujeres. De manera que para mí, el amor no tiene edad. Lo que sucede es que la sociedad le impone normas, o el famoso deber ser a todas las manifestaciones del amor”. Por otra parte, Edmundo Chirinos, psiquiatra y ex-rector de la Universidad Central de Venezuela, nos manifestó que el amor no tiene edad, se da o presenta en todas las edades. La norma es encontrar parejas de edades similares, pero existen muchos casos de hombres que hasta duplican o más las edades de sus mujeres. También, son cada vez más numerosas las consultas de mujeres de 50 o 60 años, a las cuales se hace imposible discriminar qué edad tienen, que se mantienen perfectamente bien y activamente sexuales, rejuvenecidas, con hombres significativamente menores que ellas. Podemos entonces concluir que definitivamente no hay edades para las relaciones de pareja, siempre y cuando exista una relación satisfactoria, basada en el respeto mutuo, la confianza, la admiración y en el amor. El amor es como la agricultura, hay que sembrarlo, cultivarlo y recoger sus frutos. Sembrarlo en cada estación, cultivarlo todos los días y recoger sus frutos en cada momento de felicidad que puedan compartir. También tiene problemas, al igual que la naturaleza, sequías, inundaciones, cuervos y alimañas, pero un buen agricultor se sobrepone y se impone a la adversidad. Los buenos amantes también.

Mujer madura y Hombre Joven

Psicólogos Gessen: “Tengo 45 años, divorciada desde hace 5 y me enamoré 1 año atrás de un joven de la edad de mi hijo (27). Sus amigos me han aceptado sin problemas, pero los míos, sobre todo ellas, han tratado de separarnos por todos los medios, dicen que lo hacen por mi bien, que ahorita no puedo ver el daño que esa relación me trae porque estoy muy enamorada, pero que dentro de muy poco me voy a arrepentir, ellas dicen que me lo advierten para que después no sufra. Yo siento que él me ha devuelto la vida, hemos vivido experiencias intensamente, pero mis amigas y en especial una hermana mayor, me tratan como si fuera una niña, una loca o una pervertida… Necesito su opinión ¿Debo dejarlo o seguir con él?” Berta.

Apreciada Berta:

En realidad no existe ningún fundamento que indique que los miembros de una pareja deban tener determinadas edades, como no sea su estado adulto. Históricamente, sólo hay una referencia que data del siglo VII antes de Cristo y que aparece en el código de Dracón, célebre por su severidad. Allí se decía que las mujeres debían contraer matrimonio entre los 16 y los 20 años con un hombre de 35. Entonces, aquella drástica medida tenía su razón de ser: los griegos estaban en plena guerra del Peloponeso, y todo hombre de 18 a 35 años era reclutado para la lucha. Como también necesitaban niños que reemplazaran a los soldados que caían en el frente, la solución más práctica fue dictar aquella ley. Con el paso de los siglos, y como el padre consideraba que las hijas eran de “su propiedad”, se potenciaron los matrimonios tempranos con hombres mayores. Así la “tutela” pasaba de manos del padre a la del marido. También con los matrimonios se conseguían alianzas entre la gente rica, o tener una boca menos que alimentar en las familias modestas. Reconocer todo esto no era de buen gusto, por lo que se buscaron justificaciones que avalaran esos pactos de conveniencia, como que la mujer “madura” antes que el hombre y o que envejece más rápidamente. Hoy se sabe que ninguna de las dos “justificaciones” son totalmente ciertas, pero sí muy difíciles de desterrar de la creencia popular. Por ello, los hombres tienden a casarse con mujeres menores como norma.

Mito “40 y 20”

Al hombre socialmente, se le mide por su cerebro, su posición social y por su riqueza. En cambio a la mujer, según arcaicos conceptos, debe contar con su juventud, belleza y capacidad para engendrar hijos. De manera que cuando llega a determinada edad, va perdiendo sus “ventajas”. Uno de los mitos, relacionado con lo fisiológico, es que el sexo es sólo admisible en función de la procreación. Todavía algunos grupos religiosos cristianos piensan así: Una mujer que ya no puede engendrar no debería hacer gala de sus deseos carnales. En el caso del hombre, es otro cantar, ya que en teoría siempre puede ser padre. Pero, ¿dónde quedan el goce y el ejercicio de la sexualidad? Especialistas como Master y Johnson, han reconocido que la mujer en este campo disfruta tanto o más que el hombre. La capacidad femenina para disfrutar del sexo aumenta con el tiempo, alcanza sus cotas más altas a los 40 años y disminuye de una forma más lenta que la masculina. Aunado a esto, la ciencia ha avanzado tanto que prácticamente el envejecimiento no es notado tan fácilmente. Cirugías, vitaminas y técnicas rejuvenecedoras han permitido que las mujeres puedan verse por mucho tiempo bellas, elegantes y hermosas. Por su parte, los varones llegan a tener su máxima potencia sexual durante los 20, para ir declinando progresivamente a partir de esta edad. Los tiempos cambian y cada vez son más las mujeres mayores, triunfadoras y dueñas de su vida, que buscan el amor de hombres mucho más jóvenes que ellas, y la fórmula más usual es 40 (ellas) 20 (ellos). Los jóvenes de hoy no le tienen miedo a la mujer independiente. Al revés, se dan cuenta de que pueden aprender mucho de ellas y amarlas de verdad. Las mujeres, por supuesto, encuentran en ellos el esplendor sexual y la curiosidad propias de la juventud. Pero a pesar del crecimiento cultural, social y emocional, una especie de tabú pesa sobre las parejas en las que la mujer es mayor. Hoy vemos casos de mujeres que, contraviniendo el “orden y las buenas costumbres”, se han unido a hombres más jóvenes que ellas, lo que no ha resultado sencillo. A primera vista, parece que éste es un asunto en el que sólo tendrían que opinar los implicados, mas no es así y las frases no suelen ser precisamente agradables para los oídos femeninos. En el mejor de los casos, se habla de un Complejo de Edipo mal elaborado, mal curado, o de que la pobre se está dejando engañar por un “Don Juan» vividor que se ha cruzado en su camino. Peor, se les acusa a ellas de viciosas y de estar poniéndose en ridículo por una piel tersa y un cuerpo esbelto. No obstante, contra viento y marea, mujeres de ayer y hoy como Ursula Andress, Susan Sarandon, Edith Piaf, Tina Turner, Cher, Mimí Lazo y Haydee Balza entre otras, no han dejado de vivir su amor por los “comentarios”. Ellas han sido duramente criticadas por tener a su lado hombres hasta 20 años más jóvenes en algún momento de sus vidas. La cosa no sería tan discriminatoria si sucediera lo mismo con los sesentones que se casan con jovencitas. Pero a nadie se le ha ocurrido nunca calificar de viciosos o de ridículos a personajes como Chaplin, Picasso, Moravia o Borges, aunque se hayan casado o “empatado” con jovencitas que podrían ser sus nietas. Detrás de toda esta situación se encuentra todavía el machismo, que permite que el “viejo verde”, ahora “caballo viejo”, tenga el campo abierto para enamorar a mujeres jóvenes, y condena cuando ve una “yegua vieja” disfrutar al potranco. Lo cierto es que la mayoría de las mujeres que han mantenido experiencias amorosas con hombres más jóvenes refieren estar muy satisfechas de esa relación. Las parejas suelen tener buenos y malos ratos independientemente de la edad, pero cuando en la pareja, la mujer es mayor, los problemas generalmente vienen de “afuera”. Bien sea que la familia de él considera que deben rescatar al pobre “niño” de las garras de una “vieja” que lo tiene engatusado con sus artes, o son las amigas de ellas, -¿envidiosas?- quienes pretenden disuadirla de que persista en esa “locura”. O acaso los compañeros de trabajo de ambos que intentan deshacer lo que consideran una relación “extraña”. Creemos que los problemas más serios los crean todos aquellos que no tienen que ver con la relación en sí misma, y que por lo tanto no deberían tener tanto peso al juzgar una historia de amor, tengan la edad que tengan los protagonistas.

Relación “Edípica”

De acuerdo al complejo de Edipo que planteara Freud, en la utopía varonil de la felicidad masculina existe la fantasía inconsciente de tener siempre a mamá. Alguien que acune, malcríe, quien se ría de sus travesuras y que todo lo consienta, sin pedir ninguna clase de cuenta. A quien esperan hallar muchas veces en una pareja mayor. A ellos les atrae la madurez, experiencia, seguridad y misterio que encierra la mujer de edad. Ellas, maduras, pero deseosas de vivir experiencias que las llenen de vitalidad, riesgo y aventura, se unen de inmediato a estos jóvenes a los que les doblan la edad para compartir amor, cama e ilusiones. Así, estos dos personajes se unen por razones diferentes a las típicas y convencionales, para ellos no existe el futuro, viven su presente, disfrutando cada segundo intensamente. Berta, pensamos que lo más importante en una relación amorosa es el respeto, la confianza y la admiración, aspectos que no tienen como requisito la edad. Uno se enamora es del espíritu de una persona, por lo que no vemos mal que usted, si se siente plena y realizada continúe la relación con este joven. Simplemente esté consciente que durará lo que dure. Disfrútelo.

10. Matrimonio

Inicio de la vida en pareja

Para la mayoría de las personas, decidirse a vivir en pareja constituye una de las decisiones más importantes de su vida. Sin embargo, algunas parejas sucumben a la decepción después de comprobar que la convivencia no es tan sencilla ni tan gratificante como esperaban. Muchas veces, las dificultades que atraviesan estas parejas se deben a la falta de habilidades de convivencia. La escasa comunicación, el no saber resolver conflictos o pactar, no divertirse juntos o no apoyarse mutuamente,  provoca la falta de entendimiento y el progresivo distanciamiento, a pesar de habitar bajo el mismo techo.

Poco tiempo después de haber iniciado la convivencia, la mayoría de las parejas, por no decir todas, empiezan a darse cuenta de que vivir de forma cotidiana en un mismo hogar requiere de algo más que ilusiones y buenas intenciones para lograr que su relación funcione bien.

Para empezar, cada uno de los miembros que formáis la pareja necesitáis enfrentaros al hecho de que habéis dejado de ser hijo o hija de familia. Ahora sois el compañero o la compañera de una persona con la que os habéis comprometido. Cada uno de vosotros es ya un adulto independiente de su familia de origen y necesita aprender una nueva forma de relacionarse con la familia que acabáis de formar.

En segundo lugar, el compromiso contraído con la pareja requiere limitar actividades que antes se hacían libremente como solteros, para darle ahora prioridad a la relación entre los dos.

También es importante que establezcáis acuerdos entre vosotros para regular vuestra nueva forma de vida. Cada uno está aportando a esta convivencia su propia individualidad con hábitos, costumbres y formas de proceder adquiridas por la educación que habéis recibido. Se requiere unir esas dos individualidades mediante acuerdos tomados en común acerca de muchos asuntos, como los horarios de trabajo, la disposición del tiempo libre, la administración del dinero y muchas cosas más.

Es evidente que al tratar de establecer estos acuerdos van a surgir múltiples diferencias entre vosotros.  Pero si recordáis que estas diferencias son las que contienen la riqueza potencial de vuestra relación, seréis capaces de hacer el esfuerzo que se necesita para lograr el consenso, aunque esto rompa, momentáneamente, la armonía o tranquilidad que deseáis tener y os lleve a discusiones en las que os sintáis incómodos por veros enfrentados a lo que no os gusta de vosotros mismos. Si los dos estáis dispuestos a trabajar activamente por vuestra relación y a no dejar asuntos pendientes que se conviertan  en un lastre en el futuro, os daréis cuenta que los conflictos, grandes o pequeños, son parte inherente de la vida de una pareja y que buscarles solución, en vez de negarlos o evitarlos, es algo enriquecedor que os ayudará a madurar.

La situación contraria, es decir, quedar vinculados emocional o físicamente a las familias de origen, resistirse a abandonar las actividades de solteros, no establecer vuestras propias normas de funcionamiento o huir de las situaciones conflictivas,  buscando distracciones como el trabajo o las amistades, es vivir esta etapa de manera equivocada, es obstruir la madurez que puede lograrse y dejar asuntos inconclusos que van a dificultar, en el futuro, vuestra relación.

Otro punto muy importante de esta etapa en la vida de dos personas es que, en un plazo no muy largo, ambos os daréis cuenta de que no se cumplen las expectativas que teníais acerca de vuestra relación. Como esas expectativas generalmente se relacionan con recibir cariño, comprensión, apoyo a lo que es cada uno, en la medida en que cada cual lo necesita, el no recibirlo como se desea, produce malestar y desilusión, y hasta la sensación de haberse equivocado en la elección de pareja.

A veces, nuestro ego está tan necesitado de todo lo que esperábamos para darnos fuerza, que no toleramos el no recibirlo, y en cambio encontramos críticas, confrontaciones y motivos de malestar, y tomamos la decisión de dar por terminada la relación a través de una separación que, con frecuencia, quizás pudiera haberse evitado con una mayor comprensión y deseos de superación por parte de ambos. Por desgracia, muchas otras veces se hace imposible la convivencia por mil y una causas propias y ajenas a la pareja, y es mejor para los dos poner fin a la relación de una forma civilizada y todo lo amistosa que las circunstancias permitan. Tan equivocado resulta romper una relación sin antes haber intentado sinceramente  poner remedio a los problemas como obstinarse en mantenerla contra viento y marea.

Una analogía aplicable a esta etapa de la vida de una pareja sería decir que un hombre y una mujer inician su relación con un gran estallido de luz que ilumina sin cegar y calienta sin quemar (el enamoramiento).  Esto tiene una duración breve, y la gran luminaria se convierte en una fogata que sigue iluminando y calentando pero que requiere ser alimentada con leña nueva cada día. Sólo que la leña ni les va a ser entregada a domicilio ni se compra en la tienda más cercana, sino que es necesario ir a por ella. Esto significa que hay que ir al bosque, escoger un buen árbol, cortarlo con las propias manos, partirlo con todo el esfuerzo que esto implica, hacerlo entre los dos y así mismo, transportar la madera a casa, almacenarla y después saber cuánta leña se debe poner en la fogata según cada momento o situación, para que la fogata no queme la casa ni tampoco se convierta en un rescoldo que apenas dé un poco de calor y termine convertida en cenizas.

Identidad

Normalmente, con la convivencia se inicia la etapa de identificarse como pareja, de dejar de lado el tú y el yo, que son reemplazados por el “nosotros”, donde el compartir es la fórmula esencial

Lo principal para crear ese “nosotros” es el desarrollo de la intimidad, que lleva a los dos a mostrarse más abiertamente. La comunicación juega un papel fundamental en esa apertura para convertirse en descubridores y no en juez del otro. Es colocarse en el lugar del otro, entendiendo lo que piensa, siente y cómo actúa.

Para que la intimidad se desarrolle hay que vencer el miedo a mostrase a sí mismos con sus temores y vergüenzas, ese temor a decepcionar al otro, lo cual es un error, porque uno es amado realmente cuando se muestra tal como es y el otro así lo acepta.

Comunicación sexual

El lenguaje íntimo de la pareja se expresa a través del cuerpo, donde la comunicación va más allá de las palabras. Es una comunicación integral que refleja los más profundos deseos, temores y necesidades, y que da la posibilidad de descubrir diferentes facetas de la personalidad.

Hay que considerar el afecto sexual como algo que se debe aprender. Algunos piensan erróneamente que el hombre siempre tiene que “hacerlo bien a la primera”, como si naciera sabiendo.

A la mujer, en cambio, históricamente le ha estado prohibido llevar la iniciativa en cualquier relación sexual, obligada a ir siempre a remolque de lo que el hombre dictara, aunque ello le impidiera disfrutar plenamente. En términos sexuales, la mujer tiene un proceso de excitación más lento, con lo cual es importante que ella guíe al hombre señalándole lo que le agrada o le desagrada, haciendo la relación más satisfactoria. De esta forma, la relación se hace “con” el otro, y no “a pesar” del otro.

Actitud frente a las disputas

Como dijimos al comienzo, no es extraño encontrar parejas que poco después de iniciar la vida en común se ven invadidos por la desilusión. Probablemente, pensaran que todo el amor que profesan hacia su compañero o compañera haría imposible la aparición de discusiones y enfados relativamente importantes. Podría decirse que el amor entre los dos miembros de la pareja es el bálsamo capaz de curar las heridas que provocan las desavenencias,  pero no una vacuna infalible, por intenso que ese amor sea. Se debe tener presente que los conflictos, a veces importantes, a veces absurdos, son el peaje que hay que pagar para que la pareja continúe avanzando satisfactoriamente por la autopista de su relación.

Los padres

La relación con la familia de origen cambia radicalmente: se hace más madura y adulta. La madre y la hija se ven ahora como esposas o compañeras de sus respectivas parejas, y no sólo como madre e hija.

La libertad emocional con los padres no se consigue de forma instantánea, sino que se va logrando paulatinamente. La pareja debe tomar esta separación como un proceso sociológico normal. Una separación gradual y nada traumática permite que entre ambos se desarrolle una identidad común.

Por su parte, los padres pueden ayudar a la pareja de muchas formas. Estas ayudas a veces también son necesarias en la medida que no interfieran con la relación de pareja y no afecten a su intimidad. Iniciar una nueva vida con otra persona no debe significar nunca una ruptura drástica con aquellos con los que hemos compartido nuestras penas y alegrías hasta este momento.

Para terminar, debemos recordar siempre que lo principal que tiene que aprender una pareja que se embarca en la apasionante aventura de vivir juntos es crear una identidad común que sea capaz de vencer los contratiempos y desavenencias que inevitablemente irán surgiendo a lo largo y ancho de su relación.

Una frágil unión que se debe cimentar día a día

Cada uno de nosotros somos un mundo y trasladamos nuestras peculiaridades al ámbito de la relación de pareja: a unos les gusta mandar pero otros tienen un perfil más sumiso o conformista, unos prefieren decidir y otros que decidan por ellos, a unos les encanta dar y darse al otro mientras que otros parecen haber nacido sólo para recibir de los demás, unos necesitan más cariño y a otros les abruman las emociones a flor de piel… Vamos, que la pareja es un ente peculiar, una institución no por tradicional menos imprevisible, y formada por dos miembros a su vez distintos.

Es fácil convenir en que no hay una fórmula que garantiza el éxito de la vida en pareja. Cada unión se rige por unas reglas, normalmente no explicitadas por sus miembros pero que sirven para mantener viva (en el mejor de los casos, armónica) la relación mientras dura. Lo que sigue son sencillas propuestas generales para fomentar la armonía en la vida de pareja, partiendo siempre de dos puntos de partida: la igualdad de derechos de sus miembros y la promoción de una dinámica activa, equilibrada, participativa y sincera en el desarrollo de la relación a lo largo del tiempo.

Efigenio Amezua, experto sexólogo y teórico de la vida en pareja, define a ésta como una relación de comunicación que debe organizarse sobre las bases de sentirse con…, comunicarse con… y compartirse con… Expliquemos estos conceptos.

Sentir la presencia de la otra persona en ese camino que ambos han decidido compartir, percibir su compañía, su apoyo y su incondicionalidad, lo que no exime a cada uno de la responsabilidad de andar la parte del camino que le corresponde. Comunicarse desde el gesto y la palabra, con una verbalidad abierta y positiva, de quien cree y confía en su interlocutor y con un cuerpo que se expresa desde la receptividad, la amistad y la caricia. Compartirse no significa sólo intercambiar cosas, favores o deberes. Compartirse es darse, mostrarse involucrado, ofrecer abiertamente la vulnerabilidad de cada uno en la seguridad de ser entendido, aceptado y querido.

Una rutina de equilibrio y consenso

La búsqueda de la armonía de la pareja nos mueve a muchos a intentar identificar todo aquello que conviene evitar y también lo que debemos hacer cuando surgen los desencuentros. Comencemos por crear una rutina en la que queden desterrados los silencios con significados negativos, los enfados soterrados y los rencores acumulados. En su lugar, hablemos. Pongamos un diálogo constante y la negociación: el consenso y los acuerdos. Ante la discrepancia de opiniones, la alternancia en las decisiones es una buena opción: hoy eliges tú la película a ver en el cine, mañana decido yo a qué restaurante vamos. O cada uno va por su lado, por qué no.

Lo importante es mantener el buen ambiente y evitar los agravios o las desconsideraciones. No temamos los desencuentros ni las crisis, intentemos utilizarlos para fortalecer la relación. Unas buenas habilidades de comunicación nos sacarán de muchos atolladeros. Puestos a desterrar hábitos perniciosos, empecemos con la culpabilización. Abandonemos esa caza de brujas de quién ha sido el culpable, y pasemos a considerar global y lúcidamente qué parte de responsabilidad nos corresponde a cada uno en los hechos. Y a la más mínima duda, preguntemos.

Ceder el paso a los sobreentendidos, los silencios acusatorios y las suposiciones genera posos de desconfianza y distanciamiento que envenenan la relación y resultan difíciles de disipar. Una pregunta, un comentario a tiempo, frena ansiedades y malestares y permite que fluya la comunicación.

Otra cosa es cuando surgen problemas de gran calado (discrepancias profundas en temas esenciales, relaciones sentimentales con personas fuera de la pareja, incompatibilidad de caracteres o costumbres, aburrimiento o cansancio en la pareja…), que requieren medidas a veces drásticas que no son objeto de esta reflexión. De todos modos, estas propuestas son también útiles para encarar situaciones excepcionales o graves que deterioran gravemente la relación.

Vivir en pareja no debería significar una actitud de dar sin límites y no esperar nada a cambio. Eso es una falacia y genera desequilibrios que, antes o después, terminan pasando factura. En la pareja, al igual que en toda relación, hay que dar y recibir. Hoy yo, mañana tú. Vasos comunicantes que se ladean en un sentido u otro y cuyo fin es mantener la estabilidad. Las desigualdades pueden dar lugar a situaciones de dominio que a largo plazo generan insatisfacción al menos en una de las dos partes.

Hemos de conocer al otro

Conviene que nuestra pareja sepa qué nos gusta, qué y cómo lo queremos. Hemos de mantener informada a nuestra pareja del momento que vivimos, porque no siempre sentimos, ni queremos, ni vivimos lo mismo: nuestra vida es una sucesión de etapas, y cada una de ellas tiene sus peculiaridades propias. Somos, afortunadamente muy distintos, pero también compartimos cosas. A todos nos gusta que nos respeten, que nos quieran, que cuenten con nuestra opinión, que nos valoren como personas en toda nuestra dimensión: como trabajadores, como hijos, como padres, como amantes, como amigos, como interlocutores.

El cuerpo es un gran comunicador y hemos de dejarle expresarse. Si queremos mantener un diálogo fluido con nuestra pareja, las relaciones corporales (no exclusivamente las sexuales, sino también las caricias, los besos, los abrazos) han de ser cotidianas y satisfactorias para ambos. Adaptémoslas a cada momento, circunstancia y etapa de nuestra vida. Que formen parte de ésta porque ayudan a garantizar que la calidez, la ilusión y la búsqueda del disfrute forman parte de nuestro código.

“Se hace camino al andar” decía la canción. La pareja se hace cuando cada día sentimos que vamos juntos en el mismo camino, comunicándonos desde el cuerpo y la palabra y compartiéndonos de forma incondicional. Establezcamos nuestro propio código propio, basado en la comunicación, la confianza, el respeto, la ternura y el placer.

Lo que no conviene hacer

 Esperar a que mi pareja adivine lo que quiero y necesito, a que se adelante a mis deseos antes de formulárselos, a que renuncie a su vida personal y me coloque en el centro de su existencia, a que sea la procuradora de mi felicidad.
 Responsabilizarle de mis frustraciones, de que lo que obtengo de mi vida de pareja no se corresponde con mis expectativas, de los cambios que he tenido que introducir en mi vida.
 Competir por quién es más o menos, mejor o peor, quién le debe más o menos al otro, quién es esto, aquello o lo otro, quién es el que más pone para mantener viva la pareja.
 Ser infiel al proyecto en común, pero no entendido exclusivamente como las relaciones sentimentales y/o sexuales con otra persona sino en su totalidad. Para no perjudicar a nuestra vida en pareja hemos de mantenernos leales al compromiso adquirido, trabajar día a día para reavivar ese proyecto común, intentar que esa ilusión inicial, ese amor, crezca; o, al menos, se mantenga y la vida resulte gratificante para ambos.
 Acumular, sin sacarlos a la luz y sin comentarlos de forma relajada, desaires, desacuerdos, enfados, reproches, faltas de respeto y desilusiones,.
 Dudar de la otra persona. Las fisuras por falta de confianza suponen el inicio del resquebrajamiento de la pareja. Es difícil, y muy duro, amar a alguien de quien se duda.
 Permitir o propiciar los silencios ante situaciones que pueden provocar un desencuentro o bronca. Positivicemos: una circunstancia crítica puede ayudar a aclararnos, a adoptar compromisos y acuerdos. El silencio es el vacío y en éste (aunque en principio pueda resultar apacible y llevadero) no hay nada.
 Renunciar a formular nuestras quejas, necesidades y querencias de una forma clara, concisa y directa. Hemos de mostrar una clara intención de negociar cambios concretos y de acordar en firme con plazos determinados, todas las cosas que planteamos.
 La ironía, el sarcasmo, la crítica destructiva, el grito, el insulto, la ridiculización, la descalificación o el desdén al dirigirnos a la otra persona. Las formas cuentan, y mucho. La familiaridad no debe convertirse en ordinariez, falta de respeto o grosería. Hemos de procurar que las discusiones tengan un cierto protocolo, unos límites que no conviene sobrepasar. Todo puede decirse con un mínimo de corrección y respeto al otro. Lo cortés no quita lo valiente. -Culpabilizar al otro de todo cuanto no ha salido como esperábamos.
 Relegar las relaciones sexuales a un plano secundario. Son imprescindibles para el mantenimiento del compartir, de la confidencialidad y la ilusión en la relación de pareja. La carencia de estas relaciones corporales abonan el desánimo y la apatía en la comunciación de la pareja. La rutina y la inercia que la acompaña nos puede llevar a un callejón sin salida.
 Gestionar mal las cosas prácticas. Una vida en común tiene muchos aspectos tangibles, prácticos y cotidianos sobre los que hay que llegar a acuerdos. Hemos de hacer frente a tareas domésticas, gastos y otros cometidos familiares. Habrá que hablarlo y ver cómo vamos a organizar los gastos, la distribución de las tareas domésticas, la crianza de los hijos o, incluso, las vacaciones. Lo mejor es una negociación continua que se adapta a cada etapa de la relación.
 Creer que sólo existo en cuanto que miembro de la pareja. La relación es cosa de dos, pero de dos que suman. Por tanto, empieza por uno mismo y es por ello que me cuido física y anímicamente, me mimo y hago de mi vida una vida rica en situaciones, experiencias nuevas y sensaciones; en esa medida, aporto riqueza a esa relación. Cada uno tiene su propia vida y la pareja es la expresión de dos vidas que se unen para sumar, para aportar la una a la otra.

Algunos secretos de los matrimonios felices

Cuando se les pregunta el secreto de la felicidad de su matrimonio, muchas parejas en esta gozosa situación lo atribuyen a la suerte. Les parece natural, no se les ocurre cómo podría ser de otra manera, ya que tuvieron la fortuna de encontrar a esa maravillosa pareja. No se dan cuenta de que fue su inconsciente el responsable de esa elección, gracias al modelo que aprendieron en su familia de origen, donde —la mayor parte de las veces— los propios padres tuvieron un matrimonio feliz. También aprendieron en su primer hogar a ser tratados con respeto y cariño; fueron acogidos con amor y luego se les impulsó a ser libres. De ahí que hayan logrado hacer una elección sana.

¿Pero qué pasa cuando no se contó con la fortuna de un hogar así?  Quienes vienen de un hogar desintegrado o una familia disfuncional, ¿no tienen posibilidades de lograr un matrimonio feliz?

Claro que pueden lograrlo, pero tienen que lograr primero una madurez básica y luego ser conscientes de las dificultades que enfrentan, de las necesidades propias, las del cónyuge y las de la relación, para de este modo salvar los obstáculos que se les presentan.

Para lograr un matrimonio feliz hay algunos puntos que son de crucial importancia.  Estos son algunos de los secretos de los matrimonios felices, según algunos expertos en el tema.  Estas parejas:

* Nutren constantemente su relación.

* Respetan la individualidad del otro, su ser, su personalidad, su desarrollo en el mundo.

* Respetan la libertad del otro.

* Reiteran día a día el compromiso que tienen uno con el otro.

* Son, uno para el otro, los mejores amigos.

* Tienen un intercambio flexible de posiciones de poder.  Según las situaciones y de acuerdo con las capacidades de cada quien, a veces uno y a veces el otro ejerce el liderazgo.

* Aun con el paso de los años se mantiene la atracción física. 

* La relación sexual es libre, espontánea y satisfactoria.

* Se tocan, abrazan, besan, acarician.

* Tienen sentido del humor, especialmente cuando se trata de enfrentar sus diferencias.

* Expresan lo que sienten y sus sentimientos son validados por el otro.

* Dicen lo que se los ocurre; no se avergüenzan de parecer tontos o ignorantes.

* Dicen claramente lo que piensan cuando algo no les parece correcto.  

* Tienen gestos como llamarse al trabajo, comprarse flores o pequeños obsequios, decirse “te amo”, halagarse mutuamente, planear encuentros juntos, momentos especiales…

11. Comunicación

La comunicación y la incomunicación en el matrimonio

 

¿Es posible lograr la verdadera unidad de la pareja dentro del matrimonio?

Esta es una pregunta que nos hacemos con mucha frecuencia quienes llevamos trabajando desde hace algún tiempo en pastoral familiar o quienes se han especializado en asuntos de familia.

Y creemos que no es tan difícil la respuesta para quienes creemos firmemente en el matrimonio y luchamos por favorecerlo del ataque inclemente que sufre por parte de quienes convierten en ídolos el poder, la riqueza y el sexo como fundamento único de la existencia humana; como los medios masivos de comunicación que contribuyen con sus mensajes a propagar el divorcio, la infidelidad conyugal, el aborto o la no concepción, la aceptación del amor libre, la promiscuidad y por supuesto las relaciones prematrimoniales.

Mucha gente se extraña hoy ante una pareja que se siente feliz y realizada a través de su vida matrimonial pero más extrañada aún, se manifiestan si la pareja lleva muchos años de matrimonio.

En cambio, no les parece raro encontrarse con parejas de seis meses o un año de casados, en vías de separación. Lo juzgan como algo natural por la frecuencia con la que ocurre; ni siquiera se cuestionan en qué es lo que está sucediendo.

Pero quienes estamos interesados verdaderamente por encontrar soluciones a este problema (que afecta directamente las entrañas de la misma sociedad y contribuye cada día a su mas grande deterioro), estamos tratando de ahondar en las causas de las separaciones tan tempranas hoy en día.

Además de todas las influencias externas de que hablábamos al principio, también hemos encontrado que la falta de COMUNICACIÓN está incidiendo con mucha fuerza.

La comunicación es el fundamento de toda la vida social. Si ésta se suprime en un grupo, éste como tal dejará de existir. Con mayor razón dentro de la relación conyugal. Si los esposos no se comunican, forzosamente deja de haber relación.

La fantasía del noviazgo

Surge entonces la pregunta: qué pasó con los jóvenes esposos que tanto se amaban cuando eran novios?.

Si bien es cierto que durante la época de noviazgo se dieron en parte las condiciones para que la pareja se enamorara, al llegar al matrimonio, una vez ” conquistados” se descuidaron elementos que un día permitieron que se fijaran el uno en el otro.

El noviazgo es una época de intenso romance que indudablemente favorece la comunicación tanto verbal como no verbal.

Los enamorados se manifiestan continuamente que se aman. Comparten sueños, esperanzas, ilusiones, se ponen metas y porqué no decirlo comparten también preocupaciones, tristezas y frustraciones. Se saben interpretar los silencios y caras largas, que con una flor o un chocolate, surge nuevamente la mas alegre de las miradas; porque el corazón enamorado busca la felicidad del ser que ama.

Recientemente en un curso de preparación para el matrimonio se le preguntaba a una pareja de novios: ” han hablado de sus diferencias , de sus gustos, de sus cualidades y sus defectos ?’ ” Todo nos lo hemos dicho” fue la respuesta . “Y qué cualidad te atrae más de tu novia? , preguntaban al muchacho y la respuesta fue : “TODO”.

Y al preguntársele por el defecto que mas le disgustaba, su respuesta fue: ” NINGUNO”.

Este tipo de respuestas nos hizo profundizar un poco más para indagar qué sucedía al llegar al matrimonio.

Este lenguaje absoluto de los enamorados es síntoma claro de la falta de objetividad que hay en el romance. Con razón se dice que “el amor es ciego pero los vecinos no.”.

Y esta falta de objetividad que crea falsas expectativas en los enamorados, es la que causa al llegar al matrimonio, las crisis mas grandes en la comunicación. Porque al llegar al matrimonio, se dan cuenta que la realidad es otra. Ni uno ni otro son tan virtuosos como para decir ” Todo me gusta de él o de ella ” o “Nada me molesta” .

Cuando empiezan a faltar el botón en la camisa, o la llegada tarde, o los malos genios, o la ropa tirada, o la crema dental destapada, para añadir a la lista las angustias por el pago del arriendo o la deuda y la plata no alcanza, o la pelea porque hoy no quiero visitar a tu familia, o me molestan tu grupito de amigos etc….

Todo esto contribuye a que la comunicación empiece a descender de nivel. Empiezan a fastidiarse por todo. El lenguaje absoluto que se utilizó durante el romance surge nuevamente pero invertido. Si se le pregunta a un esposo desilusionado de su matrimonio : “Que te gusta mas de tu esposa? ” . Casi con seguridad la respuesta será “NADA”. Y que te molesta? Responderá “TODO”.

En una oportunidad el consejero matrimonial le preguntaba a un joven que se estaba separando de su esposa” qué fue lo que te enamoró de fulanita? Respondió: “Su alegría , su orden y su franqueza” . Y por qué te vas a separar? “por su alegría , su orden y su franqueza “, fueron las respuestas.

La incomunicación y sus efectos

¿En donde entonces se rompió el hilo que los mantenía unidos?

En la deficiente comunicación que practican. Cuando no se le reconoce al otro sus propios valores y no buscar los momentos oportunos para decirse las cosas; y en lugar de una comunicación respetuosa, abierta y transparente, se presentan las agresiones de doble vía, se acaba la paz del hogar y también la comunicación comunicación que quedaba. Entonces las relaciones familiares se deterioran al no saber decirse las cosas con amor y comprensión, al no saber el uno interpretar lo que el otro le quiere decir, al tratar de cambiar al otro a como dé lugar para hacer realidad las expectativas que llevaban al matrimonio, al asumir actitudes defensivas cuando se sienten atacados en su intimidad, al no sentirse aceptados por ser como son, y al no sentir el estímulo para asumir verdaderamente y con plena libertad la mejora personal. Surgen a veces reconciliaciones poco duraderas porque vuelven a caer en los mismos errores. Aparece la crítica sistemática y el lenguaje absoluto: “Tú NUNCA me ayudas, Tú SIEMPRE dejas la ropa tirada, Tú TODO me lo contradices”. Y a esto se añade que ha desaparecido del lenguaje de los gestos el detalle amoroso, la caricia tierna., el susurro al oído para decirle al otro “te quiero y me haces falta”.

Esto por lo general, cuando no conduce a una crisis total o a un rompimiento definitivo, puede acomodarlos en una falsa tolerancia nada saludable para la relación. Y decimos, nada saludable, porque lleva a que cada uno viva su vida en forma independiente, alejándose de la verdadera realidad de lo que es el matrimonio.

Cierran el uno al otro su corazón de tal manera que ni siquiera sacan unos minutos de su valioso tiempo para hablar de los dos. De sus inquietudes, de sus temores, de lo que cada uno lleva dentro de sí, ni siquiera de sus esperanzas e ilusiones. De todo lo que está afectando positiva o negativamente la relación de los dos.

La comunicación es un arte

La comunicación antes que todo es una actitud de apertura al otro, que implica disponibilidad generosa para compartir, es decir para dar y recibir.

Sin embargo, la comunicación no es fácil; es un arte que se debe practicar continuamente para desarrollarlo en toda su plenitud y para sacar el mejor provecho de él; así como el deportista debe entrenar continuamente para mantenerse en forma, o el pianista debe practicar por horas para mantener las manos ágiles en el manejo del teclado, así también nosotros como seres humanos necesitamos practicar al máximo y mejorar cada día la calidad de nuestra comunicación.

Y hablamos de calidad cuando nos referimos a que estamos llamados a compartir con la persona que amamos no solamente las cosas que hacemos durante el día y lo que hemos aprendido, sino ir más al fondo de nosotros mismos.

En días pasados conversando con unos esposos de 37 años de casados, unidos, felices y realizados con su matrimonio les preguntamos qué consideraban ellos que les había ayudado a mantenerse unidos y aún enamorados y respondieron: “Desde que nos casamos todos los días procuramos sacar un tiempo par los dos. Nos sentamos por unos minutos el uno frente al otro y abrimos nuestro corazón. Compartimos no sólo los pormenores del día, sino también nuestras angustias, temores, sueños, ideas, pensamientos e ilusiones; y hemos aprendido a conocernos y a aceptarnos.

Más aún, hemos aprendido a escucharnos y nos sentimos personas valiosas porque lo que decimos es siempre importante para el otro, aunque sea la cosa más tonta; hasta cuando callamos.”

Esto nos ayudó a comprender que verdaderamente el que ama sabe escuchar, inclusive el silencio. Porque éste también forma parte de la comunicación . Como cuando el marido regresa del trabajo agobiado por múltiples problemas y no tiene deseos de hablar. Una esposa comprensiva capta su silencio, comparte su preocupación y, por supuesto, que sabe esperar el momento oportuno para oír de él todo lo que está sucediendo. Y para esto sólo se necesita que haya un interés sincero, un poco de atención, la sensibilidad de escuchar, y el ánimo de comprender y el compartir sincero. Un oído abierto es el único signo fidedigno de un corazón abierto. Y escuchar es el 90% de una buena comunicación porque todos necesitamos desesperadamente que se nos escuche.

Así es como nos sentimos valiosos e importantes. Porque qué sería de nosotros si hablamos y hablamos y nadie se interesa por lo que decimos ? .

Conclusión

La comunicación es el lazo de unión entre las personas, con mayor razón entre marido y mujer, porque disuelve las barreras, favorece la comprensión recíproca, facilita la solución de los conflictos e inclusive contribuye a prevenirlos; posibilita la cooperación para el logro del bien de los dos y hace que la convivencia no sólo sea tolerable sino agradable y no sólo agradable sino también fructífera y enriquecedora.

Se puede entonces lograr la unidad en el matrimonio siempre y cuando exista una buena comunicación entre los cónyuges.

La comunicación no consiste simplemente en decir o en oír algo. La palabra comunicación en su sentido más profundo significa “comunión ” ; compartir ideas, sentimientos, etc. en un clima de reciprocidad. La comunicación es la acción de compartir; de dar a otro una parte de lo que tenemos. Y dentro del matrimonio es dar lo mejor que poseemos: !nosotros mismos!, y recibir en nuestro corazón a esa persona maravillosa con la cual un día decidimos en plena libertad unir nuestras vidas para siempre.

Sea pues éste el momento para hacer un llamado a todos los matrimonios de hoy, y también quienes están en plan de casarse: Aprendan a comunicarse, tomen cursos si es necesario, pero den a su relación la importancia que merece. La incomunicación mata el amor. La comunicación no sólo es urgente y necesaria. Es VITAL porque mantiene vivo el amor de los esposos.

Crisis en el matrimonio

Buenos días Oscar Mario y auditorio de cúpula empresarial, mi comentario de hoy es sobre algunos consejos para hacerle frente a una situación de crisis dentro del matrimonio

Uno de los principales problemas que tenemos hoy en día, es el de no tener tiempo para conocer a nuestra pareja, por tanto, se enfrían las relaciones o cada quien crece en forma distinta, llegando a ser con el tiempo un par de perfectos desconocidos, donde la palabra comunicación no esta dentro del diccionario que normalmente usan.

Se antoja fácil utilizar las técnicas que comúnmente usamos en el trabajo, como el de ser claros, objetivos y poner los hechos sobre la mesa en forma de argumentos para resolver una situación que sé esta tornando molesta para todos los miembros de la familia.

Ser claros y objetivos puede ser el camino más corto para resolver cualquier malentendido o cualquier situación de nuestra vida familiar o profesional, sin embargo, no-solo de hechos esta conformado el hombre, sino también de una parte afectiva y emocional, misma que muchas veces es totalmente incompatible con los hechos o realidades, que en ocasiones son mencionadas por los cónyuges, con una gran porción de subjetividad, sentimientos y emociones, ya que cada bando puede percibir esa realidad en forma diferente.

Sin que tenga que ser la única forma de enfrentar una situación de crisis, o distanciamiento, quisiera comentar algunos puntos que por sencillos no dejan de ser importantes y que si se consideran como parte de los valores de un código familiar para discutir problemas, nos pueden sacar adelante con el menor de los desgastes:

     1.- El primero de los consejos, seria: Busca el pensamiento problema, es decir, cual es la idea que nos molesto o que sigue perjudicando nuestra relación.

     2.- Decidirse a mostrarle a nuestro cónyuge El sentimiento personal que ha surgido de la situación, como un regalo que le hacemos a nuestra pareja, ya que no hay cosa personal más intima que podamos dar que un sentimiento.

     3.- Platicar de corazón a corazón y de sentimiento a sentimiento, por la sencilla razón de que un sentimiento no puede ser rebatible (es mi sentimiento).

     4.- Ver cada problema con la realidad que tiene, sin magnificar la situación.

     5.- Tener paciencia y escuchar comprendiendo.

     6.- Poner el problema en el marco de valores, prioridades y normas éticas compartidas por la familia.

     7.- Distinguir, como nos esta afectando el problema.

      8.- Hacer de la prudencia y la búsqueda de la verdad, la herramienta de la discusión.

     9.- Hacer empatia con la posición de tu pareja (ponte en sus zapatos).

     10.- No desacredites a tu pareja, al momento de expresar su posición y sentimientos.

     11.- Manten el respeto en la platica como regla No.1

     12.- Se positivo o encontra el lado positivo del reclamo de tu cónyuge.

     13.- Comentar las cosas negativas y resaltar los aspectos positivos o rescatables de la conversación.

     14.- Un problema no debe ser causal de dejarse de hablar.

     15.- No involucrar a los hijos innecesariamente como parte del problema o solución del mismo.

     16.- La ropa sucia se lava en casa.

     17.- Estar conscientes de que han decidido hacer crisis y que esta los va a hacer crecer y va a perfeccionar el código familiar.

     18.- Los problemas deben de ser tratados en privado y en un lugar tranquilo y neutro.

     19.- No dejar terminar el día, sin que se haya hablado del asunto, el tiempo enfría y magnifica el problema.

     20.- El primero que percibe el problema, la falla, o la falta al código familiar establecido, tiene la responsabilidad en primer grado de tomar la iniciativa para aclarar la situación.

     21.- Enfocar la crisis como un alto en el camino que los preparará para poder manejar conflictos más complejos.

      22.- Los acuerdos a que se lleguen, deben ser comunicados positivamente a los hijos o a las personas que la pareja involucro.

      23.- La familia entera debe tener muy claro, que no solamente se puede hacer crisis sino que es responsabilidad de cada uno, aportar su punto de vista sobre algo que no este funcionando.

      24.- Hacerle saber a cada miembro que son parte importante del equilibrio anímico de la familia.

      25.- Finalmente aclarar que están a disgusto, por una serie de circunstancias, y que su dolor se debe al cariño y amor que le tienen a su pareja y a su familia.

Cómo superar la infidelidad

A muchos seres humanos se les rompe la vida cuando la misma persona que un día les prometió amor eterno se convierte ahora en su primera fuente de sufrimiento… Se ha descubierto una o varias infidelidades en el matrimonio, ¿Qué hacer? ¿Cómo solucionar este tema?

1.- ¿Por Qué Se Produce La Infidelidad Matrimonial?

Hay varios factores:

*Dificultad de la persona para mantener una relación afectiva con una sola persona, señal clara de inmadurez personal.
*Ser infeliz dentro del matrimonio por distintos motivos: incomunicación, sentirnos solos y no queridos por nuestro cónyuge, etc.
*Normalmente la infidelidad no es algo que aparece de la noche a la mañana. Es mas bien una elaboración del propio individuo que va tendiendo lazos afectivos profundos, muchas veces inconscientemente, hacia otra persona externa a su matrimonio.
*Lo que no encuentra la persona en su matrimonio lo busca fuera.
*Muchas veces no aparece un motivo concreto sino que es un “ambiente general” dentro del matrimonio el que no es satisfactorio y que lleva a buscar relaciones humanas más gratificantes en el exterior…
*En algunas ocasiones la infidelidad se produce para llamar la atención del otro cónyuge.
*La edad también influye en estos procesos. Cuando nos vamos haciendo mayores queremos que nos valoren de nuevo…
*Los celos también pueden ser un motivo que provoque la infidelidad.
*La baja autoestima de la persona que necesita sentirse evaluada y querida por alguien exterior a su matrimonio.
*El deseo de hacer daño al otro cónyuge…
*Escapar de la rutina del matrimonio…
*Deseo de tener experiencias sexuales más excitantes…
*Necesidad de volverse a enamorar de alguien…
*Una “aventura”
*La influencia de los amigos/as.
*etc.

En numerosas ocasiones pueden darse varios elementos a la vez.

Una cosa sí es clara: cuando una persona no es feliz en su matrimonio la infidelidad aparece como un síntoma, no como una enfermedad. Hay que profundizar en la raíz de ese síntoma para saber cuál es el motivo o motivos que han impulsado a la persona hacia ese estado.

2.- ¿Cómo Se Siente El Cónyuge Traicionado?

Puede ser que el cónyuge ni siquiera se imagine ni en lo más remoto esta situación. Puede que sea un padre o madre ejemplar, bueno, trabajador, serio, buen vecino e incluso creyente… Pero tarde o temprano, bien por las dudas de un comportamiento excesivamente oscuro, bien por los comentarios indirectos de los amigos, se empieza a resquebrajar la confianza en el otro.

Las situaciones más difíciles de aceptar son aquellas donde el individuo jamás ha tenido un comportamiento anormal, pero todos los indicios y las pruebas llevan a presagiar una relación externa…

¿Qué siente la persona traicionada?

*Una gran confusión interior: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué me ha hecho esto? Yo siempre le fui fiel…
*Una herida profunda en la autoestima. Tienes la sensación que han jugado contigo, con tus sentimientos, con tu confianza…
*Dudas inmensas sobre el otro… Aunque la etapa se haya superado, la herida queda por mucho tiempo…
*Un gran dolor interior. Te duele el alma.
*No sabes qué hacer ni cómo recomponer la relación rota. Esto se vuelve más doloroso cuando encima quieres todavía a la persona que te ha traicionado…
*Rabia y frustración interna.
*Ganas de morir.
*Muchas veces esta situación es la desencadenante de una depresión.
*Sentirse con la vida rota, hecha pedazos…
*A pesar del resto de la familia y de los amigos que intentan consolarte, no encuentras consuelo.
*Puedes sentir que Dios te ha fallado…
*Tienes que decidir algo, pero no sabe el qué…
*Te has vuelto una persona obsesiva y rencorosa. Tienes mucho cuidado para que nadie te haga más daño. Te vuelves desconfiada…

Toda este tema se agrava cuando la persona no tiene suficiente madurez personal para afrontar situaciones dolorosas.

3.- ¿Cómo Se Siente La Persona Infiel En Su Matrimonio?

Aquí entramos en distintos niveles:

1.- Cuando El Amor Ha Desaparecido En El Matrimonio:

La situación de infidelidad una vez descubierta, lleva a plantear crudamente la realidad. Normalmente la persona aprovecha todo el jaleo que se ha provocado al descubrir la infidelidad, para abandonar al otro cónyuge y hacer una nueva vida con la otra persona.

2.- Cuando Queda Amor En El Matrimonio:

*Esta situación de crisis es muy buena para plantear con seriedad y profundidad la situación a la que se llegó en el matrimonio.
*La vida matrimonial se puede recomponer poco a poco y lo que ocurrió no volverá a pasar nunca más.
*Es una buena oportunidad para reciclar el amor primero, para dialogar como nunca se ha hecho y… para perdonarse mutuamente.
*Normalmente la persona infiel que está en este nivel sufre mucho porque no quiere perder a la otra persona. Se siente encima culpable de hacer sufrir a su familia…
*Algo que empezó inocentemente se ha vuelto ahora una fuente de sufrimientos.
*El cónyuge infiel recibe, una vez descubierta la situación, también las presiones de la tercera persona que ejerce también sus “derechos” sobre la relación tenida. Esto contribuye a un mayor sufrimiento emocional e incluso físico.
*La persona tiene que sentirse perdonada por la parte ofendida. Mientras el perdón no sea sincero no se podrá rehacer la vida de matrimonio de una manera efectiva.
*Si se recompone el matrimonio la lección está aprendida. La persona está vacunada si de verdad quiere a su esposo/a.
*Se siente muy avergonzado.
*Siente que le ha fallado a Dios, al otro cónyuge y a sí mismo.

3.- Cuando La Persona Infiel Dice Amar A Su Cónyuge Y A La Tercera Persona A La Vez:

*Este es el nivel máximo de confusión. Llega a producir grandes trastornos emocionales y psicológicos.
*La persona infiel necesita ayuda especializada para ordenar sus pensamientos, sentimientos y acciones.
*Normalmente en este nivel sufren a la vez todas las personas implicadas…
*La persona tiene una inmadurez que hay que tratar por profesionales.
*En esta situación no hay que tomar ninguna decisión precipitada.
*La persona sufre por ella misma y por las otras dos personas a las que quiere. No sabe qué hacer para evitar su propio sufrimiento y el que ha provocado en los demás.
*Caen en una fuerte depresión.
*Está confundido porque por un lado siente y se siente amado y por la otra parte también. Es una vida con un corazón partido.

4.- ¿Qué Hacer Ante Estas Dolorosas Situaciones?

En ninguna otra situación humana durante la vida de dos personas, se da un encuentro mayor entre el sufrimiento y el amor a la vez como en la infidelidad dentro del matrimonio. Uno de los dos sentimientos tiene que ganar…

¿Qué hacer cuando se ha descubierto una infidelidad en el matrimonio?

Hace falta tres cosas:

  1. Serenidad con amor.
  2. Serenidad con saber esperar el momento adecuado.
  3. Serenidad con saber lo que se quiere.

La pregunta clave en este momento es:

¿Quieres todavía de verdad a la otra persona, incluso por encima de lo que te ha hecho?

Recuerda que si el otro siente lo mismo por ti, ambos estarán sufriendo mucho. Destrozados no saben en qué lugar de la vida quedarse.

¿Qué requisitos se tienen que dar para que la situación se recomponga en el matrimonio?

*Ambos cónyuges tienen que desear que se supere satisfactoriamente la situación.
*La persona infiel tiene que tener bien claro en la cabeza y en el corazón que lo que ha pasado no volverá a ocurrir nunca más. Tiene que prometerlo y hacerlo.
*La pareja debe entrar en una dinámica de diálogo y de encuentro íntimo de pensamientos, afectos y voluntades.
*Ambos tienen que escucharse y reflexionar juntos sobre el por qué se provocó la situación.
*Ambos tienen que cambiar el ritmo de vida matrimonial que no les llenaba.
*Ambos deben de tener conciencia que la situación se provocó porque no estuvieron atentos a los aspectos débiles de su matrimonio.
*La persona infiel tiene que cortar realmente todo contacto con la otra persona: nada de cartas, llamadas, visitas, etc. etc.
*Tienen que centrarse en la vida de matrimonio como especial lugar de felicidad personal.
*Ambos necesitan de Dios, de la fuerza que Él da en estos momentos para superar tanto dolor y miserias humanas. Tienen que dejarse guiar por Dios cuando ellos mismos no saben guiarse.
*Es necesario llamar a las cosas por su nombre. Ver los fallos y aciertos cometidos en los años de matrimonio.
*No hace falta entrar en detalles precisos sobre cómo fue la relación extramatrimonial. Esto sólo haría aumentar el dolor y la pena.
*Buscar ayuda exterior: mediador familiar, psicólogo de familia, amigos convenientemente formados, sacerdote, etc.
*Saber que con esfuerzo y ganas esta prueba se puede superar.
*Ambos tienen que centrarse en el matrimonio y en el crecimiento personal.
*Tienes que aprender a querer de verdad al otro pero de otra forma, más humana, más cercana.
*No hay que contar al otro cónyuge otras experiencias de este tipo que hayas tenido. Esto solamente agravaría más la situación. Cuéntaselo a tu terapeuta, sacerdote o psicólogo y reconcíliate contigo mismo y con Dios.
*Tengan paciencia, mucha paciencia. Tengan amor para aclarar el dolor y la pena.

Puede ser que siempre quisiste a tu esposo/a. Le quisiste sacrificándote por él o por ella. Le quisiste confiando en su palabra.

Le quisiste acogiendo a los hijos que Dios les dio. Le quisiste compartiendo luchas por conseguir metas comunes en la vida…

Ahora te toca quererle perdonándole… Esto sólo lo puede hacer quien de verdad ama…

12. Machismo

Los micromachismos

Los micromachismos son un amplio abanico de maniobras que los varones realizan para intentar mantener el dominio sobre la mujer objeto de su maniobra, o para reafirmar o recuperar dicho dominio ante una mujer que se “rebela” a ocupar “su lugar”. Susi Pola nos cuenta lo que un experto dice al respecto.

El médico español Luis Bonino Méndez, especialista en masculinidad, llama micromachismo a las prácticas de dominación masculina cotidianas e imperceptibles que se dan en el orden de lo “micro”. Incluye en el neologismo la palabra “machismo”, porque alude en el lenguaje popular a una connotación negativa de los comportamientos de inferiorizacion hacia la mujer, que es lo que él trata de destacar con el término.

Los micromachismos son un amplio abanico de maniobras interpersonales que realizan los varones para intentar mantener el dominio sobre la mujer objeto de su maniobra; reafirmar o recuperar dicho dominio ante una mujer que se “rebela” a ocupar “su lugar” en el vínculo intergenérico y resistir al aumento de poder de la mujer con quien se vincula.

Son microabusos y minicroviolencias que atentan contra la autonomía personal de la mujer, a través de los cuales los hombres imponen sin consensuar su punto de vista o razón, actitud aprendida de memoria en su socialización, de manera efectiva porque tienen como aliados y validadores el orden social y la cultura que otorga el monopolio de la razón, del poder social y moral, sobre la compañera.

En su trabajo, Bonino dice que la ejecución de estos micromachismos brinda “ventajas”, algunas a corto, otras a largo plazo para los varones, pero ejercen efectos dañinos en las mujeres, las relaciones familiares y en ellos mismos, en tanto quedan atrapados en modos de relación que convierten a la mujer en adversaria, impiden el vinculo con una compañera y no aseguran el afecto (ya que el dominio y el control exitoso sólo garantizan obediencia y generan resentimientos).

Para mejor evidenciar estas prácticas, el especialista español los clasifica en tres categorías: los micromachismos coercitivos (o directos), los encubiertos (de control oculto o indirecto) y los de crisis, las que describe de la siguiente manera:

En los “coercitivos”, el varón usa la fuerza moral, psíquica, económica o de la propia personalidad, para intentar doblegar y/o anular a la mujer, quitándole toda razón. Como ejemplos, la intimidación, toma repentina del mando, apelación al argumento “lógico” de su poder, agobio a la víctima, insistencia abusiva, control del dinero, uso expansivo del espacio físico, entre otros.

En los micromachismos “encubiertos”, el varón oculta su objetivo de dominio y a partir de maniobras sutiles que pasan desapercibidas, impiden el pensamiento y la acción eficaz de la mujer, llevándola a hacer lo que no quiere y conduciéndola en la dirección elegida por el varón; tienen todas las características de lo que el psicoanálisis llama “mecanismos psicopáticos”. Como ejemplos, los requerimientos abusivos solapados; maniobras de explotación emocional; culpabilización del placer que la mujer siente; enfurruñamiento; acusación culposa y maniobras de desautorización, entre otras.

Los micromachismos de “crisis”, suelen utilizarse en momentos de desequilibrio en el estable desbalance de poder en las relaciones, tales como aumento del poder personal de la mujer por cambios en su vida o pérdida del poder del varón por razones físicas o laborales. El varón, al sentirse perjudicado, puede utilizar estas maniobras o utilizar las definidas anteriormente, aumentando su cantidad o su intensidad con el fin de restablecer el status quo.

Finalmente, el doctor Bonino M. dice estar convencido de que el abordaje de la violencia masculina no puede centrarse sólo en sus formas extremas, sino que debe incluir los micromachismos, de lo contrario, la masculinidad se mantendrá peligrosamente violenta.

Las pequeñas violencias domésticas

Cuando un hombre dice: “no, yo no soy machista, si yo ayudo a mi mujer” puede ser cierto, a grandes rasgos. Pero ya el hecho mismo de decir “ayudo a mi mujer”, está significando que él no asume la responsabilidad final sobre las acciones, lo cual, por supuesto, es mucho más cómodo. Un ejemplo de las pequeñas maniobras cotidianas de poder, o “micromachismos“.

En los últimos tiempos, los periódicos abundan en noticias sobre casos de violencia doméstica en los que las víctimas, por lo general, son las mujeres. Historias dramáticas de agresiones por parte del esposo o el compañero, con golpes, palizas y escenas de violencia que las mujeres aguantan durante años y que, en muchos casos,  tienen un desenlace fatal.

En España, por ejemplo, decenas de mujeres mueren cada año asesinadas por su pareja. Los esfuerzos de las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer, hasta el momento, no parecen haber tenido mucho efecto en este aspecto de la desigualdad de poder entre los sexos. En realidad, podría ser que justamente la emancipación de la mujer provoque un malestar en algunos hombres que aumente justamente las reacciones violentas.

Sin embargo, este abuso del poder se manifiesta de maneras muy diversas en la cotidianeidad, maneras mucho más sutiles pero muy incisivas.

Según el psicoterapeuta argentino Luis Bonino, especializado en la problemática masculina de género y en las relaciones de pareja, el ejercicio de la violencia se manifiesta en cualquier conducta de abuso hacia la otra persona que le impida ser respetada y ejercer su autonomía. Esto, en realidad, podría ser la definición de violencia. El Dr. Bonino ha detectado y enumerado una serie de maniobras que suelen hacer los hombres, pequeñas, cotidianas, que tienen que ver con maniobras de dominio: el control del tiempo, el control del dinero, insistir en que lo que ellos dicen es lo que vale y que lo que dice la mujer no tiene mucho valor, el desprestigio de la opinión de la mujer, descalificándola cuando piensa diferente al hombre, etc. Todas estas son maniobras que él llama “micromachismos”.

En el ámbito doméstico, las maniobras muy frecuentes son aquellas por omisión: es decir, precisamente lo que no hacen, y que, por lo tanto, debe hacer la mujer. Esta es la tan conocida “doble jornada” o sobrecarga que tienen que cumplir las mujeres que trabajan también fuera del hogar.

¿Qué sucede? Según el dr. Bonino, en el tema de la doble jornada lo que no se dice es que la producen también los hombres: si ellos no colaboran – en el sentido de CO-LABORAR – no de ayudar, o sea, en el sentido de no hacer su parte en la casa, están sobrecargando a la mujer. Cuando no hay hijos no es tan problemático, pero si los hay, lo que no hace el hombre lo tiene que hacer la mujer. Esa es una maniobra masculina de dejadez,  de comodidad. Y por lo tanto eso recarga a la mujer, es una maniobra de abuso hacia la mujer.

Esto es algo que está muy extendido. Lo que pasa es que, justamente como en los últimos tiempos violencia y abuso están asociadas a esas grandes cosas dramáticas que aparecen en los periódicos, todas esas maniobras cotidianas no se tienen en cuenta.

El Dr. Bonino trabaja con parejas en su consulta de psicoterapia, y ha elaborado una lista de más de 50 ejemplos de “micromachismos”, término con el que define a las microprácticas de abuso ejercidas por los varones y que, ya difuminadas  en lo cotidiano, minan lentamente la autonomía de las mujeres.

La mente del abusador

La gente abusiva típicamente piensa que son muy especiales, realmente tan diferentes de otra gente que no tienen que seguir las mismas reglas que todos. Pero en lugar de ser especiales, los abusadores tienen mucho en común uno con otro, incluyendo los diseños de pensamiento y comportamiento. Las siguientes son algunas de sus características:

Haciendo excusas

En lugar de aceptar responsabilidad por sus acciones, el abusador trata de justificar su comportamiento con excusas. Por ejemplo: “Mis padres nunca me amaron” o “Mis padres me golpeaban” o “Tuve un mal día, y cuando entré y vi este cochinero, perdí el control” o “No podía dejarla que me hablara de ese modo. No había otra cosa que hacer.”

Culpando

El abusador pasa la responsabilidad por sus acciones a otros, ésto le permite enojarse con la otra persona por “causar” su comportamiento. Por ejemplo: “Si no te metieras cuando estoy disciplinando a los niños, no les pegaría.”

Redefiniendo

En una variación de la táctica de culpar, el abusador redefine la situación para que el problema no esté en él sino en otros o con el mundo en general. Por ejemplo, el abusador no llega a comer a las 6 p.m. como dijo; llega a las 4 a.m. El dice, “Eres una cocinera terrible. ¿Por qué tengo que venir a comer éso? Te apuesto que ni los niños comieron.”

Fantasías de éxito

El abusador cree que sería rico, famoso, o extremadamente exitoso en otros términos si solamente otra gente no lo estuviera deteniendo. El que ellos estorben lo hace sentir justificado para desquitarse, incluyendo a través del abuso. El abusador también insulta a otra gente verbalmente para sentirse mejor.

Mintiendo

El abusador controla la situación por medio de mentir para controlar la información disponible. El abusador también puede usar el mentir para mantener a otra gente, incluyendo a su víctima, psicológicamente desequilibradas. Por ejemplo, trata de aparentar que está diciendo la verdad cuando miente, trata de aparentar estar mintiendo cuando dice la verdad, y algunas veces se expone a sí mismo con una mentira obvia.

Asumiendo

La gente abusiva a menudo asumen que ellos saben lo que otros están pensando o sintiendo. Esto les permite justificar su comportamiento porque ellos “saben” lo que otra persona pensaría o haría en cierta situación. Por ejemplo, “Yo sabía que te ibas a enojar porque fui a tomar una cerveza después del trabajo, así que decidí tardarme para disfrutar mejor.”

Más allá de las reglas

Como se mencionó antes, un abusador generalmente cree que es mejor que otra gente y no tiene que seguir las mismas reglas que la gente común. Esa actitud es típica de criminales sentenciados también. Cada preso en una cárcel típicamente cree que mientras que los otros presos son criminales, él no lo es. Un abusador muestra que piensa que está más allá de las reglas cuando dice, por ejemplo: “No necesito consejo. Nadie sabe tanto de mi vida como yo. Puedo manejar mi vida sin ayuda de nadie.”

Haciendo tontos a otros

El abusador combina tácticas para manipular a otros. Las tácticas incluyen mentir, alterando a la otra persona solo para observar sus reacciones, y provocando peleas entre otros. O, puede tratar de encantar a la persona que quiere manipular, fingiendo interés o preocupación por esa persona para estar en su lado bueno.

Fragmentación

El abusador usualmente mantiene su comportamientio abusivo separado del resto de su vida. La separación es fisica; por ejemplo, él golpea a miembros de la familia pero no a personas fuera del hogar. La separación es psicológica; por ejemplo, el abusador va a la iglesia el Domingo por la mañana y golpea a su esposa el Domingo por la noche. No ve ninguna inconsistencia en su comportamiento y cree que está justificado.

Minimizando

El abusador evita la responsabilidad de sus acciones tratando de hacer que éstas tengan la apariencia de no ser tan importantes. Por ejemplo, “No te pegué muy recio” o “Nada más le pegué a uno de los niños, les podría haber pegado a todos.”

Vaguedad

Pensando y hablando con vaguedad o sea no claramente, permite que el abusador evite la responsabilidad. Por ejemplo, “Llegué tarde porque tenía algunas cosas que hacer en rumbo a casa.”

Ira

Las personas abusadoras de hecho no están más enojadas o sienten más ira que otros. Sin embargo, ellos deliberadamente usan su ira para controlar las situaciones y gentes. Por ejemplo: “Cállate o te rompo el pescuezo.” La ira es una arma muy efectiva que usan los golpeadores.

Juegos de poder

El abusador usa varias tácticas para vencer la resistencia de su abuso. Por ejemplo, se sale del cuarto cuando la víctima está hablando, o grita más fuerte que ella, u organiza a otros miembros de la familia o conocidos que se pongan en contra de la víctima despreciándola o criticándola.

Haciéndose la víctima

Ocasionalmente el abusador finge estar indefenso o actuará como que alguien lo está persiguiendo para manipular a otros para que le ayuden. El abusador piensa que si no consigue lo que quiere, él es la víctima; y usa el disfraz de víctima para vengarse o hacer que otros parezcan tontos. Drama y emoción: Los abusadores a menudo tienen problemas en experimentar relaciones íntimas o satisfactorias con otra gente. Ellos substituyen esta intimidad con drama y emoción. Los abusadores sienten gran emoción a ver que otros se enojen, peleen, o estén en un estado de desorientación. Con frecuencia ellos usan una combinación de los hechos antes descritos para crear una situación dramática y emocionante.

Canal cerrado

El abusador no dice mucho en cuanto a sí mismo y sus verdaderos sentimientos. No está abierto a nueva información acerca de sí mismo, tampoco a opiniones de como otros lo ven. Es secretivo, con la mente cerrada y justo a sus propios ojos. El cree que tiene la razón en todas las situaciones.

Propiedad

El abusador típicamente es muy posesivo. Además, cree que todo lo que quiere debería ser suyo, y que puede hacer lo que quiera con lo que es suyo. Esa actitud la aplica a gente y a posesiones. Justifica el que controle el comportamiento de otros, lastimándolos físicamente y tomando las cosas que les pertenecen.

Auto-glorificación

 

El abusador usualmente piensa que es fuerte, superior, independiente, auto-suficiente y muy masculino. Su imagen del hombre ideal es a menudo un vaquero, aventurero o pirata. Cuando alguien dice o hace cualquier cosa que no le quede a su imagen glorificada, el abusador lo considera un insulto.

13. Violencia

El Ciclo De Violencia Doméstica

 

La violencia doméstica puede parecer inesperada, simplemente una explosión relacionada a ese momento y a las circunstancias en la vida de las gentes a quienes concierne. De hecho, sin embargo, la violencia doméstica sigue un modelo típico no importa cuando ocurre o quien está envuelto. El modelo/ciclo se repite; cada vez el nivel de violencia aumenta. En cada etapa del ciclo, el abusador está en pleno control de sí mismo y está trabajando para controlar y debilitar aún más a la víctima.

El entender el ciclo de violencia y como piensa el abusador ayuda a los sobrevivientes a reconocer que ellos no tienen la culpa por la violencia que sufren y que el abusador es el responsable.

Seis etapas distintas forman el ciclo de violencia: la trampa, el abuso, los sentimientos de “culpabilidad” del abusador y su temor a la venganza., su razonamiento, su cambio a comportamiento no abusivo o hasta muy bueno, y sus fantasias y planes para el próximo episodio de abuso.

Abuso

El abuso puede ser emocional, físico sexual y social (por favor vea los Modelos de Abuso).

Culpabilidad

Una persona que no es abusiva experimenta culpabilidad de una manera muy diferente a una persona abusiva. Una persona que no es abusiva experimenta culpabilidad hacia la víctima (culpabilidad dirigida a la víctima). Un abusador experimenta culpabilidad dirigida a sí mismo. No se siente culpable o se lamenta por lastimar a la víctima. Quizás se disculpe por su comportamiento, pero su disculpa está diseñada para que él no tenga que enfrentarse a las consecuencias o se le halle responsable. La meta de la etapa de culpabilidad es asegurarse que no lo van a agarrar y no tener que encararse a las consecuencias.

Razonamiento

El abusador se excusa y culpa a la víctima por su comportamiento. Las excusas comunes normalmente son que el abusador está borracho o que abusaron de él cuando era niño. Esto tiene sentido para la mayoría de la gente. Sin embargo, el uso de alcohol y el ser abusado de niño no causa que el abusador sea violento. Declaraciones comunes de culpabilidad contra la víctima normalmente se enfocan al comportamiento de la víctima. Por ejemplo, “Si tuvieras la casa limpia no tendría que haberte pegado,” o “Si hubieras hecho la comida a tiempo no tendría que haberte pegado.” La meta de esta etapa es abandonar la responsabilidad por su comportamiento.

Comportamiento “Normal”

Esta es una etapa complicada. Después de que el abusador se violenta, puede convertirse en la persona considerada, encantadora, leal y bondadosa de la quien se enamoró la víctima. Quizás la saque a comer fuera, le compre flores y la convenza que va a cambiar. Si la víctima tiene lastimaduras visibles, ella tendrá que explicar como se las hizo. Esto está diseñado para mantener la “normalidad” de las relaciones. La meta de esta etapa es mantener a la víctima en estas relaciones y aparentar que las relaciones son normales.

Fantasía Y Planeación

Las golpizas son planeadas. En las etapas iniciales, un golpeador tiene fantasías/imágenes mentales de la próxima vez que va a abusar. Durante la etapa de fantasía y planeación, el golpeador es el actor, productor, director y la estrella. Experimenta poder cuando pone la fantasía en acción. La fase de planeación detalla mejor lo que él necesita para abusar a su pareja.

La Trampa

Esto es cuando el golpeador pone su plan en acción. Le pone una trampa a la víctima.  

Después de pegarle experimenta culpa. Dice, “Siento haberte lastimado.” Lo que no dice es, “Porque me pueden descubrir.”

Entonces el razona su comportamiento diciendo que su pareja tiene un amante. Le dice, “Si no fueras una puta inútil no tendría que pegarte.”

Luego tiene fantasías y piensa en abuso pasado y como la volverá a lastimar. Le dice que vaya a comprar el mandado. No le dice que tiene cierto límite de tiempo para hacerlo. Cuando debido al tráfico llega minutos tarde, se siente completamente justificado para asaltarla porque “el empleado de la tienda es tu amante.” Le ha puesto una trampa.

 

MALTRATO
Del miedo a la denuncia

*A pesar de las dificultades y del miedo hay que romper con el silencio. denunciar es el primer paso para salir del círculo de la violencia
*La violencia no es un instinto, no es necesaria para vivir; se aprende observando los comportamientos agresivos de los adultos
*Los malos tratos son un problema que permanece oculto. Se calcula que al menos el 95% de las agresiones no se denuncia
*Los modelos familiares y los roles sexuales transmitidos en la educación primaria son los más importantes en la formación

Caen ideologías, caen sistemas, caen estructuras, pero en cambio se mantienen principios de desigualdad sobre los que se articulan incluso las sociedades más avanzadas. El trato discriminatorio a la mujer persiste en ámbitos como el laboral o el económico y parece que fuera desapareciendo de otros, como el educativo. Cuando una mujer es golpeada física o psicológicamente en su círculo más cercano, aparece, como en un espejo, la imagen misma de lo que nuestra sociedad sigue siendo.

El rol social que se atribuye a la mujer la convierte en víctima de una violencia específica que, aunque la conocemos por doméstica, es el más evidente ejemplo de violencia de género.

El poder y el dominio se consideran valores positivos, aún más en nuestras sociedades competitivas, y esos atributos continúan siendo intrínsecos a la virilidad. Estos “valores” fundamentan estructuras de desigualdad, y un medio para alcanzarlos, demostrarlos o defenderlos es la agresión.

Los médicos forenses, Miguel y José Antonio Llorens Acosta, sostienen que a lo largo de la Historia las agresiones masculinas han sido una demostración de autoridad y superioridad que las mujeres aguantaban como “pago” a la protección que el hombre les ofrecía. Todavía hoy en muchos casos, el hombre representa esa protección y esa seguridad, sobre todo económica, pero debería haberse superado la primitiva moneda del maltrato.

La violencia doméstica no se da únicamente entre mujeres dependientes, con poca formación o bajo nivel cultural; jóvenes universitarias o mujeres de clase media y alta son también objeto de este tipo de agresiones, aunque sus posibilidades personales y económicas hacen que no se prolongue en el tiempo. Un estudio del profesor José Antonio Carrobles entre estudiantes universitarias revelaba que el 7% había sido víctima de alguna agresión de carácter sexual… lo preocupante es que el 17% de sus compañeros encontraba alguna justificación a la agresión. Datos como éste son una prueba de que queda mucha tarea educativa y de sensibilización para acabar con la violencia de género.

Un problema social

Hasta 1998 no se percibía en la opinión pública la convicción de que la violencia doméstica era una cuestión social y una señal de alarma ante una realidad que concernía a todos. El caso del asesinato de Ana Orantes a manos de su marido tenía todos los componentes de gran titular: quemada viva tras años de palizas y con unos hijos que repudiaban al agresor. Las organizaciones de mujeres, desde su aparición, han trabajado por que todos los ciudadanos se conciencien de la lacra que supone la violencia doméstica —“terrorismo doméstico”, como ellas prefieren llamarlo— pero bastaron unas imágenes en televisión para que sus reivindicaciones empezaran a ser escuchadas. Desde entonces ha pasado de ser un asunto privado, que sólo concierne a la pareja, a un problema social, que también compete a las autoridades.

Ese mismo año se aprobó el primer Plan de Acción contra la Violencia Doméstica, con medidas que se prolongaban hasta el presente año 2000. Desde entonces se han invertido algo más de 4.700 millones de pesetas en campañas publicitarias, cursos de formación o casas de acogida. Un total de 70 Organizaciones No Gubernamentales han recibido subvenciones para desarrollar programas que combatan la violencia doméstica. Pero el número de mujeres asesinadas por sus parejas continúa aumentando. En 1998 un total de 35 mujeres murieron a manos de sus cónyuges, en el 99 el número ascenció a 42, y por lo menos a 30 en lo que va de año.

Uno de los principales logros, según las asociaciones, es el creciente número de denuncias —que han aumentado un 6,5% con respecto al año 99— ya que podría afirmarse que los malos tratos son en realidad un problema oculto: se calcula que el 95% de las agresiones no se denuncia. Uno de los principales retos es acabar con el sistema que otorga impunidad al agresor, para que la mujer perciba que la denuncia puede ser el principio del fin.  Fundamentalmente, las críticas se centran en la aplicación de la legislación y en los defectos de fondo y de forma durante el proceso que colocan a la mujer en una situación de total indefensión.

Respuesta penal insuficiente

La mayoría de los colectivos que trabajan para acabar con el maltrato hacia la mujer coinciden en señalar que la legislación es clara y suficiente, aunque siempre podría mejorarse. La Asociación de Mujeres Juristas Themis estudió la respuesta penal a la violencia familiar mediante el análisis de casi 2.500 expedientes judiciales.Una de sus principales conclusiones es que en más de la mitad de los casos las mujeres desisten de continuar los procesos por la falta de mecanismos judiciales de apoyo y protección. Resulta además muy sorprendente que el 51% de las sentencias que se pronunciaron fueran absolutorias y tan sólo en el 18% el agresor fue condenado.

Otra constante es la falta de rigurosidad de los jueces, ya que en la mayoría de los casos se imponen las penas mínimas y sólo se actúa con contundencia si se producen resultados de muerte, nunca en prevención de los mismos. Pero como denuncia Themis, la sanción penal de la violencia familiar no es cuestión de “mayor severidad en las sanciones, sino fundamentalmente de voluntad real de aplicación legal de la normas existentes”.

Ana Mª Pérez del Campo, fundadora de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, ha afirmado que las víctimas de malos tratos prefieren que su caso sea juzgado por un hombre en lugar de una mujer, ya que las juezas, quizás por temor a que se les acuse de feministas, suelen ser más benévolas con el agresor.

En cualquier caso, también existen ejemplos laudatorios: el juez Santiago Vidal de la Audiencia de Barcelona, consideró un caso de maltrato en el hogar como delito contra la integridad de las personas, recogido en el capítulo del Código Penal dedicado a las torturas —hasta ahora sólo se había aplicado en casos de violencia policial—. Esta sentencia sienta un precedente y abre la posibilidad de luchar de manera más decidida contra la violencia doméstica. El agresor fue condenado a 29 años de prisión.

Síndrome de Estocolmo doméstico

A pesar de las dificultades y del miedo hay que romper el silencio. El silencio siempre es un obstáculo y una de las principales trabas que tiene la mujer para acabar con él es ella misma. Reconocerse como víctima y “traicionar” al que ha sido su compañero, asumir el juicio social, sentirse responsable de las agresiones, la falta de perspectivas personales y económicas… son factores psicológicos y sociales que perpetúan la lacra de la violencia doméstica.

La macroencuesta realizada en marzo por el Instituto de la Mujer revela que el 12,5% de las mujeres maltratadas no se reconoce como tal. ¿Mecanismo de defensa o interiorización de unos roles impuestos? Según Andrés Montero, Presidente de la Sociedad Española de Psicología de la Violencia, la definición misma de maltrato no es unívoca y depende de tantos factores que para muchas mujeres los insultos no son agresiones… para otras muchas, un bofetón, tampoco.

La mayoría de las que sufren maltrato están inmersas en una maraña de comportamientos para poder aguantar el infierno de la convivencia. Muchas no soportan esta situación y acaban tomando la opción del suicidio… las cifras sobre muertes por malos tratos nunca contabilizan los datos de suicidios.

Los síntomas depresivos que padecen estas mujeres se manifiestan fundamentalmente mediante la apatía, la pérdida de esperanza y la sensación de culpabilidad.

El informe La violencia doméstica contra las mujeres elaborado por el Defensor del Pueblo en 1998, insiste en el arraigo entre muchas mujeres de lo que denomina “el amor romántico”, que con su carga de altruismo, sacrificio, abnegación y entrega, refuerzan la actitud de sumisión.Consideran un fracaso la separación porque después de tanto esfuerzo no han conseguido salvar su relación.

Asumen el sufrimiento como un desafio, como si ellas pudieran cambiar la situación, cambiarle a él. Echan la culpa de la irritabilidad de sus compañeros a factores externos como la falta de trabajo, los problemas, e incluso llegan a culpabilizarse a sí mismas. Encuentran cualquier argumento para justificar a su pareja; en el 45% de las denuncias, la mujer argüía el alcoholismo del hombre como causa desencadenante de la agresión, cuando está demostrado que el porcentaje de agresiones que se producen bajo los efectos del alcohol es muy reducido.

La ausencia de unas redes sociales sólidas hacen que su mundo sea su compañero, que los proyectos de él sean los suyos propios y que todo se reduzca a él.

Pero ¿cómo se explica que una mujer pueda soportar durante años malos tratos brutales (más del 70% convive con el agresor más de cinco años)? ¿Por qué no sólo no los rechaza sino que encuentra justificaciones? Dar una explicación a estas reacciones paradójicas es uno de los objetivos de Andrés Montero. Este experto ha desarrollado un modelo teórico denominado Síndrome de Estocolmo doméstico que describe como “un vínculo interpersonal de protección, constituído entre la víctima y el agresor, en el marco de un ambiente traumático y de restricción estimular, a través de la inducción en la víctima de un modelo mental”. Ella desarrolla el síndrome para proteger su propia integridad psicológica y, para adaptarse al trauma, suspende su juicio crítico. Esta podría ser una sólida explicación para que las mujeres maltratadas desarrollen ese efecto paradójico por el que defienden a sus compañeros, como si la conducta agresiva que desarrollan fuera el producto de una sociedad injusta y fueran ellos las víctimas de un entorno violento que les empuja irremediablemente a ser violentos.

El Síndrome de Estocolmo doméstico viene determinado por una serie de cambios y adaptaciones que se dan a través de un proceso en el que se reconocen cuatro fases. En la fase desencadenante, los primeros malos tratos rompen el espacio de seguridad que debería ser la pareja, donde la mujer ha depositado su confianza y expectativas. Esto desencadenaría desorientación, pérdida de referentes, llegando incluso a la depresión. En la denominada fase de reorientación, la mujer busca nuevos referentes pero sus redes sociales están ya muy mermadas, se encuentra sola, generalmente posee exclusivamente el apoyo de la familia. Con su percepción de la realidad ya desvirtuada, se autoinculpa de la situación y entra en un estado de indefensión y resistencia pasiva, llegando así a una fase de afrontamiento, donde asume el modelo mental de su compañero, tratando de manejar la situación traumática. En la última fase, de adaptación, la mujer proyecta la culpa hacia otros, hacia el exterior, y el Síndrome de Estocolmo doméstico se consolida a través de un proceso de identificación.

Esta explicación teórica intenta describir un proceso e identificar sus causas para lograr el objetivo último de trabajar con mujeres maltratadas y conseguir que escapen del entorno violento en el que viven, pero también de esa cárcel en que se ha convertido su mente.

Etapas de la violencia

La violencia es un círculo: cuanto más se consiente, más difícil es repudiarla. La violencia hacia las mujeres es un proceso que, aunque depende de los factores biológicos, sociales o culturales de cada persona y de cada pareja, presenta etapas comunes.
Al principio la tensión es la característica del hombre maltratador, se muestra irritable y no reconoce su enfado por lo que su compañera no logra comunicarse con él, lo que provoca en ella un sentimiento de frustración. Todo comienza con sutiles menosprecios, ira contenida, fría indiferencia, sarcasmos, largos silencios. A la mujer se le repite el mensaje de que su percepción de la realidad es incorrecta por lo que ella empieza a preguntarse qué es lo que hace mal y comienza a culpabilizarse de lo que sucede.

A este primer estadio de acumulación de tensión le sucede la fase de explosión violenta marcada por la pérdida total del control y el comienzo de las agresiones mediante insultos, frases hirientes, golpes y/o abusos sexuales. La mujer es incapaz de reaccionar, está paralizada por el dolor o por la dificultad de encontrar una respuesta a estas actitudes. Está viviendo una indefensión aprendida.

Durante la mal llamada etapa de “luna de miel”, el agresor se arrepiente de su actitud, promete no volver a hacerlo, cambia para contentarla y durante un tiempo se comporta como ella espera. La mujer entonces se siente reforzada, cree, erróneamente, que ha logrado que su compañero comprenda, siente que cuenta en la relación. A esta falsa ilusión sigue un nuevo ciclo de tensiones en el momento en que el hombre considera que está perdiendo el control sobre ella.

Del abuso verbal en un 90% de los casos se pasa a la violencia física… pero el abuso verbal también es maltrato. Tan traumática puede ser una agresión física como un continuo maltrato psicológico. La violencia psíquica es cualquier acto o conducta intencionada que produce desvaloraciones, sufrimientos o agresión psicológica y puede ser a través de insultos, vejaciones, crueldad mental, gritos, desprecio, intolerancia, humillación en público, castigo, muestras de desafecto, amenazas, subestimación… Según sostiene el informe del Defensor del Pueblo, “es frecuente que se den comportamientos de maltrato psicológico y que socialmente sean aceptados y entren dentro de los límites de la “normalidad”.

Hay además otra forma de maltrato, el abuso sexual, que según la Asociación de Mujeres contra la Violación padecen una de cada siete mujeres casadas. La violación dentro del matrimonio ha sido un asunto muy controvertido y aún hoy alguna sentencia considera atenuante la relación de matrimonio entre la víctima y el agresor. El abuso sexual es cualquier contacto realizado contra la voluntad de la mujer, no tiene por qué ir asociado a agresiones físicas, basta con que se produzca sin el consentimiento de ella. Muchas de las mujeres que denuncian malos tratos omiten el hecho de que durante años han soportado relaciones sexuales sin desearlas. En ello influye el hecho de que se tiende a minimizar este tipo de violencia dentro de la pareja y de que entre mujeres que han recibido una educación más tradicional está extendida la falsa idea de que los hombres tienen mayores “necesidades”, y que han de satisfacerlas a su manera. Se parte entonces de prejuicios culturales según los cuales la violación es un acto que sólo se produce entre personas desconocidas, nunca entre marido y mujer.

Educación y prevención

La violencia no es un instinto, no es un reflejo ni tampoco una conducta necesaria para la supervivencia. Como afirma el informe del Defensor del Pueblo “La violencia se aprende. Se aprende observando cómo los padres, los hermanos mayores o los vecinos se relacionan”. Lo cierto es que los estudios sobre violencia doméstica establecen la característica común de que tanto víctimas como agresores asumen con mayor permisividad la violencia porque crecieron en un entorno en el que ésta era una forma común de expresarse. La mayor parte de las mujeres maltratadas tuvieron experiencias negativas en su familia: sufrieron la violencia de sus padres o fueron testigo del sufrimiento de una madre maltratada, así, adquirieron un rol pasivo de sumisión y sometimiento. Están pues habituadas a este tipo de conducta por lo que han desarrollado una desvalorización de su persona y se han adaptado a un continuo maltrato. En cuanto a los maltratadores, igualmente proceden, en su mayoría, de familias donde existían los malos tratos y han interiorizado la violencia como un instrumento de poder.

Los psicólogos consideran que los modelos se repiten, perpetuándose el denominado “ciclo de violencia” por el que niñas maltratadas y niños maltratados o testigo del maltrato, acaban convirtiéndose en maltratadores. De esta manera, los modelos familiares y los roles sexuales transmitidos en la educación más primaria del individuo, tienen mucha más influencia que la educación recibida posteriormente.

Para lograr la erradicación de los malos tratos es fundamental acabar con los estereotipos del dominio del hombre, que se siente con el derecho de que su compañera y sus hijos le rindan obediencia, lealtad y respeto incondicional. Lograr que se asuman plenamente las relaciones de igualdad, con el respeto a la persona, independientemente de su sexo, es fundamental para trabajar en prevención.

La prevención a través de la educación es una de las reivindicaciones del colectivo de mujeres que trabajan con las víctimas del maltrato doméstico. El ya mencionado Plan de Acción destinó a educación y formación (donde también se incluyen cursos a profesionales de todos los ámbitos, educadores pero también policías) un total de 213 millones de pesetas mientras que en el área de sensibilización, que incluye medidas para que la sociedad se conciencie, se han invertido 394 millones.
Inculcar valores de igualdad, de respeto, de tolerancia, educar en la no violencia, transmitir modelos donde la comunicación sea la palabra y no la agresión… son los pasos necesarios para erradicar esta flagrante violación de los Derechos Humanos más básicos.

* Radiografía de la violencia en España

En marzo el Instituto de la Mujer se propuso realizar una investigación para obtener datos fiables en torno a la lacra de los malos tratos. Para ello se realizó la Macroencuesta sobre la violencia contra las mujeres, de la que se extrajeron las conclusiones que siguen a continuación.

Cuatro de cada cien mujeres españolas mayores de edad declaran haber sido maltratadas durante el último año, lo que eleva la cifra a un total de 1.865.000 mujeres. Además de aquellas que lo reconocen, hay un alto número, 640.000, que aunque no se considera mujer maltratada admite que frecuentemente o a veces ha sufrido agresiones como insultos o amenazas e incluso golpes.

En el 70% de los casos, los actos violentos se padecen desde hace más de 5 años y suelen tener mayor incidencia en mujeres de entre 45 y 64 años.

A medida que aumenta el nivel de estudios disminuyen los malos tratos.

Las mujeres maltratadas sufren fundamentalmente ansiedad o angustia, baja autoestima, cambios de ánimo, continuas ganas de llorar, irritabilidad, inapetencia sexual e insomnio. Además, padecen en mayor medida que el resto de mujeres, algunas dolencias de tipo fisiológico como fatiga permanente, dolores de espalda y articulaciones, dolores de cabeza o gripe. 

* Mitos y mentiras sobre la violencia

La sección de Mujeres de la Confederación de Asociaciones de Vecinos de España (CAVE) trabaja con mucho ahínco para acabar con la violencia doméstica desde un ámbito más cercano. Por ello ha editado material sencillo que distribuye entre los grupos vecinales instando a la denuncia, e incluso han formado un cuerpo de mediadoras sociales, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Asuntos Sociales.

Para CAVE, la sociedad sigue manteniendo una serie de mitos y mentiras con los que hay que acabar para afrontar el problema de los malos tratos en el hogar.

EL MALTRATO ES UN HECHO AISLADO. Nada más lejos de la realidad, al creciente número de denuncias hay que sumar la espeluznante cifra de muertes. Las organizaciones denuncian que cada semana una mujer es asesinada por su pareja.

A LAS MUJERES NO LES IMPORTA, SI NO SE MARCHARÍAN. La falta de recursos económicos y de apoyos, el miedo a las amenazas o a la pérdida de los hijos son sólo algunos de los factores que fuerzan a las mujeres a soportar durante años el maltrato.

OCURRE EN FAMILIAS DE BAJOS INGRESOS Y BAJO NIVEL CULTURAL. Afecta a mujeres de toda condición independientemente del estatus económico o social. Lo que es cierto es que las de mayores posibilidades aguantan durante menos tiempo una situación de maltrato.

LAS AGRESIONES FÍSICAS SON MÁS PELIGROSAS QUE LAS PSÍQUICAS. Las agresiones psíquicas pueden tener mayor riesgo ya que la mujer pierde su autoestima y capacidad para decidir por sí misma.

SON INCIDENTES DERIVADOS DE UNA PÉRDIDA DE CONTROL MOMENTÁNEa. La violencia no es producto de un problema ocasional, ya que una vez solventados los obstáculos no desaparece.

ES UN ASUNTO QUE NO DEBE DIFUNDIRSE. Es necesario romper con la falsa idea de que como ocurre dentro de un hogar es un asunto íntimo y privado. Su origen no es un problema familiar sino una cuestión de dominio del hombre frente a la mujer.

ES MEJOR QUE AGUANTEN SI TIENEN HIJOS. Por el contrario, si la pareja tiene hijos han de alejarse del maltratador ya que probablemente acabe abusando también de ellos. Una educación en un ambiente violento conduce a interiorizar la violencia como instrumento de la vida cotidiana.

EL AGRESOR ES UN ENFERMO Y NO ES RESPONSABLE DE LO QUE HACE. El alcohol y otras sustancias actúan como desinhibidores, como excusa del agresor y como elemento para justificar su violencia, pero en ningún caso es una causa.

LA MUJER ES LA QUE PROVOCA LA AGRESIÓN. La mujer no provoca ninguna de las agresiones; de cualquier manera nunca está justificado el uso de la violencia.

Seguridad personal con una persona abusiva

Estas sugerencias son una recopilación de los distintos planes de seguridad creados por coliciones estatales de violencia familiar en el país. El seguimiento de estas sugerencias no garantiza la seguridad, pero puede mejorar su situación de seguridad.

*Identifique el nivel de fuerza que tiene y utiliza su pareja para poder anticipar cualquier situacion de violencia contra usted o sus hijos.
*Trate de evitar situaciones de abuso dejando a su pareja o llendose de su casa.
*Identifique areas de su casa que son seguras, en las que no hay armas y con acceso a rutas de escape. Si comienza un argumento con su pareja, diríjase a esta area de la casa.
*No corra hacia donde están sus hijos ya que su pareja los puede lastimar a ellos también.
*Si no hay forma de evitar la situación de violencia, asegúrese de convertise en un objetivo pequeño: dirijase a un rincón, agachese en el suelo y haga con su cuerpo una bola protegiendose la cara y la cabeza son sus brazos y entrelazando los dedos de las manos para asegurar su posición.
*De ser posible, tenga a la mano un teléfono en todo momento y aprendase los números para llamar por ayuda. Familiarizese con la ubicación del teléfono público más cercano a su domicilio. Aprenda el número telefónico de los albergues para mujeres maltratadas. No tenga miedo de llamar a la policía.
*Haga conocer su situación a sus amigos o vecinos de confianza y desarrolle un plan y señales específicas que pueda usar para llamar su atención cuando usted necesite ayuda.
*Enseñele a sus hijos como obtener ayuda. Indíqules que no deben involucrarse en las situaciones de violencia entre usted y su pareja. Planifique una palabra que usted usará como señal para indicarles que deben salir de la casa o ir por ayuda..
*Enseñele a sus hijos que la violencia nunca está bien, incluso en el caso en que la persona que aman sea violenta. Dígales que ni usted ni ellos son culpables o motivo de la situación de violencia y que en este caso lo más importante es estar protegido.
*Practique como escapar de la casa a salvo. Practique con sus hijos.
*Planifique que haría si sus hijos le cuentan a su pareja de su plan o si su pareja se entera de algún otro modo.
*Mantenga armas, como pistolas o cuchillos, fuera del alcanze y bajo llave en lo posible.
*Habitúese a estacionar su carro de cola en el garage y a mantenerlo con el tanque de gasolina lleno. Mantenga la puerta del conductor sin llave y todas las demás cerradas con llave. Este procedimiento le facilitará un escape rápido.
*Trate de no usar bufandas o joyas largas que puedan ser usadas para estrangularla.
*Cree escusas y razones creíbles para salir de la casa a distintas horas del día y la noche..
*Comuníquese con un grupo de ayuda en casos de violencia familiar periodicamente para entender mejor sus alternativas. Ellos también le servirán de oído receptivo y comprensible.

Preparándose para dejar la casa

*Lleve consigo cualquier evidencia de abuso físico que tenga disponible, como ser fotografías, etc.
*Conozca donde ir por ayuda, dígale a alquien lo que le está sucediendo.
*Si está lastimada, vaya a un médico o a una sala de emergencia y reporte lo que le ha sucedido. Pídales que documenten la visita.
*Planifique con sus hijos e identifique un lugar seguro para ellos (por ejemplo: una habitación con llave o la casa de un amigo a donde puedan ir por ayuda). Asegúreles que su responsabilidad es manterse a salvo y no protegerla a usted.
*Contáctese con el albergue local para mujeres maltratadas y averigue de las leyes y recursos disponibles para ayudarla antes de tener que usarlos en una situación de emergencia.
*Mantenga un diario personal de todos los incidentes de violencia y de ser posible anote los días, eventos y amenazas hechas contra usted.
*Trate de esconder algún dinero o pídale a amigos o familiares que guarden dinero por usted.

Guías generales para abandonar una relación abusiva

*Usted puede solicitarle a la policía que un oficial esté presente o la escorte cuando usted deja la casa;
*Si tiene que irse a escondidas, este preparada;
*Prepare un plan de como y cuando se va a escapar;
*Planifique un escape rápido;
*Si puede, guarde un poco de dinero para una situación de emergencia;
*Esconda unas llaves adicionales de su auto;
*Empaque juegos extra de ropa para usted y sus niños y guárdelos en la casa de un amigo o un vecino de confianza. Trate de evitar los vecinos de la casa de al lado, los familiares muy cercanos o los amigos en común con el agresor;
*

Lleve consigo números de teléfono de sus amigos, familiares, médicos, escuelas, etc.,y otros artículos importantes, como ser:

*Licencia de conducir;
*Medicamentos que usted o sus niños toman periodicamente;
*Lista de tarjetas de crédito a su nombre o a nombre suyo y su pareja, o las mismas tarjetas de crédito si las tiene a su disposición;
*

Recibos de sueldo, chequeras e información sobre cuentas bancarias u otros activos que usted tenga;
 

Si tiene tiempo, también llévese:

*Documentos que validen su ciudadanía (pasaporte, tarjeta verde, etc.);
*Títulos, hipotecas u otros documentos de sus propiedades;
*Historial médico;
*Registros del colegio de sus niños y de las inmunizaciones que hayan recibido;
*Información del seguro;
*Copia de la licencia de matrimonio, certificados de nacimiento, testamentos y otros documentos legales;
*Verificación de los números de seguro social (SSN);
*Identificación de bienestar social; y
*Fotografias de valor, joyas y todas sus posesiones de valor.
*Cree una ruta de traceo falsa. Contacte moteles, agentes inmobiliarios y escuelas ubicadas en una ciudad que esté, por lo menos, a seis horas de distancia de a donde usted planea mudarse. Haga preguntas que requiran que la persona contactada la llame a su casa para responderle, esto le permitirá tener un registro de la llamada telefónica.

Después de abandonar una relación abusiva

Si usted obtiene una orden de restricción y es el agresor el que está dejando su casa:

*Cambie las cerraduras y el número telefónico;
*Cambie las horas de trabajo y la ruta que toma para ir a trabajar;
*Cambie la ruta que toma para llevar a sus niños a la escuela;
*Mantenga consigo una copia autenticada de su orden de restricción todo el tiempo;
*Informe a sus amigos, vecinos y jefe que usted tiene una orden de restricción en vigencia;
*Distribuya copias de la orden de restricción junto a una foto del agresor a su jefe, vecinos y autoridades escolares; y
*

Contacte a la policía para enforzar la orden de restricción.

Si es usted la que deja la casa:

*Considere la opción de arrendar una casilla de correo para su correo postal o la opción de usar la dirección de un amigo para ello;
*Note que las direcciones están documentadas en las ordenes de restricción y en los reportes policiales;
*Fíjese bien a quien le da su nueva dirección y número de teléfono;
*Si es posible, cambie su horario de trabajo;
*Alerte a las autoridades escolares de la situación;
*Considere la opción de cambiar a sus hijos de escuela;
*Cambie o cancele aquellas reuniones o citas de las cuales el agresor esté enterado;
*Use diferentes negocios para hacer sus compras y frecuente círculos sociales diferentes;
*Alerte a sus vecinos y pídales que llamen a la policía en cuanto sientan que usted puede estar en peligro;
*Hable con gente de confianza sobre la situación de violencia;
*Reemplace puertas de madera con puertas de acero o de metal. Si es posible, instale un sistema de seguridad;
*Instale un sistema de iluminación que encienda las luces del exterior de la casa cuando alguien se está acercando (sistema de iluminación por movimiento);
*Dígale a la gente con la que usted trabaja de su situación y si es posible, solicite que sus llamadas sean monitoreadas por una recepcionista;
*Indique a aquellos que cuidan de sus niños cuales son las personas autorizadas para recoger a sus niños. Explíqueles su situación y hágales llegar una copia de la orden de restricción;
*Solicite a la compañía de teléfonos la habilitación del servicio de “caller ID” y el bloqueo de su línea telefónica. El servicio de bloqueo le asegurará que cuando usted haga una llamada telefónica, ni el agresor ni otra persona a la que usted está llamando, podrá tener acceso a su nuevo número de teléfono. Este servicio también le asegura que su número de teléfono no sea publicado en las guías o listas telefónica
  

14. Divorcio

Divorcio y Adultos

Aunque será poca comodidad si usted está pasando por un divorcio, la estimación reciente indica que usted tiene mucha compania. Más de la mitad de todos los casamientos en los Estados Unidos y tres de cada cinco casamientos en Missouri terminan en el divorcio; la mayoría (53 por ciento a 55 por ciento en Missouri) involucran ninos

El divorcio es uno de las cosas que causa más tensión que una persona esperiencia en su vida. Esto es cierto sin considerar si usted es la persona quien penso en el divorcio o la persona quien era desprevenida para el divorcio.

El esposo/sa que se va frecuentamente experimenta un alto sentido de remordimiento y culpa mientras el esposo/sa va a ser desprevenido para el casamiento al final. El más subito e inopinado el anuncio, más tensión la reaccion emocional inicial.

La decisión para el divorcio es hecha tipicamente con la ambivalencía, la incertidumbre y turbación. Es un paso muy dificil . La edentidad de la familia cambian, y la edentidad de los individuales que están envueltos cambian tambien.

Por ejemplo, si la indentidad de su familia era de un grupo cercano, uno que goza de eventos deportivos y manias juntas, esa identidad va a cambiar. Su identidad personal cambiará en que usted es no más será esposo o esposa o una persona casada. Si estás identidades o parte erán importante a usted, usted puede esperimentar dolor por la perdida.

Dolor sobre la perdida o muerte de un casamiento es algo como el proceso de congoja descrito por Elizabeth the Kubler-Ross (1969) en la Muerte y Muriendo.Que es, usted puede experimentar sentimientos de renunciar, coraje, negociando, depreción y finalmente , aceptandolo, aunque no habrá orden o patrón a sus sentimientos de dolor.

Por ejemplo , usted puede comenzar el procedimiento del divorcio con sentimientos de aceptación pero luego se encuentra usted hubiendo de la depresión o llenándose de furia.

El dolor y el sentido de perdida son comunes, aun cuando usted es la persona que quiere el divorcio. Aun cuando usted no más ama a su companero/ra, usted puede sufrir todavía la perdida del sueno de vivir felizmente para siempre.

Si usted tiene niños, usted puede afligir porque usted verá menos de ellos, o usted puede sentirse culpable acerca de los cambios en sus vidas que serán ocasionados por el divorcio.

El dolor es normal, pero si la intensidad del dolor es demasiado grande o el tiempo de perdida parece muy largo, entonces buscando consejos puede ser útil y apropiada.

Parejas encarando el divorcio pronto se darán cuenta que el divorcio no es un evento con un claro principio o final, es un proceso. Este proceso frecuentamente comienza largo antes de cualquier acción legal y puede durar por años despues. Especialmente si hay niños envueltos.

Según Paul Bohannan (1970), el proceso de divorcio consiste de varias experiencias o etapas de superposición.

El las ha marcado y definido come el sequito:

El divorcio legal  la disolución o conclusión del casamiento po las cortes.

El divorcio emocional  la cadena de eventos y sentimientos que siguen y continuan mediante el proceso del divorcio; la separación emocional o dosilución de su compañero.

El divorcio económico  division de dinero y propiedad, requiriendo que los individuos que una vez funcionaban como parejos aprender a funcionar independientemente.

El divorcio coparental  la negociones de criar despues de la separación.

El divorcio comunidad  los cambios en las relaciones con amigos y la comunidad durante del divorcio.

El divorcio psiquice  el proceso de separse uno mismo de el esposo/sa y desarollo autonomía.

El divorcio legal

La intención del divorcio es para permitir individuos legalmente a volverse a casar.

El orderno del divorcio no tiene valor ninguno más adelante. No resuelve problemas, aunque el divorcio legal frecuentamente fuersa a las parejas y los hijos a darles esperanzas de reconciliación y mirar más realisticamente en sus expectativas.

No termina la relación excepto en esos casos en que no envuelven niños. El divorcio legal typicamente invollucra desarrollando un pland de crianza, incluyendo con quien los ninos van a vivir la mayoría del tiempo y la división de propiedad. El plan de crianza incluira tales cosas como compartiendo la crianza, algunas veces se llama la custodía conjunta, que quiere decir que los padres juntos harán decisiones acerca de los niños.

Esto es a veces confuso con la custodía fisica que significa que los ninos se dividirán su tiempo más o menos iguales entre los dos padres casi siempre, y que los padres harán las deciciones acerca de los ninos.

Desafortunamente, más bien que trayendo clausura, el avertsarial proceso relacionado con el divorcio legal puede causar o aumentar coraje, dolor o amarguras.

Es común sentirse fuera de control y ayuda cuando los abogados y cortes asumen las deciones. Si usted quiere tener más control sobre las decisiones, haga es posición clara a su abogado. Usted puede considerar de usar mediación más bien que el enfoque tradicional adversarial para dividir su propiedades y desarollar a plan de padres. La mediación, una alternativa bastante nueva, se disena para ayudar parejas que se están divorciándose hacer las decisiones juntas con un mediador entrenado quien puede tambien ser un abogado. El mediador puede ayudar a usted y sus ex-posa/so aprender a negociar con uno al otro, asi como tambien aprender a aceptar sus parte como ex-poso/sa.

Desarollando un plan de padres para presentarlo a su abogado individual y al juez que aprovara es una parte del mediador.

El Divorcio Emocional

El divorcio emocional involucra dejar los sentimientos envueltos en el casamiento. Usted puede sentir que usted y su pareja ha crecido aparte, y usted puede haber llegado a ser desilusionado y enojado con el uno al otro. Uno o ambos de ustedes tienen que llegar a ser consciente que el casamiento se encuentra no de sus necesidades.

Para algunos, este esta se completan largos antes de el divorcio legal mientras otros pueden delatarse con eventos emocionales relacionados al divorcio por años.

Joseph Hopper (l993) estudio parejas divorciándose y encontró que se describieron si mismo como haber sido conscentes de sus problemas maritales desde hace mucho, a veces de 10 a 20 años. Sin embargo, el divorcio involucra las perdidas de amor y un querido, y puede ser dificil especialmente si crea sentimientos de rechazo.

Preparándose y planeando

Cuando usted se está encarando un divorcio, usted y su ex-esposa /so necesitan discutir planes para el futuro, incluyendo como dejarle a los niños saber, como trabajarán juntos como padres, como las responsibilidades se dividirán y como informarle a su familia y amigos. La amargura y los conflictos pueden provenir o empeorar cuando empiezen hacer planes.

Separo

Como otros pasando por un divorcio, usted puede sentir una perdida profunda como usted vaya a dejar de su apego a su ex-poso/sa. La separación puede conducir tambien cambios más practicos. Tipicamente durante el divorcio, uno o ambos se moveran. Usted puede sentir que no tiene tiempo o habilidad de hacerlo todo, porque quizas las tareas que una vez podían se conpartidas con dos personas ahora so hechas solo por usted. Esto puede abrumar. Si usted tiene niños, usted tambien va a tener que establecer directivas para compartir tiempo con ellos y aprender maneras de como criarlos mientras están viviendo separados.

Formando Relaciones Nuevas

El divorcio requiere la formación de mas flexibilidad y la

cooperaciones de la relaciones entre esposos. Si usted tiene niños va ha tener que dejar el papel como esposa, mientras manteniédo el papel como padre. Formando nuevas relaciones puede involucrar la acceptación nueva de su ex-esposo/sa relaciones y la relación nuevas con sus hijos.

Mucho de los cambios durante un divorcio pueden parecer problematico o dar tensión. Afortunadamente, la mayoría de estos problemas disminuen con el tiempo.

El Divorcio Económico

Porque dos hogares son más caros de mantener que uno, usted puede experimentar una disminución en recursos financieros después del divorcio. Porque la carga más pesada financiera tipicamente cae sobre el padre quien tiene custodía física del nino, comunmente la madre, las mujeres son las más que sufren una injusticia financialmente. Las madres ocasionalmente son las que tienen que trabajar más horas de trabajo, reduciendo el la cantidad de tiempo disponible para sus niños. Un cambio en arreglos de cuidado de ninos y más confianza en que los niños ayuden con los deberes familiares puede ocurrir tambien.

El divorcio puede requirir cada compañero nuevas habilidades financiereas. Si tales cosas como organizar y pagar impuestos, seguros y cuentas mensuales habia sido manejada por sue ex-poso/sa, usted ahora tendrá que aprender a completarlos independientemente.

Hay varias cosas de pensar cuando usted este negociando con los cambios económicos causados por el divorcio.

Resista involucrar sus niños en cargas financieras. Preocuparse de dinero puede ser dificil para los niños a la vez que ellos están buscando extra apoyo y solidez.

Deduzca sus necesidades financieras y recursos disponibles. Síéntese y haga una lista del dinero entrando y dinero que gasta. Los prosupuestos pueden ser instrumentos poderosos para mitigar tension financiera.

Controles sus gastos, especialmente en los meses iniciales despues del divorcio.

Haga planes para mejorar su situación económica. Va hacer importante para buscar educación adicional o entreno en al fin para poder aumentar su ingreso.

Mire en los planes de retiro o polisas de seguro y haga intento de la seguridad de usted y sus hijos.

Plane para el futuro de sus hijos. Ambos padres generalmente son responsables por la educación de sus hijos. Será posible para guardar dinero para este proposito? Es importante para comenzar un fondo educativo de ahorros hasta para niños mas pequenos si es posible.

El co-padre divorcio

La mayoría de los padres están muy interesados acerca de los efectos el divorcio tendrán sobres sus niños. Aunque este interes es importante algunas evidencias indican que los ninos hacen mejor en un hogar protejido de un-solo padre que de dos-padres con leveles altos de conflictos. Por supuesto, si el divorcio no para la exposición de los ninos para conflictuar entre los padres, ellos probablemente no harán mejor.

Después del divorcio, tendrá que aprender a continuar su papel como madre o padre mientras está saliendo del paper como esposa/so. Esto requiere que usted acepte que ya no va a poderé a controlar las acciones de su esposa/so . Esto puede ser muy dificíl. Hay ciertas tareas que le ayudarán a usted a cumplir este papel efectivamente:

Evite de criticar a su ex-esposo/sa al frente de los niños.

Resista el impulso de usar sus niños para enviar mensajes a su ex-esposo/sa.

Háblele directamente a su ex-esposo/sa cuando sean cosas relacionadas acerca de los ninos. Algunos padres encuentran que planeando un momento de “negocios” reuniones regulares funciona para tener las lineas de comunicaciones abierta con respecto a los niños.

Evita de preguntarles a los niños información acerca de ex-esposo/sa.

Resista el deseo de hacer su niño un confidante. Aunque es importante que usted reciba es el apoyo emocional que necesita, siendo su confidante puede ser malo para su niño. Busque amigos adultos afuera, miembros familiares, grupos que le asistan o consejeros para llenar este papel. La separación y el divorcio hacen un cambio fijo entre la relaciones de padre a hijo. Estos cambios son diferentes para padres que tienen custodia física de los niños y esos quien no.

Padres únicos con custodía física.

Siendo padre solteros requiere que uno de los padres coja gran porciento de las tareas de crianza. No es raro para ese padre pasar un incriso de tensión cuando mas responsibilidades se pasadas a ellos. Enumerado más adelante son ciertas experiencias típicas que pasan padres residenciales:

Encontrando que sus hijos proveen la estructura para su vida pero no dejan de usted sentirse sola.

Llegando ser más cerca de sus hijos.

El sentimento que usted unicamente responsible por los niños y lo que le pase a ellos.

Esperando que los niños tomen más tareas en el hogar.

Sentimientos que oprimen las decisiones y tareas relacionadas por ser un padre soltero.

Sentimientos de ser insolado de la vida aparte de los ninos.

Padres que no residen.

Padre que no residen probablemente tendrán diferente experiencias. Ellos pueden sentirse frustrados sobre la perdida de tiempo con sus ninos y sentirse que necesitan algun control sobre la relaciones con ellos.

Como con padre residenciales, hay algunos sentimientos que experiencian que son typicos de padres que no residen:

Sentiéndose solo a la misma vez que se ajusta para tener menos tiempo con los niños.

Sentiéndose no corriente con los sucesos en la vidas de sus niños.

Experiencian angustias después de visitar a los ninos.

Temiendo que usted está perdiendo su sitio en la vida de los niños.

Sentiéndose frustrado que su ex-esposa/so tiene control sobre la cantidad de tiempo que usted tiene con sus niños.

El divorcio comunidad

El apoyo inicial de la familia y amigos frecuentemente se termina cuando el proceso del divorcio continua. Pueda que no sea frecuente para usted sentirse como que hay menos gente disponibles para asistirle y apoyarle en un tiempo cuando más lo necesita.

Pueda que usted no se sienta cómodo alrededor de sus amigos casados. El rupo de amigos mutuos que se desarrollo como una pareja casada puede sentirse como un poco rasgado del divorcio. Porque ellos quizas no se sienten cómodos coguiendo lados, puede que no paresca, un grupo de apoyo para usted.

El divorcio puede alterar tambien sentimientos de una persona sobre relaciones. El temor de relaciones y sentimientos de vulnerabilidad son comunes etre gente que se divorcia. Saliendo puede ser particularmente díficil para usted si usted no ha salido en años. Las combinaciones de miedo y sentimientos vulnerables pueden causar que usted evite de involucrarse socialmente.

Si usted está pasando por estos sentimientos, hay cosas que usted puede hacer para ayudarle a recontruir su red de apoyo.

Considere grupos de apoyos copulativos tales como Padres Sin Parcioneros. (Parents Without Partners). Estos grupos pueden ayudarle a involucrarse y le darán gente con quien hablar que pueden relacionarse con su situación.

Mucha gente divorciada se encuentran haciendo nuevos amistades después del divorcio.

A lo largo esto puede causar menos tensión que tratar de mantener contacto con sus amistades viejas.

Si usted no se siente bueno sobre usted mismo como resultado del divorcio, podría ser útil para usted para conseguir algunos consejos o meterse en un grupo de suporte para ayudarle con los problemas de confianza.

El psiquico divorcio

El divorcio psiquico es la verdadera separación de la ex-esposa/so. Este es el procedimiento de aprender a vivir sin una pareja para soportarlo o suportalo a usted .

Pueda que coja tiempo usted para recobrar independecia y fe en su abilidad para fuñacionar con la experiencias en la vida.

El divorcio psiquico tambien debe desarrollar alguñ conocimiento en por que usted se caso y por que usted se divorcio. Paul Bohannan sugiere que casarse debe ser un caso de desesperacion –um instancia ultima. El casamiento no se usa para resolver problemas o para contrarrestar sus abatamientos. Pero frecuentamente esan son las raones porque se casan.

Es especialmente importante pensar acerca de estos puntos porque las personas tiende a volverse a casarse lijero y ellos frecuentemente se casan nuevamente por las mimas pobres razones que se casaron la primera vez.

Gente tiende a divorciarse por cual quier numero de razones pero esencialmente se divorcian porque no podian establecer un matrimonio bueno o porque no querían tener un matrimonio malo. Tratar de determinar de quien es la culpa por el divorcio no es una manera saludable de pasar el tiempo. Un uso mejor de su tiempo estaría para gastarlo en adaptarse al divorcio.

Los criterios siguiente pueden ayudarle a usted evaluar cuando usted se adapta.

Usted aceptado que el matrimonio se termino?

Ha hecho paz con su ex-esposo/sa?

Ha realizado como usted contribuyo al divorcio?

Ha establecido un suporte de red afuera del casamiento?

Ha desarrollado usted un futuro-orientado a diferencia de el pasado-orientadas metas? En otras palabras se planea su vida como una persona soltera.

La mayoría de las personas lográn adaptarse al divorcio. Usted experencia un gran sentido de lograr cuando usted master las seis etapas de divorcio presentadas en este guía.

LA SEPARACION Y EL DIVORCIO, CUANDO NO HAY MAS REMEDIO

Para nosotros, los psicólogos, la separación y el divorcio son alternativas por las cuales puede pasar la pareja en un momento dado de su vida. Lamentablemente, existen circunstancias que, en ocasiones, escapan al control emocional y racional de los cónyuges y la separación y/o el divorcio, se convierten en herramientas que pueden evitar un mal mayor.

Fomentamos la familia y procuramos resolver los problemas de pareja que puedan conducir a una separación, sin embargo, existen sin duda circunstancias que obligan al terapeuta familiar a considerar, en ocasiones, estas posibilidades.

Las dimensiones del problema a nivel psicológico

En los Estados Unidos, uno de cada dos matrimonios se divorcian. En Inglaterra y Francia, uno de cada tres. Ejemplos que son significativos de cómo el divorcio avanza en los países desarrollados. Más del 40% de los niños de estos países, vivirán con sus padres durante su primera etapa de la niñez y -luego de un divorcio- con uno de sus padres y su nueva pareja, en la segunda etapa de su vida.

La intensidad de las emociones, el dolor, las ofensas, el rencor y otros sentimientos provocan un daño profundo en la pareja difícil de recuperar. Por otro lado, la victimización de los hijos atrapados en la “batalla conyugal”, produce deterioros psicológicos irreparables en la psiquis de los menores.

En el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Michigan se encontró que los hijos de divorciados eran tratados en una proporción de dos a uno con la población general. Estos niños sufrían, en la mayoría de los casos, síntomas asociados a la falta de control en la agresión. En los más pequeños, la agresividad era contra los padres separados y los hermanos. En los mayores, ya adolescentes, el problema tomaba forma de actos antisociales y de delincuencia, así como alcoholismo y adicción a las drogas.

En los casos de las hijas de divorciadas adolescentes se encontró frecuencia de promiscuidad sexual, en mayor proporción que las hijas de matrimonios no divorciados.

Otros autores han enfatizado la importancia de la depresión en el cuadro clínico de los niños de padres divorciados. En una investigación, también en los Estados Unidos, entre niños tratados como pacientes psiquiátricos ambulatorios de depresión media y severa, un alto porcentaje de la muestra era de niños de padres divorciados.

En un estudio de seguimiento de una muestra nacional de 5.362 niños nacidos en la misma semana de 1946 en Inglaterra, se encontró que el 36.5% de los hombres cuyas familias se habían visto afectadas por un divorcio o separación antes de los cinco años, sufrían algún tipo de psicopatología o falta de ajuste social y fueron hospitalizados antes de los 26 años por enfermedades psiquiátricas de tipo afectivo o por úlceras gástricas, colitis o se hicieron delincuentes hacia los 21 años, comparados con el 17.9% de los hombres provenientes de familias no divorciadas. En este mismo estudio de Wadsworth, Pekham y Taylor (1985), también se encontró que el 26.3% de las mujeres cuyas familias se rompieron antes de los 5 años, fueron hospitalizadas por enfermedades psiquiátricas o por úlceras gástricas, colitis o se hicieron delincuentes hacia los 21 años o se separaron o divorciaron antes de los 26 o tuvieron hijos ilegítimos, comparadas con el 9.6% de las familias que no sufrieron divorcio.

El 29% de los hombres cuyas familias se rompieron antes de que cumplieran 16 años, sufrieron antes de los 26 años, problemas psicopatológicos o de inadaptación social o se divorciaron o separaron antes de los 26 años, comparados con el 18% de los hombres de familias intactas.

El 21% de las mujeres cuyos padres se divorciaron antes de los 16 años, hacia los 26 sufrieron lo mismo que los hombres o tuvieron hijos ilegítimos, comparadas con el 10.1% de las mujeres de familias no divorciadas.

También en este interesante estudio longitudinal se demuestra que los hombres de familia de clase social trabajadora, hijos de padres divorciados, a la edad de 26 años, ganaban de forma significativa menos ingresos si se los comparaba con los hombres de familia no divorciados.

Igualmente encontraron que los hijos de ambos sexos, de padres separados, tenían una vida académica significativamente menor que sus pares de familias no divorciadas.

Es de hacer notar que los hijos de padres fallecidos tenían poca repercusión en la diferencia en los logros académicos de hijos de padres no divorciados, lo que demuestra que el divorcio impacta aún más psicológicamente que la muerte que los seres queridos.

Los hallazgos indican que la separación y divorcio de los padres, tienen un considerable perjuicio sobre la vida de los hijos que se expresa en patologías psicológicas, inadaptación social, menores logros educativos en ambos sexos y menores logros económicos en hombres.

Ahora bien, lo que tendríamos que preguntarnos es si el daño lo provoca la ausencia de uno de los padres o el propio trauma del divorcio. Si observamos que el daño en los hijos de padres fallecidos no es igual al de los hijos de padres divorciados, podríamos concluir que más que la falta de uno de los padres es posiblemente los elementos que componen la crisis del divorcio lo que traumaría irreversiblemente a los hijos.

La mayoría de los divorcios están precedidos por meses o años de disputas, ofensas, desamor, peleas, desilusiones y frustraciones.

En un primer lugar, las parejas comienzan con provocaciones mutuas, con trato y vocabulario hostil y episodios de gritos y de abuso físico verbal.

Allí los niños quedan amedrentados por las escenas, sin saber qué hacer y se sienten desorientados, impotentes y tristes por la falta de control de sus padres. Además los padres tienden a pedirles solidaridad a los hijos -cada uno por su lado- generándoles graves conflictos de decisión.

Posteriormente, si la pareja no logra manejar los conflictos y comienzan un proceso de divorcio, inician un período de enfrentamiento por distintas razones, sean por rencor, rabia o por la división del patrimonio conyugal. En esta fase se intensifica la hostilidad, el deseo de daño de uno al otro. Surge el odio, la amargura y a veces hasta el deseo de venganza.

En esta etapa, la mayoría de las parejas piensa que quitándole los hijos el uno al otro ganan la pelea, sin darse cuenta que le están haciendo un gran mal a la psiquis de los muchachos.

De manera que, cuando la pareja se plantea un divorcio y no hay más remedio, hay que tomar en cuenta todo lo expresado y procurar el mayor esfuerzo en que no se generen tantos problemas. Aunque parezca difícil, el divorcio o la separación debe ser acordada hasta donde se pueda y negociada. El terapeuta familiar en este momento puede jugar un gran papel, al ser el referee psicológico para juzgar lo que el juez legal no puede resolver.

La separación

El Estado defiende la institución familiar y por ello no es fácil divorciarse, tanto como sí lo es casarse. Por esta razón se instituyó el status de separación, como fase intermedia entre el matrimonio y el divorcio. El legislador buscaba que esta etapa funcione como un período de reflexión y de reconciliación entre los miembros de la pareja afectada.

La experiencia nos demuestra que una separación acordada con asistencia psicológica, en buena proporción, permite el reencuentro de la familia y en el peor de los casos, si se llega al divorcio, los hijos sean menos afectados.

La separación, por ello, es importante porque es un período de adaptación a la nueva vida, porque se avanza a una relación de pareja mejor -aunque sea la misma pareja- y permite, sobretodo, que los hijos se adapten a la nueva realidad.

Las causas

En anteriores semanas hemos analizado los problemas que pueden deteriorar el amor de una pareja. Recordemos algunos de ellos: El advenimiento del primer embarazo, cuando es producto de una gestación no deseada, la insatisfacción sexual, la falta de comunicación o la comunicación negativa, el tránsito del amor pasional al amor maduro, la distribución de las tareas del hogar, la intervención de la familia de ambos cónyuges en su vida, la infidelidad y los celos, el problema de los “amigos de él” y los “almuerzos de ella” y los problemas económicos.

De acuerdo a la Ley, son causales de divorcio el adulterio, el abandono voluntario, los excesos, injurias graves que hagan imposible la vida en común, el conato de uno de los cónyuges para corromper o prostituir al otro o a sus hijos, así como la connivencia en su corrupción o prostitución, la condenación a presidio, la adicción alcohólica u otras formas graves de farmacodependencia, la interdicción por causa de perturbaciones psiquiátricas graves. Igualmente la Ley prevé que se podrá declarar el divorcio luego de declarada la separación de cuerpos y haya transcurrido un año, o cuando los cónyuges hayan permanecido separados, de hecho, por más de cinco años.

Desde un punto de vista humano, en Venezuela podemos señalar como causales de divorcio distintas razones de índole personal, social, moral, religiosa, económica o estrictamente psicológicas. La experiencia demuestra que una de las primeras causales de divorcio que se plantea en la práctica de la Psicología Clínica, es que la pareja no se conocía bien antes de casarse. En muchas oportunidades el novio y la novia, durante la etapa prematrimonial, tratan de hacerle ver a la otra parte que ellos son como se supone que quiere la pareja que sea; y no se muestran como en realidad son. En los noviazgos cortos, las parejas no tienen tiempo real de conocerse y cuando se casan pueden encontrarse que lo han hecho con una pareja que dista mucho de ser el ideal que tenían como lo que debería ser su cónyuge. Esta causa, que es fundamental desde nuestro punto de vista, conlleva al segundo motivo de consulta, como lo es la presencia del “otro” o la “otra”.

La mayoría de los problemas en la pareja recién casada, se fundamentan en la falta de conocimiento de ellos mismos.

En menor grado aparecen otra razones, tales como problemas de cambio de personalidad, trastornos psíquicos, problemas de alcoholismo, de drogas, desavenencias en la educación y otros.

¿Y con los hijos qué?

El principal problema que tienen los hijos cuando surge la separación o el divorcio, es que los padres incurren en una serie de conductas erróneas para con ellos. Los padres no deben utilizarlos como “espías” para que les informen qué está haciendo el otro cónyuge, o como “corre ve y dile” o “mensajeros” para comunicarse entre ellos. Los padres no deben presentar reacciones agresivas contra sus hijos para vengarse de la pareja. No deben amenazar a la pareja en el sentido de que si se divorcian le harían un daño tremendo a los hijos para tratar de evitar la separación. Luego, al producirse el divorcio, los padres no deben quedar resentidos con sus hijos. Luego del divorcio, no deben existir conductas inapropiadas contra los hijos, tales como el abandono afectivo por parte del padre que no tiene la custodia o sobreprotección por parte de quien la tiene. No se le debe presentar al hijo una nueva pareja antes que él esté en capacidad de asimilar ese impacto. Todos estos comportamientos provocan conductas profundamente obstaculizadas en la evolución psicológica de los niños. Investigaciones revelan que los hijos de padres divorciados presentan menor autoestima que los de matrimonios constituidos. El divorcio es el más grande stress que un niño pueda soportar como hemos visto. Los niños perciben la muerte de un padre de manera más natural que un divorcio. Los hijos de divorciados necesitan más tratamiento psicológico que los de los no divorciados. Las consecuencias de una conducta inadecuada de los padres cuando se divorcian puede ocasionar ansiedad, miedo, inseguridad, sentimientos ambivalentes y diferentes trastornos de conducta. De manera que si una pareja se encuentra en proceso de divorcio, debe tener en cuenta:

1º El problema es con su pareja, nunca con sus hijos.

2º La única forma en que sus hijos no sufran durante la separación o divorcio es que los padres estén plenamente conscientes de que deben explicarles claramente la situación a ellos y decirles que, independientemente de la decisión que tomen, ambos cónyuges seguirán queriéndolos y ayudándolos.

3º Si no hay más remedio que el divorcio, siempre será preferible una separación amistosa que una conflictiva, por el bienestar y seguridad de los hijos y de la propia pareja.

4º Hay que hacer un gran esfuerzo para superar el rencor y la rabia, pero es indispensable por el bien de todos.

 

Los Niños y el Divorcio

Hoy en día de cada dos matrimonies uno termina en divorcio y muchas de las parejas divorciadas tienen niños. Los padres que se están divorciando a menudo se preocupan acerca del efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Durante este período difícil, los padres puede que se preocupen por sus propios problemas, pero continúan siendo las personas más importantes en la vida de sus hijos.

Mientras los padres bien pueden sentirse o desconsolados o contentos por su divorcio, invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos o abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. El divorcio puede ser malinterpretado por los niños a no ser que los padres les digan lo que les está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.

Los niños con frecuencia creen que son la causa del conflicto entre su padre y su madre. Muchos niños asumen la responsabilidad de reconciliar a sus padres y algunas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. En la pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio, los niños pueden volverse vulnerables tanto a enfermedades físicas como mentales. Con mucho cuidado y atención, sin embargo, una familia puede hacer uso de su fortaleza o de sus factores positivos durante el divorcio, ayudando así a los niños a tratar de manera constructiva con la solución al conflicto de sus padres.

El hablarle a los niños acerca del divorcio es difícil. Los siguientes consejos puden ayudar a los niños y a los padres con el reto y el estrés sobre estas conversaciones:

*no lo mantenga en secreto o espere hasta el último momento
*infórmeselo a su niño junto con cónyuge
*mantenga las cosas de manera simple y directa
*dígale que el divorcio no es culpa de él/ella
*admita que ello será penoso y desconcertante para todos
*asegúrele a su niño que los dos todavía lo quieren y que siempre serán sus padres
*no discuta con el niño las faltas y problemas de cada uno de ustedes

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en su hijo o en sus hijos. Los niños pequeños pueden reaccionar al divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a cooperar o retrayéndose en sí mismos. Los niños mayores pueden sentir mucha tristeza o experimentar un sentimiento de pérdida. Los problemas de comportamiento son muy comunes entre estos niños y su trabajo en la escuela puede afectarse negativamente. Ya sea como adolescentes o como adultos, los hijos de parejas divorciadas a menudo tienen problemas en sus relaciones y con su autoestima.

Los niños tendrán menos problemas si saben que su mamá y su papá continuarán actuando como padres y que ellos los seguirán ayudando aún cuando el matrimonio se termine y el padre y la madre no vivan juntos. Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o la coerción a los niños para que se pongan de parte del papá o de la mamá les pueden hacer mucho daño a los hijos y pueden acrecentar el daño que les hace el divorcio. Las investigaciones demuestran que los niños se desarrollan mejor cuando los padres tienen la capacidad de cooperar para su bienestar.

La obligación continuada de los padres por lograr el bienestar de los hijos es vital. Si el niño muestra indicios de estrés, los padres deben consultar con su médico de familia o con su pediatra para que los refiera a un siquiatra de niños y adolescentes para que le haga una evaluación y les dé tratamiento. Además, el siquiatra de niños y adolescentes puede reunirse con los padres para ayudarles a que aprendan qué hacer para que el estrés del divorcio sea más fácil para toda la familia. La sicoterapia para los niños de una pareja divorciada y para los padres divorciados puede ser de gran beneficio.

Los problemas en las familias causados por los segundos matrimonios

El número creciente de divorcios en los Estados Unidos y los cambios en los patrones familiares han dado lugar a un número creciente de segundas familias. Las segundas familias tienen que hacerle frente a muchos retos. Como cualquier otro logro, el desarrollo de buenas relaciones en la nueva familia requiere mucho esfuerzo. Cada uno de los miembros de estas familias ha experimentado pérdidas y está teniendo que hacer ajustes bien complicados en su nueva situación.

Cuando se forma una segunda familia, sus miembros no tienen un historial común o no tienen el mismo modo de hacer las cosas; muchas veces sus creencias son muy diferentes. Además, un niño puede tener una lealtad dividida entre el padre con quien vive la mayor parte del tiempo y el que vive en otro lugar y a quien visita de vez en cuando. Frecuentemente, los recién casados no han pasado suficiente tiempo juntos para adaptarse a la nueva relación.

Los miembros de la nueva familia combinada necesitan crear vínculos fuertes entre ellos, lo cual pueden lograr de la siguiente manera:

*reconociendo y penando por lo que han perdido,
*desarrollando nuevas destrezas para tomar decisiones en familia,
*fomentando y fortaleciendo las nuevas relaciones entre: padres, padrastros, hijastros y hermanastros,
*ayudándose los unos a los otros, y
*manteniendo y fomentando las relaciones originales con los padres naturales.

Aunque estos problemas son difíciles de resolver, la mayor parte de las segundas familias logran resolverlos. Las segundas familias utilizan a menudo a abuelos (u otros parientes), miembros del clero, grupos de apoyo y otros programas disponibles en la comunidad para que los ayuden con los ajustes.

Los padres deben de considerar obtener una evaluación siquiátrica del niño que manifieste sentimientos muy fuertes al encontrarse:

*tratando de lidiar él solo con la pérdida,
*dividido entre los dos padres y las dos familias,
*excluído de todo,
*aislado por sus sentimientos de culpabilidad y de ira o enojo,
*inseguro de lo que es correcto,
*incómodo con cualquier miembro de la familia original o de la nueva familia.

Además, si los padres observan que los síntomas siguientes persisten, deben de considerar una evaluación siquiátrica del niño o de la familia completa:

*el niño dirige su ira hacia un miembro en particular de la familia o expresa resentimiento contra el padrastro/madrastra o el padre/madre,
*uno de los padres sufre mucho estrés y no puede ocuparse de las necesidades crecientes del niño,
*uno de los padres o padrastros demuestra favoritismo por uno de los niños,
*la disciplina del niño se deja en manos de los padres naturales, en vez de incluir también a los padrastros, o
*algunos miembros de la familia dejan de disfrutar de sus actividades normales (por ejemplo, aprender, asistir a la escuela, trabajar, jugar o estar con los amigos y la familia).

Los siquiatras de niños y adolescentes han sido adiestrados y son expertos en evaluaciones siquiátricas comprensivas tanto del niño como de la familia.

La mayor parte de las segundas familias, si se les da el tiempo suficiente para que desarrollen sus propias tradiciones y formen nuevas relaciones entre ellos, pueden proveer relaciones emocionales excelentes y duraderas en el matrimonio que ayudan a los niños a desarrollar la autoestima y fortaleza necesarias para disfrutar de la vida y enfrentar sus desafíos.

NOTA HISTÓRICA SOBRE EL DIVORCIO PERMITIDO DESPUÉS DE LA REFORMA PROTESTANTE

por Gilberto Abels, Rector del Seminario Reina Valera

Los Protestantes inventaron el divorcio moderno

            No se asusten, pero los Protestantes inventaron el divorcio moderno y el mismo Martín Lutero ayudó escribir las leyes permitiendo el divorcio.  Durante la edad media la Iglesia Católica Romana dominaba la sociedad prohibiendo el divorcio.  Por ejemplo, si una mujer estaba casada con un hombre que abusaba de ella físicamente, no tenía la forma legal de separase de él.  Si el hombre la abandonaba, no tenía la manera de divorciarse y empezar una vida nueva con otra pareja.  Si un hombre empezaba una familia nueva con otra mujer que no era su esposa, los hijos de esa unión siempre eran bastardos sin derecho a la herencia.

Cuándo los Protestantes llegaron al poder en Alemania, Lutero el Reformador decidió que era tiempo de resolver este problema promulgando leyes de divorcio.  Este es el mismo Lutero que animó a todos los sacerdotes y monjas casarse argumentando que el ser celibato no era natural.  Él mismo se casó con una monja viviendo felizmente con ella y sus hijos hasta la muerte.  Para Lutero el hogar era una porción del cielo en la tierra y dijo que el tener paz y amor en el hogar era un regalo igual al conocimiento del evangelio.             

Las leyes del divorcio según Lutero

Los Protestantes, desde 1530, por lo general permitían el divorcio y nuevo casamiento.  Las cortes de matrimonio Protestantes otorgaban el divorcio solo cuando todo esfuerzo de reconciliación había fallado.  Se consideraba que el matrimonio era una unión fundamental a la sociedad, por lo cuál merecía todo el esfuerzo posible salvar.  Pero, a la vez, se consideraba al matrimonio como demasiado importante para permitir seguir si toda conversación, afecto y respeto se había roto entre la pareja.  El Protestante piensa del matrimonio como un don de Dios de lo que todos se deben gozar, pero que cuándo no ha sido posible lograr esta felicidad, es mejor tratar de nuevo con otra pareja.  Esta actitud no disculpa a las personas involucradas de actitudes egoístas o el mal comportamiento.

Las cortes de matrimonio Protestantes permitían el divorcio y rematrimonio en base de cinco puntos: 1) la mentira (si uno no habia revelado matrimonios o hijos anteriores al matrimonio), 2) la violencia doméstica (abuso físico, verbal, emocional o sexual de cualquier miembro de la familia), 3) el adulterio (incluyendo aberraciones sexuales – bestualidades, incesto, violación, etc.) , 4) el abandono (económico y físico) y 5) la impotencia.  La razón de la impotencia era muy interesante en su aplicación porque no solamente cubría el deseo de tener hijos, pero era la salida para una mujer que se había casado con un homosexual (junto con razón 3).  Interpretado ampliamente permitía el divorcio en cualquier caso en que la atracción sexual se había acabado (junto con razón 4).  Martín Bucer, reformador luterano de Estrasburgo, declaró que ningún matrimonio existe cuando el afecto y conversación no es compartido regularmente. 

Lutero era un hombre sumamente práctico y avisaba no divorciarse precipitadamente por razón del la infidelidad.  Relataba el caso de una esposa que le fue infiel a su esposo, que a la vez se sintió tan ofendido que avisó a todo mundo de los hechos.  Después, cuando el esposo se tranquilizó y quiso volver con la esposa, ella no quiso a pesar de que Lutero y Melachton personalmente trataron de intervenir.  Aconsejaba Lutero ejercer la discreción y luchar por una reconciliación antes de hacer cualquier decisión fuerte.  Se puede leer más acerca de Martín Lutero y la Reforma Protestante en HISTORIA ECLESIÁSTICA, lecciones 19 – 27. 

15. Niñez

Los Problemas De Aprendizaje

Un problema del aprendizaje es un término general que describe problemas del aprendizaje específicos. Un problema del aprendizaje puede causar que una persona tenga dificultades aprendiendo y usando ciertas destrezas. Las destrezas que son afectadas con mayor frecuencia son: lectura, ortografía, escuchar, hablar, razonar y matemática.

Los problemas específicos de aprendizaje (PEA) varían entre personas. Una persona con problemas específicos de aprendizaje puede tener un tipo de problema del aprendizaje diferente al de otra persona. Una persona puede tener problemas con la lectura y la ortografía. Otra persona podría tener problemas con la comprensión matemática. Aún otra persona podría tener problemas en cada una de estas áreas, al igual que en la comprensión de lo que dicen otras personas.

Los investigadores creen que los problemas específicos del aprendizaje son causados por diferencias en el funcionamiento del cerebro y la forma en la cual éste procesa información. Los niños con problemas específicos del aprendizaje no son “tontos” o “perezosos.” De hecho, ellos generalmente tienen un nivel de inteligencia promedio o superior al promedio. Lo que pasa es que sus cerebros procesan la información de una manera diferente.

La definición de “problema específico del aprendizaje” que se encuentra en el cuadro más abajo proviene del Acta para la Educación de Individuos con Discapacidades (“Individuals with Disabilities Education Act,” o IDEA). IDEA es la ley Federal que sirve para guiar cómo las escuelas proporcionan servicios de educación especial y servicios relacionados a los niños con discapacidades.

Definición de “Problema del Aprendizaje” bajo IDEA

La ley de la educación especial de este país, el Acta para la Educación de Individuos con Discapacidades (IDEA) define un problema específico del aprendizaje como…

“…un desorden en uno o más de los procesos psicológicos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje, hablado o escrito, que puede manifestarse en una habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer calculaciones matemáticas, incluyendo condiciones tales como problemas perceptuales, lesión cerebral, problemas mínimos en el funcionamiento del cerebro, dislexia y afasia del desarrollo.”

Sin embargo, los problemas del aprendizaje no incluyen “… problemas del aprendizaje que son principalmente el resultado de problemas de la visión, audición o problemas en la coordinación motora, del retraso mental, de disturbios emocionales, o desventajas ambientales, culturales, o económicas.” [34 Código de Regulaciones Federales 300.7(c)(10)]

No hay ninguna “cura” para los problemas del aprendizaje. Ellos son para toda la vida. Sin embargo, los niños y niñas con problemas específicos del aprendizaje pueden progresar mucho y se les puede enseñar maneras de sobrepasar el problema del aprendizaje. Con la ayuda adecuada, los niños y niñas con problemas del aprendizaje pueden y sí aprenden con éxito.

¿Con Qué Frecuencia Ocurren Los Problemas Del Aprendizaje?

¡Son muy comunes! Hasta 1 de cada 5 personas en los Estados Unidos tiene un problema del aprendizaje. Casi 3 millones de niños y niñas (de 6 a 21 años de edad) tienen alguna forma de problema del aprendizaje y reciben educación especial en la escuela. De hecho, más de la mitad de todos los niños y niñas que reciben educación especial tienen un problema del aprendizaje (Vigésimo Tercer Reporte Anual al Congreso, Departamento de Educación de los Estados Unidos, 2001).

¿Cuáles Son Las Señales De Un Problema Del Aprendizaje?

No hay ninguna señal única que indique que una persona tiene un problema específico del aprendizaje. Los expertos buscan una diferencia notable entre el progreso escolar actual y el nivel de progreso que podría lograr, dada su inteligencia o habilidad. También hay ciertas indicaciones que podrían significar que el niño o niña tiene un problema específico de aprendizaje. Estas están incluidas más abajo. La mayoría de ellas están con las tareas de la escuela primaria, ya que los problemas del aprendizaje tienden a ser descubiertos en la escuela primaria. Es probable que el niño o niña no exhiba todas estas señales, o aún la mayoría de ellas. Sin embargo, si el niño o niña exhibe varios de estos problemas, entonces los padres y el maestro deben considerar la posibilidad de que el niño tenga un problema del aprendizaje.

Cuando el niño o niña tiene un problema del aprendizaje, él o ella:

*Puede tener problemas en aprender el alfabeto, hacer rimar las palabras o conectar las letras con sus sonidos
*Puede cometer errores al leer en voz alta y repetir o detenerse a menudo
*Puede no comprender lo que lee
*Puede tener dificultades con deletrear palabras
*Puede tener una letra desordenada o tomar el lápiz torpemente
*Puede luchar para expresar sus ideas por escrito
*Puede aprender el lenguaje en forma atrasada y tener un vocabulario limitado
*Puede tener dificultades en recordar los sonidos de las letras o escuchar pequeñas diferencias entre las palabras
*Puede tener dificultades en comprender bromas, historietas cómicas ilustradas y sarcasmo
*Puede tener dificultades en seguir instrucciones
*Puede pronunciar mal las palabras o usar una palabra incorrecta que suena similar
*Puede tener problemas en organizar lo que él o ella desea decir o no puede pensar en la palabra que necesita para escribir o conversar
*Puede no seguir las reglas sociales de la conversación, tales como tomar turnos, y puede acercarse demasiado a la persona que le escucha
*Puede confundir los símbolos matemáticos y leer mal los números
*Puede no poder repetir un cuento en órden (lo que ocurrió primero, segundo, tercero); o
*Puede no saber dónde comenzar una tarea o cómo seguir desde allí.

Si el niño o niña tiene problemas inesperados al aprender a leer, escribir, escuchar, hablar o estudiar matemáticas, entonces los maestros, madres y padres pueden investigar más. Lo mismo es verdad si el niño o niña está luchando en cualquiera de estas destrezas. Es posible que el niño o niña tenga que ser evaluado para ver si tiene un problema del aprendizaje.

¿Y La Escuela?

Los problemas del aprendizaje tienden a ser diagnosticados cuando los niños y niñas llegan a la edad escolar. Esto es porque la escuela se concentra en aquellas cosas que pueden ser difíciles para los niños y niñas: leer, escribir, matemática, escuchar, hablar, razonar. Los maestros, madres y padres observan que el niño o niña no está aprendiendo como se esperaba. Es posible que la escuela solicite una evaluación para ver cuál es la causa del problema. Los padres y madres también pueden solicitar una evaluación. Con trabajo duro y la ayuda apropiada, los niños y niñas con problemas específicos del aprendizaje pueden aprender más fácil y exitosamente. Para los niños y niñas en edad escolar (incluyendo los niños y niñas preescolares), los servicios de educación especial y servicios relacionados son fuentes de ayuda importantes. El personal escolar trabaja con los padres y madres del niño o niña para desarrollar un Programa Educativo Individualizado (“Individualized Education Program,” o PEI). Este documento describe las necesidades únicas del niño o niña. También describe los servicios de educación especial que serán proporcionados para cumplir con aquellas necesidades. Estos servicios son proporcionados sin costo alguno para el niño o niña o la familia.

Los apoyos o cambios en el salón de clases (a veces éstos son llamados acomodo razonable) ayudan a la mayoría de los alumnos con problemas del aprendizaje. La tecnología asistiva también puede ayudar a muchos alumnos a sobrepasar sus problemas específicos de aprendizaje. La tecnología asistiva puede variar desde equipos de “baja tecnología” tales como grabadoras hasta herramientas de “alta tecnología” tales como máquinas de lectura (las cuales leen libros en voz alta) y sistemas de reconocimiento de la voz (los cuales permiten al alumno “escribir” por medio de hablarle a la computadora).

Es importante recordar que el niño o niña puede necesitar ayuda tanto en la casa como en la escuela. Los recursos enumerados más abajo ayudarán a las familias y maestros en averiguar más sobre las muchas formas de ayudar a los alumnos con problemas de específicos de aprendizaje.

Consejos Para Padres Y Madres

*Aprenda más sobre los problemas específicos de aprendizaje. Mientras más sepa, más puede ayudarse a sí mismo y a su niño o niña
*Elogie a su niño o niña cuando a él o ella le vaya bien. Los niños y niñas con problema específicos de aprendizaje rinden bien en una variedad de cosas. Averigüe cuáles cosas le gustan a su niño o niña, tales como bailar, jugar fútbol, o trabajar con las computadoras. Déle bastantes oportunidades a su niño o niña para perseguir sus fortalezas y talentos.
*Averigüe cómo su niño o niña aprende mejor. ¿Aprende por medio de experiencias prácticas, o por medio de mirar o escuchar? Ayude a su niño o niña a aprender por medio de sus áreas de fortaleza.
*Deje que su niño o niña ayude con las tareas domésticas. Estas pueden aumentar su confianza y sus destrezas concretas. Mantenga las instrucciones simples, divida las tareas en pasos pequeños y recompense los esfuerzos de su niño o niña con elogios.
*Haga las tareas escolares una prioridad. Lea más acerca de cómo puede ayudar a su niño o niña a tener éxito con las tareas.
*Ponga atención a la salud mental de su niño o niña (¡y a la suya!). Esté dispuesto (a) a recibir asesoramiento, el cual puede ayudar a su niño o niña a tratar con las frustraciones, sentirse mejor acerca de sí mismo (a) y aprender más sobre las destrezas sociales.
*Hable con otros padres y madres cuyos niños y niñas tienen problemas específicos de aprendizaje. Los padres y madres pueden compartir consejos prácticos y apoyo emocional
*Reúnase con el personal escolar y ayude a desarrollar un plan educacional para tratar con las necesidades de su niño o niña. Planifique los acomodos razonables que su niño o niña necesita.
*Establezca una relación de trabajo positiva con el maestro o la maestra de su niño o niña. Por medio de la comunicación regular, pueden intercambiar información sobre su progreso en la casa y en la escuela.

Consejos Para Maestros Y Maestras

*Aprenda lo que más pueda sobre los diferentes tipos de problemas del aprendizaje.
*¡Aproveche la oportunidad de hacer una gran diferencia en la vida de este alumno (a)! Averigüe cuáles son sus potencialidades e intereses y concéntrese en ellas. Proporciónele respuestas positivas y oportunidades para practicar.
*

Revise los archivos de evaluación del alumno(a) para identificar las áreas específicas en las cuales tiene dificultad. Hable con especialistas en su escuela (por ejemplo, maestros y maestras de educación especial) sobre métodos para enseñar a este alumno. Proporcione instrucción y acomodo razonable para tratar con sus necesidades especiales. Algunos ejemplos incluyen:

*Dividir las tareas en etapas más pequeñas y proporcionar instrucciones verbales y por escrito
*Proporciónele más tiempo para completar el trabajo escolar o pruebas
*Permita que usen libros grabados
*Deje que pida prestadas las notas de otros alumnos y alumnas o que use una grabadora
*Deje que el alumno con dificultades en escribir use una computadora con programas especializados que revisen la ortografía, gramática o que reconozcan el habla.
*Enseñe destrezas para la organización, destrezas de estudio y estrategias para el aprendizaje. Estas ayudan a todos los alumnos y en particular a aquellos con problemas del aprendizaje.
*Trabaje con los padres y madres del alumno para crear un plan educacional especial para cumplir con las necesidades del alumno. Por medio de la comunicación regular con ellos, pueden intercambiar información sobre el progreso del alumno en la escuela.

La Hiperactividad

La hiperactividad infantil es considerada actualmente un trastorno de conducta que se caracteriza básicamente por la imposibilidad de mantener la atención en una situación durante un período de tiempo razonablemente prolongado.

Los síntomas que podemos encontrar en los niños que lo sufren son:

  1. Una actividad motriz excesiva (se mueven constantemente y mucho más que lo “normal”) además, su movimiento no parece justificado por la necesidad de hacer algo; parece que “se mueve por moverse”.

  2. Una gran impulsividad, que se pone de manifiesto cada vez que tienen que responder a una pregunta o tomar una decisión. Actúan sin detenerse primero a pensar.

  3. No suelen terminar aquello que empiezan.

  4. Su falta de atención les dificulta aprender muchas cosas, por eso presentan retrasos generalizados en su desarrollo: social, escolar, personales, etc..

  5. Muestran dificultades sociales de relación principalmente en el ámbito escolar tanto con profesores como con compañeros.

  6. Suelen perder o extraviar sus cosas.

  7. Sus movimientos suelen ser bruscos, rápidos y, consecuentemente, torpes.

El porcentaje de afectados en la población general viene a ser de un 3 a un 5%, aunque no existen estudios fiables de prevalencia del Trastorno con déficit atencional con hiperactividad. Parece darse con mayor prevalencia en niños que en niñas. Este es un fenómeno considerado, en primer lugar sociológico, ya que esto ocurre también en casos de: enuresis nocturna infantil, problemas de aprendizaje, problemas de conducta (indisciplina), miedos infantiles, y otros.

El TDA-H se pone de manifiesto desde el primer año de vida, aunque resulta difícil -cuando no imposible- confirmar tal diagnóstico hasta los 4-5 años de edad. Como todos los niños hiperactivos, correctamente identificados a partir de los seis años de edad, presentaron su conducta problemática desde el primer año de vida, se considera un trastorno de base biológica. ¡Nadie se hace hiperactivo a partir de los dos años de edad!

La hiperactividad no parece asociarse a factores ambientales tales como ALIMENTACION o EDUCACION INADECUADAS

Con el TDA-H se nace, se crece (se “reproduce”) y se muere. Nunca se deja de ser una persona con TDA-H. Sin embargo, las personas, dependiendo de las ayudas profesionales y familiares que reciban pueden aprender a vivir con su Déficit Atencional y desenvolverse con gran eficacia y éxito social y profesional en la vida. El futuro de un niño con Trastorno por Déficit de Atención con hiperactividad que no reciba asistencia profesional adecuada es impredecible, ya que el resultado evolutivo dependerá de otros importantes factores como su capacidad intelectual, el estilo educativo de sus padres y el estilo educativo de sus profesores.

La probabilidad de que el niño hiperactivo fracase en el aprendizaje escolar es muy alta sí:

  1. Los padres ignoran sus dificultades y le exigen demasiado.

  2. Los padres ignoran sus dificultades y le exigen lo mismo que a los demás.

  3. Posee una capacidad intelectual baja (CI < 100)

La probabilidad de que tenga problemas graves de conducta social como inadaptación o delincuencia ya asociada al fracaso escolar generalizado y a la falta de apoyo familiar.

El niño hiperactivo no parece tener ninguna lesión cerebral que justifique su trastorno. Su cerebro es de aspecto absolutamente normal aunque “funciona de manera diferente” en alguna zona.

En su primera infancia suelen presentar dificultades para comer, dormir, son inquietos, irritables…, pero este comportamiento también lo presentan algunos niños que NO SON HIPERACTIVOS. De 4 a 6 años es impulsivo, desobediente, con mal genio: quiere salirse con la suya, tiene malas relaciones con los demás, no se entretiene con nada, no está quieto nunca. Entre los 7 y los 12 años, a los indicadores anteriores se añaden, progresivamente, problemas de ansiedad y estrés, resultado de los excesivos castigos que recibe y, los primeros fracasos escolares.

Tratamiento farmacológico:

El principal fármaco es el METILFENIDATO. Esta sustancia química se comercializa con distintos nombres, en países diferentes, como Rubifen o Ritalina.. Sus efectos inmediatos son un aumento de la capacidad de atención y concentración y una reducción de la hiperkinesia y la movilidad del niño. Sin embargo, sus efectos duran poco tiempo: se elimina por la orina en una cuantas horas y, es preciso volver a tomar otra pastilla. Por lo general, se toma una pastilla al levantarse y otra a medio día, pero depende de la prescripción médica, que se realiza en función de la edad del niño, la gravedad de sus problemas,….

Los medicamentos utilizados con estos niños, son un buen apoyo mientras se combinen con procesos de enseñanza para que aprenda a regular su conducta por sí mismo. Estos fármacos no crean dependencia alguna en los niños, aunque sí en los padres quienes temen a menudo retirarles por miedo a que la situación pueda descontrolarse.

Mejoran los niveles de atención y consecuentemente la inquietud motora, debido a que a través de este agente externo se estimula al cerebro para que alcance los niveles de activación necesarios para un correcto mantenimiento de la atención (lo que repercute en una mejora de muchos otros síntomas).

En algún caso pueden producir como efectos secundarios una falta de apetito y de sueño. Normalmente se recomienda tomar por la mañana y al mediodía, para que el efecto sea máximo en el momento en que el niño acude a la escuela.

Por lo general, a partir de los 12 años ya no se hace necesaria, si ha recibido otra clase de ayuda psicopedagógica. Siempre será el médico que lo lleve quien decida el momento oportuno para retirarlo.

El trastorno por déficit atencional con hiperactividad conlleva importantes problemas de adaptación a diferentes niveles, que hacen que con frecuencia se presenten trastornos emocionales, por los excesivos castigos y recriminaciones que recibe el niño afectado de su entorno.

En general, se comporta de manera antisocial porque la ausencia de reflexión le impide tener en cuenta las consecuencias de sus actos para los demás. Esto se puede considerar cuando no actúa de manera intencionada, pero en otras ocasiones, posiblemente, como forma de “venganza” por el excesivo “castigo” que recibe de los demás.

Suele no acabar las tareas porque es impulsivo, no tiene paciencia y le cuesta estar durante un tiempo prolongado prestando atención a un mismo estímulo.

En la adquisición de la lectura, la escritura, el cálculo, problemas para memorizar y para generalizar lo aprendido es donde suele encontrar mayores dificultades el niño hiperactivo.

Los padres a menudo demuestran tener sentimientos hostiles hacia sus hijos hiperactivos porque no comprenden qué motiva a su hijo comportarse de ese modo y tampoco saben como abordar la situación.

En el entorno familiar se suele vivir tensión que hace que en general la convivencia no sea agradable. Pero esto pueden solucionarlo los padres ayudándolo a que aprenda a controlar su comportamiento en su casa, lo que repercutirá en una mejores relaciones familiares y una mejor relación de él consigo mismo (seguir un programa de control de su comportamiento indicado por su psicólogo). Proporcionarle ayuda especializada (llevarlo a sesiones de aprendizaje de habilidades atencionales y sociales). Supervisar el trato que recibe de sus profesores y requerir un trato adecuado a sus circunstancias.

Nuestro hijo hiperactivo está demasiado acostumbrado a que se le diga continuamente que es malo deteriorando gravemente su autoestima. Suele tener unas relaciones interpersonales de rechazo empeorando con ello su conducta.

La terapia farmacológica se combinará con terapia cognitivo-conductual. El especialista adecuado es: Médico, Psiquiatra o Psicólogo, teniendo en cuenta que la terapia farmacológica es el médico o psiquiatra quien puede suministrarla y quien suele tener mayores conocimientos sobre entrenamiento cognitivo es el psicólogo. Se recomienda por ello una terapia combinada multidisciplinar.

Unas últimas cuestiones aportarán más luz al tema que nos ocupa:

¿QUÉ PUEDE HACER EL PSICÓLOGO POR EL NIÑO HIPERACTIVO? Puede enseñarle a que mantenga la atención durante períodos de tiempo cada vez mayores (focalización y regulación de la atención), a que aprenda autocontrol de sus emociones (ira, tristeza,…), a resolver sus problemas con otros niños y adultos. Puede asesorar a padres y educadores acerca de cómo manejar el comportamiento del niño.

¿QUÉ PUEDE HACER EL MAESTRO POR EL NIÑO HIPERACTIVO? Ayudarle a que aprenda a controlar su comportamiento en el aula, lo que repercutirá en una mejor relación con los demás, en unos mejores resultados académicos y en una mejora de su autoestima.

¿CÓMO AYUDARLE A QUE MEJORE LAS RELACIONES CON SUS COMPAÑEROS? Enseñándole habilidades sociales básicas y habilidades de solución de problemas interpersonales.

¿CÓMO HACER QUE EL NIÑO NO SE DISTRAIGA TANTO EN LA CLASE? Estructurando las tareas en tiempos cortos, permitiendo que haga descansos al concluir las mismas, reforzando los períodos de atención, controlando el ambiente para que haya los menores elementos de distracción posibles.

¿CÓMO AYUDARLE A QUE ADQUIERA CONTROL SOBRE SU MOVIMIENTO? Enseñándole ejercicios de control muscular, ejercicios de relajación.

¿EN QUÉ CONSISTE EL ENTRENAMIENTO COGNITIVO CON EL NIÑO HIPERACTIVO? Fundamentalmente en enseñarle a pensar antes de actuar para que regule su comportamiento, tanto a la hora de enfrentarse a una tarea como en sus relaciones interpersonales.

Agresividad Infantil

El problema de la agresividad infantil es uno de los trastornos que más invalidan a padres y maestros junto con la desobediencia. A menudo nos enfrentamos a niños agresivos, manipuladores o rebeldes pero no sabemos muy bien como debemos actuar con ellos o cómo podemos incidir en su conducta para llegar a cambiarla. En este artículo intentaremos definir los síntomas para una correcta evaluación de este trastorno caracterial y establecer diferentes modos de tratamiento.

Un buen pronóstico a tiempo mejora siempre una conducta anómala que habitualmente suele predecir otras patologías psicológicas en la edad adulta. Un comportamiento excesivamente agresivo en la infancia si no se trata derivará probablemente en fracaso escolar y en conducta antisocial en la adolescencia y edad adulto porque principalmente son niños con dificultades para socializarse y adaptarse a su propio ambiente.

El comportamiento agresivo complica las relaciones sociales que va estableciendo a lo largo de su desarrollo y dificulta por tanto su correcta integración en cualquier ambiente. El trabajo por tanto a seguir es la socialización de la conducta agresiva, es decir, corregir el comportamiento agresivo para que derive hacia un estilo de comportamiento asertivo.

Ciertas manifestaciones de agresividad son admisibles en una etapa de la vida por ejemplo es normal que un bebé se comporte llorando o pataleando; sin embargo, estas conductas no se consideran adecuadas en etapas evolutivas posteriores.

¿Qué entendemos por “agresividad infantil”?

Hablamos de agresividad cuando provocamos daño a una persona u objeto. La conducta agresiva es intencionada y el daño puede ser físico o psíquico.
En el caso de los niños la agresividad se presenta generalmente en forma directa ya sea en forma de acto violento físico (patadas, empujones,…) como verbal (insultos, palabrotas,…). Pero también podemos encontrar agresividad indirecta o desplazada, según la cual el niño agrede contra los objetos de la persona que ha sido el origen del conflicto, o agresividad contenida según la cual el niño gesticula, grita o produce expresiones faciales de frustración.

Independientemente del tipo de conducta agresiva que manifieste un niño el denominador común es un estímulo que resulta nocivo o aversivo frente al cual la víctima se quejará, escapará, evitará o bien se defenderá.

Los arrebatos de agresividad son un rasgo normal en la infancia pero algunos niños persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para dominar su mal genio. Este tipo de niños hace que sus padres y maestros sufran siendo frecuentemente niños frustrados que viven el rechazo de sus compañeros no pudiendo evitar su conducta.

Algunas teorías explican las causas del comportamiento agresivo

Las teorías del comportamiento agresivo se engloban en: Activas y Reactivas.
Las activas son aquellas que ponen el origen de la agresión en los impulsos internos, lo cual vendría a significar que la agresividad es innata, que se nace o no con ella. Defensores de esta teoría: Psicoanalíticos y Etológicos.
Las reactivas ponen el origen de la agresión en el medio ambiente que rodea al individuo. Dentro de éstas podemos hablar de las teorías del impulso que dicen que la frustración facilita la agresión, pero no es una condición necesaria para ella, y la teoría del aprendizaje social que afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos.

Teoría del aprendizaje social

Para poder actuar sobre la agresividad necesitamos un modelo o teoría que seguir y éste, en nuestro caso, será la teoría del aprendizaje social.
Habitualmente cuando un niño emite una conducta agresiva es porque reacciona ante un conflicto. Dicho conflicto puede resultar de:

  1. Problemas de relación social con otros niños o con los mayores, respecto de satisfacer los deseos del propio niño.

  2. Problemas con los adultos surgidos por no querer cumplir las órdenes que éstos le imponen.

  3. Problemas con adultos cuando éstos les castigan por haberse comportado inadecuadamente, o con otro niño cuando éste le agrede.

Sea cual sea el conflicto, provoca en el niño cierto sentimiento de frustración u emoción negativa que le hará reaccionar. La forma que tiene de reaccionar dependerá de su experiencia previa particular. El niño puede aprender a comportarse de forma agresiva porque lo imita de los padres, otros adultos o compañeros. Es lo que se llama Modelamiento. Cuando los padres castigan mediante violencia física o verbal se convierten para el niño en modelos de conductas agresivas. Cuando el niño vive rodeado de modelos agresivos, va adquiriendo un repertorio conductual caracterizado por una cierta tendencia a responder agresivamente a las situaciones conflictivas que puedan surgir con aquellos que le rodean. El proceso de modelamiento a que está sometido el niño durante su etapa de aprendizaje no sólo le informa de modos de conductas agresivos sino que también le informa de las consecuencias que dichas conductas agresivas tienen para los modelos. Si dichas consecuencias son agradables porque se consigue lo que se quiere tienen una mayor probabilidad de que se vuelvan a repetir en un futuro.
Por ejemplo, imaginemos que tenemos dos hijos, Luis y Miguel, de 6 y 4 años respectivamente. Luis está jugando con una pelota tranquilamente hasta que irrumpe Miguel y empiezan a pelear o discutir por la pelota. Miguel grita y patalea porque quiere jugar con esa pelota que tiene Luis. Nosotros nos acercamos y lamentándonos del pobre Miguel, increpamos a Luis para que le deje la pelota a Miguel. Con ello hemos conseguido que Miguel aprenda a gritar y patalear cuando quiera conseguir algo de su hermano. Es decir, hemos reforzado positivamente la conducta agresiva de Miguel, lo cual garantiza que se repita la conducta en un futuro.

De acuerdo con este modelamiento la mayoría de los adultos estamos enseñando a los niños que la mejor forma de resolver una situación conflictiva es gritándoles, porque nosotros les gritamos para decir que no griten. ¡Menuda contradicción! Y si nos fijamos como esa solemos hacer muchas a diario.

Factores influyentes en la conducta agresiva

Como ya hemos dicho, uno de los factores que influyen en la emisión de la conducta agresiva es el factor sociocultural del individuo. Uno de los elementos más importantes del ámbito sociocultural del niño es la familia. Dentro de la familia, además de los modelos y refuerzos, son responsables de la conducta agresiva el tipo de disciplina a que se les someta. Se ha demostrado que tanto un padre poco exigente como uno con actitudes hostiles que desaprueba constantemente al niño, fomentan el comportamiento agresivo en los niños.
Otro factor familiar influyente en la agresividad en los hijos es la incongruencia en el comportamiento de los padres. Incongruencia se da cuando los padres desaprueban la agresión castigándola con su propia agresión física o amenazante hacia el niño. Asimismo se da incongruencia cuando una misma conducta unas veces es castigada y otras ignorada, o bien, cuando el padre regaña al niño pero la madre no lo hace.
Las relaciones deterioradas entre los propios padres provoca tensiones que pueden inducir al niño a comportarse de forma agresiva.
Dentro del factor sociocultural influirían tanto el tipo de barrio donde se viva como expresiones que fomenten la agresividad “no seas un cobarde”.

En el comportamiento agresivo también influyen los factores orgánicos que incluyen factores tipo hormonales, mecanismos cerebrales, estados de mala nutrición, problemas de salud específicos.

Finalmente cabe mencionar también el déficit en habilidades sociales necesarias para afrontar aquellas situaciones que nos resultan frustrantes. Parece que la ausencia de estrategias verbales para afrontar el estrés a menudo conduce a la agresión (Bandura, 1973).

¿Cómo evaluar si un niño es o no agresivo? Instrumentos de evaluación.

Ante una conducta agresiva emitida por un niño lo primero que haremos será identificar los antecedentes y los consecuentes de dicho comportamiento. Los antecedentes nos dirán cómo el niño tolera la frustración, qué situaciones frustrantes soporta menos. Las consecuencias nos dirán qué gana el niño con la conducta agresiva. Por ejemplo:
” Una niña en un parque quiere bajar por el tobogán pero otros niños se le cuelan deslizándose ellos antes. La niña se queja a sus papás los cuales le dicen que les empuje para que no se cuelen. La niña lleva a cabo la conducta que sus padres han explicado y la consecuencia es que ningún otro niño se le cuela y puede utilizar el tobogán tantas veces desee.”
Pero sólo evaluando antecedentes y consecuentes no es suficiente para lograr una evaluación completa de la conducta agresiva que emite un niño, debemos también evaluar si el niño posee las habilidades cognitivas y conductuales necesarias para responder a las situaciones conflictivas que puedan presentársele. También es importante saber cómo interpreta el niño una situación, ya que un mismo tipo de situación puede provocar un comportamiento u otro en función de la intención que el niño le adjudique. Evaluamos así si el niño presenta deficiencias en el procesamiento de la información.

Para evaluar el comportamiento agresivo podemos utilizar técnicas directas como la observación natural o el autorregistro y técnicas indirectas como entrevistas, cuestionarios o autoinformes. Una vez hemos determinado que el niño se comporta agresivamente es importante identificar las situaciones en las que el comportamiento del niño es agresivo. Para todos los pasos que comporta una correcta evaluación disponemos de múltiples instrumentos clínicos que deberán utilizarse correctamente por el experto para determinar la posterior terapéutica a seguir.

¿Cómo podemos tratar la conducta agresiva del niño?

Cuando tratamos la conducta agresiva de un niño en psicoterapia es muy importante que haya una fuerte relación con todos los adultos que forman el ambiente del niño porque debemos incidir en ese ambiente para cambiar la conducta. Evidentemente el objetivo final es siempre reducir o eliminar la conducta agresiva en todas las situaciones que se produzca pero para lograrlo es necesario que el niño aprenda otro tipo de conductas alternativas a la agresión. Con ello quiero explicar que el tratamiento tendrá siempre dos objetivos a alcanzar, por un lado la eliminación de la conducta agresiva y por otro la potenciación junto con el aprendizaje de la conducta asertiva o socialmente hábil. Son varios los procedimientos con que contamos para ambos objetivos. Cuál o cuáles elegir para un niño concreto dependerá del resultado de la evaluación.
Vamos a ver algunas de las cosas que podemos hacer. En el caso de un niño que hemos evaluado se mantiene la conducta agresiva por los reforzadores posteriores se trataría de suprimirlos, porque si sus conductas no se refuerzan terminará aprendiendo que sus conductas agresivas ya no tienen éxito y dejará de hacerlas. Este método se llama extinción y puede combinarse con otros como por ejemplo con el reforzamiento positivo de conductas adaptativas. Otro método es no hacer caso de la conducta agresiva pero hemos de ir con cuidado porque sólo funcionará si la recompensa que el niño recibía y que mantiene la conducta agresiva era la atención prestada. Además si la conducta agresiva acarrea consecuencias dolorosas para otras personas no actuaremos nunca con la indiferencia. Tampoco si el niño puede suponer que con la indiferencia lo único que hacemos es aprobar sus actos agresivos.
Existen asimismo procedimientos de castigo como el Tiempo fuera o el coste de respuesta. En el primero, el niño es apartado de la situación reforzante y se utiliza bastante en la situación clase. Los resultados han demostrado siempre una disminución en dicho comportamiento. Los tiempos han de ser cortos y siempre dependiendo de la edad del niño. El máximo sería de 15 minutos para niños de 12 años. El coste de respuesta consiste en retirar algún reforzador positivo contingentemente a la emisión de la conducta agresiva. Puede consistir en pérdida de privilegios como no ver la televisión.
El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño.

Algunas consideraciones sobre el castigo en general

  1. Debe utilizarse de manera racional y sistemática para hacer mejorar la conducta del niño. No debe depender de nuestro estado de ánimo, sino de la conducta emitida.

  2. Al aplicar el castigo no lo hagamos regañando o gritando, porque esto indica que nuestra actitud es vengativa y con frecuencia refuerza las conductas inaceptables.

  3. No debemos aceptar excusas o promesas por parte del niño.

  4. Hay que dar al niño una advertencia o señal antes de que se le aplique el castigo.

  5. El tipo de castigo y el modo de presentarlo debe evitar el fomento de respuestas emocionales fuertes en el niño castigado.

  6. Cuando el castigo consista en una negación debe hacerse desde el principio de forma firme y definitiva.

  7. Hay que combinar el castigo con reforzamiento de conductas alternativas que ayudarán al niño a distinguir las conductas aceptables ante una situación determinada.

  8. No hay que esperar a que el niño emita toda la cadena de conductas agresivas para aplicar el castigo, debe hacerse al principio.

  9. Cuando el niño es mayor, conviene utilizar el castigo en el contexto de un contrato conductual, puesto que ello ayuda a que desarrolle habilidades de autocontrol.

  10. Es conveniente que la aplicación del castigo requiera poco tiempo, energía y molestias por parte del adulto que lo aplique.

¿Qué pueden hacer los padres y los profesores?

Una vez llegados a este apartado la mayoría de vosotros ya os habéis dado cuenta que la conducta agresiva de vuestro hijo es una conducta aprendida y como tal puede modificarse. También la lectura anterior os ha servido para comprender que una conducta que no se posee puede adquirirse mediante procesos de aprendizaje. Con lo cual el objetivo en casa o en la escuela también será doble: desaprender la conducta inadecuada y adquirir la conducta adaptativa.

Si montamos un programa para cambiar la conducta agresiva que mantiene nuestro hijo hemos de tener en cuenta que los cambios no van a darse de un día a otro, sino que necesitaremos mucha paciencia y perseverancia si queremos solucionar el problema desde casa.
Una vez tenemos claro lo anterior, la modificación de la conducta agresiva pasará por varias fases que irán desde la definición clara del problema hasta la evaluación de los resultados.
Vamos a analizar por separado cada una de las fases que deberemos seguir:

Definición de la conducta:
Hay que preguntarse en primer lugar qué es lo que nuestro hijo está haciendo exactamente. Si nuestra respuesta es confusa y vaga, será imposible lograr un cambio. Con ello quiero decir que para que esta fase se resuelva correctamente es necesario que la respuesta sea específica. Esas serán entonces nuestras conductas objetivo (por ejemplo, el niño patalea, da gritos cuando…).
Frecuencia de la conducta:
Confeccione una tabla en la que anotar a diario cuantas veces el niño emite la conducta que hemos denominado globalmente agresiva. Hágalo durante una semana.
Definición funcional de la conducta:
Aquí se trata de anotar qué provocó la conducta para lo cual será necesario registrar los antecedentes y los consecuentes. Examine también los datos específicos de los ataques. Por ejemplo, ¿en qué momentos son más frecuentes?
Procedimientos a utilizar para la modificación de la conducta:
Nos planteamos en la elección dos objetivos: debilitar la conducta agresiva y reforzar respuestas alternativas deseables (si esta última no existe en el repertorio de conductas del niño, deberemos asimismo aplicar la enseñanza de habilidades sociales).

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Ciertas condiciones proporcionan al niño señales de que su conducta agresiva puede tener consecuencias gratificantes. Por ejemplo, si en el colegio a la hora del patio y no estando presente el profesor, el niño sabe que pegando a sus compañeros, éstos le cederán el balón, habrá que poner a alguien que controle el juego hasta que ya no sea preciso.

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Debemos reducir el contacto del niño con los modelos agresivos. Por el contrario, conviene suministrar al niño modelos de conducta no agresiva. Muéstrele a su hijo otras vías para solucionar los conflictos: el razonamiento, el diálogo, el establecimiento de unas normas. Si los niños ven que los adultos tratan de resolver los problemas de modo no agresivo, y con ello se obtienen unas consecuencias agradables, podrán imitar esta forma de actuar. Para vosotros papás entrenar el autocontrol con ayuda de la relajación.

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Reduzca los estímulos que provocan la conducta. Enseñe al niño a permanecer en calma ante una provocación.

*

Recompense a su hijo cuando éste lleve a cabo un juego cooperativo y asertivo.

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Existe una cosa denominada “Contrato de contingencias” que tiene como finalidad comprometer al niño en el proyecto de modificación de conducta. Es un escrito entre padres e hijo en el que se indica qué conductas el niño deberá emitir ante las próximas situaciones conflictivas y que percibirá por el adulto a cambio. Asimismo se indica qué coste tendrá la emisión de la conducta agresiva. El contrato deberá negociarse con el niño y revisarlo cada X tiempo y debe estar bien a la vista del niño. Tenemos que registrar a diario el nivel de comportamiento del niño (como hacíamos con la enuresis) porque la mera señal del registro ya actúa como reforzador. Esto es adecuado para niños a partir de 9 años.

Ponga en práctica su plan:
Cuando ya ha determinado qué procedimiento utilizará, puede comenzar a ponerlo en funcionamiento. Debe continuar registrando la frecuencia con que su hijo emite la conducta agresiva para así comprobar si el procedimiento utilizado está o no resultando efectivo. No olvide informar de la estrategia escogida a todos aquellos adultos que formen parte del entorno del niño.
Mantenga una actitud positiva. Luche por lo que quiere conseguir, no se desmorone con facilidad. Por último, fíjese en los progresos que va haciendo su hijo más que en los fallos que pueda tener. Al final se sentirán mejor tanto Vd. Como su hijo.
Evalúe los resultados del programa:
Junto con el tratamiento que usted ha decidido para eliminar la conducta agresiva de su hijo, usted ha planificado también reforzar las conductas alternativas de cooperación que simbolizan una adaptación al ambiente. Una vez transcurridas unas tres semanas siguiendo el procedimiento, deberá proceder a su evaluación. Si no hemos obtenido ninguna mejora, por pequeña que sea, algo está fallando, así es que deberemos volver a analizar todos los pasos previos. La hoja de registro nos ayudará para la evaluación de resultados. Si hemos llegado al objetivo previsto, es decir, reducción de la conducta agresiva, no debemos dejar drásticamente el programa que efectuamos, porque debemos preparar el terreno para que los resultados conseguidos se mantengan.
Para asegurarse de que el cambio se mantendrá, elimine progresivamente los reforzadores materiales. No olvide que los procedimientos que usted como padre ha aprendido, los puede interiorizar para provocar en usted mismo un cambio de actitud. Practique el entrenamiento en asertividad y será más feliz.

16. Crianza

Cómo ser mejores padres

Hoy en día todos sabemos que es muy difícil ser un buen padre, o tan solo un padre. Con el aumento de los divorcios, separaciones, madres solteras y las familias en las que el padre y la madre trabajan fuera de casa, el tiempo que queda para los hijos es muy escaso. Aun así, tengo el convencimiento de que, independientemente del ritmo de trabajo o de la situación vital de cada miembro de la familia, es posible ser mejor padre de lo que se es. Siempre tenemos tiempo para cambiar y mejorar.

Ser mejor padre aunque no sea sencillo, puede conseguirse siguiendo unos pocos principios que hay que poner en práctica a diario, los cuales enumeraré a continuación:

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PRINCIPIO 1: No se involucre en luchas de poder de las que es probable que nadie salga victorioso.

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PRINCIPIO 2: Diga cosas agradables a sus hijos de vez en cuando, sobre todo si no se lo esperan.

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PRINCIPIO 3: Es importante ser raro. No deje que los hijos piensen que son más raros que sus padres.

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PRINCIPIO 4: No haga cosas por sus hijos que ellos sean capaces de hacer por sí mismos, a menos que esté seguro de que le devolverán el favor.

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PRINCIPIO 5: Hay que tener una autoestima alta. Si el padre no la tiene, sus hijos tampoco.

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PRINCIPIO 6: Aprenda a pedir disculpas cuando no cumpla sus propias cotas de exigencia al tratar a sus hijos.

LUCHAS DE PODER

Las luchas de poder se producen cuando alguien cree que ha perdido autoridad y quiere recuperar la sensación de control. Traen como resultado sentimientos negativos y es bastante difícil llegar a una solución satisfactoria, si no imposible. Los padres pretenden controlar a sus hijos y luego se sienten culpables por haber perdido la paciencia. Los niños se enfadan, se deprimen y fantasean sobre la manera de retomar el control sobre sus padres.
La sensación de pérdida de poder comienza a menudo a una edad temprana, y los padres que han experimentado esa sensación suelen transmitírsela al menos a uno de sus hijos, probablemente a aquel que tiene rasgos de carácter parecidos y que al padre no le gustan. Por tanto, los padres pueden evitar las luchas de poder siendo sinceros sobre lo que no les gusta de sí mismos. Comprenderse a sí mismo a través de la conciencia de uno mismo mejora nuestra labor como padres.
Para resolver las luchas de poder tome nota de los siguientes consejos:

1. Haga preguntas en lugar de órdenes.
2. Tenga un lugar donde esconderse cuando se desencadene una lucha de poder.
3. Proporcione a su hijo más de una opción para elegir.
4. La persona a quien usted tiene que controlar es a sí mismo, no a su hijo.
5. Soltar una carcajada en mitad de una lucha de poder consigue pararla.

Enfrentarse a una lucha de poder de manera inteligente es el primer paso para convertirse en mejor padre.

CÓMO ALABAR Y CRITICAR A LOS NIÑOS

Las alabanzas y las críticas son juicios que una persona emite sobre otra. Saber comunicar dichos juicios mejorará la labor de los padres y su relación con sus hijos.
Elogiar al niño cuando él se lo espera sólo demuestra que el padre está haciendo lo que “debe” hacer un buen padre. Cuando el niño muestra un trabajo que ha hecho en el colegio y que él cree que es maravilloso, busca los elogios para reforzar sus propios sentimientos. Está bien concedérselos, pero es su propia opinión la que debe guiarle, no el juicio de los padres.
Cuando el niño sabe que ha hecho algo mal y no puede evitar que los padres lo descubran, la crítica y el castigo posterior ya se han formado en su mente, aunque todavía los padres no hayan intervenido. El niño sabrá cuando ha hecho algo mal si ha aprendido a juzgar sus propias actuaciones.
Decir cosas agradables a los niños cuando no se lo esperan tendrá un efecto duradero.
Es importante que el niño sepa que los sentimientos de su padre son positivos porque su opinión general de la vida es importante para él, aunque actúe como si no lo fuera. Por ejemplo, algunas de las cosas agradables que decir:

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Se puede decir algo agradable sobre una característica personal favorable del niño para demostrarle que uno no siempre tiene que hacer algo para merecer elogios.

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Se puede decir algo agradable sobre algo que haya hecho el niño, mostrándole que una buena actitud es una fuente de sensaciones gratas.

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Se puede decir algo agradable de uno mismo para mostrar que la autoestima positiva es buena. Se le está diciendo con ello al niño que es posible sentirse bien con uno mismo sin buscar continuamente la aprobación de los demás.

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Se puede decir algo agradable sobre otras personas para mostrar que está bien tener buenos pensamientos hacia los demás aunque no estén presentes.

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Se puede decir algo agradable sobre un árbol, una puesta de sol o el color de un edificio para mostrar que es bueno obtener satisfacción de las experiencias cotidianas.

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Se puede decir algo agradable sobre algo o alguien que también posea características que no nos gustan, para mostrar que la vida no es solo blanco y negro, y que bueno y malo a menudo van unidos.

Decir algo agradable no es necesariamente una alabanza, pero muestra que se tiene una actitud positiva, lo cual es muy necesario para los padres. Comunica una visión positiva de la vida que se transmitirá al niño.

LA IMPORTANCIA DE SER RARO

La mayoría de los niños cree que tiene algo raro. Suelen llegar a la conclusión de que son diferentes de los otros niños cuando empiezan la escuela. Una vez que el niño se da cuenta de que es raro, esto se convierte en un problema para él. Algunos niños nacen raros, y otros se convierten en raros debido a su educación. Les ocurren cosas tan extrañas e impredecibles que si sus padres también son un poco raros, podrán soportar mejor su propia rareza.
Con raro me refiero a un padre que es espontáneo. Un padre que de repente hace lo contrario de lo que espera su hijo. Un padre raro es aquel que no teme parecer tonto a los ojos de su hijo ni ponerse a su propio nivel y “actuar como un crío”. Ser raro es otra forma de reforzar los lazos entre padres e hijos. Los buenos padres establecen vínculos muy fuertes con sus hijos, aunque para ello tengan que renunciar al control absoluto.
Los padres raros tienden a respetar lo que les convierte en raros. Puede tratarse de un talento, un interés o una actitud por la que sienten pasión. Demuestran un compromiso con sus ideas que va más allá de lo normal. La pasión que sienten los padres por sus intereses es a menudo comunicada a sus hijos, que aprenden que apasionarse por algo no sólo es posible sino deseable. A una edad en que es raro adquirir fuertes compromisos, aprender esta lección puede ayudar a alguien a ser un hombre de éxito, porque los grandes logros suelen ser el resultado de una entrega apasionada.

A continuación les daremos algunas normas sobre cómo ser raros:

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Hay que encontrar tiempo para expresar pasión por algún interés en particular.

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El comportamiento de los padres no debe guiar el futuro del niño tanto como la vida interior, las intenciones, deseos y sentimientos de los padres.

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Hay que decir o hacer cosas de vez en cuando que el niño no espera.

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Hay que pasar mucho tiempo con los hijos a solas.

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Hay que hablar con los hijos de cosas que interesen al padre, aunque aquellos parezcan no entender de qué se está hablando.

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Hay que defender sus ideas con fuerza pero no exija que los niños tengan las mismas opiniones.

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No hay que ridiculizar algo que su hijo se toma muy en serio.

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Hay que tener alguna actividad creativa que su hijo le vea desempeñar.

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Hay que dejar que sus hijos vean sus sentimientos. No tienen porqué ser necesariamente positivos. La rabia, la indignación y la confusión son emociones a las que su hijo debe aprender a enfrentarse.

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Hay que entender que el proceso de crecimiento es irregular, episódico e incoherente. Ninguno de sus hijos tendrá un proceso de desarrollo perfecto. No se preocupe. Cuando el padre se gusta a sí mismo, los niños también acabarán gustándose antes o después.

ENSEÑAR A LOS HIJOS A HACER LAS COSAS POR SÍ MISMOS

Cuando los padres creen que deben hacerlo todo por sus hijos, tal vez los niños no aprendan a ser responsables por sí mismos. Los buenos padres son aquellos que hacen menos cosas por sus hijos, dejándoles asumir responsabilidades a ellos. Este es un ejemplo en que menos es más.
Los padres con demasiadas ganas de ayudar se arriesgan a incapacitar emocionalmente a sus hijos. El meollo de la cuestión es que los padres arrebatan el poder a sus hijos cuando hacen por ellos cosas que ellos pueden y deben hacer por sí mismos. La ayuda debe ofrecerse cuando ha sido previamente solicitada y debe ir dirigida a ayudar al niño a utilizar sus propios recursos para solucionar el problema. Si los niños dicen que necesitan ayuda, la pregunta que hay que hacer es: ¿Qué te gustaría que hiciera yo? Los niños que han pedido ayuda otras veces ofrecerán una respuesta razonable. Los niños a los que se les ha prestado demasiada ayuda tienen problemas para contestar porque no han analizado lo que necesitan para poder identificar los recursos que ellos mismos no poseen. Si el padre es selectivo a la hora de prestar ayuda, el niño aprenderá a tener más recursos.
Los buenos padres dan oportunidades a sus hijos para que aprendan a pedir ayuda y a controlar su capacidad para soportar la frustración, a la vez que aguantan su propio desasosiego cuando ven a sus hijos intentando solucionar un problema que les supera.

LA AUTOESTIMA DEL PADRE ES MUY IMPORTANTE

La mayoría de los buenos padres se preocupa por la autoestima de sus hijos y estarán dispuestos a hacer cualquier cosa para fomentarla. Casi siempre tendrán que aumentar primero la suya propia. La autoestima podríamos definirla como la experiencia de andar por la vida con un sentimiento de bienestar y satisfacción. Por la tanto la mejor manera de aumentar la autoestima es buscar más experiencias que produzcan bienestar y satisfacción.
Para sentirse satisfecho como padre, hay algunos sentimientos básicos que hay que procurar experimentar:

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Hay que procurar divertirse.

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Hay que confiar en que sus hijos estén sanos y sean felices.

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Hay que creer que los demás le respetan a uno como padre.

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Hay que sentirse satisfecho con el trabajo que se realiza.

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Hay que luchar contra el exceso de ansiedad.

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Hay que creer que los hijos agradecen las contribuciones de los padres a sus propios triunfos.

Encontrar formas para experimentar más satisfacción en la vida familiar y en la labor de padres no es ningún misterio. Los buenos padres tienden a hacer cosas que la mayoría de los padres no hacen. Seguidamente les enumeraré una lista de sugerencias que han funcionado con otros padres. Si funcionan en su caso particular, su autoestima aumentará porque obtendrá más placer y satisfacción en su propia casa.

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Pase tiempo a solas con cada uno de sus hijos siempre que pueda para que no le distraigan las necesidades de los otros miembros de la familia.

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Tenga cofres con llave para cada miembro de la familia (incluido usted mismo) para que los “tesoros” privados de cada uno estén a salvo de la curiosidad de los demás.

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Pase tiempo todas las semanas a solas con su esposa/o, sin niños ni otras distracciones.

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Permita que la casa esté desordenada durante el día, mientras todos estén cumpliendo con sus obligaciones pero exija que participen luego de la limpieza por las noches. Al fin y al cabo, la casa es de todos.

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Tenga siempre algo disponible para comer que guste a su familia porque la comida es un factor importante de seguridad.

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Aprenda a planificar para no desaprovechar las oportunidades satisfactorias por la aparición de acontecimientos imprevistos.

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Establezca tradiciones familiares cada semana, mes o año.

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Eche a todos los demás de casa de vez en cuando para tener la sensación de que su casa es su castillo.

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Si no tiene amigos, consiga algunos rápidamente. A largo plazo, no se puede depender de la familia para satisfacer todas las necesidades sociales.

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Tenga un calendario en la cocina para establecer una valoración de cada día. Defina su propia escala. Esto le obligará a evaluar la calidad de cada día y a encontrar maneras de mejorar.

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Divida sus metas en etapas para que avance todos los días en la dirección adecuada.

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Si prefiere no enfrentarse a miembros de la familia verbalmente sobre algo que le molesta, déjeles notas.

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Escoja un día cada dos semanas y propóngase no gritar durante todo el día.

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Desarrolle su propia lista de cosas que puede hacer para aumentar su autoestima.

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Aprenda a decir “no”.

APRENDA A PEDIR DISCULPAS

Los padres siempre tienen razón, incluso cuando están equivocados. Es difícil superar este tipo de educación, se necesitan muchos golpes psicológicos, crisis espirituales y honestidad personal para ello. Por eso muchos de nosotros evitamos mejorar como padres hasta que es demasiado tarde y nuestros hijos son demasiado mayores para agradecérnoslo.
Los niños deben educarse en una sociedad mucho más compleja y peligrosa que aquella en la que fueron educados sus padres. Para aguantar y superar estos desafíos, los niños tienen que estar seguros de sí mismos.
Tenemos que olvidar la creencia de que pedir disculpas a los hijos implicará que somos demasiado blandos o que ellos tendrán un carácter débil. El mundo necesita más personas fuertes pero benevolentes. Los buenos padres lo consiguen y ésa es una razón por la cual sus hijos se elevarán por encima de la norma cuando sean adultos. Los padres que creen que la única manera de educar bien a sus hijos es tener un control absoluto sobre ellos casi nunca piden disculpas por haber cometido alguna ofensa. Los padres que necesitan mantener el control a toda costa son ciegos con respecto a su propio sentido de la irresponsabilidad. Antes o después, sus hijos aprenderán que sus padres carecen de credibilidad a pesar de las temibles muestras de enfado.
Negarse a pedir disculpas cuando uno se ha equivocado refleja una actitud paterna disfuncional. No vale disculparse si se utiliza como un truco para suavizar las cosas. Debe ser un acto sincero.
Disculparse puede enseñar a los hijos muchas lecciones importantes, al mismo tiempo que ayuda a mantener con ellos una relación sincera y realista. Aquí va una lista de lo que pueden aprender:

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Aprenden que no tienen por qué tener siempre razón y que, aunque estén equivocados, siguen siendo buenas personas.

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Aprenden que hay que admitir un error antes de poder corregirlo, y que corregir errores es importante.

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Descubren que pedir difícil, y que hay que ser fuerte para hacerlo.

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Ven una muestra de sinceridad, que tal vez no vean en otra parte.

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Aprenden que una buena familia repara los malos sentimientos que se producen entre sus miembros.

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Aprenden la virtud de perdonar a los demás cuando pierden temporalmente el control.

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Aprenden que la disculpa es una forma de reconocer que otra persona es digna de respeto.

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Aprenden que no es necesario alimentar rencores porque uno se sienta culpable por algo que ha hecho. Todo el mundo empieza a odiar a la persona hacia la que alberga un sentimiento de culpa.

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Aprenden a pedir disculpas a sus padres cuando les han ofendido, y a resolver sus remordimientos y su complejo de culpa.

Pedir disculpas a los niños cuando se les ha ofendido o tratado mal es el mejor método para mostrarles que son dignos de respeto. Los buenos padres tratan a sus hijos con más respeto que los padres normales, y es probable que sus hijos obtengan más éxito en este mundo tan complejo.
Piense en lo que hubiera sentido como hijo si sus padres hubiesen pedido disculpas por sus ofensas, en especial por las que todavía no se les ha perdonado. No cometa el mismo error con sus hijos.

Recuperar los valores

Sociólogos y otros estudiosos de las relaciones humanas han dado la voz de alarma: el deterioro en la convivencia social que distancia a algunos padres de sus hijos y a los educadores de sus alumnos, y que, en su peor versión, llena las páginas de sucesos, tiene mucho que ver con el hecho de que las últimas dos generaciones han transformado parte de un sistema de valores que parecía asumido, o percibido como positivo, en sociedades desarrolladas como la europea. 

La imparable violencia machista, los desencuentros entre padres e hijos y entre estos y sus profesores, el culto que rinden a la violencia ciertos sectores juveniles, el nuevo fenómeno de adolescentes descontrolados durante fines de semana llenos de drogas y alcohol, el creciente fracaso escolar y la consiguiente desmotivación de chicos y chicas, la competitividad inhumana en algunas empresas… son manifestaciones de una problemática que tiene muchas y complejas causas, una de las cuales podría ser la quiebra de algunos valores universales despreciados por su aroma a viejo o

poco moderno, como el respeto a las personas mayores, el cuidado con las cosas que son de todos o la cultura del esfuerzo como medio para el progreso material y personal.

Más de un psicólogo y psicopedagogo comienza a reivindicarlos, aun a costa de cargar con una imagen negativa de reaccionario o contrario a la moda y a los valores en boga, como el individualismo, la satisfacción inmediata de cualquier deseo o la diversión a toda costa.

Parte de nuestra sociedad parece solicitar que quienes tenemos responsabilidades, entre otros padres, educadores y medios de comunicación, rescatemos esos valores “de siempre” que promueven la vida en sociedad y dotan de un sentido humano, cívico (¡qué palabra tan aparentemente arcaica y sin embargo tan plena de significado hoy mismo!) y solidario a nuestras vidas.

Los valores nos hacen más humanos y más libres

Tengamos presente que la escala de valores y creencias de cada persona es la que determina su forma de pensar y su comportamiento. La carencia de un sistema de valores definido y compartido por la mayoría de la población instala al sujeto, especialmente al menos maduro, en la indefinición e indefensión y en un vacío existencial que le deja dependiente de otros y de los criterios de conducta y modas más peregrinos. Por el contrario, los valores asumidos como cultura, como lo que compartimos con los seres humanos que nos rodean y con todos en general, nos ayudan a saber quiénes somos, a dónde vamos, qué queremos y qué medios o herramientas nos pueden conducir al logro fundamental de nuestra existencia: el bienestar emocional, uno de los elementos esenciales de eso que denominamos calidad de vida.

Estos valores no dependen de los tiempos ni de las coyunturas, porque nada tienen que ver con el sistema económico o político vigente ni con las circunstancias concretas o modas del momento. Son intemporales, de puro humanas y potenciadoras de la sociabilidad y del equilibrio en la relación entre las personas que resultan. Están por encima de las circunstancias, por su sólida vinculación con la dignidad humana. Y porque promulgan el respeto a las opiniones y necesidades de los demás. Son valores del yo, que no puede desarrollarse si no vive en libertad y en coherencia con unos principios íntimamente relacionados con la responsabilidad de entender que todos somos seres humanos, con nuestra dignidad, nuestras necesidades, nuestros gustos y nuestra propia emotividad. Iguales en nuestra diferencia, en suma.

La Declaración Universal sobre Derechos Humanos de la ONU reconoce al hombre como portador de valores eternos, que siempre han de ser respetados. Estos valores, reconocidos por todos, sientan las bases de un diálogo universal y pueden servirnos de guía: al individuo, para su autorrealización; y a la humanidad, para una convivencia en paz y armonía.

Enseñar con el ejemplo

En las últimas décadas han primado, quizá como reacción a anteriores lanteamientos más coercitivos que dialogantes, unas posturas pedagógicas más permisivas y abiertas, basadas en el dejar hacer y en el principio de no coacción a la espontaneidad de la persona. Esto se ha percibido especialmente en las relaciones entre padres e hijos y entre estos y sus profesores. Hay muchas causas sociales, políticas e incluso económicas (la mujer se incorpora al trabajo remunerado y los padres apenas tienen tiempo para ver, y mucho menos para educar, a sus hijos) que explican esta evolución, pero no nos detengamos ahí. La sensación que prima en algunos padres y educadores es que la experiencia aperturista no ha sido del todo positiva. A los adolescentes les cuesta reconocer la autoridad moral de padres y educadores y los problemas de convivencia afloran en muchas familias. Y son demasiados los jóvenes (y mayores, por supuesto) que se comportan ignorando los más elementales principios de solidaridad y de respeto a los demás.

De un seco y frío autoritarismo, poco proclive a las explicaciones y menos aún a escuchar al niño o joven, hemos pasado (permitámonos la exageración) a una permisividad del “todo vale” y se estima que quizá tardemos toda una generación en recuperar la autoridad dialogante, una autoridad que fija y marca límites justos, razonables y negociables, necesarios para el aprendizaje de la libertad personal y la convivencia social. Necesitamos una vuelta de tuerca. Si no se discute que es difícil educar en valores cuando se mantiene una actitud controladora y represiva, cada día está más claro que no es más sencillo conseguirlo desde la tolerancia casi sin límites que parece reinar hoy en muchos hogares. No son pocos los padres y educadores, y en general adultos, que temen contrariar a los jóvenes, aunque la razón les asista.

Ahora bien, no se trata de autoculpabilizarnos, ni de culpar a nadie de por qué y cómo hemos llegado donde estamos, si no de que cada uno, como parte implicada, asumamos la cuota de responsabilidad que nos corresponde en la educación en esos valores. Pero sólo en la medida en que vivamos los valores que queremos trasmitir conseguiremos el objetivo. Porque educar es, fundamentalmente, comunicar a través del ejemplo, trasmitir actitudes y comportamientos. El testimonialismo pasó, y muy justamente, de moda. No olvidemos nunca que ante los educandos somos sus modelos.

Uno a uno, diez valores muy rescatables

1) Respetar a las personas mayores: lo hemos vivido casi como una imposición “por ser el padre o madre, abuelo o abuela”; cambiemos esa obediencia ciega por el sincero respeto hacia quienes, con una vida de esfuerzos, nos han trasmitido la próspera sociedad que disfrutamos.

2) Prestigiar a los educadores: volver a revestirles de la dignidad y respeto que su profesión merece y aceptar su autoridad. Y trasmitirlo a niños, jóvenes y adultos. Es imprescindible.

3) Solidaridad con los débiles (y no sólo con los marginados) que nos rodean.

4) Respeto a los bienes y servicios públicos: educar en la máxima “esto es de todos y hemos de velar porque se encuentre en buen estado” y en la obligación de cuidar como nuestro el patrimonio común.

5) No dejarnos llevar por el consumismo. Nada tiene de malo el bienestar material, pero intentemos ser consumidores conscientes e informados, y controlar la ansiedad de comprar por comprar. Sólo conduce a la frustración, al deterioro ecológico y a otros disgustos más prosaicos

6) Aprender a escuchar: de forma incondicional (sin juicios ni prejuicios), activa y empática, comunicando de verdad con el interlocutor e intentando ponernos en su piel.

7) Aprender a esperar, a respetar el turno. Superar la ansiedad de ser el primero, de conseguirlo todo a la primera y rápidamente. Los demás también esperan.

8) Aprender a perder, a fallar, a asumir el fracaso como proceso básico de todo aprendizaje de crecimiento personal. Un “no” hay que saber asumirlo sin dramas. Tendremos que oír muchos en nuestra vida.

9) Desarrollar el sentido de responsabilidad, potenciar la cultura del esfuerzo. Organización, puntualidad, empeño por hacer bien las cosas… son planteamientos muy positivos.

10) Potenciar la autoestima, cuidar de nosotros mismos. Aceptación, valoración y mimo hacia uno mismo.

La responsabilidad en el niño

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.

La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que, según Gloria Marsellach Umbert en su artículo “La autoestima en niños y adolescentes”, significa tener seguridad y confianza en uno mismo y para ello es necesario ser responsable además de saber elegir, llegar a conocerse a uno mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.

Para un niño es normal tener cierto temor a los límites, temor que desaparece conforme el niño va comprobando que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente. Padres y educadores pueden contribuir a conformar el sentido de los límites de diferentes maneras:

 Sabiendo claramente ellos mismos lo que esperan de los niños.
 Exponiendo sus expectativas de manera que los niños las entiendan, incluyendo la asignación de responsabilidad acerca de tareas y deberes.
 Averiguando si el niño entiende estas expectativas, bien haciéndolas repetir o bien guiándole mientras las cumple.
 Estableciendo claramente los límites de tiempo razonables para realizar tareas o debes escolares, sin ambigüedades.
 Explicando al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante que la severidad.
 Redactando y colocando un cartel con todas las reglas y las obligaciones, de modo que no pueda alegarse como excusa “el olvido”
 Participando padres y madres (cuando sea posible) en la explicación de las reglas al niño. Así sabrá que ambos las apoyan y mantienen.
 Consiguiendo que todos los niños de la familia o de la clase tengan responsabilidades equiparables, con los ajustes necesarios en función de su edad y de sus habilidades particulares.

Un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.

El niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.

Muchos padres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de “soborno”, pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes…) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño. Recompensas son aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o que necesita. Existen también recompensas que no son materiales que conviene recordar:

 Hágale saber al niño, de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: “has limpiado tu armario estupendamente”
 Proporciónele ese reconocimiento de forma espontánea, periódicamente, relacionándolo con los logros del niño: “¿Qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un trabajo muy duro limpiando el cuarto de baño”
 Apoye al niño cuando lo necesite: “Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, bien puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes”
 Muestre interés por lo que hace el niño y anímele: “Ya que tienes que ir a una reunión de los boyscouts esta noche, yo me ocupo de lavar los platos”
 Comparta con el niño algunas tareas de tanto en tanto, como reconocimiento a sus esfuerzos: “La verdad es que ayer dejaste tu habitación limpísima: ¿qué te parece si te ayudo a limpiarla hoy?

En ocasiones las responsabilidades de los niños producirán cierta incomodidad a los adultos. Los niños necesitan que los adultos sean pacientes y tolerantes.

El aprendizaje de la responsabilidad

A los niños que no sean considerados responsables de sus actos les será más difícil aprender de sus experiencias. Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables. Los que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, las actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.

Uno de los aspectos básicos de la enseñanza de responsabilidad a los niños es la cuestión: “¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?” Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los padres pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades:

  1. Escriba las cosas y colóquelas en lugar visible.
  2. No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro de que le han escuchado y entendido. Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala costumbre de la cual los niños pasan a depender.
  3. Establezca costumbres lo más regulares posible. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, se incrementa la capacidad de recordar de los niños.
  4. No le dé miedo castigar al niño que se “olvida”.
  5. Acuérdese de lo que usted ha dicho. Si los padres lo olvidan, están otorgando al niño, tácitamente, permiso para hacer lo mismo.

Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas. Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si…

 …les recuerdan las cosas cuando ellos “se olvidan”
 …lo hacen ellos mismos porque “es más sencillo”
 …subestiman la capacidad de los hijos.
 …aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de incompetentes o irresponsables.
 … hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran o para que no les hieran en sus sentimientos.
 …creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por los hijos son “buenos” padres.

¿Cómo enseñar a los niños a ser responsables?

Para enseñar a los niños a ser responsables tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento (aspecto este al que hemos hecho referencia anteriormente). Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza. Los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.

Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:

  1. DESARROLLE LA SENSACIÓN DE PODER DEL NIÑO.
    Cuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los niños a ser responsables incrementa su sensación de poder.
     
  2. AYUDE A LOS NIÑOS A TOMAR DECISIONES.
    Los niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo. Podemos contribuir a aumentar la capacidad del niño para tomar decisiones si ayudamos a:
    · Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.
    · Buscar otras soluciones.
    · Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.
    · Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.
     
  3. ESTABLEZCA NORMAS Y LÍMITES.
     
  4. UTILICE TAREAS Y OBLIGACIONES PARA CREAR RESPONSABILIDAD.
    Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.
     
  5. SEA COHERENTE.
    Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio. Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.
     
  6. NO SEA ARBITRARIO.
    Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.
     
  7. DÉ RECOMPENSAS POR SER RESPONSABLE. 

UN NIÑO ES RESPONSABLE SI…

 …realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento.
 …puede razonar lo que hace.
 …no echa la culpa a los demás sistemáticamente.
 …es capaz de escoger entre diferentes alternativas.
 …puede jugar y trabajar a solas sin angustia.
 …puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)
 …posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención.
 …respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas.
 …puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración.
 …lleva a cabo lo que dice que va a hacer.
 …reconoce sus errores.

17. Abuso

¿Qué es el Maltrato Infantil?

 

Hemos elegido la definición del Centro Internacional de la Infancia de París, que considera que maltrato infantil es “cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo”.

Existen diferentes tipos de maltrato, definidos de múltiples formas, nosotros hemos seleccionado las siguientes : 

*Maltrato físico: Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño, o que le coloca en grave riesgo de padecerlocomo consecuencia de alguna negligencia intencionada.
*Abandono físico: situación en que las necesidades físicas básicas del menor, (alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación, vigilancia…), no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que convive con él.
*Abuso sexual: Cualquier clase de placer sexual con un niño por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad. No es necesario que exista un contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe abuso sino que puede utilizarse al niño como objeto de estimulación sexual, se incluye aquí el incesto, la violación, la vejación sexual (tocamiento/manoseo a un niño con o sin ropa, alentar, forzar o permitir a un niño que toque de manera inapropiada al adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal, solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un niño para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor, masturbación en presencia de un niño, pornografía…)
*Maltrato emocional: Conductas de los padres/madres o cuidadores tales como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas, aislamiento, atemorización que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo emocional, social o intelectual del niño.
*Abandono emocional: Situación en la que el niño no recibe el afecto, la estimulación, el apoyo y protección necesarios en cada estadio de su evolución y que inhibe su desarrollo óptimo. Existe una falta de respuesta por parte de los padres/madres o cuidadores a las expresiones emocionales del niño (llanto, sonrisa,…) o a sus intentos de aproximación o interacción.
*Síndrome de Münchhausen por poderes: Los padres/madres cuidadores someten al niño a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto (por ejemplo mediante la administración de sustancias al niño).
*Maltrato institucional: Se entiende por malos tratos institucionales cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual del profesional que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia.

Indicadores de Maltrato Infantil

El niño no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los niños que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficits emocionales, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al niño en su desarrollo evolutivo.

Los problemas que tienen los niños maltratados se traducen en unas manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales.  A estas señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya que nos pueden “indicar” una situación de riesgo o maltrato.

A continuación exponemos una serie de indicadores que nos pueden ayudar en nuestra observación, sin embargo hay que tener en cuenta que éstos por sí solos no son suficientes para demostrar la existencia de maltrato sino que además debemos considerar la frecuencia de las manifestaciones, cómo, dónde y con quién se producen.

Por ello es importante saber interpretar estos indicadores y no quedarnos ante ellos como observadores o jueces de una forma de ser ante la que no podemos hacer nada. Estos indicadores no siempre presentan evidencias físicas (v.gr.: algunas formas de abuso sexual, maltrato psicológico… ) sino que pueden ser también conductas difíciles de interpretar.


Algunos de los indicadores, entre otros, que se pueden dar son:

En el NIÑO:

*señales físicas repetidas ( morados, magulladuras, quemaduras…)
*niños que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
*cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula)
*cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
*conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
*relaciones hostiles y distantes
*actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso,…)
*conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad
*conducta de masturbación en público
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